Archivos de la categoría ‘Literatura’

Mario Benedetti

Publicado: 9 de mayo de 2014 en Literatura
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“Ay del sueño
si sobrevivo es ya borrándome
ya desconfiado y permante
y tantas veces me hundo y sueño
muslo a tu muslo
boca a tu boca
nunca sabré quién sos…”

(Ay del sueño)

***

Su nombre era Mario Orlando Brenno Benedetti Farrugia. Nació en Uruguay en 1920 y murió en 2009. Fue un escritor integrante de la conocida como Generación del 45. Ese término hacía referencia a una generación de escritores, músicos y pintores de diversos géneros uruguayos que surgieron desde 1945 a 1950. Fue un período de un profundo fenómeno social, político y cultural, y los intelectuales de la época tuvieron una influencia determinante dentro la cultura contemporánea uruguaya. Benedetti fue un autor incansable. Publicó más de 80 libros y fue traducido a más de 20 idiomas. Con sólo cuatro años su familia se trasladó a Montevideo y allí inició sus estudios primarios en 1928. Diez años después residiría en Buenos Aires durante más de tres años. En 1945 se integró al equipo de la redacción del semanario ‘Marcha’, donde permaneció hasta 1974, el mismo año que fue clausurado por el gobierno de Juan María Bordaberry. Un año después se casaría con la que sería su gran amor Luz López Alegre. Su colaboración con el periodismo no se detuvo y en 1950 fue miembro del consejo de redacción de ‘Número’, una de las revistas literarias más destacadas de la época. Y también colaboró como crítico de teatro en la página literaria del diario ‘La mañana‘ en 1964. Sus escarceos con la política le llevaron a fundar en 1971 el Movimiento de Independientes 26 de Marzo. Se trataba de una agrupación que pasó a formar parte de la coalición de izquierdas Frente Amplio. 

“Hay tres clases de gente: 

la que se mata trabajando,

las que deberían trabajar

y las que tendrían que matarse”

***

Sin embargo, su vida cambió tras el golpe de Estado de 1973. Debido a sus posiciones e ideologías políticas se ve en la obligación de abandonar Uruguay, exiliándose a Buenos Aires (Argentina). Más tarde lo haría en Perú, el lugar donde sería detenido, deportado y amnistiado, para luego trasladarse a Cuba en 1976. La suma total de años en el exilio sobrepasaron la década, pero además se vio en la necesidad de abandonar a su esposa, quien permaneció en Uruguay cuidando de las madres de ambos. En 1980 se trasladó a España, concretamente a Palma de Mallorca, donde comenzó a colaborar en las páginas de opinión del diario El País. 

En 1983 regresaría a su país natal tras el exilio. A partir de entonces y hasta su muerte no detuvo su producción literaria y tampoco el recibimiento de premios, condecoraciones y multitud de galardones a toda una vida dedicada a la escritura. Sus últimos años de vida los pasó alternando su Uruguay querido con España, buscando un buen clima que apaciguara su asma. La muerte de su esposa en 2006 fue un duro golpe que pudo contener a golpe de escritura, según él mismo confesó. En mayo de 2009 murió en su propia casa de Montevideo a la edad de 88 años. Dejó un legado que perdurará para siempre. Marcó a varias generaciones de personas, que se inundaron de sus letras. Una obra impresionante, repleta de ensayos, narrativa, drama y poesía.

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“Mientras pasa la estrella fugaz
acopio este deseo instantáneo
montones de deseos hondos y prioritarios
por ejemplo que el dolor no me apague la rabia
que la alegría no desarme mi amor
que los asesinos del pueblo se traguen
sus molares caninos e incisivos
y se muerdan juiciosamente el hígado
que los barrotes de las celdas
se vuelvan de azúcar o se curven de piedad
y mis hermanos puedan hacer de nuevo
el amor y la revolución
que cuando enfrentemos el implacable espejo
no maldigamos ni nos maldigamos
que los justos avancen
aunque estén imperfectos y heridos
que avancen porfiados como castores
solidarios como abejas
aguerridos como jaguares 
y empuñen todos sus noes
para instalar la gran afirmación
que la muerte pierda su asquerosa puntualidad
que cuando el corazón se salga del pecho
pueda encontrar el camino de regreso
que la muerte pierda su asquerosa
y brutal puntualidad
pero si llega puntual no nos agarre
muertos de vergüenza
que el aire vuelva a ser respirable y de todos
y que vos muchachita sigas alegre y dolorida
poniendo en tus ojos el alma
y tu mano en mi mano
y nada más
porque el cielo ya está de nuevo torvo
y sin estrellas
con helicóptero y sin dios”

(Hombre que mira al cielo)

***

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Miquel Martí i Pol

Publicado: 4 de diciembre de 2013 en Literatura
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“La poesía es un recuerdo

de los mejores y más felices momentos

de los mejores y más felices ingenios”

(Percy Bysshe Shelley)

***

Miquel Martí i Pol nació en en la provincia de Barcelona en marzo de 1929 y falleció en noviembre de 2003.  Fue poeta, escritor y traductor de español en lengua catalana. Con el tiempo se convirtió en uno de los poetas en habla catalana más leídos y más admirados. Su libro ‘Estimada Marta’ (‘Querida Marta’) vendió más de 100 mil ejemplares. Otros títulos de éxito fueron ‘L’àmbit de tots els àmbits’ (‘El ámbito de todos los ámbitos’) y ‘Llibre d’absencies’ (‘Libro de ausencias’). Ha sido traducido a más de diez idiomas y su lectura siempre encuentra un lugar de acomodo entre tanta confusión. La belleza de sus palabras son oasis en medio del desierto. Nunca viene mal recordarlo y rescatarlo de entre las páginas y mucho más ahora que se acaban de cumplir diez años de su muerte.

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‘AQUESTA REMOR QUE SE SENT’

***

Aquesta remor que se sent no és de pluja.

Ja fa mol de temps que no plou.

S’han eixugat les fonts i la pols s’acumula

pels carrers i les cases.

*

Aquesta remor que se sent no és de vent.

Han prohibit el vent perquè no s’alci

la pols que hi ha pertot

i l’aire no esdevingui, diuen, irrespirable.

*

Aquesta remor que se sent no és de paraules.

Han prohibit les paraules perquè

no posin en perill

la fràgil immobilitat de l’aire.

*

Aquesta remor que se sent no és de pensaments.

Han estat prohibits perquè no engendrin

la necessitat de parlar

i sobrevingui, inevitable, la catàstrofe.

I, tan mateix, la remor persisteix…

***

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ESTE RUMOR QUE SE OYE

***

Este rumor que se oye no es de lluvia.

Ya hace mucho tiempo que no llueve.

Se han secado las fuentes y el polvo se acumula

por las calles y las casas.

*

Este rumor que se oye no es de viento.

Han prohibido el viento para que no se levante

el polvo que hay en todas partes

y el aire no acontezca, dicen, irrespirable.

*

Este rumor que se oye no es de palabras.

Han prohibido las palabras para que 

no pongan en peligro

la frágil movilidad del aire.

*

Este rumor que se oye no es de pensamientos.

Han sido prohibidos para que no engendren

la necesidad de hablar

y sobrevenga, inevitable, la catástrofe.

Y, aún así, el rumor persiste…

***

 

Mafalda

Publicado: 23 de noviembre de 2013 en Literatura
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“No es cierto que todo tiempo pasado fue mejor.

Lo que pasaba era que los que estaban peor todavía no se habían dado cuenta…”

***

Joaquín Lavado Tejón nació en Guaymallén, en la provincia de Mendoza (Argentina) en julio de 1932. Se le conoce por su nombre artístico ‘Quino’. Se le puede considerar pensador, humorista gráfico y creador de historietas. Pero si por algo ha pasado a la fama mundial es por haber creado la figura de Mafalda. Le llamaron Quino desde pequeño para diferenciarlo de su tío Joaquín, quien fue el culpable de despertar su vocación de dibujante a una edad muy temprana. Estudió en la Escuela de Bellas Artes de Mendoza. Sin haber cumplido los 18 abandonó sus estudios para dedicarse por entero a crear historietas cómicas. Se estableció en Buenos Aires en 1954 en unas condiciones lamentables. Publicó su primer libro recopilatorio en 1963 con el título ‘Mundo Quino’. Y tras ello le encargaron unas páginas para una campaña de publicidad encubierta para una  empresa de electrodomésticos. Finalmente, esa campaña no llegó a realizarse pero para entonces ya había creado a Mafalda, a la cual publicaría en Leoplán, para luego incluirse regularmente en el semanario Primera Plana debido a la amistad que tenía el autor con el director de la publicación. Entre 1965 y 67 se publicó en diario El Mundo, ya desaparecido. Un tiempo después se comenzó a publicar en Portugal, España e Italia. Curiosamente, en España la censura lo etiquetó como ‘lectura para adultos’. Quino abandonó Mafalda en junio de 73, y en palabras del mismo autor, por agotamiento de ideas. En 2008, la ciudad de Buenos Aires inmortalizó a Mafalda y a su autor mediante dos murales: uno en la estación de Perú; y el otro bajo la histórica Plaza de Mayo. Incluso en el barrio de Colegiales (Buenos Aires) existe la Plaza de Mafalda.

“¿Por dónde hay que empujar este país para llevarlo adelante?”

***

 Mafalda representa el idealismo por encima de todo. Utópica, siempre intenta que este mundo sea mejor, pero se encuentra siempre con la realidad, que le hace sumirse en el pesimismo, provocándole preocupaciones debido a todas las situaciones sociopolíticas que se producen alrededor del planeta. Mafalda puede significar el sentir del pueblo, los pensamientos de la gente, las emociones de cualquiera. Sus ocurrencias son el reflejo de las inquietudes sociales y políticas de su época. Su función es denunciar, informar, por medio de sus dichos, de sus acciones, compitiendo contra la maldad, contra la incompetencia humana y contra la ingenuidad de muchas de las propuestas para solucionar los problemas graves del planeta, ya sea el hambre o la guerra. 

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Su nacimiento podría ser marzo del 60 o marzo del 62, aunque para el mismo autor debe tratarse de la fecha de la primera publicación, es decir: septiembre de 1964. Acostumbra a incomodar a los adultos cuestionando sobre lo socialmente establecido. Apoya a la mujer, a su progreso social y lo pregona. Se imagina a ella misma trabajando en el bien de la paz mundial. Cuando comienza la historia ella tiene 4 años. Y lo que parecía que inicialmente era un contenido dedicado al mundo infantil, rápidamente se vio que sus contenidos estaban más cercanos a los adultos. Cada personaje está preocupado por un tema. Y aunque todos ellos suelen ser niños representan adultos preocupados por diferentes motivos sociales. El humor de Quino es ácido y cínico. Enfrenta al público con los problemas sociales. Y no duda en enviar mensajes con sus viñetas. Y aunque es acusado de realismo pesimista, no deja de tener ternura. Y quizá la imagen que proyecta es la misma que Argentina, una mezcla de pesimismo constante unido al humanismo de su gente. Sin lugar a dudas, un enorme éxito que sigue vigente en todo el mundo.

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Friedrich Nietzsche

Publicado: 27 de septiembre de 2013 en Literatura
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“Aquel que tiene un porqué para vivir se puede enfrentar a todos los cómos”

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Considerado por unanimidad uno de los pensadores más influyentes del siglo XIX. Filósofo, poeta, música y filólogo. Critico con la cultura, con la religión y la filosofía occidentales. Su obra influyó en las generaciones posteriores, al igual que otros filósofos, sociólogos, antropólogos y escritores. Para muchos su poder se concentraba en su mensaje, aunque para otros muchos fue la forma y el estilo lo que le hicieron sobresalir por encima del resto. Introdujo la cosmovisión o visión del mundo, como figura general de la existencia, de la realidad y del mundo. Sostuvo que una persona cualquiera, al igual que una sociedad o una cultura se forman en una época determinada y suele estar compuesta por determinadas concepciones, percepciones y valoraciones sobre su entorno. Una visión que modificó el pensamiento de muchos filósofos del siglo XX y que se desarrolló durante muchas décadas. Abogaba porque cada individuo o sociedad interpretara su propia naturaleza y la de todo lo que existe, definiendo las nociones comunes que aplicaban a los diversos escenarios de su vida, ya fuera la política, la economía o la ciencia, pero también la filosofía, la moral y la religión.

“El hombre parece tener más carácter cuando sigue su temperamento que cuando sigue sus principios”

***

Su pensamiento fue muy importante para la filosofía moderna. Introdujo ideas muy interesantes tanto para los existencialistas, como para los críticos. Tanto pensadores como sociólogos adaptaron sus tesis para desarrollar las suyas propias. Nació en octubre de 1844 en Röcken, cerca de Leipzig (Alemania). Su padre fue un pastor luterano en Turingia y murió en 1849, cuando el pequeño Friedrich tan sólo contaba 5 años. Tuvo una hermana y un hermano menores que él, pero éste último también murió repentinamente. Tras ese suceso, la familia se trasladó a vivir a Naumburgo, a casa de la abuela materna y el resto de hermanas de su padre. Desde sus años en la escuela demostró un talento particular para la música y el lenguaje, motivos por los cuales se le admitió en la escuela Schulpforta. Fueron años donde desarrolló la poesía y la narración, además de componer piezas musicales. Estudió teología y filosofía en la Universidad de Bonn. A los pocos meses abandonó teología para dedicarse a la filología. Aunque ya entonces se decantó por la filosofía por encima de otras materias. En 1868 conocería a Richard Wagner, un personaje fundamental en su desarrollo. Durante su estancia en Basilea fue un asiduo invitado a la casa de los Wagner y éstos le introdujeron en su círculo más íntimo. La Universidad de Basilea (Suiza) le propuso para profesor de filología clásica incluso antes de licenciarse, convirtiéndose de esa manera en el profesor más joven de la Universidad. Justo después consiguió la ciudadanía suiza, renunciando a la alemana, y fue ascendido a profesor honorario.

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“La potencia intelectual de un hombre se mide por la dosis de humor que es capaz de utilizar”

***

Fue en 1872 cuando publicó su primer libro, ‘El nacimiento de la tragedia en el espíritu de la música’, que no fue bien recibido por sus colegas filólogos. En un período de cuatro años publicó cuatro ensayos por separado, para ser incluidos posteriormente en una única obra, ‘Consideraciones intempestivas’. Los cuatro compartían una crítica general hacia la cultura alemana de la época. Fue un intento de abrir nuevas puertas, de cambiar el rumbo que él creía equivocado y falso. Con la publicación de ‘Humano, demasiado humano’ (1878), donde tocaba temas como la moralidad o la religión, pasando por el sexo o la metafísica, se distanció tanto de Wagner como de Schopenhauer. Debido a sus problemas continuos de salud intentó busca el lugar ideal para vivir, sobre todo climas más templados, en lugares de Italia y Francia. Su actividad nunca se detuvo, y su media era de escribir un libro por año. En su época más solitaria y abatido también por sus desencantos amorosos y amistosos, comenzó a escribir la primera parte de ‘Así habló Zaratustra’. Parte de su yo deseaba continuar con su aislamiento, aunque pareciera que nunca se resignara a ello. Desechó la idea de convertirse en poeta afamado y reconocido. Tenía un problema básico: sus libros eran muy buenos, pero no vendían lo suficiente y tampoco lograban impactar en la mayor parte del público. En 1886 se publicó ‘Más allá del bien y del mal’ y ya se comprobó que una oleada de lectores le seguían con devoción. El interés por el escritor y por su obra comenzó a aumentar en esa época de forma gradual. Justo un año después aparecería ‘Genealogía de la moral’. Después comenzaría a trabajar en ‘Ecce Homo (Cómo se llega a ser lo que se es)’, aunque no verá la luz hasta 1908. A principios de 1889 sufrió un colapso mental cuando residía en Turín (Italia). Fue el comienzo de su hundimiento en la locura. A finales de agosto de 1900, el filósofo murió después de contraer neumonía. La causa de su locura y hundimiento ha sido tratado por todos sus biógrafos, llegando a ser un tema de especulación y de incierta conclusión. Hubo varios diagnósticos y ninguno de ellos concluyente.

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“No hay razón para buscar el sufrimiento,

pero si éste llega y trata de meterse en tu vida, no temas;

míralo a la cara y con la frente bien levantada”

***

El filósofo siempre intentó argumentar que la sociedad se encontraba sumida en un profundo nihilismo que tenía que superar. Se refería al proceso histórico que surge en el reconocimiento de un valor sumo y termina en el reconocimiento de múltiples cosas valorables. Con su famosa frase ‘Dios ha muerto’ señala el fin de lo que aparecía como imperante, indica que el hombre puede atreverse a explorar sobre un terreno nuevo, desconocido; se refiere a la ceguera del hombre en el pasado y a su incapacidad por ver el futuro y sus posibilidades de cambio. No es tanto una provocación sino una revelación. Para él existen dos clases de hombres: los señores y los siervos. Para los primeros, la moral se basa en la fe en sí mismos, en el orgullo propio. La moral de los siervos nace de los oprimidos y de los débiles. Los siervos inventan una moral que hace más llevadera su condición de esclavos. Criticó efusivamente la moral tradicional, puesto que era una forma de no superar el presente y de no conducir a la humanidad hacia su superación. Puede ser tratado como un escéptico moral. Afirma que todas las sentencias éticas son falsas. No existe una verdad universal.

“La madurez del hombre es haber vuelto a encontrar la seriedad con la que jugaba cuando era niño”

***

Por mucho que se haya considerado, la obra de Nietzsche no tenía fines políticos. Nunca se vinculó a sí mismo como movimiento de masas, organizaciones sociales o partidos políticos. Se podría decir que fue casi un pensador anti-político. De hecho, practicaba y difundía más la idea del individualismo que del corporativismo. Otra cosa bien distinta es el uso que se ha hecho de sus ideas por parte de muchos políticos y movimientos sociales. Trató de ‘rebaño’ a todos los componentes de los movimientos de masas que compartían una psicología común. Despreció el Estado moderno, habló mal de los demócratas y de los socialistas de la época, pero aunque se le puso el adjetivo de nazi habría pocas sospechas en su obra para caer en ese calificativo. Lo cierto es que el régimen nazi utilizó mucho sus escritos y su obra fue muy estudiada durante los años en que el nazismo gobernó Alemania. No hay que olvidar que en muchos pasajes de sus libros defiende a los judíos y expresa su rabia por el antisemitismo en Alemania. También provocaron mucha controversia y polémica sus comentarios sobre las mujeres. Muchos de ellos contenían ciertos aspectos de misoginia, al trata el papel femenino como de segundo orden.

