Salvador Dalí

Publicado: 29 de agosto de 2012 en Arte (Fotografía/Escultura/Pintura)
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“El que quiere interesar a los demás tiene que provocarlos”

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Como genio es denominado todo aquel que posee una capacidad mental extraordinaria, fuera de lo normal, una persona dotada con unas facultades sobrenaturales, que sobresale con mucha facilidad del resto. Nunca sabremos si los genios que han existido o que existen en la actualidad saben, conocen y son conscientes de que lo han sido o de que lo son realmente, es una duda razonable dado que desde fuera nunca podremos indagar en el interior de sus cerebros. Puede ser que algunos de ellos sí se den cuenta de que poseen una magia especial que los hace diferentes, ni peores ni mejores, simplemente distintos.

Ser genio o no es difícil de catalogar, puesto que normalmente los calificados como tales lo son por medio de los simples humanos, con lo cual su apreciación puede ser errónea, exagerada o distinta de la real. Cuántos genios han habitado en la tierra, cuántos hay actualmente, son cuestiones que se nos van de las manos. Pero, algunas veces, la mayoría de la gente coincide en señalar a alguien con el adjetivo de genio y queda así para siempre, digamos que con tanta coincidencia se hace hasta creíble. El caso de Salvador Dalí es uno de ellos. Considerado como un genio por parte de tantos que ya nos lo creemos sin necesidad de que nos lo demuestren. Porque su mismo arte, su forma de ser y su forma de hacer fueron suficientes para que no quedaran incrédulos y que pocos fueran los incapaces de apreciar su creatividad. Lógicamente, siempre existirán aquellos que no ven forma artística ni aunque se les caiga encima y les abra la cabeza, pero quizá sirven como excepciones perfectas para confirmar la regla.

Considerado como el máximo representante del surrealismo, Salvador Dalí nació en Figueras en mayo de 1904 y murió en enero de 1989. Fue un pintor que destacó por encima de todo por sus impactantes y oníricas imágenes surrealistas. Su habilidad para crear era fantástica, porque aparte de  la pintura era amante del dibujo. Era un gran amante del renacentismo. Pero se dedicó a más campos, abordando también la escultura, el cine y la fotografía, y todo ello le empujó a colaborar con diferentes artistas de diferentes estilos y campos. Y como buen genio era egocentrista y buscaba el protagonismo en todo momento, muchas declaraciones suyas así lo demuestran. Su narcisismo era un hecho. Le gustaba atraer la atención y provocar al público.

Todo ello le llevó a ser criticado pero era igualmente admirado. Muchos dijeron que aprovechaba la provocación para llamar la atención más allá de su producción artística, pero es innegable que su obra es admirable. Un hermano mayor que él había muerto 9 meses antes de nacer él, un hecho que siempre dijo llevar en el alma, que le marcó e incluso dijo que le provocó crisis de personalidad, ya que creía tener algo de la copia de su hermano, pues se llamaron igual. Su padre era abogado de clase media y notario y su madre siempre le alentó a desarrollar sus dotes artísticas. Con cinco años le llevaron a la tumba de su hermano y le dijeron que él era la reencarnación de su hermano.

Con doce años descubrió la pintura contemporánea y conoció a Ramón Pichot, un artista local. Siguiendo sus consejos la familia le envió a clases de pintura con el maestro Juan Núñez. Y con catorce años participó en una exposición colectiva de artistas locales en Figueras, su pueblo natal. En 1921 murió su madre de cáncer de útero. El pequeño Salvador tenía 16 años. Un golpe que le marcó para siempre. Su padre se casaría más tarde con la hermana de su esposa fallecida. Un hecho que Dalí no aprobaría nunca.

Otro momento que le marcó en su juventud fue cuando en 1922 se trasladó a Madrid para estudiar en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Se alojaría en la célebre Residencia de Estudiantes. Ya entonces atrajo la atención por su aspecto, por su forma de vestir, por su melena, sus patillas, por su habitual gabardina, muy al estilo de los artistas victorianos. Pero cuando comenzó a pintar su atracción fue diferente. En aquella residencia conoció a futuras figuras del arte como Federico García Lorca, Pepín Bello o Luis Buñuel. Se inició en el cubismo sin saber realmente que lo estaba haciendo.

Se familiarizó pronto con el dadaísmo, un movimiento cultural que surgió en 1916 en el Cabaret Voltaire de Zurich (Suiza), y con el cual se vio influenciado el resto de su vida. En sí el dadaísmo se caracterizaba por la oposición al concepto de razón instaurado por el positivismo. Se rebelaba contra las convenciones literarias y artísticas, por burlarse del artista burgués y de su arte. Hubo muchas manifestaciones artísticas, desde la poesía a la escultura, pasando por la música, la danza o la música.  Los artistas dadaístas provocaban a través de la expresión. El dadaísmo creó una especie de antiarte, una provocación abierta al orden establecido.