“La política es el campo de trabajo para ciertos cerebros mediocres”

***

Emil Cioran

Publicado: 14 de septiembre de 2013 en Literatura
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“El hecho de que la vida no tenga ningún sentido es una razón para vivir,

la única en realidad”

***

Emil Cioran nació en Rasinari (Rumania) en abril de 1911 y murió en París en 1995. Hijo de un sacerdote ortodoxo de etnia rumana y de madre de origen veneciano. Con 17 comenzó a estudiar filosofía en la Universidad de Bucarest. Allí conoció a Ionesco y Eliade. Y los tres se hicieron amigos de por vida. Más adelante continuó sus estudios en el Instituto Francés en París, donde vivió la mayor parte de su vida. Según él mismo, nunca tuvo una nacionalidad definida, ‘el mejor estatus posible para un intelectual’. Durante su infancia, su territorio natal pertenecía al imperio austrohúngaro y tenía muy buen dominio del idioma alemán. De hecho, desde joven se interesó por los escritos de algunos filósofos alemanes, como Immanuel Kant, Arthur Schopenhauer, y sobre todo Friedrich Nietzsche. Pero también estuvo muy influenciado por la lectura de Chestov, Simmel, Dilthey o Kierkegaard. Se convirtió en agnóstico declarado, debido a la ‘inconveniencia de la existencia’. Se graduó con una tesis de Henri Bergson, uno de los filósofos franceses más influyentes de su época y que se apartó de la concepción clásica del espacio y del tiempo, proponiendo que ‘la percepción dispone del espacio en la exacta proporción en que la acción dispone del tiempo’. El tiempo es lo abierto, el todo no está dado ni puede darse, el pasado es infinito. Curiosamente, Cioran rechazaría a Bergson con el paso del tiempo, alegando que éste no comprendía la tragedia de la vida.

“Podemos imaginarlo todo, predecirlo todo, salvo hasta dónde podemos hundirnos”

***

Aunque sus primeros trabajos los escribió en su rumano natal, posteriormente escribiría exclusivamente en francés. Su estilo se basaba en afirmaciones cortas y aforismos, influenciadas todas ellas en sus autores favoritos. En 1933 consiguió una beca que le llevó a la Universidad de Berlín. Una vez allí se interesó por las medidas adoptadas por el régimen nazi, confesando que ‘no hay ningún político de hoy en día que yo vea como más simpático y admirable que Hitler’. Y aunque siempre desaprobó los métodos violentos, sintió interés por la Guardia de Hierro, una organización de extrema derecha. De hecho, durante la revisión de la segunda edición de ‘La transfiguración de Rumanía’, eliminó numerosos pasajes que consideraba extremistas o pretenciosos. Según su opinión, el libro expresaba su simpatía por el totalitarismo, su deseo de establecer la urbanización y la industrialización como obsesiones del crecimiento de las personas.

“El paraíso no era un lugar soportable, de lo contrario el primer hombre se hubiera adaptado a él;

este mundo tampoco lo es,

ya que en él se añora el paraíso o se da otro por seguro.

¿Qué hacer? ¿Dónde ir?

No hagamos nada, no vayamos a ningún sitio, así, sin más”

***

Su primer libro fue ‘En las cumbres de la desesperación’ y se publicó en Rumanía en 1934. Más adelante publicaría ‘El libro de los delirios’ (1935), ‘La transfiguración de Rumanía’ (1936) y ‘De lágrimas y de santos’ (1937). Tras una breve estancia en su país entre noviembre de 1940 a febrero de 1941, el filósofo no regresaría nunca más a su país de origen. Su último escrito en rumano sería ‘El manual apasionado’ (1945). Siempre utilizó el rumano como instrumento para expresar su pesimismo, mientras que con el francés fue aclamado por su estilo lleno de lirismo y su uso encantador de una lengua que no era la suya. Su primer libro en francés ‘Una breve historia de la decadencia’ se publicó en 1949 y recibió el Premio Rivarol. Con el tiempo negó su apoyo a la Guardia de Hierro, y también rechazó el nacionalismo que tanto había defendido.

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Durante su estancia en París vivió la mayor parte del tiempo en el Barrio Latino, prácticamente aislado, evitando al público en general. Aún así mantuvo la correspondencia y el contacto con numerosos amigos como Ionesco, Beckett o Michaux, entre otros. Nunca se consideró filósofo ni tampoco escritor. Pero si destacaba por algo fue por ser un gran provocador, siempre contrario a lo establecido y a las ideas constituidas como dogmas o normas. Su base era el cinismo, al que consideraba importante para expresar su pensamiento. Cuando se tuvo que ir de su tierra natal para trasladarse a Bucarest lo vivió como el fin de su mejor etapa, sus años más felices. A partir de ahí perdió la alegría por vivir. Si por algo se caracterizan sus obras es por el estado de tormento continuo, una atmósfera de tristeza dominada por el lirismo, una expresión de sentimientos intensos; siempre atraído por el sufrimiento y la muerte, nunca negó su deseo de suicidarse, estando convencido de que era una idea que podría ayudarle una sola vez en la vida.

“No vale la pena molestarse en matarse porque uno siempre se mata demasiado tarde”

***

Calificar la obra del filósofo rumano puede hacerse desde varias perspectivas, pues se adentró en multitud de temas: desde el pecado original, el fin de la civilización, la fe, la obsesión por la vida, el exilio, el sentido trágico de la vida, el aburrimiento, la decadencia, la tiranía, la agonía, la razón, la vulgaridad del cambio, etc. Fue un apasionado de la historia, un pensador profundo que no descansó nunca de envolverse entre los escritos de sus filósofos favoritos. Un deseoso del estudio del hombre por encima de todo y de la civilización. Y se sintió atraído por dos pueblos: el ruso y el español, dada su virtud de ‘pueblos derrotados’.

Pero si escribir le sirvió para algo fue para hacer que la vida fuera un poco más soportable. Y eso que confesó que odiaba escribir, e incluso llegó a afirmar que publicar lo escrito suponía una aberración. De todas maneras, escribir fue la única forma de vivir que pudo concebir y fue su atadura particular, algo que consideraría insoportable. El cambio al idioma francés supuso un nuevo análisis a todos sus escritos. Escribir en otra lengua suponía una experiencia asombrosa. Se escribe de otra forma, pensando doblemente en las palabras, en lo que se quiere decir y en la forma de decirlo. Según él, cuando escribía en rumano escribía sin pensar, y el francés le obligó a pensar mucho sobre lo que escribía. El tedio fue su acompañante durante toda su vida. Y la existencia siempre fue una pesada carga que transportar. Su nacimiento fue un accidente y el interés por cualquier cosa se esfumó al instante. El sentido de la vida no apareció. Sin embargo, en sus palabras demostrada pasión y fuerza. Intentaba provocar con sus frases, con sus pensamientos.

“Cuando se ha salido del círculo de errores y de ilusiones en el interior del cual se desarrollan los actos,

tomar posición es casi imposible.

Se necesita un mínimo de estupidez para todo, para afirmar e incluso para negar”

***

Cuando escribió ‘Ese maldito yo’ (1987), recomendó no leerlo de un tirón, sino poco a poco, y preferiblemente de noche, en momentos determinados, de hastío y de pena. Porque era entonces precisamente cuando necesitamos realmente que un pensamientos nos libere de la situación en la que nos encontramos. Marcado por una sociedad religiosa se consideraba agnóstico desde su infancia, aunque cercano a los pensamientos budistas (los únicos que saben interpretar y entender el concepto de vacío). Amante de la soledad, de la discreción. Odiaba las entrevistas y el sentirse importante. Para él, cualquier persona puede tener pensamientos profundos. NO hace falta ser filósofo para explicar lo que se siente y lo que se piensa. Contrario a hacer planes, a la gente en general, a aquellos incapaces de valorar una pieza musical o un buen libro. En resumen, Cioran no fue un dogmático, no dio clases, no dio motivos para crear ningún movimiento filosófico, no escribió tesis, ni doctorados, ni manifiestos, ni ofreció conferencias, y sólo fue recordado por un puñado de amigos y admiradores. Pero se podría decir que vivió como un hombre interesado en pensar y hacer pensar.

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Susan Sontag

Publicado: 23 de agosto de 2013 en Literatura
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“Escribo para definirme, un acto de autocreación,

en un diálogo conmigo misma,

con escritores que admiro, vivos y muertos, con lectores ideales.

Porque me da placer.

No sé con certeza para qué sirve mi trabajo”

***

Susan Sontag nació en Nueva York en enero de 1933. Fue escritora, profesora y directora de cine y de teatro; considerada como una de las intelectuales más influyentes de la cultura estadounidense de las últimas décadas. Con sólo cinco años perdió a su verdadero padre, Jack Rosenblatt, comerciante de pieles en China y que murió de tuberculosis. Su madre se volvería a casar con Nathan Sontag y la pequeña Susan recibió su apellido. Justo entonces la familia se instaló lejos de Nueva York. Varias ciudades fueron testigos de la infancia de la escritora, como Tucson o Los Ángeles. Se caracterizó desde niño por ser una estudiante brillante. Con sólo quince años ya había terminado sus estudios e ingresado en la Universidad de Berkeley (California).

Con tan sólo diecisiete años vivía en Chicago y conoció a Philip Rieff. Tras un noviazgo de tan sólo diez días se casó con él. De esa unión nacería David Rieff. Ese matrimonio, aunque abocado al fracaso, duró ocho años. La pareja se dirvoció en 1958. Nunca fue un secreto su bisexualidad. Fue antes de divorciarse de su marido David cuando conoció a Harriet Sohmers Zwerling en París en 1957, y con la que vivió una intensa relación y con la que también convivió. Otras parejas conocidas de la escritora fueron la dramaturga cubana María Irene Fornés y en los últimos años de su vida la fotógrafa Annie Leibovitz.

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“Amar duele.

Es como entregarse a ser desollado

y saber que en cualquier momento

la otra persona podría irse llevándose tu piel”

***

Llamó la atención desde muy joven. Y siempre estuvo dispuesta a hacer reflexionar a la gente desde otro punto de vista diferente al mayoritario. Muchos de sus críticos le acusaban de tener ideas muy radicalizadas, pero ante todo ponía su forma de pensar como una obligación. Nunca se calló sobre todos aquellos temas que no aceptaba, ya fuera política o socialmente. Famosa por sus críticas a los gobiernos estadounidenses que protagonizaron invasiones durante el siglo XXI y suspicaz con el atentado sobre las Torres Gemelas de Nueva York del 11 de septiembre, dudando siempre de la postura gubernamental e intentando abrir puertas para sacar a la luz la verdad. Muchas veces acusó al propio gobierno de que ese atentado quizá tuvo que ver con la política exterior que se estaba llevando a cabo. Por todo ello fue un blanco perfecto para todo tipo de críticas en su contra. Incluso hubo una campaña para que ninguna de las empresas que publicaban sus artículos siguieran contratándola.

Pero durante toda su carrera y su vida pública se caracterizó sobre todo por su vigorosa lucha en favor de los derechos humanos y contra la guerra en todos sus escenarios. Fue una escritora multifacética, donde experimentó tanto en novela, teatro y ensayo. Quizá en esta última fue donde cuajó mayor fama y repercusión. Su nombre estaba asociado innegablemente a la voz crítica. Su primera obra fue la novela ‘El benefactor’, publicada en 1963. A la que siguieron dos ensayos que tuvieron muchísimo éxito durante los años 60: ‘Contra la interpretación’ (1964) y ‘Notes on camp’ (1966).

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“El cuerpo de una mujer mayor,

a diferencia del cuerpo de un hombre viejo,

se entiende como un cuerpo que no permite exhibición,

ofrecimiento ni desvelamiento”

***

Su próxima experiencia fue desplazarse hasta Vietnam como periodista de guerra. Contrariamente a lo que hubiera supuesto, todo lo que vio y vivió le produjo un sentimiento tal que no le permitió escribir durante un tiempo. En 1967 publicó la novela ‘Equipo mortal’. Se desplazó después a Suecia para dirigir la obra de teatro ‘Duett for kannibaler’ (1969) y ‘Broder Carl’ (1971). A partir de ahí combinó la literatura con el cine. Antes de finalizar la década de los sesenta publicó otro ensayo: ‘Estilos radicales’ (1969).  A principios de la década de los 70 tuvo una crisis personal que dio como fruto el libro ‘Bajo el signo de Saturno’, que acabó en 1972 pero que no se publicó hasta 1980. Ahí narraba sus vivencias y su relación con Europa, todo con lo que se identificaba y con sus percepciones sobre el continente.

En 1973 volvió a dirigir cine, en la película ‘Promised land’ (‘Tierra prometida‘), sobre la guerra árabe-israelí y filmada en los Altos del Golán. En 1975 se le diagnosticó un cáncer, lo que le llevó a escribir ‘La enfermedad y sus metáforas’. Escribió otro ensayo durante esa época: ‘Sobre la fotografía’ (1977). En 1978 aparecería ‘Yo, etcétera‘. Durante los ochenta vivió el daño que hizo el sida en su entorno y escribió ‘El sida y sus metáforas’ (1987). En la década de los 90 publicó ‘La forma en que vivimos‘ (1991),  ‘El amante del volcán’ (1992), y quizá su obra más aplaudida ‘En América’ (1996). En 2003 publicó ‘Ante el dolor de los demás’. Durante todo ese tiempo no cesó en dirigir obras de teatro de sus escritores favoritos, como Milan Kundera y Samuel Beckett.

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Gracias a su obra ‘En América’ (1996) ganó el prestigioso National Book Award. Y en 2001 fue galardonada con el Premio Jerusalén de Literatura, el más prestigioso galardón en Israel para escritores extranjeros, que aceptó a regañadientes debido a la presión que sufrió pero que utilizó para hablar y condenar la política de ocupación israelí en los territorios ocupados palestinos. Otro de los grandes premios que recibió fue el del Premio Príncipe de Asturias de las Letras en 2003. El argumento del jurado fue por una obra que abordaba cuestiones esenciales de la actualidad desde una perspectiva complementaria en el diálogo de las culturas. Fue una constante aspirante para ganar el Premio Nobel de Literatura pero nunca lo consiguió. Se involucró de forma voluntaria en todos los problemas sociales del siglo XX. Nunca rehuyó el combate dialéctico ni esquivó ninguna controversia. Una figura indiscutible de la cultura norteamericana por su voz y por su carácter. 

Falleció en Nueva York en diciembre de 2004, cuando contaba 71 años de edad. Sufrió cáncer de pecho con 43 años y también leucemia, por lo que recibió un trasplante de médula espinal. Su hijo, David, escribió un libro sobre la enfermedad y la muerte de su madre. Su cuerpo fue enterrado en el cementerio parisino de Montparnasse. Lugar donde descansan los restos de grandes intelectuales y artistas de todo el mundo, como Julio Cortázar, César Vallejo o Porfirio Díaz, entre otros muchos.

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 “El peor de los crímenes: juzgar.

El mayor de los fracasos: la falta de cordialidad”

***

Pablo Neruda

Publicado: 24 de julio de 2013 en Literatura
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“Algún día en cualquier parte,

en cualquier lugar indefectiblemente te encontrarás a ti mismo,

y ésa,

sólo ésa,

puede ser la más feliz o la más amarga de tus horas”

***

Ricardo Reyes Basoalto nació en Parral (Chile) en julio de 1904 y murió en Santiago de Chile en septiembre de 1973. Un poeta que consiguió lo que muy pocos poetas consiguieron en vida: ser considerado entre los mejores y más influyentes escritores de su siglo. Pero además puso la poesía en un pedestal. Su obra se magnificó, acercando la poesía a rincones insospechados, a hogares que no acostumbraban leerla, a personas que nunca hubieran imaginado que ese arte literario les habría hecho sentir tanto como lo hizo. Su poesía llegó al corazón de muchos de sus seguidores y todavía hoy sigue siendo un escritor venerado. Con diecisiete años ya comenzó a firmar sus obras con el nombre de Pablo Neruda y según parece para evitar a su padre el mal trago de tener que reconocer a un hijo poeta.

Para muchos se trata del poeta más grande que existió en el siglo XX en cualquier idioma. Pero no sólo se atrevió con la literatura, porque sus inquietudes llegaron a la política, alcanzando el puesto de Senador, precandidato a la presidencia de su país e incluso embajador en Francia. Debido a la repentina muerte de su madre cuando solamente contaba con un mes de vida, su familia se estableció en Temuco, donde el pequeño Ricardo se criaría entre lagos, bosques, ríos y montañas. Ese contacto directo con la naturaleza le hizo acercarse a la poesía desde niño. El porqué de la elección de ese nombre y de ese apellido todavía queda en suspense, a pesar de que corren varias explicaciones al respecto.

Con sólo trece años escribió un artículo en el periódico local de Temuco. Y en esa ciudad escribió buena parte de la obra que aglutinaría en su primer libro de poemas : ‘Crepusculario’. Sus colaboraciones en prensa no cesaron nunca. En 1921 ya se instaló en la capital de su país, Santiago, donde estudió pedagogía. Dos años más tarde sería cuando publicaría su primer libro de poemas y un año después, en 1924, su más afamado libro: Veinte poemas de amor y una canción desesperada’. Su estilo estaba dentro de lo que se conoció como ‘modernismo’. Un término que englobaba un movimiento literario en lengua española que se desarrolló entre 1890 y 1910 y que estuvo relacionado en el ámbito de la poesía. Su característica principal fue su ambigua rebeldía creativa, un refinamiento narcisista y una forma cosmopolita y renovada de la estética del lenguaje y de la métrica.

“Cuando crezcas, descubrirás que ya defendiste mentiras,

te engañaste a ti mismo o sufriste por tonterías.

Si eres un buen guerrero, no te culparás por ello,

pero tampoco dejarás que tus errores se repitan” 

***

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Con el tiempo su estilo se fue desarrollando por otras vías, manifestando una renovación personal, con intentos de oleada vanguardista y buenos ejemplos de ellos serían sus siguientes obras: ‘El habitante y su esperanza’, ‘Anillos’ y ‘Tentativa del hombre infinito’. Comenzará entonces su etapa diplomática, viviendo en distintos países, como Birmania, Indonesia, Sri Lanka, Singapur, Argentina y España. Durante todo ese periplo conoció a diferentes autores, como a Héctor Eandi, Rafael Alberti, Federico García Lorca, y comenzó a divulgar su particular forma de expresión que bautizó como ‘poesía impura’ abrazando entonces el estilo surrealista.

Cuando estalló la guerra civil española y justo después del asesinato de Lorca se comprometió con el movimiento republicano y de donde nacería su libro ‘España en el corazón’ (1937). Fue ese período de un pensamiento profundo y crítico. Su literatura se embarcaría en emociones y en ideales políticos. En 1945 recibió el Premio Nacional de Literatura en su país y es elegido senador.  Y fue durante ese año que se afilió al Partido Comunista. Pero durante el mandato de González Videla el partido quedó prohibido. Durante la época en que fue nombrado cónsul general de México reescribió ‘Canto General’, que se publicó en México en 1950 y fue clandestino en su propio país. Nada más publicarse se tradujo a más de diez idiomas. Quizá el morbo de ser una obra compuesta por textos que el poeta escribió en momento muy difíciles, cuando vivía en la clandestinidad al ser perseguido por ser miembro del Partido Comunista de Chile.

“La poesía nace del dolor.

La alegría es un fin en sí misma”

***

Su persecución política comenzó ahí. Corría el otoño de 1949. Pasó a la clandestinidad tanto en la capital como en Valdivia. Cruzó hasta Argentina montado a caballo. Su camino le llevó hasta París, donde fue ayudado por varios amigos, entre ellos Pablo Picasso, y logra regularizar su situación. También vivió en Nápoles hasta que en agosto de 1952 recibe la noticia de que ya no era perseguido y regresa a su país. Durante esa época publicó ‘Los versos del capitán’ (1952), ‘Las uvas y el viento’ (1954) y ‘Odas elementales’  (1954). Para 1958 llegaría una nueva obra con un nuevo estilo: ‘Estravagario’. En octubre de 1971 le fue concedido el Premio Nobel de Literatura. Ya en febrero de 1973, por motivos de salud, rechazó el puesto de embajador de Francia. Tras el golpe de estado de septiembre de 1973 su estado de salud se agrava y muere debido a un cáncer de próstata. Su casa de Santiago fue saqueada tras el golpe y sus libros incendiados. Muchos de los asistentes a su funeral fueron víctimas de la represión y muchos de ellos no fueron vistos con vida nunca más.

 LA MUERTE
 He renacido muchas veces, desde el fondo
 de estrellas derrotadas, reconstruyendo el hilo
 de las eternidades que poblé con mis manos,
 y ahora voy a morir, sin nada más, con tierra
 sobre mi cuerpo, destinado a ser tierra.
 No compré una parcela del cielo que vendían
 los sacerdotes, ni acepté tinieblas
 que el metafísico manufacturaba
 para despreocupados poderosos.
   Quiero estar en la muerte con los pobres
 que no tuvieron tiempo de estudiarla,
mientras los apaleaban los que tienen
el cielo dividido y arreglado.
Tengo lista mi muerte, como un traje
que me espera, del color que amo,
de la extensión que busqué inútilmente,
de la profundidad que necesito.
Cuando el amor gastó su materia evidente
y la lucha desgrana sus martillos
en otras manos de agregada fuerza,
viene a borrar la muerte las señales
que fueron construyendo tus fronteras. 

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Konstantino Kavafis

Publicado: 13 de julio de 2013 en Literatura
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MONOTONÍA

***

Sigue un día monótono a otro día igualmente monótono, idéntico

las mismas cosas sucederán de nuevo, una y otra vez

las mismas circunstancias nos toman y nos dejan…

A un mes sigue otro mes igual

lo que vendrá fácilmente se adivina;

serán las mismas cosas de ayer

y el mañana nunca parece ese mañana…

***

Konstantino Kavafis fue un poeta griego nacido en Egipto en abril de 1863. Está considerado como una de las figuras más importantes de la lengua griega moderna del siglo XX. Fue el menor de 9 hermanos. Su padre fue comerciante y su madre procedía de una familia noble de Constantinopla. A los siete años vivió la muerte de su padre y se trasladó a Inglaterra. Alternó Londres y Liverpool hasta que cumplió los quince. Eso le hizo dominar la lengua inglesa antes de trasladarse de nuevo a Alejandría, donde terminaría sus estudios.

A raíz de los conflictos que se produjeron en Egipto y que acabaron con la ocupación de los ingleses en 1882, Kavafis y su familia se trasladaron a Constantinopla hasta finales de 1885.  Más adelante volvería a Alejandría, lugar que ya no abandonaría más que para hacer algún viaje. Su carrera literaria comenzó en 1886. Sus poemas eran románticos, personales, íntimos. Con el tiempo desarrolló su pensamiento sobre sus poemas, narrando la tragedia de la vida, del amor, de la soledad y la duda existencial. Escribió mucho que no publicó. Acostumbraba a escribir hojas sueltas, muchas de ellas publicadas y luego unidas para componer colecciones.

***

Y cuanto de mi amor puedas,

memoria,

cuanto puedas,

tráemelo de nuevo esta noche

***

Durante su vida se dedicó al periodismo y fue funcionario público de la Tercera Sección de Riesgos del Ministerio de Obras Públicas. Un puesto que ocupó durante más de treinta años pero al que no alcanzó a conseguir como fijo debido a su nacionalidad griega. Y aunque en vida publicó pocas obras fue tras su muerte cuando se le reconoció el conjunto de toda su obra, cobrando lentamente una influencia que sigue creciendo actualmente. Fue un autor dedicado y comprometido en temas sociales, tanto urbanos como aquellos relacionados con la introspección del individuo. Declaró públicamente su homosexualidad, y aunque en principio la sociedad tuvo reparos en aceptarlo tal como era, ya en la década de los 60 se convirtió en uno de los iconos de la relanzada cultura gay.

No hubo un solo libro de poemas publicado por él. Y fue por deseo propio. Sí aprobó imprimir dos libretos con algunos de sus poemas. Uno fue en 1904 y contenía 12 poemas y el segundo en 1910, un poco más extenso con 27. Lo curioso es que fue él mismo el encargado de distribuirlos y sólo a quien consideraba que podía entender y apreciar su poesía. También acostumbró a distribuir discrecionalmente muchas hojas sueltas que imprimía a personas que él consideraba dignas de poder leerlas. Y a pesar de que pudiera parecer que su obra permaneció en el anonimato, pronto su nombre fue muy conocido, primero en el ámbito literario griego y más tarde en Gran Bretaña, gracias a E.M.Forster, quien conoció al poeta en Alejandría cuando fue destinado allí por la Cruz Roja durante la Primera Guerra Mundial. A partir de ahí, toda Europa comenzó a conocer su obra.

Su obra estuvo alimentada por su afición a los clásicos franceses. Desde el comienzo pareció madura, serena, refinada. Utilizó mucho la ironía y corregía sus escritos sin cesar. La perfección fue una de sus obsesiones. Algunos de sus poemas son famosos por haber sido terminados tras diez años de correcciones. Toda su obra consta de algo más de 150 poemas que él mismo consideró ‘terminados’, aunque se sabe con certeza que eliminó y deshizo cientos de ellos por no considerarlos acabados o perfectos como deseaba. Se inspiraba en acontecimientos históricos, pero también sobre el ocaso y la incertidumbre que ocasionaban dichos acontecimientos históricos, su decadencia, su destrucción, su desolación. También fue aficionado a hablar de amores furtivos, eróticos y salidos de tono. Una posible provocación debido a su condición sexual y a la sociedad que le rodeaba. Dicen sus biógrafos que sus mejores poemas concentraron lo mejor y lo peor de la experiencia humana y que por ello ha influido tanto su obra a autores de la poesía de la experiencia.

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Como defendían los clásicos griegos, Kavafis demuestra con sus poemas que la historia es cíclica. Intentó insuflar en ellos los sentimientos de la nostalgia y del miedo a lo desconocido en sus pensamientos. Decoró con una atmósfera cotidiana todos los tiempos pasados, con gotas de atracción sexual, muy física, ligada al sentimiento religioso de culpa y de remordimiento y vislumbrando ciertos aspectos de impotencia en muchos párrafos. No hizo uso de la retórica, y fue consciente de ello. Sus personajes fueron diversos y contradictorios, dándoles a todos ellos el valor que merecían, ya fueran de la clase social que fueran, tratándoles desde su forma más humana, anónima y vulgar, pero reconociendo su aportación a la sociedad que le rodeaba. Símbolos que representaban el mismo curso de la vida…

***

“El arte sabe dar forma a la belleza,

con toque imperceptible completando la vida

combinando impresiones,

combinando los días…”

***

A finales de 1932 se le diagnosticó un cáncer de laringe. Meses después, en abril de 1933 moriría en Alejandría. Está enterrado en el cementerio griego de Chatby, su ciudad natal, junto a su madre y seis de sus hermanos. Y fue tras su muerte cuando la reputación de Kavafis se multiplicó a partir de la difusión de su obra por todo el mundo, una obra que no fue publicada hasta 1948, con la aparición de los 154 poemas que él mismo decidió que se publicasen. Hoy en día está considerado quizá el mayor poeta griego moderno. Una obra para deleitarse. Una obra para descubrir y releer tantas veces como se desee.

***

Dicha y perfume de mi vida,

de mi vida en que evité

todo goce de amores rutinarios”

***

Ryū Murakami

Publicado: 15 de junio de 2013 en Literatura
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“La ciudad es una de las cosas que existen por naturaleza;

y el hombre es, por naturaleza,

un animal político”

(Aristóteles)

***

Ryū Murakami  es escritor, músico y director de cine japonés. Nació en Sasebo (Nagasaki) en febrero de 1952. Aunque su verdadero nombre es Murakami Ryunosuke. Comenzó su carrera como novelista en 1976, con 24 años, publicando una exitosa ‘Azul casi transparente’, convirtiéndole de repente en un bestseller y consiguiendo una gran aprobación de toda la crítica especializada. Una novela que escribió cuando todavía era estudiante en la Universidad de Arte Musashino. Una novela que narra la promiscuidad y el consumo de drogas entre la juventud japonesa y el conflicto que se produce en ella por la falta de afecto. Fue un éxito rotundo de público y de crítica, y ganó varios premios aún recibiendo algunas críticas por considerarla decadente. Sus ventas también fueron estupendas.

Si algo caracteriza la narración de Murakami es que desprende en todas las novelas un crudeza natural en todas sus descripciones con detallada violencia. Es un gran conocedor de la cultura y peculiaridades de la sociedad norteamericana, debido en parte a que creció y vivió durante muchos años junto a la base militar estadounidense de Sasebo, su pueblo natal. Como buen observador ha sabido introducir todas esas vivencias dentro de sus novelas. Y a pesar de compartir apellido con el también escritor japonés Haruki, no comparten ningún vínculo familiar y tampoco literario.

En 1980 publicó ‘Coin locker babies’ con la que consiguió un nuevo éxito de la crítica. Más tarde llegaría ’69’, un trabajo autobiográfico y varios libros más. Todas sus obras intentan buscar y analizar entre las entrañas de la sociedad nipona, adentrándose en la esencia misma de su cultura y tradición para intentar plasmarla de un modo más auténtico, más duro y salvaje. Un retrato sociológico de su sociedad desde otro punto de vista.

Con la novela ‘Sopa de miso‘ (1997) recreó un ambiente urbano nocturno, un estilo de psico-terror cosmopolita entre la decadencia que le rodea. Quiso mezclar los dos conceptos claves de la sociedad japonesa y norteamericana. Para muchos una obra de referencia y para otros un libro sobrevalorado. Sea como fuere, no cabe duda de lo que intenta Murakami con esta narración. Un joven guía japonés especializado extranjeros por su dominio del idioma inglés sumergido en la vida nocturna de la capital, entre prostitutas, drogas, clubes nocturnos, personajes múltiples y un olor a alterne y sexo que se desliza a través de puertas y ventanas. Una sospecha de que el cliente para el que trabaja puede ser un asesino en serie enlaza las últimas noches del año. Y lejos de ser una trama de acción o de misterio es más bien un camino hacia la ensoñación del ambiente mismo, una descripción de la realidad y de lo que no es tan habitual. Una crítica social pura y dura desde un modo sencillo y natural. Porque la acción transita con mucha naturalidad. No es una trama con desenlace, sino que tiene momentos continuos que en conjunto construyen el todo. Un análisis a la infancia perdida, a la búsqueda del espíritu humano con segundos de reflexión por parte de almas perdidas que no tienen mucho más que perder. Un choque de culturas en medio de una violencia sin ataduras.

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Junto con la literatura otra de las pasiones de Murakami es el cine. Se inició como director y guionista destacando con una de sus películas ‘Tokyo decadence’ (1992). Un espacio ambientado en la escena erótica-urbana, donde se narra la vida de una bella prostituta de poco más de 20 años dedicada a satisfacer cualquier fantasía de sus ricos y poderosos clientes por muy perversa que pueda ser ésta. Pero a pesar de realizar dicho oficio todavía conserva cierta inocencia y no deja de sorprenderse por las cosas que le obligan a hacer para pagarle, llegando a sentirse muy infeliz y deduciendo que tiene que buscar otra alternativa para ingresar dinero y concentrarse en el hombre a quien verdaderamente ama.

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“Ves cosas y dices,”¿Por qué?”

Pero yo sueño cosas que nunca fueron y digo, “¿Por qué no?”

***

George Bernard Shaw fue uno de los más originales escritores irlandeses de los siglos XIX y XX. Le daba igual escribir periodismo, ensayo, poesía, teatro o novela. Su talento estaba muy por encima del resto. Uno de los personajes históricos de su país aunque no tan reconocido como otros. Nacido en una familia humilde, pobre y protestante de Dublín en julio de 1856 emigró a Londres con catorce años. Su objetivo no era otro que dedicarse por entero a la faceta literaria. Sus primeros años de carrera transcurrieron entre la crítica literaria, artística y musical.

Años después hizo de crítico teatral lo que le hizo plantearse su introducción a ese mundo. Varios títulos le pusieron en el candelero literario, como su primera obra ‘Candida‘ (1896) o ‘Pigmalión’ (1913). Fue productor de teatro, incluyendo las suyas propias como ‘Heartbreak house‘ (1919) y ‘Saint Joan‘ (1923). Se caracterizó por comenzar sus obras con una larga introducción, una forma particular de dar su opinión al respecto del tema que tratara. Consiguió el Premio Nobel de Literatura y un Oscar al mejor guión en 1938. Murió en 1950 en su casa de Shaw’s Corner, en la localidad de Ayot St.Lawrence, en el condado de Hertfordshire donde residió sus últimos cuarenta años de vida.

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Supo compaginar su pasión con su ideología política. Bastante activo durante toda su vida, fue incluso concejal del distrito de St.Pancras en la capital británica. Su pensamiento estaba íntimamente ligado con el de la Sociedad Fabiana. Esta sociedad consistía en un movimiento socialista británico que  se fundó en enero de 1884. El objetivo principal de este movimiento fue el de avanzar en la aplicación de los principios del socialismo democrático. Se puede considerar como el germen y el origen del actual Partido Laborista británico. El nombre de la sociedad tenía su origen en Quinto Fabio Máximo (‘El Contemporizador’), un militar de la Antigua Roma que se hizo famoso por frenar los ímpetus del ejército de Aníbal gracias al uso de la táctica del desgaste, simplemente dejando que pasara el tiempo mientras se le atacaba con hostigamientos y guerrillas, cortando sus vías de aprovisionamiento y de material.

“Cuando un hombre estúpido hace algo que le avergüenza,

siempre dice que cumple con su deber”

***

Los fabianos, como eran conocidos los seguidores de dicha sociedad, predicaban y abogaban por un cambio revolucionario. Creían firmemente en la evolución gradual de la sociedad hacia el socialismo y apostaban por reformas continuas y graduales para seguir ascendiendo en la senda del socialismo. Además de Shaw, varios personajes fueron miembros destacados de la sociedad, entre ellos Charlotte Wilson, Sidney Webb o H.G.Wells.

Ante todo, los fabianos destacaban por su pragmatismo. Intentaron siempre alejarse de ideas utópicas que no les pudieran llevar directamente hacia sus objetivos. Para crear una sociedad socialista se necesitaban medidas continuas, ideas en constante movimiento y desarrollo mediante unas instituciones ya existentes pero dentro de un panorama socialista. Debido a los problemas sociales de la época, uno de sus objetivos primordiales era terminar con el desorden y el caos económico existentes. Además de erradicar de una vez todos esos abusos que estaban provocados por el capitalismo. Pretendían extender una sanidad y una educación global y gratuita para todos los ciudadanos y una regulación muy detallada de las condiciones de trabajo para intentar eliminar de raíz la explotación infantil y los miles de accidentes laborales.

“La humanidad se cansa pronto de todo,

sobre todo de lo que más disfruta”

***

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Doce años después de su nacimiento se fundó el Partido Laborista Británico. Un partido que 16 años de historia (1922) ya logró convertirse en la segunda fuerza política del país, dejando por detrás al Partido Liberal. De hecho, los lazos de unión entre el Partido Laborista y la Sociedad Fabiana fue permanente durante toda la primera parte del siglo XX, siendo buena parte de los ministros aportados por el partido miembros de la sociedad.

Pero a partir del final de la década de los 30, y debido principalmente a diferentes posturas encontradas dentro de la sociedad y viendo los resultados y la experiencia de la Unión Soviética, comenzó su declive y la pérdida de su influencia, tanto a nivel social como en el mismo Partido Laborista. A partir de ahí, fueron los sindicalistas y la clase obrera la que tomó el relevo como voz de la calle y del pueblo. Su protagonismo decreció pero nunca desapareció, sobre todo su esencia y su pensamiento. Sus resultados fueron muy buenos y consiguió cumplir muchos de sus objetivos. Muchas de sus pretendidas reformas se pusieron en marcha durante la época de la Gran Depresión y también en los años posteriores. Una buena prueba de sus resultados fue el establecimiento del Estado del Bienestar a partir  de 1945.

“El hombre razonable se adapta al mundo;

el irrazonable intenta adaptar el mundo a sí mismo.

Así pues, el progreso depende del hombre irrazonable”

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El Estado del Bienestar o Estado Benefactor (The Welfare State) era un concepto en el que se designaba una propuesta política o modelo general de Estado y de organización social, según la cual el Estado proveería ciertos servicios y garantías sociales a la totalidad de los habitantes de un país. Y fue tras el fin de la Segunda Guerra Mundial cuando se puso en marcha. Aunque su idea provenía de años atrás y se le conocía en Inglaterra como ‘asistencia social’ o ‘asistencia pública’ bajo la denominación de ‘leyes de pobres’ (poor laws).En Francia, durante la época del Segundo Imperio (1852-1870), los republicanos ya hablaban de un Estado social, criticando la filosofía individualista de ciertas leyes.


El concepto original tenía la idea de establecer un reparto más equitativo de los beneficios y de la riqueza entre toda una población y evitar así el malestar social que llevó a muchas sociedad europeas a la confrontación y la guerra. Todo se amparaba en la búsqueda del pleno empleo y gracias a los impuestos que aportaban todos los ciudadanos establecer un sistema social para todos. Lo cierto es que ya durante la segunda parte del siglo XIX la mayor parte de los países de Europa Occidental comenzaron a hablar de la ‘cuestión social’, comandada por la presión de los movimientos obreros, que impulso a los gobiernos de la época a adaptar la legislación de entonces a la condición social de la clase trabajadora. Pero sólo se consiguieron medidas puntuales y con un nivel mínimo, pero el caso es que se abrió la puerta a la hora de proponer alternativas sociales. La Gran Depresión y el aumento de las dictaduras espolearon todos los odios y las represiones acumuladas. Aumentaron las protestas, las huelgas y el caos económico. Por supuesto, muchos totalitarismos asomaron la cabeza como garantes de la estabilidad y la seguridad, pero fue la reforma social demócrata y las élites políticas del momento las que se pusieron manos a la obra para intentar establecer un sistema distinto que garantizara la igualdad y la estabilidad entre la sociedad.