Fue expulsado de la Academia en 1926, justo antes de sus exámenes finales, cuando afirmó que no había nadie capaz ni en condiciones de poder examinarlo. Justo ese mismo año visitó París por primera vez y conoció a Pablo Picasso, del cual era un gran admirador. Algunas de sus características de su pintura se convirtieron como distintivas de su obra posterior. Absorbió multitud de influencias, pero se basó en algunos clásicos como Rafael, Zurbarán o Vermeer, aunque su favorito fue Velázquez. Alternó técnicas tradicionales con sistemas modernos, y a veces lo hacía en una misma obra.

En agosto de 1929 conoció a la que sería su musa de por vida y su futura esposa Gala. Su nombre real era Elena Dmitrievna Diakonova, inmigrante rusa, once años mayor que él y que estuvo casada con el poeta francés Paul Éluard. Se unió profesionalmente con el grupo surrealista de Montparnasse (París) y durante los dos años siguientes su trabajo se orientó hacia el surrealismo. Un hecho que su padre no consintió y que provocó una degradación en las relaciones con su hijo, acabando de manera violenta echando a Salvador de la casa paterna, desheredándole  y prohibiéndole regresar jamás. Se dice que Dalí devolvió un preservativo con su esperma a su padre diciéndole: ‘Toma, ya no te debo nada’. Pero al año siguiente, Salvador y Gala alquilaron una pequeña cabaña de un pescador en una bahía cerca de Portlligat, compró el terreno y fue ampliando la casa hasta convertirla en una fastuosa villa junto al mar, hoy reconvertida en casa-museo. En 1934 se casaron.

En 1934 pudo exponer en Estados Unidos gracias al marchante de arte Julian Levy. Allí levantó un enorme revuelo en medio de un baile organizado en su honor y a la vuelta a París tuvo que dar explicaciones a los surrealistas por haberse disculpado públicamente por haber realizado un acto supuestamente surrealista. Lo cierto es que se relacionaban las acciones surrealistas como ideas políticas de izquierdas, pero Dalí siempre jugó una posición totalmente ambigua. André Breton le acusó de defender lo nuevo e irracional del fenómeno hitleriano aunque Dalí negó tal hecho. Todo ello le llevo a la expulsión del movimiento surrealista a finales de 1934.

En 1936 pudo viajar a Londres gracias al mecenas Edward James. Fueron buenos amigos y colaboraron en dos iconos del movimiento: el teléfono-langosta y el sofá de los labios. Muchos le criticaron por su afición al dinero y a la buena vida. Sus excentricidades siempre estaban en boca de todos. Durante la Segunda Guerra Mundial huyó a Estados Unidos con Gala donde residieron durante más de ocho años. Fue una de las épocas más fructíferas de su vida. A partir de 1949 regresó a Cataluña y haber elegido España para vivir en tiempos de la dictadura hizo que muchos antiguos colegas le criticaran de nuevo.

No se limitó a la pintura, desarrolló nuevos procesos experimentales, fue uno de los pioneros de la holografía artística, muchos le aplicaron el calificativo de fundador del pop art. Mostró atracción por las ciencias naturales y las matemáticas y la geometría. La época de la posguerra le abrió una nueva etapa artística, caracterizada por su virtuosismo y el recurso a ilusiones ópticas. Se acercó cada vez más al catolicismo, de hecho llamó a su período ‘místico-nuclear’. En la década de los 60 comenzó a trabajar en teatro y museo personales en su casa de Figueras, un trabajo que le llevará hasta 1974. Hacia 1980 su salud se deterioró enormemente y era casi incapaz artísticamente hablando. Con 76 años su salud era lamentable y daba buenas muestras de la enfermedad de Parkinson. Gala murió en 1982 y eso le hizo caer en una gran depresión a Dalí. Parece ser que intentó suicidarse deshidratándose a propósito. En 1988 fue ingresado por un fallo cardíaco y en enero de 1989 falleció.

comentarios
  1. xan74 dice:

    Aquí, donde nació y vivió Dalí, en el Empordà, mucha gente le conoció, se dejaba ver mucho y todos coinciden en decir que habitualmente era la persona más normal del mundo, era cuando aparecía un periodista, una cámara o un guiri cuando adoptaba aquella actitud de genio loco excéntrico… sin duda Dalí a parte de artista fue un gran publicista…

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