“En ningún otro momento, y en ninguna parte,

han sido los hombres más respetados, como hombres,

que en nuestra sociedad”

(Karl Popper, en 1956) 

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Wilkie Collins

Publicado: 6 de febrero de 2013 en Literatura
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“Se apoyaron sus brazos sobre la mesa

y la rubia cabeza se desplomó pesadamente sobre ellos.

Una mirada más de eterna despedida

y se cerró la puerta tras de mí.

Había empezado a abrirse entre nosotros

el inmenso abismo de la separación”

***

En enero de 1824 nació WilliamWilkie Collins. Adoptó su segundo nombre para darse a conocer que le venía por su padrino David Wilkie. Lo hizo en Londres (Reino Unido), y fue allí donde murió en septiembre de 1889. Su obra literaria abordó la novela, el teatro y los relatos cortos. Fue uno de los mejores escritores británicos de su época. Tuvo una obra extensa, dejando más de 25 novelas y más de 50 relatos cortos. Escribió 14 obras de teatro y más de 100 obras de no ficción. Uno de los hechos más destacados de su infancia fueron los tres años que vivió junto a su familia en Italia. Un hecho que le formó tanto en su educación como en su carácter. Antes de cumplir la mayoría de edad abandonó la escuela y comenzó a trabajar como aprendiz en una empresa de comercio de té. Fueron unos años infelices y de depresiones. Una época que le empujó a escribir su primera novela ‘Ioláni o Tahití tal como era’, curiosamente inédita hasta 150 años después cuando se publicó en 1999.

Años después retomaría sus estudios, eligiendo Derecho pero nunca llegando a ejercer como abogado. Su vocación siempre fue la literatura. Y se dedicó a escribir por encima de todo. No fue hasta después de la muerte de su padre que pudo publicar su primera obra ‘Memorias de la vida de William Collins’ (1848). Otra de sus pasiones fue la pintura que no abandonaría en su tiempo libre. Quizá la publicación de sus dos siguientes novelas le pusieron en el candelero y le hicieron ver la posibilidad de dedicarse por entero a escribir. Fueron ‘Antonina o la caída de Roma’ (1850) y ‘Basil’ (1851). Justo ese año conoció a Charles Dickens y comenzó su amistad con él. Ambos eran muy aficionados al teatro y comenzaron a colaborar juntos tanto en revistas como en periódicos. Incluso llegaron a ser coautores en varias obras.

“Nuestras palabras son gigantes cuando nos hacen daño,

y enanos cuando nos hacen un servicio”

***

Algo curioso de Collins es que nunca se casó. Algo un tanto extraño en la sociedad victoriana en la que vivió. Se conocieron varias relaciones que tuvo durante su vida y con una de ellas, Martha Rudd,  tuvo tres hijos. Así como su conocida adicción al opio debido a sus dolores de gota que le acompañaron de manera crónica durante muchos años.

Su mejor obra y las más conocida fue ‘La dama de blanco’. Considerada como una de las primeras novelas de misterio de la historia de la literatura. Un ejemplo de lo que hoy conocemos como novela policíaca. Aprovechó sus conocimientos jurídicos debido a sus estudios para escarbar en los métodos de investigación de los delitos. Es una obra formada de misterio y de amor. Utilizó personajes muy atrayentes y una forma peculiar de narración. Creó un clima de intriga general, desde el principio hasta el final. Una obra maestra que le dio fama en todo el mundo. Todavía hoy sigue siendo uno de los clásicos más leídos.

“Siempre he mantenido

que existe un fenómeno importante en la sociedad moderna:

la enorme prosperidad de bobos”

***

Pero Collins no sólo se limitó a la escena policíaca. Tocó otros muchos temas que para él eran importantes y que le motivaron de forma especial. Temas sociales de su tiempo, sobre las mujeres y la actualidad de su tiempo. Uno de esos ejemplos fue la novela ‘Sin nombre’ (1862), donde combinó de manera genial la denuncia social sobre una ley que se aplicaba en la época a los hijos de los padres no casados con una historia de venganza. Gracias a la costumbre de su época de entregar las novelas por entregas supo administrar el suspense adecuado, acabando por ser un gran maestro del estilo.

Su novela más conflictiva fue ‘Armadale’ (1866). La revista que le contrató le adelantó una gran suma de dinero y el resultado fue un gran fracaso comercial. Quizá el personaje de la novela no cuajó entre sus lectores y recibió fuertes críticas por ello. La revista acabó perdiendo mucho dinero con esa inversión. Pero dos años después pudo quitarse esa espinita clavada gracias a la publicación de la novela ‘La piedra lunar’ (1868). En ella relató los efectos del opio. Y bien es sabido el gran consumo propio que tuvo durante toda su producción. De hecho llegó a confesar que no recordaba nada de lo que había escrito. Al principio los críticos la acogieron de forma fría, pero con el tiempo se le ha considerado como el ejemplo perfecto del inicio de la novela policíaca. Tanto en ésta como en ‘La dama de blanco’ la estructura narrativa es similar. Cada parta de la novela tiene narradores diferentes y con una voz diferenciada. Y con ella terminó su ciclo más brillante. A partir de ahí cayó en una pérdida continua de inspiración literaria. Se acrecentó gracias a la pérdida de su amigo Dickens, su aumento en el consumo de opio y su constante denuncia sobre aspectos sociales, dejando de lado el suspense y la intriga que tan buenos resultados le habían dado hasta entonces. Todos sus relatos a partir de entonces son considerados menores.

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John Locke

Publicado: 1 de febrero de 2013 en Literatura
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“La esperanza de una felicidad eterna e incomprensible en otro mundo,

es cosa que también lleva consigo el placer constante”

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Se dijo una vez que tanto la política como la filosofía son actividades de las que muchos reniegan y dicen ser contrarios, sin darse cuenta de que hacen política y filosofan a diario. La filosofía es tan necesaria en el hombre como la política. Nació como parte del hombre a la hora de abordar todos los problemas que se le iban mostrando durante el transcurso de su vida. Unos meditan más que otros, de eso no cabe duda, pero si se desea apartarse un poco del misticismo, de las mitologías y de las religiones, uno debe adentrarse sin miedo al terreno filosófico. Argumentar bien o mal lo que se medita es cuestión personal de cada uno, y depende de la capacidad de uno mismo y de su experiencia. Pero no cabe duda de que el ser humano está continuamente pensando, preguntando, dudando y especulando. La importancia que se le quiera dar a esos pensamientos también forma parte del gusto de cada uno.

***

“Los hombres olvidan siempre

que la felicidad humana

es una disposición de la mente

y no una condición de las circunstancias”

***

Nos preguntamos por la existencia, por el conocimiento, por la verdad, por la moral, por la mente, por la belleza y por la felicidad. La influencia de la filosofía en nuestras vidas es un hecho. Una de las teorías filosóficas que más enfatizó el papel de la experiencia y del conocimiento fue el empirismo. Para el empirismo más extremo, la experiencia es la base de todo conocimiento. El mismo término ‘empirismo‘ viene del griego y la traducción al latín es ‘experientia’. El empirismo surgió en la Edad Moderna como conclusión a una tendencia filosófica que tuvo su centro de desarrollo en el Reino Unido. Estaba en contraposición al conocido como ‘racionalismo’, y que era más característico de la filosofía continental.

En la Antigüedad se distinguía claramente entre el conocimiento conseguido por la experiencia y su resultado, que era la técnica y el trabajo productivo. Había una ciencia o teoría y una práctica. Se creía que el saber era independiente de la experiencia y que eso precisamente constituía lo que se conocía como sabiduría. Para el sabio, la máxima expresión del conocimiento de la verdad, la ciencia y la cercanía a la felicidad constituían el ideal de vida. Pero para esa separación se necesitaba una tradición gobernante y una clase dominante. Y ya en la Grecia clásica apareció la doble actitud de pensamiento entre el racionalismo y el empirismo. Los primeros filósofos que mantuvieron su discurso empirista fueron los sofistas. El término ‘sofista’ provenía de sabiduría, todo aquel que en Grecia tenía como oficio o profesión enseñar sabiduría. Se preocuparon por el hombre en sí y su sociedad. El valor de la verdad quedaba restringido al valor de la experiencia personal y al ejercicio del poder. Una parte importante era la retórica en el dominio del lenguaje como instrumento para conseguir el poder.

“Ningún conocimiento humano puede ir más allá de su experiencia”

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Apareció lo que se conoció como ‘empirismo inglés’, en oposición al ‘racionalismo continental’ que habían propuesto nombres como Descartes, Spinoza o Leibniz. Y dentro de ese movimiento británico aparecieron nombres como Hume, Bacon o Locke. John Locke nació en Wrington (Inglaterra) en 1632 y murió en 1704. Estudió en Oxford y se dedicó a varias actividades, como a la diplomacia, la teología, la economía y también trabajó como profesor de griego y de retórica. Fue uno de los nombres principales dentro del pensamiento político liberal. Pero su especialidad, curiosamente, fue la medicina. Como médico personal del conde de Shaftesbury, quien era el líder del partido Whig, adversario confeso del absolutismo monárquico en la Inglaterra de Carlos II y de Jacobo II, se alineó con esas ideas y fue perseguido, teniendo que refugiarse en Holanda. Regresó a su país tras el triunfo de la Revolución Gloriosa de 1688.

Está considerado uno de los grandes ideólogos y pensadores de las élites protestantes. Sus teorías y pensamientos han ejercido una influencia decisiva sobre la misma constitución política de Gran Bretaña incluso hasta en la actualidad. Fue defensor de la tolerancia religiosa pero su liberalismo fue interesado y parcial, excluyendo el derecho a la tolerancia a los ateos y a los católicos. Pasa por ser reconocido como el más importante de los pensadores empiristas. Escribió su ‘Ensayo sobre el entendimiento humano’ en 1689 en contraposición al pensamiento racionalista continental de Descartes. Esta obra es la más conocida del pensador y se dividía en cuatro libros: ‘De las nociones innatas’, ‘De las ideas’, ‘De las palabras’ y ‘Del conocimiento’. En este libro se adentraba en la descripción del conocimiento, señalando la división de las ciencias y de los campos del saber, plasmando una imagen de la naturaleza de la razón humana.

Rechazaba las ideas innatas y afirmaba rotundamente que, antes de la experiencia, el entendimiento se encuentra vacío como una hoja en blanco. Las cualidades sensibles de los objetos son trasmitidas a la mente mediante los sentidos. Su teoría partía de la base de que el único conocimiento que los humanos pueden poseer es el conocimiento a posteriori, basado en la experiencia. Hay dos fuentes de nuestras ideas: la sensación (los sentidos) y la reflexión (pensamientos y memoria). Y dentro de ambas fuentes existen las ideas simples y las complejas. Las ideas simples son creadas de forma pasiva por la misma mente y se obtienen mediante la sensación. Las ideas complejas se realizan tras la combinación, la comparación y la abstracción de todas las ideas simples. Sería la denominada asociación de ideas. También escribió ‘Ensayos sobre el gobierno civil’ (1662), ‘Ensayos sobre la ley de la naturaleza’ (1964) y ‘Ensayo sobre la tolerancia’ (1667), entre otros muchos.

“La noción que a través de los sentidos

adquirimos de las cosas exteriores,

aunque no sea tan cierta como nuestro conocimiento intuitivo,

merece el nombre de conocimiento”

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Jack Kerouac

Publicado: 19 de enero de 2013 en Literatura
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“Porque la única gente que me interesa es la que está loca,

la gente que está loca por vivir,

loca por hablar,

loca por salvarse,

con ganas de todo al mismo tiempo,

la gente que nunca bosteza ni habla de lugares comunes,

sino que arde,

arde como fabulosos cohetes amarillos explotando igual que arañas entre las estrellas

y entonces se ve estallar una luz azul y todo el mundo suelta un ¡Ahhh!”

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Jean Louis Kerouac, más conocido como Jack Kerouac, nació en Massachusetts (EEUU) en marzo de 1922. Uno de los componentes y creadores de la ‘Generacion Beat’. Escritor, novelista y poeta que, intentó a su manera, crear su propio mundo de vivencias y de aventuras. Con su estilo personal se ganó el seguimiento y la fidelidad de muchos jóvenes de su época y de generaciones posteriores. Supo conectar con el deseo de una generación que necesitaba pausas y comportamientos diferentes y con su literatura aproximó a ello a millones de personas que buscaban nuevos objetivos de vida, más allá del consumismo y del sistema de mercado impuesto.

Considerado como uno de los autores norteamericanos más importantes del siglo XX. Destacó por su forma de escribir, a la que denominó él mismo ‘prosa espontánea‘, y que fue núcleo de inspiración para artistas y escritores. Acaso su propia dificultad para encontrarse dentro de la sociedad que le tocó vivir hizo que la escritura le ayudara a realizar sus propios proyectos de vida. Nunca encontró su lugar en el mundo, como él mismo reconoció. Sus objetivos eran sencillos pero muy claros: rechazaba absolutamente los valores tradicionales establecidos por una sociedad muy hipócrita y conservadora; pero sobre todo anhelaba encontrar respuestas a todas esas preguntas que tantos nos hacemos a diario, la búsqueda incesante de uno mismo. Y lo hizo a su manera. Buscó su propia existencia a partir de una frase, de un capítulo, de un libro y/o de un viaje.

“Tomo las cosas con calma,  porque si las comienzo a tomar seriamente, llegan a su fin”

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Para encontrar respuestas se podía ayudar con lo que fuera necesario. Ya fueran amigos para compartir, coches para conducir, drogas para abstraerse, alcohol para caer en la fragancia extrema de lo intocable, una voluntad firme en desatarse de lo que aprisiona de una forma natural y humana. Se definió como un ‘jazz poet’, remarcaba el amor y el sexo como sensaciones máximas del género humano. Sus escritos fueron un cántico a la espontaneidad de la juventud. Ante todo había que vivir. Descubrir y sentir. Ir contracorriente para cambiar algo, lo que fuera, o nada, pero por lo menos intentarlo. Inspiración para movimientos culturales y sociales, sobre todo en el año 1968, cuando la generación beat vio como todos sus principales argumentos estallaban en la sociedad reinante. Un NO claro a la guerra, un SI enorme a la naturalidad, a la forma de vida más sencilla y auténtica. Una combinación perfecta de naturaleza y humanidad. Algo más que el simple materialismo, convencionalismo y tradición. Fue un oasis de perfecto estilo en busca del espacio para sentirse libre, el descubrimiento de un nuevo mundo, nuestro propio mundo.

“Súbitamente comprendí que todas las cosas sólo van y vienen

incluido cualquier sentimiento de tristeza

también se irá…

triste hoy alegre mañana,

sobrio hoy borracho mañana…

¿Por qué inquietarse tanto?

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El origen de su nombre le venía de una familia de procedencia franco-canadiense. Y hasta que tuvo seis años su único idioma fue el francés. Más adelante aprenderá en el colegio el inglés como segunda lengua. Pero de pequeño tuvo que vivir la experiencia de la muerte de su hermano mayor, que sólo tenía nueve años. Una herida que nunca cicatrizará, tal y como describió. Destacó jugando en el fútbol americano pero acabó alistándose en la marina mercante. Y con 17 años comenzó a escribir, gracias a sus claras influencias, como Hemingway, Wolfe o London. Henry Miller sería su ídolo y maestro.

“Todos los seres humanos son también seres de ensueños.

El soñar une a toda la humanidad”

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Escribir se convirtió casi en una obsesión, sobre todo cuando estaba en tierra. Era su pasatiempo preferido. Se trasladó a vivir a Nueva York, donde conocería a todos los genios de su generación. Y también beber. Con la bebida como compañera administró sus mejores momentos llenando páginas de una literatura con sello personal. Su famoso ‘kickwriting‘, un estilo personal indudable, no llegó al principio, fue el resultado de un camino de búsqueda personal en todos los sentidos, y también acabó siendo su distinción. Amaba la espontaneidad en todos los sentidos. Y la poesía era su amante de por vida. Gracias a ella descubrió el placer de leer y de escribir. Abogaba por defender cada párrafo de un texto, administrándolo como si fuera un pequeño poema dentro de otro poema. Y buscando la perfección de la sonoridad en cada estrofa consiguió darle sentido a todos sus pensamientos. Se ayudó de la literatura oriental. De la filosofía zen. Compaginó lo que más le gustaba de otras filosofías de vida para hacerlas encajar en la suya propia. De hecho, su atracción personal por toda la literatura asiática hizo que se pusiera de moda en Occidente y que se consumiera en masa. En cierto sentido, la puso de moda.

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Entre los años 1948 y 1949  se dedicó a proyectar la que sería su mayor obra. Pudo terminarla por fin en 1951 y se publicó por primera vez en 1957. ‘On the road’ (‘En el camino’) fue una novela un poco biográfica, escrita en fragmentos de monólogo y basada en los viajes que hizo con sus amigos entre EEUU y México durante los años que escribió la novela. Una balada a la mítica ‘Ruta 66’ que cruza el país de este a oeste de los EEUU. Una obra que lideró a la generación beat y que se inspiró en todos los pensamientos que Kerouac albergaba. El uso de drogas y alcohol, el jazz y la poesía, la filosofía oriental y la búsqueda del romanticismo y de la parte bohemia de la vida. Un canto a la naturalidad más fraternal. Un abrir de puertas hacia la nada y hacia el todo, en busca de lo real y de lo efímero. Hoy en día siguen publicándose más de cien mil copias anuales. Está considerada como una de las cien mejores novelas en idioma inglés.

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La historia de esta novela es curiosa, porque fue escrita en tan sólo tres semanas, en el apartamento que el escritor compartía con su segunda esposa en Manhattan. Mecanografiada sin márgenes ni párrafos separados en un solo rollo de papel al que él mismo bautizó como ‘el rollo’. Y a pesar de los rumores, parece que sólo utilizó café durante todo ese tiempo para poder terminarla. Con el tiempo se supo que comenzó a escribirla en francés, un idioma que comenzó a utilizar cuando inició su aventura literaria.

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(Mapa de los viajes que relata en ‘El Camino’)

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Con 47 años murió de un derrame interno producido por una cirrosis. No obstante, nos dejó un legado de obras que siguen vivas. En 1958 publicó ‘Los subterráneos’. Una gran obra también a medio camino biográfica, con su estilo personal y con grandes esencias jazzísticas. Explotó su lado de la improvisación, de manera flexible y exacta. Una novela dedicada a la ciudad de San Francisco, un relato de varios días deambulando por esa ciudad entre alcohol, drogas y jazz. Una desesperación absoluta que se hace realidad e ilusión descabellada.

También en ese año se publicó ‘Los vagabundos del Dharma’, otra obra capital del beat. Un descubrimiento de lo budista, donde la primera ley es clara y contundente: ‘la vida es sufrimiento’. Narraba aquí sus años más frustrantes y donde se sintió en parte como un fracasado por no encontrar un editor para sus escritos. También ambientada en California. En 1962 apareció ‘Big sur’. La búsqueda de la realidad de su vida le llevó a narrar una historia que giraba en torno a una cabaña en medio de las montañas para escapar de la vorágine social y personal. Por esa época su fama ya le había hecho un grande y seguido por miles de fans que estaban ansiosos por conocer su última locura. Cualquier cosa que hiciera llenaba cientos de páginas de diarios. Quizá no fue lo que él buscaba pero se lo encontró. Su vida fue como sus novelas, un viaje incesante e intrépido, navegando hacia la realidad, escapando del delirio de lo impuesto y buscando respuestas a todas sus dudas. Un icono literario para muchas generaciones que se convirtió en emblema de un movimiento social.

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“Enamórate de tu existencia”

(Jack Kerouac)

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En todas las épocas de la historia han habido personas que han intentado cambiar lo establecido. Con palabras, con arte, con demostraciones, con políticas o con revolución. Para muchas de esas personas romper las barreras de lo que parecía tan complicado fue una forma de vivir, una excusa perfecta para sentirse realizados, para no verse atrapadas en una jaula de la que se veían incapaces de sobrevivir. Para muchas de esas personas se hizo evidente y necesario aspirar a algo más, ni mejor ni peor, pero sí diferente. Y para ello pusieron su talento, su dedicación, su esfuerzo y su obra para lograrlo. Si lo lograron o no ya es otra cantar pero sí demuestra que el ser humano, cuando no está satisfecho con lo que tiene a su alrededor, intenta por todos los medios evitar resignarse y desarrollar ideas que puedan significar algún cambio relativo.

Durante la década de los 50 apareció un grupo de intelectuales dispuestos a cambiar la mayoría de los valores de la sociedad y de la cultura norteamericanos. Esa ola de escritores y de artistas fue bautizada con el nombre de ‘Generación Beat’. Su objetivo estaba muy definido: se trataba de desafiar lo establecido, sobre todo en el mundo sexual, de drogas y de las influencias de la naturaleza sobre la raza humana y la utilización de otras culturas, sobre todo orientales, para poder realizarse plenamente como individuos que viven en sociedad. El significado de su nombre fue controvertido desde que apareció por primera vez. Varios de esos artistas que integraron el grupo destacaron con brillantez y fueron influencia directa e indirecta para su generación y para las futuras. Muchos de ellos siguen estando vigentes más de 50 años después. Algunos nombres que no se pueden olvidar son: Jack Kerouac, William Burroughs, Charles Bukowsky o Allen Ginsberg. Tampoco ha habido una regla muy clara a la hora de incluir a algunos de estos y otros nombres a la lista general de integrantes de dicho grupo. Se utilizó más los términos de pertenecer a esa generación y el uso de un estilo más bien similar para incluirlos. Pero algo destacaba en todos ellos: su particular y definida crítica y posición contraria a la sociedad en la que vivían; defensores a ultranza de la contracultura que sobrevino a continuación y que emergió en el movimiento ‘hippie’. Una de las ciudades donde el vínculo entre sociedad y grupo ‘beat’ fue más evidente fue en San Francisco. De hecho, a mediados de los 50 muchos de estos autores se mudaron a dicha ciudad de la costa oeste.

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Todo ese movimiento tuvo su consecuencia y en diversos campos y escenas. Se pudo comprobar su efecto en la música pop y rock del momento, en la espiritualidad oriental que se introdujo en occidente como método para buscarse más y mejor a sí mismo, en la libertad sexual, en la emancipación de la mujer y en la actitud pacifista de la mayoría de la sociedad, un tanto harta de tantas guerras. Casi todos esos escritores que encarnaron el inicio del movimiento se consideraban amigos y muchos de ellos compartieron infinidad de momentos juntos, algunos incluso colaboraron juntos, escribiendo poesía y prosa. Casi todos ellos compartían una idea clara de lo que era la cultura y todas las fuentes de inspiración hacia ella. La música, el cine, el teatro y la pintura, como la danza y todas las expresiones artísticas debían estar encaminadas a expresar esos caracteres de la misma forma. Lo iniciaron Kerouac, Cassady, Burroughs, Huncke, Homes y Ginsberg a finales de los cuarenta, para ir añadiéndose miembros al grupo con el paso de los años. Se usó el término ‘beat’ que provenía de la comunidad afroamericana y que venía a significar ‘abatido’ o ‘cansado’.

***

“He visto las mejores mentes de mi generación destruidas por la locura,

histéricos famélicos muertos de hambre arrastrándose por las calles,

negros al amanecer buscando una dosis furiosa,

cabezas de ángel abrasadas por la antigua conexión celestial al dínamo estrellado de la maquinaria de la noche,

quienes pobres y andrajosos y con ojos cavernosos y altos se levantaron

fumando en la oscuridad sobrenatural de los departamentos

con agua fría flotando

a través de las alturas de las ciudades contemplando el jazz”

Aullido (Allen Ginsberg)

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A mediados de los cincuenta, el término se utiliza habitualmente y estaba muy de moda. El mismo Kerouac, a finales de esa década, creyó que era conveniente ir cambiando el significado de la palabra, o quizá cambiarle el sentido. También habían aparecido a finales de los cincuenta movimientos en contra del movimiento y algunos términos cuajaron en la sociedad para criticar y menospreciar dicho término. Se inventó uno, ‘beatnik’, de forma peyorativa, usando dos términos para ello, el beat y el sputnik, para sugerir que el movimiento estaba relacionado con la condición antiamericana y comunista. Pero no pudieron, aunque lo intentaron, provocar un estallido contrario al movimiento, puesto que muchos de los libros que se publicaron en esa época publicaron influencias decisivas para muchísimos jóvenes. Uno de ellos, ‘En el camino’, de Jack Kerouac, se convirtió en una obra auténticamente de culto para toda una generación y sigue todavía vigente para muchos jóvenes de todo el mundo. Era un canto a la liberación espiritual del individuo, hacia una liberación total, además de sexual , que fue utilizado por muchas personas, sobre todo mujeres, para sentirse liberados de los cauces marcados por la sociedad. La sociedad negra también vio su poder, como los hippies y todos aquellos que simpatizaban con un cambio real de sensaciones y de ideales. Otro segmento que se vio totalmente favorecido fue el homosexual, dispuesto a mostrarse tal como era y sin complejos. Pero otros títulos impactaron de igual modo, como ‘El almuerzo desnudo’ de William Burroughs o ‘Aullido’ de Allen Ginsberg. Muchos artistas incorporaron su obra al movimiento, favorecidos e impresionados por su impacto. Nombres como Bob Dylan, Patty Smith, Jim Morrison, Janis Joplin, Arthur Lee, Tom Waits son buenos ejemplos de ello.

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Contemplando todo este movimiento con la perspectiva actual que uno puede tener, se llega fácilmente a la conclusión de que no vendría mal otro similar y actual con la misma influencia que tuvo éste. Porque visto como la sociedad ha virado hacia objetivos que no tienen nada que ver con lo social en sí mismo, y donde el dinero manda y los seres humanos han pasado a ser invitados de segunda fila, la reactivación de los mensajes y de las mentes en general sería un incentivo para encarar los futuros decenios. Una cosa está bastante clara: y es que el mundo navega en la dirección incorrecta. Pocas personas se pueden ver identificadas con los valores actuales, si realmente existen ciertos valores. El individualismo se ha apoderado de las mentes y de las acciones y el pensamiento, ya sea crítico o no, está carente de sentido y de presencia. Hacen falta muchos autores e intelectuales de la talla de la generación beat ahora mismo para que nos indiquen el camino, porque de momento son muy escasos. Ir a contracorriente cuesta, es difícil, por eso son pocos los que lo intenta, pero para hacerlo ante todo hay que estar predispuesto a ello y creer fielmente lo que te indica la conciencia íntima. Si no somos consecuentes con nosotros mismos es muy difícil que podamos inculcar cualquier cambio en la rutina diaria de todas las personas que nos rodean. Si no somos valientes y si no decimos lo que realmente creemos nos veremos incapaces de reaccionar y sólo nos quedará como último recurso seguir navegando hacia dónde nos van indicando, hacia la nada más absoluta.

Charles Dickens

Publicado: 19 de diciembre de 2012 en Literatura
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Dickens. Caricatura

“Hay hombres que parecen tener sólo una idea

y es una lástima que sea equivocada”

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Para todo aquel que es amante de la literatura será difícil confesar que nunca ha leído uno de sus numerosos libros. Charles Dickens es uno de los símbolos de la literatura victoriana británica y uno de los más grandes escritores británicos de toda la historia. Fue un maestro en el arte narrativo y uno de los que utilizó las armas del humor y de la ironía para hacer crítica social. Un gran conocedor de su tiempo y de su entorno que supo describir a la perfección todos los aromas que le rodeaban, tanto sus gentes como los lugares, ya fueran reales o creados por su imaginación. No cabe duda de la unanimidad en declararle un gran dominador de la lengua inglesa. Quizá en su uso fue uno de los más grandes, además de saber tocar temas sociales y de crear personajes entrañables e inolvidables para todos aquellos que se introdujeron en su mundo literario. Y como gran genio también fue criticado por ser amante de un sentimentalismo exagerado o por crear aromas y acontecimientos irreales y personajes un tanto grotescos.

Su gran variedad de estilos y de narración le proporcionó material para crear toda clase de obras. Desde cuentos cortos o largos, pasando por entregas, artículos, poesía y novelas por entregas, tan habituales en su época. Y fue reconocido en todo el mundo pero quizá su mayor obra fue ‘David Copperfield’. Otra novela que fue publicada en capítulos mensuales. Muchos aspectos de esta obra fueron autobiográficos y tal como señaló él mismo fue su obra favorita a la que le llamó ‘su hijo’. Una novela que le llevó más de dos años de trabajo, durante los cuales se tomó su tiempo necesario para estructurarla convenientemente. La novedad, desde el punto de vista narrativo, fue que Dickens utilizó al personaje principal como nudo conductor de la obra, narrándola en primera persona, algo que no había sucedido en el resto de sus trabajos. La historia detallaba la vida de David Copperfield, desde su infancia hasta su edad adulta, detallando su carácter trabajador y todas las vicisitudes con las que se iba encontrando desde su nacimiento. Su estilo siempre estuvo rodeado de una esencia poética, además de decorarlo con aromas cómicos y de sátiras hacia el esnobismo de la sociedad aristócrata británica.

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“Cada fracaso le enseña al hombre algo que necesitaba aprender”

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Charles Dickens nació en febrero de 1812 en Portsmouth (Inglaterra) pero cuando no tenía dos años su familia se trasladó a Londres. Y unos después a Kent. Acudió tarde a la escuela, cuando estaba a punto de cumplir diez años. Y con sólo doce años ya comenzó a trabajar en una fábrica durante diez horas al día. Y a pesar de que su padre recibió una herencia de su abuela, su madre le hizo conservar el empleo en la fábrica, algo que nunca olvidaría. Por todas las vicisitudes que tuvo que atravesar fueron un buen bagaje para conocer las penurias de los trabajadores y las condiciones deplorables de las clases proletarias. Todo le sirvió para sus futuras obras. Uno de los objetivos de su gran obra fue aprender a ir en contra del primer impulso erróneo del corazón indisciplinado, algo que describió de forma continuada en todas sus obras.

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“El corazón humano es un instrumento de muchas cuerdas;

el perfecto conocedor de los hombres las sabe hacer vibrar todas,

como un buen músico”

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Trabajó como pasante en un bufete de procuradores y después como taquígrafo judicial. Su obra literaria se puede decir que comenzó colaborando como reportero y cronista parlamentario. Su primer interés estuvo centrado en la escena teatral londinense pero sus sueños de actor se desvanecieron muy pronto. El ‘Morning Chronicle‘ le contrató en 1834 como periodista político para cubrir los debates parlamentarios y las campañas electorales. Todos sus artículos fueron publicados en un volumen que acabaron con el proyecto de ‘Los papeles póstumos del club Pickwick’ (1836). Y fue ese mismo año cuando se casó con Catherine Thompson y fijó su residencia en Bloomsbury. Este matrimonio tuvo la friolera de diez hijos. Y también ese año aceptaría el trabajo de editor que le ofrecieron hasta 1839. Sus artículos y colaboraciones en diferentes diarios británicos nunca dejaron de aparecer. Todo su éxito le proporcionó el dinero necesario en 1856 para comprar ‘Gad’s Hill Place‘, una casa ubicada en Kent y que desde pequeñito soñó con habitar. Su segundo trabajo fue ‘Oliver Twist’ (1938), un relato que él mismo confesó como autobiográfico y que se publicó por entregas durante más de dos meses. A esa novela le siguió ‘Nicholas Nickleby’ (1840) y ‘La tienda de antigüedades’ (1841). Todas esas obras le dieron, fama, dinero y prestigio. Se le nombró hijo adoptivo de Edimburgo (Escocia) y aunque fue invitado a varias conferencias en Estados Unidos, sus temas fueron bastante criticados, por los que finalmente fue rechazado. Quizá el detonante fue su novela ‘Notas de América’, una crítica a la esclavitud, aunque finalmente el público norteamericano se deshizo en elogios con él sobre todo gracias a la publicación deCanción de Navidad’ (1843).

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“Acostumbramos a cometer nuestras peores debilidades y flaquezas

a causa de la gente que más despreciamos”

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Si hasta entonces la improvisación había caracterizado su obra, a partir de entonces hubo un giro en su forma de escribir. Se encargó de planificar a conciencia toda su narrativa posterior, comenzando con la obra ‘Dombey e hijo (1848) y apoyándose a toda su experiencia y el manejo de los recursos literarios. Fundó el semanario ‘Household Words’ en 1849 para dar cabida a escritores y autores poco conocidos y donde publicó varias obras, como por ejemplo ‘Bleak House’ (1853) y ‘Hard Times’ (1854). Tras unos viajes por Europa intentó abrirse paso en nuevos proyectos, dentro de la rama artística, donde el teatro siempre le cautivó y sus primeros pinitos en el mundo de la interpretación fueron su siguiente motivación. Un cúmulo de circunstancias le llevaron a un empeoramiento de su salud. La muerte de su padre, de una hermana y de una de sus hijas, unido todo ello a la separación con su esposa en 1858, en el medio de una sociedad victoriana poco dada a causas como ésa y mucho menos en personajes famosos dentro de la élite londinense. Quizá una aventura con su cuñada fue el desencadenante o una relación que se le atribuyó con la actriz Ellen Ternan, pero lo cierto es que su esposa nunca llevó bien la fama de su marido, además de tener grandes dificultades en atender una casa con diez niños. Para muchos de sus amigos, Charles nunca más fue el mismo de antes. Y a pesar de eso continuó escribiendo. Uno de sus mejores amigos escritores, Wilkie Collins le acogió en su domicilio. Durante esa época colaboraron juntos en la narración de varios relatos juntos y se recomendaron ideas para futuros proyectos mutuamente. En 1859 publicó ‘Historia de dos ciudades’. En junio de 1870 murió de una apoplejía. Su epitafio fue: ‘Simpatizante del pobre, del miserable y del oprimido; con su pérdida el mundo ha perdido a uno de los más grandes escritores ingleses de todos los tiempos’. Nunca quiso que se erigieran estatuas en su nombre y su gran sueño fue siempre ser y sentirse libre y se puede decir que gracias a la literatura lo consiguió.

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“El dolor de la separación

no es nada comparado

con la alegría de reunirse de nuevo”

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Virginia Wolf

Publicado: 15 de diciembre de 2012 en Literatura
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“La vida es un sueño,

el despertar es lo que nos mata”

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Durante el primer tercio del siglo XX un conjunto de intelectuales británicos destacaron en el terreno literario, artístico y social. A todos ellos se les englobó en el denominado Círculo o Grupo de Bloomsbury. Y si se bautizó al grupo con ese nombre fue debido al barrio homónimo de Londres, ubicado entre Euston y Holborn, y que durante los siglos XVII y XVIII se desarrolló como una de las zonas residenciales de moda de la capital británica. Muchos de esos artistas habitaba dicho barrio y comenzaron a reunirse alrededor de 1907 en casa de Virginia Stephen, más conocida artísticamente con su apellido de casada, Virginia Wolf, y de su hermana Vanessa. Diferentes personajes relacionados con la cultura, pero también con la sanidad, la economía y la educación hicieron rutina muchas de esas reuniones. La mayoría de sus integrantes eran componentes de la sociedad secreta conocida como ‘Apóstoles de Cambridge‘. Lo que les unía principalmente, ideológicamente hablando era su gran desprecio por la religión, aparte de compartir su reacción contra la moral victoriana y el realismo imperantes en ese período de finales del XIX y principios del XX. Todos ellos se consideraban miembros de una élite intelectual ilustrada, que atesoraban una ideología bastante liberal y muy humanista, y casi todos ellos habían estudiado en el Trinity College de Cambridge y en el King’s College de Londres. Entre esos personajes destacaron los filósofos Bertrand Russell y Ludwig Wittgenstein, el economista John Keynes, los escritores Gerald Brenan, Lytton Strachey, Katherine Mansfield y algunos pintores como Vanessa Bell o Duncan Grant. 

“Cada uno tenía su pasado encerrado dentro de sí mismo,

como las hojas de un libro aprendido por ellos de memoria;

y sus amigos podían sólo leer el título”

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Virginia Wolf nació en Londres (Inglaterra) en enero de 1882 y murió en Sussex en marzo de 1941. Conocida por su talento como ensayista, editora, novelista, escritora de cuentos y feminista convencida y activista. Una de las figuras más destacadas del modernismo literario del siglo XX y de la cultura británica contemporánea. Su afición por la literatura ya la vio en su hogar desde su infancia debido a su padre, Sir Leslie,  gran novelista, historiador, ensayista y biógrafo. Su madre, Julia, era la segunda esposa de su padre y fue famosa por su gran belleza. Desde muy pequeña recibió clases de profesores particulares y de su propio padre. Toda su infancia estuvo relacionada con la influencia literaria imperante en la sociedad victoriana de aquel momento. Curiosamente, y según sus propias memorias, de donde más y mejores recuerdos conservaba de su infancia era de St.Ives en Cornualles, donde la familia pasaba las vacaciones de verano durante el período de 1882 a 1894. Una de sus obras más conocidas, ‘Al faro’,  estuvo influenciada por el paisaje de aquella playa y el faro de Godrevy. Pero con la repentina muerte de su madre en 1895 sufrió la primera de sus depresiones con tan sólo trece años de edad y la segunda le llegó con la muerte de su hermana dos años después, quien se había hecho cargo de la parte doméstica de la familia tras la muerte de su madre y que abandonó el hogar familiar tras casarse y morir durante su luna de miel. Y por si los golpes no habían sido suficientes, en 1904 murió su padre de cáncer, por lo que tuvo que ser ingresada en el hospital. Se le diagnosticó una fuerte crisis nerviosa y períodos de aguda depresión, acrecentados según sus biógrafos por los habituales abusos que recibió de sus hermanos. El rumor de que padecía trastorno bipolar nunca fue confirmado, aunque sí eran habituales sus cambios de humor y enfermedades diversas. Y aunque su debilidad física nunca se detuvo tuvo una gran producción literaria hasta su muerte. Fue entonces cuando compartiría casa en Bloomsbury con su hermana. Con treinta años se casó con Leonard Wolf, economista y miembro también del grupo. Sus depresiones jamás la dejaron tranquila, y tras la Segunda Guerra Mundial y la destrucción de su casa volvió a recaer. En marzo de 1941 acabó suicidándose. La forma que eligió también fue curiosa, pues se puso su abrigo, lo llenó de piedras en todos sus bolsillos y se tiró al río Ouse cerca de su casa. Su cuerpo no fue encontrado hasta veinte días después. Le dejó una nota a su marido donde reflexionaba intentando explicarle sus motivaciones y su decisión:

“Siento que voy a enloquecer de nuevo.

Creo que no podemos pasar otra vez por una de esas épocas terribles.

Y no puedo recuperarme otra vez.

Así que hago lo mejor que creo que puedo hacer.

Tú me has dado la máxima felicidad posible.

No puedo luchar más.

No creo que dos personas pudieran ser más felices que lo que hemos sido tú y yo”

***

La obra de Wolf comienza en 1905 cuando escribe para un suplemento del Times. Su primera novela publicada fue ‘Fin de viaje’ en 1915. Fue calificada por los críticos como inteligente y satírica. Uno de los objetivos desde que comenzó a escribir fue romper con la tradición narrativa de la novela inglesa hasta ese momento. Destacaba su forma por describir los personajes, los ambientes y el argumento general de la novela. Aunque tanto este primer libro como su segundo ‘Noche y día’ pasaron casi desapercibidos tanto para el público como para la crítica. Sus narraciones buscaban describir la vida que estaba cambiando durante esa época, sobre todo a nivel de conciencia. Otras obras fueron ‘Orlando’ (1928) o ‘Las olas’ (1931). Su última obra ‘Entre actos’ (1941) reflejó de forma magistral todas sus preocupaciones: desde ver el arte a través de la vida, la ambivalencia sexual y su reflexión sobre los temas que le interesaban y que eran parte de su vida y de su tiempo. Casi todo el libro fue escrito en verso.

“El amor es una ilusión,

una historia que una construye en su mente,

consciente todo el tiempo de que no es verdad,

y por eso pone cuidado en no destruir la ilusión”

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Pero destacó también por su construcción del ideal de la identidad femenina, reivindicando el papel de la mujer, y sobre todo de la mujer independiente y emancipada. Su activismo en pro del feminismo nunca lo escondió, sino al contrario. Escribió muchos ensayos defendiendo la postura feminista y en su libro ‘Una habitación propia’ describe el pensamiento de la evolución de la mujer. Fue crítica, y utilizó su voz para poner en entredicho todo lo que ella creía que debía revolucionarse. Bien es cierto que sus influencias literarias venían de los clásicos británicos como Henry James o James Joyce, pero trató de buscar un nuevo camino a la hora de narrar, alejándose de lo que se interpretaba como natural y normal en esa época. Y así está considerada, sobre todo en la actualidad, porque quizá en su momento no fue interpretada del mejor modo y es ahora cuando es calificada como una de las grandes renovadoras de la narrativa inglesa. Supo introducir cambios al mismo tiempo que reflexionaba sobre sus ideales. Y quizá su crítica social no encajó dentro de una sociedad demasiado anclada en tradiciones.

“La vida.

Es un halo luminoso, una envoltura semitransparente

que nos envuelve desde que tenemos una conciencia hasta el final”

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Cyrano de Bergerac

Publicado: 5 de diciembre de 2012 en Literatura
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“Sí, todo me lo quitaréis,

el laurel y la rosa.

Lleváoslos, pero me queda una cosa que llevo.

Y esta noche, cuando entre en la casa de Dios,

brillará intensamente mientras diga mi adiós algo que,

inmaculado,

meceré en un arrullo, y me lo llevaré para siempre;

y es…. mi orgullo”

***

Cyrano de Bergerac nació en París (Francia) en marzo de 1619 y murió en Sannois en julio de 1655. Su verdadero nombre era Hercule-Savinien de Cyrano. Fue conocido por ser poeta, dramaturgo y pensador, de la misma época que Molière y Boileau. Calificado de libertino por su forma de de pensar y por su actitud un tanto o bastante irrespetuosa frente a instituciones religiosas de su tiempo, también ha sido considerado como un precursor de la ciencia ficción, aunque quizá su popularidad y su fama actual le vengan por su obra de teatro con su mismo nombre. Casi toda su vida la pasó en París, aunque su infancia la vivió en la antigua localidad de Saint-Forget, que actualmente se conoce como Yvelines. Con casi veinte años adoptó el nombre de Bergerac, debido a unas tierras que su abuelo había comprado en esa zona del país. Y gracias a ese abuelo y a sus negocios, la familia pudo permitirse entrar en el pequeño círculo de la nobleza. Cyrano eligió la carrera militar y fue famoso por su valor en el campo de batalla. Fue célebre por haber retado a infinidad de adversarios. Famoso por sus numeroso duelos. Pero siendo todavía muy joven tuvo que retirarse del ejército debido a una herida en la batalla de Arras. Fue el momento en que decidió estudiar filosofía. Murió también joven, a consecuencia de las heridas que le causó una viga que le cayó encima. Cyrano fue uno de los más importantes escritores de su siglo, poseyendo una gran personalidad y capaz de tocar muchísimos temas. Su corta vida mostró sus dotes como novelista y como dramaturgo pero también como poeta y autor satírico. Justo antes de morir estaba intentando liderar un movimiento cultural, una nueva filosofía de la vida. Como cualquier talento de su época, fue muy criticado, discutido y controvertido. Fue tachado de científico incomprendido o de racionalista militante, entre otros calificativos.

“Así es mi vida.

He sido el inventor de todo

y al que todo el mundo olvida”

***

Y si Cyrano ha sido conocido fue gracias a la obra de Edmond Rostand, dramaturgo francés que nació en Marsella en abril de 1868 y que murió en París en diciembre de 1918. Rostand estrenó su obra ‘Cyrano de Bergerac’ en París, concretamente en el Teatro de la Renaissance en 1897. Su éxito no se hizo esperar, puesto que desde las primeras representaciones causó una gran diversidad de opiniones y sus seguidores se aglutinaban con el paso de los meses. Esa obra se ha representado desde entonces por todo el mundo, en muchísimos idiomas y el éxito no se ha detenido. Ya es conocida como un clásico del teatro francés y está asociada al neorromanticismo. Una corriente literaria que se originó en la Restauración borbónica española a finales del siglo XIX. Tuvo mayor impacto en el teatro con nombres como Echegaray, Cano o Sellés. Mediante este estilo se acentuaba el dramatismo y el melodrama con el rasgo peculiar de la exposición de lo negativo. Se adaptó a la sociedad del momento, una sociedad burguesa caracterizada por un romanticismo exagerado, además de sus aromas positivistas y realistas. Todo eso condujo a un teatro de costumbres más moralizante que usaba de procedimientos románticos y abusaba de las situaciones trágicas y patéticas. Se planteaba con cada obra un caso de moral y de conciencia, un problema de índole ideológica o de deberes. Lo curioso de la obra de Rostand es que incluso él no sabía ni estaba seguro de que su impacto iba a ser el deseado y temía por el riesgo de semejante obra. Pero ya en el entreacto del estreno la sala se puso en pie a aplaudir. La conclusión fue que Rostand recibió la medalla de la Legión de Honor por el gobierno de turno. Al final de ese estreno los aplausos duraron casi media hora. La obra partía del amor como premisa de vida, pero también describía el orgullo francés tras la pérdida militar de Alsacia-Lorena de 1870.

“Hay personas silenciosas

que son mucho más interesantes

que los mejores oradores”

(Benjamin Disraeli)

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Aunque se hizo un estreno en el cine de la misma obra en 1950 con la dirección de Michael Gordon, el éxito vino con el segundo intento. En 1990, el director francés  Jean Paul Rappeneau estrenó la obra de Rostand en la gran pantalla con un éxito rotundo. Nació en Auxerre (Francia) en abril de 1932 e inició su carrera cinematográfica como asistente y guionista en varias películas. Su primera película como director  fue ‘La vie de château’ (1966), y aunque tuvo su cuota de éxito no volvió a dirigir hasta 1971 con la película ‘Les Mariés de l’an II’. Dirigió varias películas más pero sin mucho éxito hasta que en 1990 consiguió la gloria con su Cyrano. Gracias a la interpretación de un magnífico Gérard Depardieu y frente a todas las críticas que le habían llegado por lo costoso de su producción. La obra narraba el amor o la atracción que sienten tres hombres por la misma mujer. Uno de ellos ostenta el poder, otro cuenta con la belleza y el último con el talento literario. Cada uno juega sus bazas para conquistar a la mujer deseada. Una mezcla de pasión, amor, guerra y drama real de la vida de la época. Un cierto aroma de nacionalismo francés, de orgullo herido, de soledades intempestivas, de mentiras sumergidas, de pasiones no confesadas, de inseguridad, de cobardía, de injusticia y de tristeza. Una mezcla perfecta que llevaba al espectador a no perder ni un segundo de atención desde el inicio hasta el final. Bajo la luz de la joven Roxana se escondía un cúmulo de emociones contenidas, de realidades perversas y de infelicidades escondidas. Complejos de unos y de otros para llevar a cabo lo que se desea. Mentes cercadas por el miedo a perder o a fracasar en el intento. Un experto poeta y hábil espadachín que expresará su amor por Roxana mediante un apuesto soldado, a escondidas, en silencio. Su carácter fanfarrón, de genio vivo e irónico, lleno de nobleza y de orgullo operará en su contra para conseguir lo amado. Porque detrás de su apariencia fuerte se esconde la personalidad del complejo, del ridículo, de su fealdad y de su pensamiento. Ayudará a su amada a encontrar el amor pero no en él sino en el soldado apuesto, gracias a unas cartas que él mismo siente desde su corazón.

“De las cosas que tienes,

escoge las mejores

y después medita cuán afanosamente

las hubieras buscado si no las tuvieras”

(Marco Aurelio)

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Charles Bukowski

Publicado: 14 de noviembre de 2012 en Literatura
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“Un intelectual dice una cosa simple 

de un modo difícil.

Un artista dice algo difícil de modo simple”

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Se llamaba realmente Heinrich Karl cuando nació en Alemania en agosto de 1920 pero cambió su nombre profesional a Charles. Charles Bukowski fue un escritor un tanto adelantado a su tiempo, o quizá un poco fuera de juego con respecto a lo que vivía a su alrededor. Fue muy prolífico, escribiendo más de cincuenta libros, innumerables relatos cortos y multitud de poemas. Considerado como uno de los escritores que han influido más en las nuevas generaciones, ha sido muy imitado en su estilo y en su escritura. Fue una de las figuras del ‘realismo sucio’ y de la literatura independiente.

El conocido ‘realismo sucio’ o ‘dirty realism’ fue un movimiento literario estadounidense que surgió en la década de los 70 y que pretendía reducir la narración (en especial el relato corto) a sus elementos más fundamentales. Se trataba de una derivación del minimalismo y que tenía sus propias características. Se caracteriza igualmente por la tendencia clara hacia la sobriedad, hacia la precisión y brevedad y en la parquedad de palabras expresadas, sobre todo en lo que se refería a la descripción. Todo, absolutamente todo lo que entraba en una obra, ya fueran objetos, paisajes, personajes, situaciones o diálogos debían caracterizarse por ser concisos y superficiales, al menos en su concepto. El uso de adjetivos y de adverbios se limitaba a la mínima expresión. Se apostaba claramente por el contexto, por la esencia, por el sentido profundo de una obra.

“Alguna gente no enloquece nunca. 

Qué vida verdaderamente horrible deben tener”

***

Junto a Bukowski, otros escritores formaron parte de esta corriente literaria. Nombres como J.D. Salinger, Richard Ford, Chuck Palahniuk, John Fante, O. Henry o Raymond Carver en los EEUU. Pero también esta corriente ha tenido mucha influencia en muchos escritores latinoamericanos, como Fernando Velázquez Medina, Pablo Palacio o Zoé Valdés. A menudo se tiende al error de clasificar a Bukowski como autor de la ‘Generación Beat’ debido a sus similitudes en el estilo y en la actitud literarias. Por dicha generación se conocía a un grupo de escritores norteamericanos de la década de los cincuenta y al fenómeno cultural sobre el cual escribieron. Se referían sobre todo y abogaban por el rechazo a los valores clásicos estadounidenses clásicos, el uso de las drogas, la libertad sexual yel estudio de la filosofía oriental como forma de vida. Movimiento que dejó un gran legado y una gran influencia y que propició más tarde la fermentación de otro nuevo comportamiento, movimiento y pensamiento cultural llamado ‘contracultura’ o ‘movimiento hippie‘.

“La diferencia entre una democracia y una dictadura

es que en una democracia,

primero votas y después recibes órdenes.

En una dictadura no tienes que perder el tiempo votando”

*** 

Fue un escritor que fue adorado y odiado con la misma intensidad. Acusado a menudo de utilizar un estilo soez y de mala educación y de poner por delante su protagonismo al estilo literario. Se decía que anteponía sus obsesiones antes que el mero relato, aunque fueron muchos sus defensores y admiradores, defendiéndole con argumentos como que era un escritor realista, que frecuentaba la autenticidad por encima de todo y resaltando su condición de escritor maldito. Su familia, tras la Primera Guerra Mundial se mudó a Baltimore (EEUU) en 1923, cuando el pequeño Charles tenía tres años. Y para que pareciera más americano sus padres comenzaron a llamarle Henry. Más tarde se trasladarían a un suburbio de Los Ángeles. Fue un niño maltratado por su propio padre (bien relatado por él mismo en muchos de sus escritos), y tampoco fue muy apreciado en el colegio. Todo ese cóctel de hechos junto a la realidad de su timidez hicieron que se refugiara en la lectura durante esa parte de su vida. Estudió más adelante arte, periodismo y literatura en la misma Universidad de Los Ángeles.

“Se requiere de mucha desesperación,

insatisfacción y desilusión

para escribir unos pocos buenos poemas.

No es para todo el mundo

ya sea para escribirlos o siquiera leerlos”

 ***

Con 24 años ya tuvo la suerte de ver como se publicaba su primer relato corto. Pero se desilusionó con el proceso de publicación y dejó de escribir durante más de una década. Vivía en Los Ángeles pero también se dedicó a vagar por el resto del país. Se ganó la vida mediante trabajos temporales que iba cogiendo y dejando según el momento y la época y se hospedaba en pensiones baratas. Cuando comenzó la década de los 50 se puso a trabajar de cartero y permaneció durante tres años y en 1955 le tuvieron que hospitalizar por una úlcera que le sangró y que fue muy grave. Fue salir del hospital y comenzó a escribir poesía. En el 57 se casó con la poeta Barbara Frye pero ese matrimonio sólo duró un par de años. Siguió trabajando en la oficina de correos y más tarde vivió en Tucson, una ciudad que tuvo su influencia dado que allí conoció a John Webb y Gypsy Lou, que le animaron a publicar y a vivir profesionalmente de su literatura.

Y fue a finales de los 60 cuando se decidió a vivir enteramente para la literatura, dejando por completo su trabajo como cartero. Él mismo definió esta decisión con una frase categórica: “Tengo dos opciones, permanecer en la oficina de correos y volverme loco… o quedarme fuera y jugar a ser escritor y morirme de hambre. He decidido morir de hambre”. Y toda la obra que acumuló después fue traducida a un montón de idiomas, ha sido calificado como icono de la decadencia norteamericana y de la representación nihilista característica después de la Segunda Guerra Mundial. No destacó por su ambición, y murió de leucemia en 1994 cuando contaba 73 años. En su lápida se puede leer: ‘Don’t try’. 

Su obra se publicó en revistas como ‘The Outsider‘ o ‘Los Angeles Free Press’. Su primera novela se tituló ‘El cartero‘ (1969), y a ésta le siguieron otras muchas famosas y de éxito como ‘Factótum’, ‘Hollywood’, ‘Pulp’, ‘La máquina de follar’, ‘Erecciones, eyaculaciones, exhibiciones’.

“El amor es una niebla que se quema con el primer sol de la realidad”

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Eric Hobsbawn

Publicado: 11 de noviembre de 2012 en Literatura
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“Debemos conocer el pasado para entender el presente”
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La Historia es esa ciencia que tiene como objeto estudiar y analizar el pasado de la Humanidad dentro de las ciencias sociales. Es la narración de un suceso acaecido y que se supone verdadero, aunque muchas narraciones pueden venir de sucesos imaginarios o falsos. Pero el propósito de esta ciencia es fijar los hechos e interpretarlos de manera objetiva, aunque para muchos historiadores consiste en otra cosa. El hecho de tratar a la Historia como una ciencia o no ha creado debate incluso dentro del mismo círculo de historiadores, aunque la mayor parte de los contemporáneos están de acuerdo con esa afirmación.
Eric Hobsbawm nació en Egipto en 1917 y acaba de morir el pasado 1 de octubre de 2012. Historiador británico, considerado por todos como un pensador clave de la historia del siglo XX. Su apellido real era Hobsbaum pero un error administrativo se lo cambió. Se crió entre Viena y Berlín dado que sus padres vivieron en diferentes países de habla germana, aunque siempre le hablaron en inglés. El origen familiar era judío. Tanto su padre como su madre murieron cuando todavía era muy joven y tanto él como su hermana fueron adoptados por su tía materna y su tío paterno. Desde 1933, la familia se trasladó a vivir a Londres. En Inglaterra estudió en el King’s College de Cambridge donde acabó su doctorado. Formó parte de élites culturales e intelectuales y durante la Segunda Guerra Mundial estuvo integrado en el ejército británico.
“Dicen que la historia se repite,
lo cierto es que sus lecciones no se aprovechan”
(Camille Sée)
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Desde 1947 logró una plaza como profesor de Historia en el Birkbeck College, en la Universidad de Londres. Y fue profesor posteriormente en Stanford durante la década de los 60. A finales de los setenta formó parte de la Academia Británica, retirándose en 1982. Su aportación al mundo de la Historia es muy abundante e importante. Dado que estaba interesado en muchos períodos y en muchas escenas, diversificó mucho su trabajo y trató multitud de temas. Influenciado por las teorías marxistas, todo su trabajo se centró en el análisis de la Revolución Francesa e Industrial. En esas revoluciones, Hobsbawn sintió una fuerza impulsora que predominaba hacia el capitalismo liberal que actualmente impera en casi todo el planeta. También destacó por el tema de los ‘bandidos sociales’, un fenómeno que situó en un contexto social e histórico relevante y que utilizó para enfrentarse con la visión tradicional de considerarlo como una forma espontánea de rebelión.
“La historia es la novela de los hechos,
y la novela es la historia de los sentimientos”
(Claude Helvétius)
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Intentó también desarrollar el estudio de las tradiciones dentro del contexto estado nación. Argumentó que muchas de esas tradiciones de muchas culturas son ciertamente inventadas por las élites nacionalistas para justificar la existencia y la importancia de sus respectivas naciones. Y además colaboró con revistas de jazz y de la escena intelectual. Sobre todo estaba muy interesado en el ambiente obrero, su movimiento, sus inquietudes y sobre el conflicto entre el anarquismo y el comunismo. Escribió grandes libros que permanecerán como tesoros durante las próximas generaciones y que servirán como estudio para muchos futuros estudiantes. Algunos títulos quedarán como grandes obras: ‘La era de la revolución, 1789-1848’, ‘La era del capitalismo’, ‘La era del Imperio, 1875-1914’ o ‘La historia del siglo XX’. Para muchos que han analizado su obra completa, se le puede considerar como una mente renovadora, inquietante y un apasionado de la historia contemporánea. Su facilidad de palabra y su interés por las lenguas (hablaba más de cinco idiomas) le hizo ser muy considerado con las culturas europeas.
“La historia cuenta lo que sucedió; la poesía lo que debía suceder” 
(Aristóteles)
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Poder leer a mentes como la de este historiador nos hace creer que vale la pena descubrir nuevos talentos y abrir nuevas puertas que fomenten opiniones críticas y análisis objetivos. Lejos del discurso reverente y manipulador, debemos rodearnos de mentes dispuestas a hacernos pensar más allá de lo que creeríamos necesario. La  historia pone en su lugar a cada uno y una parte de ella queda reservada para este personaje que quedaré siempre a nuestro lado mediante su conocimientos y sus letras. Una gran pérdida que debemos valorar en su justa medida.

John le Carré

Publicado: 27 de octubre de 2012 en Literatura
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Quizá es el oficio más tentador, más atrayente por su atmósfera solitaria, oscura, poco superficial. Quizá es un campo tan desconocido que atrae por sí solo, por su mezcla de la  ignorancia que mostramos ante él  y la osadía y el atrevimiento que creemos atesorar. Todos llevamos un espía dentro de nosotros. El reto de descubrir lo que otros no podrán. El objetivo de encontrar lo que nadie hubiera podido imaginar. El espionaje ha sido, es, y será, un fenómeno de masas, aunque muy pocos sean los que verdaderamente puedan hablar de ello con absoluta certeza, realidad y experiencia. Tiene un rasgo que lo hace antisocial, por lo poco que se sabe de él, o por toda la leyenda que le rodea. Porque todo el mundo cree conocer algo de ese mundo cuando realmente no tiene ni idea de lo que se mueve detrás de todos esos hilos. Fue un oficio que destacó desde hace siglos aunque tuvo su esplendor durante las Guerras Mundiales y durante la famosa Guerra Fría. Una vez leí una frase que decía que para conocer al enemigo lo mejor es conocerlo a fondo, indagar sobre él, leer sus libros y a sus escritores, excavar dentro de su esencia para poder hacerle vulnerable. Porque de eso se trata, de encontrar la vulnerabilidad del enemigo, en eso consiste básicamente el espionaje.

Desde la Antigüedad se encriptaba la información de los reinos e imperios. La amenaza constante del enemigo para descubrir los secretos, los planes y los objetivos de cada uno de esos enemigos era un importante y suficiente estímulo a la hora de intentar guardarlos a salvo e intentar que nadie los descubriera. La referencia más antigua que se tiene de espionaje tal como lo conocemos se le atribuye a Sun Tzu en su libro ‘El arte de la guerra’. Sun Tzu fue un militar chino, estratega militar y filósofo. Se le considera autor de ese libro y está considerado como uno de los libros más influyentes sobre estrategia militar. Una historia que ha tenido un impacto significativo en la historia y culturas chinas y también asiáticas. Hoy ya se puede calificar de leyenda. Incluso algunos historiadores tienen ciertas dudas de que Tzu existiera realmente. Para él, el arte de la guerra consistía no en exterminar al rival en la lucha sino en vencerlo sin necesidad de recurrir a la lucha, ese era el verdadero arte de la guerra.

Dicho así, el espionaje juega una baza muy importante para intentar derrotar al enemigo fuera del campo de batalla, creando un ejército de soldados invisibles, o no, o solamente para el enemigo. Un arte y un juego de poder, oscuro, aparentemente silencioso y desconocido, que se extiende incluso entre las vísceras del más poderoso rival para derrotarle desde dentro. Un caballo de Troya moderno, lleno de sofisticación e inteligencia, bien preparado, buscando siempre el lado más débil para poder atacar desde el interior. Un virus que se introduce en el disco duro del enemigo más vital y lo destruye sin remordimientos.

Ya en los escritos más antiguos de la cultura china se descubren grandes recomendaciones y formas de obtener información importante de los enemigos de la época. Los antiguos egipcios tenían un sistema muy desarrollado para la adquisición de información. Conocer otros idiomas ha significado un gran avance para arrebatar información y hacerse pasar por uno de los enemigos. Los griegos encriptaban toda la información y también  sus escritos. Al igual que los romanos, famosos por cifrar los mensajes, sobre todo los que se enviaban lejos. Tiempos después nadie supo desencriptar aquellos mensajes. Con el paso de los siglos ese arte de esconder la información o de descubrirla se fue sofisticando cada día más, innovando en todo aquello que las mentes exitosas pudieran. Pero con el invento del telégrafo en 1840 se inició una nueva época, sobre todo en el mundo de la información.

Hay muchas técnicas de espionaje, pero quizá las más clásicas e importantes han sido mediante la infiltración y la penetración, usando diversas artes, como el soborno, el chantaje o la simple habilidad de cada uno. Acaso la penetración se ha implantado como la forma preferida, dado que es más segura y porque requiere menos esfuerzo logístico que la infiltración. Con el desarrollo de nuevas tecnologías las técnicas han ido avanzando hasta rincones insospechados. Además del clásico espionaje militar y político, ahora se ha añadido a esa gran gama el espionaje industrial por lo que repercute económicamente en las arcas de grandes compañías.

La literatura de espionaje también ha tenido un capítulo aparte. Ha habido y hay grandes escritores que se especializaron en ese género y algunos destacaron por encima de otros. Hay uno que es calificado como ‘el maestro’. Me estoy refiriendo a David John Moore Cornwell, más conocido como John le Carré, nacido en Dorset, Inglaterra, en octubre de 1931. Sus mejores obras estuvieron relacionadas con los años de la Guerra Fría. Estudió en las universidades de Berna y de Oxford y fue profesor en Eton entre 1956 y 1958. Curiosamente, perteneció al cuerpo diplomático británico entre 1960 y 1964. Conoció los entresijos desde dentro y comenzó a escribir sobre ello. Cuando la Guerra Fría terminó comenzó a estudiarla  bien a fondo. Investigó todos los pequeños detalles de una compleja realidad internacional que asustó al mundo durante muchos años. Todos sus personajes son solitarios, complejos, introvertidos y bastante turbios. No ha creado héroes ni leyendas novelescas, sus personajes encarnan perfectamente a esos espías anónimos que trabajaron para gobiernos que buscaban incesantemente toda la información posible del enemigo o provocar sabotajes dentro de su núcleo. Fue y es un gran conocedor de los estados soviéticos, tanto de la URSS como de los países satélites. Estudió a fondo la estructura militar, política y social de todos esos países que durante tantos y tantos años se amenazaban constantemente uno al otro, y que con un ejército de espías introducían numerosos agentes para poder adelantarse al rival. Muchas de sus novelas han sido llevadas al cine y con bastante éxito. El cine también ha tratado durante toda su historia el ambiente del espionaje y John le Carré ha sido un donante de historias para el séptimo arte. Un escritor que no admite premios literarios, ni títulos ni distinciones, que pocas veces aparece en público y que ha llevado una vida bastante anónima, a pesar de que muchos londinenses conocen perfectamente la ubicación de su casa. Si hablamos de literatura de misterio y de espionaje sin duda este es el mejor ejemplo de ello. Nos sorprenderá cualquiera de sus libros por su amena forma de escribir, de narrar las escenas y de describir los personajes y los escenarios de los años más oscuros de la Europa Occidental. Un mundo creado en la mente de un hombre que tiene mucho de verdad y que aunque pueda parecer novelesco nos adentra a un submundo del que poco conocemos y que tanto deseamos conocer.

Entre sus libros más famosos se pueden destacar por ejemplo la novela que le dio un gran éxito de ventas: ‘El espía que surgió del frío’ (1963), un éxito que le sirvió para dedicarse íntegramente a la literatura. Aunque anteriormente había publicado ‘Llamada para el muerto‘ (1961). Éste último pasó desapercibido, al igual que su segunda publicación ‘Asesinato de calidad‘ (1962).Otros títulos conocidos fueron ‘La chica del tambor’ (1983), ‘La casa Rusia’, ‘El jardinero fiel’, ‘El sastre de Panamá’, ‘El topo’ (1974). Su últimas novelas publicadas han sido ‘La canción de los misioneros‘ (2006), ‘El hombre más buscado’ (2008) y ‘Un traidor como los nuestros’ (2010).

 

Ulrich Beck

Publicado: 4 de octubre de 2012 en Literatura
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“En la sociedad,

el hombre sensato es el primero que cede siempre.

Por eso, los más sabios son dirigidos

por los más necios y extravagantes”

(La Bruyère)

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La sociología es la ciencia social que estudia los fenómenos colectivos producidos por la actividad social de los seres humanos dentro del contexto cultural e histórico donde se encuentran. Hay múltiples técnicas de investigación para analizar e interpretar las diversas teorías, las causas, los significados y las influencias culturales que motivan la aparición de diversas tendencias de comportamiento en el ser humano cuando se encuentra en un grupo social y dentro de un hábitat compartido. Es una ciencia relativamente joven y los orígenes de la misma se encuentran en nombres como Auguste Comte, Karl Marx, Emile Durkheim, entre otros. Pero ya en la Edad media, algunos pensadores de origen árabe realizaron algunas reflexiones que hoy en día se podrían considerar sociológicas.

Quizá el siglo XX representó como ninguno el ascenso y la consolidación de la sociología como ciencia que podía utilizarse tanto a nivel público como privado. Aparecieron nuevos nombres que le dieron a esta ciencia un lugar en el mundo y que la colocó como instrumento para conocer y analizar mejor a las sociedades de cualquier parte del mundo. Nombres como Marcuse, Mills, Bourdieu o Luhmann, pero también los hay mucho más contemporáneos y que quizá han tenido una mayor influencia en las masas sociales debido a los cambios tan drásticos que se desarrollan con mayor frecuencia en la sociedad. Esos nombres son más conocidos y aparecen ya en muchos artículos de prensa, en radio, en televisión y en muchos libros de cabecera tanto para estudiantes, empresarios como lectores asiduos en materia social. Entre esos nombres destacan Ritzer, Giddens, Baumann, Castells, Touraine o a Ulrich Beck.

“El hombre ha sido formado para vivir en sociedad

y ni es capaz de vivir solo ni tiene valor para hacerlo”

(Willian Blackstone)

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Ulrich Beck nació en Alemania en mayo de 1944. Actualmente es profesor en la Universidad de Múnich y también de la London School of Economics. Si ha destacado en el ramo de la sociología es en la profundización que ha llevado a cabo sobre los aspectos de la modernización, los problemas sociológicos, la individualización y la globalización. Últimamente ha elaborado estudios sobre la exploración de las condiciones tan cambiantes del trabajo en el mundo capitalista global, como de la pérdida de poder de los sindicatos y de la flexibilización de los procesos del trabajo, una teoría que tiene su origen en el concepto de cosmopolitismo. Pero también ha estado interesado en abordar temas relacionados con su país, como los nuevos conceptos sociales alemanes, incluyendo la llamada sociedad del riesgo y la segunda modernidad.

Los estudios acerca de la sociedad surgieron mucho antes de que el término de la ciencia fuera conocido o utilizado. La antropología no se adentraba en temas más específicos y la sociología podía considerar la diversidad de los usos y costumbres entre las distintas sociedades, haciendo comparativas de análisis y haciendo que muchos pensadores e intelectuales de todo el mundo se sintieran atraídos cada vez más por esta materia. Escritores de la era de la Ilustración ya eran grandes sociólogos, aunque nadie los consideró como tales, ejemplos claros son Montesquieu, Rousseau, Vico o Voltaire. Todos ellos y muchos más se interesaron por analizar las instituciones sociales y políticas europeas. Fue Lord Kames quien inició la investigación para conocer las causas del llamado cambio social como tal y tras su visión aparecieron nuevas voces, esta vez más conservadoras, que estaban interesadas en conocer las razones de los cambios y la estabilidad existente en la sociedad misma. Esta corriente de pensamiento estaba liderada por Joseph de Maistre y Edmund Burke, quienes nunca se cansaron de criticar muchas de las versiones de los intelectuales de la Ilustración.

Si nos adentramos en la magnífica obra de Beck nos daremos cuenta de que adopta una posición crítica, enfrentándose siempre a las corrientes del postmodernismo. Junto con Giddens defiende la sociología reflexiva, para no abandonar el análisis crítico frente a los problemas actuales que nos rodean. Siempre se ha interesado por los problemas que acaecen dentro de la nueva sociedad, que nada tienen que ver con los problemas sociales acaecidos anteriormente en sociedades precedentes, pero sin abandonar el sentido crítico a los problemas actuales. Si de algo se percata es que la sociedad actual es una fuente de incertidumbre, de inseguridad y de riesgo. La misma sociedad postmoderna asume y se resigna a cargar un riesgo en su propia identidad que encierra una grave contradicción: el peligro de supervivencia de la especie. Los medios de comunicación tienen un papel muy importante en la representación de los riesgos y la búsqueda de soluciones, aumentando el poder y el control social. Su pensamiento está marcado por las constantes de una sociedad sometida constantemente a los riesgos, muy fuertes, a los procesos de individualización. La actualidad del hombre social hoy en día está marcada por las noticias, pero noticias pesimistas, como pueden ser las económicas, las bélicas, las financieras o las ecológicas. El hombre vive en constante riesgo y no se lo puede quitar de encima. Pero Beck siempre ha distinguido una primera modernización, que es aquella que discurre a lo largo de la industrialización y la creación de la sociedad de masas; y una segunda modernización, que es aquella propia de cualquier sociedad que tiende a globalizar y que está en continuo cambio y desarrollo.

“La base de todas las sociedades grandes y duraderas ha consistido,

no en la mutua buena voluntad que los hombres se tenían,

sino en el recíproco terror”

(Thomas Hobbes)

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Lo que es evidente es que la sociedad de hoy nada tiene que ver con la sociedad de ayer, o de hace unos años, por no pensar en la sociedad de hace 50 años. Cuando se llevó a cabo la revolución industrial el valor más importantes a nivel cultura y social era la familia, pero con el paso de las décadas ese valor pierde prestigio y preponderancia para ser la individualización el nuevo concepto social para el individuo dentro de una sociedad de riesgo. La típica frase ‘sálvese quien pueda’ podría definir muy bien el sentido de la teoría. Vivimos en la época total de la incertidumbre, donde nada se puede dar por sentado, donde nada es seguro y todo está bajo el riesgo continuo. La estabilidad se desvanece y la seguridad económica, social y militar es cada vez más frágil. Según Beck, hay que contrarrestar el excesivo peso del mercado y sus efectos y ampliar el círculo social y cultural del individuo, con el objetivo de alcanzar un equilibrio y disminuir la incertidumbre. También ve necesario un cambio de mentalidad en los Estados para que desarrollen un proceso de cohesión internacional y de cooperación, teniendo que reconocer la diversidad e individualidades para abordar una nueva modernidad.

¿Qué es la sociedad de riesgo? Según la definición del sociólogo, es la fase de desarrollo de la sociedad moderna donde los riesgos sociales, políticos, económicos e industriales tienden cada vez más a escapar a las instituciones de control y protección de la sociedad industrial. Hay varias características a destacar: los riesgos causan daños y a menudo son irreversibles; el reparto e incremento de los riesgos sigue en proceso de desigualdad social; el riesgo es un negocio, una oportunidad del mercado; hay un vacío político e institucional; hay un proceso de individualización en las nuevas sociedades; y existe un retorno claro a la incertidumbre, el riesgo de lo impredecible y de las amenazas de la sociedad industrial.

La misma sociedad se está convirtiendo en un problema para ella misma. Lo colectivo se agota y el individuo busca nuevas formas de identificarse dentro de su nueva sociedad. Todos los conceptos clásicos de sociedad van modificando su estructura para pasar a desarrollar un complejo estado de inseguridad y duda, un estado anormal donde el individuo lucha por sí solo contra todas las adversidades y donde lo social o el conjunto dejan de tener significado o importancia. Con semejante descripción no queda otra que suspirar y desear que todo emerja en otra dimensión, bastante más diferente y alentadora que la actual, puesto que si continuamos por este camino, y no hay nada que pueda hacer pensar lo contrario, estaremos mucho más perdido de lo que lo estaban las sociedades anteriores.

Bertolt Brecht

Publicado: 26 de septiembre de 2012 en Literatura
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“Hay hombres que luchan un día y son buenos.

Hay otros que luchan un año y son mejores.

Hay quienes luchan muchos años, y son muy buenos.

Pero hay los que luchan toda la vida, esos son los imprescindibles”

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El teatro épico fue una reacción contra otras formas populares de hacer teatro. Iba destinado contra el drama realista y en su origen estaba en Konstantin Stanislayski. Pero al igual que él otros dramaturgos estaban en contra del espectáculo vacío, de los argumentos manipulativos y la sobre actuación melodramática. Stanislavski trató de copiar el comportamiento humano real a través de técnicas de actuación para sumergir al público en el mundo del teatro. Sus técnicas siguen estando activas en muchas de las academias más prestigiosas de la interpretación. Y fueron realmente importantes en unas décadas atrás.

Estas técnicas de producción presentaban la inclusión de escenarios irreales por su simplificación, anuncios o carteles que interrumpían y resumían la acción y la aparición de la música, de manera irónica, para crear un efecto emocional inesperado. El teatro épico necesitaba que los actores intrepretaran sus personajes de manera convincente sin convencerse a sí mismos que son en realidad los personajes que interpretan. Muchas veces el actor interpela con el espectador sin interpretar el personaje, y al final acaba interpretando muchos papeles.

“El que no sabe es un imbécil.

El que sabe y calla es un criminal”

***

Berthold (Bertolt) Brecht usó la comedia para distanciar a su público de los hechos emocionales o serios y se vio muy influenciado por los musicales, por lo que acostumbraba a incorporar música y canciones a sus obras. Acuñó un término propio denominado ‘gestus’, que consistía en una actitud física o gesto que representaba la condición del personaje independientemente del texto. Se basó en el teatro chino. El gesto distanciaba al actor de la obra y evitaba de esa forma cualquier emoción excesiva.

Nació en febrero de 1898 en Berlín (Alemania), considerado uno de los dramaturgos y poeta más influyentes del siglo XX. Uno de los creadores del teatro épico. Su familia era originaria de Augsburgo (Baviera). Su padre era gerente de una pequeña fábrica de papel y su madre hija de funcionario. Uno era católico y la otra protestante. De joven se comportaba como un rebelde a quien le encantaba jugar al ajedrez y tocar el laúd. Todo lo que era distinto era atractivo para él, pero también lo extravagante. Enamorado en vivir al margen de las normas impuestas, del recato, las buenas formas y el sentido de la disciplina. Quería ser distinto por encima de todo.

“Las revoluciones se producen en los callejones sin salida”

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En el colegio destacó por su intelecto. Influenciado por la guerra que vivió, la criticó en un ensayo enfocado hacia el poeta Horacio. Consideraba en él que la honorabilidad de morir por la patria era propaganda dirigida en la que sólo los tontos pueden caer. Y por ello fue castigado con la expulsión de la escuela cuando estudiaba bachillerato. Pero la intervención de su padre y de su profesor evitaron que se cumpliera el castigo. Fue entonces que comenzó a escribir poesía erótica y publicó sus primeras experiencias sexuales, convertidas en poemas dedicados a prostitutas y vagabundos. Pero también escribía cuentos y canciones que el mismo entonaba acompañado de su guitarra.

En 1917 inició la carrera de medicina en la Universidad de Munich pero el servicio militar le hizo interrumpirla. Cumplió como médico en el hospital militar de Augsburgo durante la Primera Guerra Mundial. Y en 1918 y con tan sólo 20 años, escribió su primera obra teatral titulada ‘Baal’. Conoció a Paula Banholzer y en 1919 tuvieron un hijo, Frank, quien moriría en el frente soviético durante la Segunda Guerra Mundial en 1943. Escribió una obra sobre la revolución alemana titulada ‘Tambores en la noche’. La moralidad de aquella obra suplantó al teatro tradicional. Todas las convulsiones de la época le llevaron a ingresar en el partido socialdemócrata en 1919.

“Mi pan lo comí entre batalla y batalla.

Entre los asesinos dormí.

Hice el amor sin prestarle atención

y contemplé la naturaleza con impaciencia.

Así pasé el tiempo que me fue concedido en la tierra”

***

En 1922 se casó con la actriz de teatro y cantante de ópera Marianne Zoff con la que tuvo una hija, Hanne. En 1924 abandonó Augsburgo para ir a vivir a Munich y más adelante a Berlín. La vida de Berlín respiraba cultura por todos sus costados y allí conocería al poeta Bronnen con quien fundaría una productora. Tuvo un segundo llamado Stefan y tres años más tarde se divorciaría de Marianne. A partir de 1926 tuvo contactos frecuentes con artistas sociales que influyeron sobremanera en su pensamiento. En 1929 ingresó en el Partido Comunista. Y ese mismo año se casaría con Helen Weigel con quien tuvo a su tercera hija llamada Bárbara.

Entre 1929 1934 destacan algunas de sus obras como ‘Línea de conducta, ‘Acuerdo’ y ‘La excepción y la regla’. Publicó una colección de poemas titulada ‘Devocionario doméstico’ para después conseguir un éxito teatral con ‘La ópera de cuatro cuartos’ con música del gran Kurt Weill. Era esta una obra de disparates en la que se critica el orden burgués mostrándolo en una sociedad de delincuentes, prostitutas, mendigos y vagabundos. Sería llevada al cine en 1931. Su idea era ante todo hacer pensar al espectador, involucrarle de tal forma que no fuera un mero espectador pasivo, sino que se tenía que meter en los personajes y en la historia. Le atraía mucho la sociología y la comunicación de masas. Se dio cuenta que gracias a ella podía llegarse por todos los medios, ya fuera radio, teatro o cine, al público en general. Su objetivo fue alcanzar un cambio social que lograse la liberación de los medios de producción. Y lo abordó desde el ámbito intelectual y estético.

“Un hombre debe tener por lo menos dos vicios, uno solo es demasiado”

***

Y hasta 1933 trabajó como autor y director de teatro en Berlín, pero justo ese año Hitler se hace con el poder. La policía interrumpió la obra que estaba estrenando en ese momento (‘la toma de las medidas’) y los organizadores fueron acusados de traición. Eso provocó que huyera con su familia en una peregrinación que le llevó por Praga, Viena, Zúrich y finalmente a Svendborg (Dinamarca) donde pasó sus próximos 5 años. Todos sus libros fueron quemados por el régimen nacionalsocialista. Quizá fueron esos años los peores momentos de su vida, aunque nunca dejó de escribir obras. Con problemas económicos tuvo que ir a vivir a una granja cerca de Estocolmo (Suecia) y más tarde a Helsinki (Finlandia).

Durante esa época escribió ‘La vida de Galileo’, donde describe sus pensamientos contra la autoridad, el Estado y la sociedad con una crítica bien medida; ‘Sichuan’, donde trató el enigma de cómo ser virtuoso y sobrevivir al mismo tiempo en un mundo capitalista; ‘El círculo de tiza caucasiano’, la historia de una madre de alta sociedad que abandona a su hijo en manos de su criada. En el verano de 1941 viajó hasta Moscú donde embarcaría en el transiberiano en dirección a Vladivostok donde embarcaría a su vez en un barco rumbo a California, llegando a residir finalmente en Santa Mónica. Y estando tan cerca de la industria de Hollywood intentó que sus guiones se estrenaran en el cine pero no fueron aceptados. Sin embargo, en los Estados Unidos consiguió representar obras teatrales, en escenarios de emigrantes la mayor parte de ellas, pero también fue nuevamente perseguido por sus pensamientos e ideas políticas y tras ser interrogado por el Comité de Actividades Antiamericanas decide escapar con rumbo a Suiza.

Suiza se convirtió en el único lugar donde pudo vivir y tres años más tarde consiguió la nacionalidad austríaca. Gracias a ello pudo volver a Alemania tras 15 años de exilio instalándose en 1948 en el Berlín Oriental. Nunca dejó de escribir teatro y obras diversas. En 1956 tras contraer una inflamación del pulmón murió de una trombosis coronaria. Pero todavía hoy su influencia en el teatro moderno sigue viva. Supo manejar sus pensamientos y sus ideas dentro de sus historias, aprovechó su oficio para identificarse con la estética. De hecho la estética estaba ligada a la forma y a las ideas.

Tuvo claro que su enemigo era la burguesía e intentó luchar contra ella a su manera. Trabajaba para entretener pero también para activar conciencias. Conmovía, emocionaba y daba sentido a muchas cosas. Su famoso efecto de distanciamiento era un arma contra el romanticismo y el sentimentalismo. Tenía crítica y la utilizaba, tenía compasión con los seres humanos en general y su humanidad estaba fuera de toda duda.

“Al río que todo lo arranca lo llaman violento,

pero nadie llama violento al lecho que lo oprime”

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Albert Camus

Publicado: 22 de septiembre de 2012 en Literatura
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“No ser amado es una simple desventura.

La verdadera desgracia es no saber amar”

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Albert Camus desarrolló un humanismo personal, fundado en la conciencia del absurdo de la condición humana. Fue un observador innato sobre todo aquello que le rodeaba. Fue novelista, ensayista, dramaturgo, filósofo y periodista francés, aunque nacido en Argelia en noviembre de 1913. Toda su familia eran colonos franceses, los famosos ‘pieds noirs’, que se dedicaban al cultivo del anacardo en Constantina. Su madre, nacida en Argelia y era de origen menorquín pero analfabeta y totalmente sorda. Su padre, Lucien, trabajaba en una finca vinícola, de origen alsaciano, pero que escapó de su tierra natal, como hicieron muchos otros, por la anexión de Alsacia por Alemania tras la guerra franco-prusiana. Fue movilizado durante la Primera Guerra Mundial y herido en combate en la batalla del Marne, falleciendo en octubre de 1914, cuando Albert tenía tan sólo un año. Ese hecho provocó que la familia se trasladara a Argel, a casa de su abuela materna. Una vez en Argel, el pequeño Albert realizaría sus estudios primarios y secundarios.

Desde muy joven comenzó a escribir, era su pasión. Obtuvo un diploma de estudios superiores en letras, en la rama de filosofía. Pero contrajo tuberculosis y le impidió participar en el examen de licenciatura. En 1935, con 22 años de edad, comenzó a escribir ‘El revés y el derecho’, publicado dos años después. Una recopilación de ensayos escritos en Argelia en su primera juventud que contiene reflexiones muy sinceras. Su inspiración, según él mismo, es el mundo de pobreza que vivió durante mucho tiempo. Durante esa época abandonó el Partido Comunista. Comenzó a trabajar en el Diario del Frente Popular, pero justo entonces se prohíbe la publicación de su investigación ‘La miseria de la Kabylia’ teniendo un gran impacto. El Gobierno de Argelia maniobra para que Albert no encuentre trabajo y decide emigrar a París para trabajar como secretario de redacción en el Diario Paris-Soir.

“He comprendido que hay dos verdades, una de las cuales jamás debe ser dicha”

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Andre Prudhommeaux, anarquista reconocido, le presentó en 1948 en el movimiento libertario, como simpatizante del pensamiento anarquista. Ya había escrito en varias publicaciones anarquistas y, junto a otros, expresó su apoyo a la revuelta de 1953 en Alemania Oriental, también durante el levantamiento de los trabajadores de Poznan, Polonia, en 1956 y después en la Revolución húngara. Su apoyo por dichas causas quedó fuera de toda duda. En 1956 lanza su llamada a la tregua civil en Argel, pidiendo a los combatientes del movimiento independentista argelino y al ejército francés, el respeto y la protección para la población civil.

Camus se opuso al cristianismo, al marxismo y al exitencialismo. Rompió su relación con Jean Paul Sartre, no dejó de luchar contra todas aquellas ideologías que alejaban al hombre de todo lo que fuera humano. Y dedicó buena parte de su vida a cuestionar y a filosofar sobre sus propias convicciones, y para demostrar lo destructivo de toda la ideología que propusiera una finalidad en la historia misma del hombre. Recibió el Premio Nobel de Literatura  en 1957 por el conjunto de una obra que ponía de relieve los problemas que se plantean en la conciencia de los hombres de hoy. Falleció en enero de 1960 en un accidente de coche. La anécdota es que tiempo atrás había declarado: ‘No conozco nada más idiota que morir en un accidente de automóvil’. Entre los papeles que llevaba en ese momento se encontró un manuscrito sin terminar, titulado ‘El primer hombre’, con un fuerte contenido autobiográfico y de gran belleza. El manuscrito no se publicó hasta 1994 cuando sus herederos se decidieron a cederlo para su publicación. Un libro con una gran belleza narrativa y de especial e intensa emoción, que narraba sus primeros años en Argelia y sus dificultades para terminar sus estudios y también la importancia de todos los personajes que forjaron su carácter y su formación. En cierta forma lo utilizó como homenaje a todas esas personas que significaron tanto en su vida.

“No camines delante de mí, puede que no te siga.

No camines detrás de mí, puede que no te guíe.

Camina junto a mí y sé mi amigo”

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Pero su mejor obra sin duda fue ‘El extranjero’, una novel adonde describe las vicisitudes de un individuo incapaz de expresar sentimientos o de forjarse una moral, que vive la escisión entre la sensación, la razón y la emoción, y que reacciona sin razón ni motivo aparente. Publicado en 1942, demuestra y describe la carencia de valores del mundo contemporáneo como consecuencia de la frustración y la desesperanza en la que Europa se vio sumergida después de la guerra. El protagonista refleja la filosofía del absurdo, la sensación de alienación, la del desencanto frente a la vida misma. El aburrimiento, la cotidianidad lo van haciendo lentamente insensible, indiferente y hasta casi despiadado. Parece que da igual ser de una forma o de otra. Pero la novela también reafirma las cualidades positivas de la fraternidad humana. Una obra que lleva a la reflexión acerca de la importancia de encontrar un sentido a la vida. El hombre nace libre y con esa condición debe superar todos los obstáculos que le van apareciendo, al igual que el absurdo y que el sin sentido.

Marcel Proust

Publicado: 6 de septiembre de 2012 en Literatura
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“A cierta edad, un poco por amor propio,

otro poco por picardía,

las cosas que más deseamos son las que fingimos no desear”

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Comparado en muchas ocasiones con el genial William Shakespeare, quizá unos de los escritores franceses más destacados de la historia. Marcel Proust nació en julio de 1871 en París y murió en su ciudad natal en noviembre de 1922. Su padre Adrien era un famoso epidemiólogo y su madre Jeanne era de origen judío alsaciano y nieta de un antiguo ministro de Justicia. Vivió su infancia entre su hogar paterno y el de su abuela paterna en Illiers (el pueblo donde nació su padre). Ya desde que era niño sufrió ataques de asma, con lo cual las visitas a su abuela se fueron reduciendo hasta anularse por completo. Y desde niño evidenció su debilidad y su facilidad para estar enfermo. De hecho todo eso le provocó ser un estudiante bastante irregular, debido a sus ausencias. Nunca fue considerado un gran estudiante.

Con 17 años, cuando corría el año 1888, comenzó a aficionarse a frecuentar salones donde conoció a señoras de la alta burguesía parisina. Uno de esos salones era regentado por la Madame de Caillavet, hija de banqueros judíos, y gracias a ella pudo conocer al filósofo Víctor Brochard y a otros intelectuales de la época. Lógicamente, esta fue una época que marcó su juventud y el comienzo de su obra, gracias a toda esa formación y aprendizaje, rodeado de personajes y ambientes refinados y selectos y con cierto tono aristocrático parisino. Aunque ese estilo de vida para el joven Marcel fue breve porque un año después ingresó voluntariamente en el servicio militar. Cuatro años después, en 1893, conoció al aristócrata Montesquiou, un hombre que tendría una influencia decisiva en su vida y en su obra. Era éste un poeta homosexual, altanero, caprichoso y excéntrico. Pero un ídolo para Marcel. Su lista de amistades influyentes fue creciendo, se extendió incluso a personajes vinculados al mundo artístico. Todo le sirvió para documentarse y para guardar material para sus futuras obras.

“Sólo se ama lo que no se posee totalmente”

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En el verano de 1895 comenzó a redactar una novela que vio la luz en 1952 bajo el título de ‘Jean Santeuil’. Nunca fue considerada una obra terminada. De hecho, a los cinco años de comenzar a escribirla la abandonó. Un año después de comenzar aquella novela inacabada, se autopublicó ‘Los placeres y los días’, recopilación de poemas en prosa con un estilo un tanto decadente. Y con el paso de los años se ve cada vez más interesado en la literatura hasta que conoció a John Ruskin, un intelectual inglés que prohibió que se tradujera su obra, y que fue descubierto por Proust mediante sus artículos. Cuando murió éste Proust comenzó a traducir su obra. Un trabajo que fue apoyado incluso por su padre, que lo veía como un medio de poner a trabajar a su hijo; y su madre le ayudó muchísimo con el inglés, un idioma que dominaba a la perfección.

A la muerte de sus padres su salud se resintió en demasía a causa de su asma y la depresión. Se recluyó en su vivienda, donde aisló las paredes con corcho para protegerse del ruido y dedicarse plenamente a su trabajo, casi sin salir. Vivía de noche tomando mucho café y casi sin comer. Y a partir de 1909 es cuando se dedicó plenamente a su obra. No salía de casa, trabajaba durante muchas horas, casi siempre de noche y dormía algunas horas durante el día. Nunca visualizó la extensión verdadera de su obra cumbre ‘En busca del tiempo perdido’. Se publicó finalmente en noviembre de 1913, gracias a su propio dinero, pero se dividió en tres partes, aunque él hubiera preferido hacerlo es una única unidad. Y cuando estalló la Primera Guerra Mundial tuvo deseos de integrarse en el ejército aunque su salud no se lo permitió, siendo declarado inútil para el servicio activo. Muchos de sus mejores amigos murieron en el campo de batalla.

“A veces estamos demasiado dispuestos a creer

que el presente es el único estado posible de las cosas”

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Y mietras toda Europa vivía esa guerra, Marcel se dedicó a terminar su obra. En esa época fue conocido como ‘Proust el del Ritz’, debido a la cantidad de horas que frecuentaba dicho hotel, donde conoció a nuevos y jóvenes escritores. Cuando acabó la guerra se publicó el segundo volumen de su obra, recibiendo por ello el premio Goncourt. En 1922 publicó ‘Sodoma y Gomorra’ y sufre nuevos ataques asmáticos. De hecho, en octubre de ese año fue la última vez que salió a la calle, y tras sufrir una neumonía murió en noviembre. Tuvieron que pasar más de cinco años para que se vieran publicadas el resto de sus obras: ‘La prisionera’, ‘La fugitiva’, y ‘El tiempo recobrado’. La homosexualidad de Marcel Proust fue algo inconfesable en la sociedad en que vivió, una época con demasiado complejos, pero en su obra quedó latente, sobre todo con ‘Sodoma y Gomorra’, donde analizó la homosexualidad masculina pero también la femenina.

“Los días pueden ser iguales para un reloj, pero no para un hombre”

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El primer volumen de ‘En busca del tiempo perdido‘, titulado ‘Por el camino de Swann’, comienza con pensamientos acercad de la dificultad para conciliar el sueño, un acercamiento a su propia infancia retratada en algunos de sus famosos párrafos. La segunda parte ‘Un amor de Swann’ cuenta las peripecias de Charles Swann con una mujer, Odette de Crécy, una obra corta y muy estudiada en las escuelas. El lector fácilmente se encuentra identificado con la obra al ver a un personaje enamorado. Parece no haber duda al respecto de que esta obra sea autobiográfica, pero para comprenderla del todo hay que conocer profundamente la historia del escritor. Su infancia, sus amigos, su familia, su entorno, sus estudios, su forma de vida… Parece que todos los personajes que salen en la obra son reinventos de personajes reales de la vida de Proust.

Su estilo tiene una belleza extraodinaria, con una deslumbrante sutilidad y una inteligencia considerable. No llegó a ser un gran escritor que utlizó su experiencia de vida debido a su temprana muerte pero eso no le resta valor a su obra. Su leyenda se debió a su muerte prematura y siempre quedará la duda de lo que podría haber su obra futura de haber vivido durante muchos años más. Algo que no sabremos nunca. Fue un innovador a la hora de describir y narrar aspectos homosexuales. Fue un moderno en ese territorio y sobre todo para la época en que escribió. Utilizó sus libros para declarar su propia homosexualidad y para defenderla como opción de vida. Pero hubieron muchos temas que preocuparon al escritor, como la edad, la enfermedad, el amor y la muerte. Las relaciones sociales fueron importantes en su vida y las relaciones de las clases sociales. Se apasionó por el teatro, por la música y por la poesía, pero amaba el lenguaje como instrumento, sobre todo el francés como vehículo. Valoró la amistad, la traición, el engaño y el disimulo. La historia, los personajes historicos, la guerra, la política y las relaciones internaciones. Un verdadero genio fuera de su tiempo que supo describir como nadie su propia experiencia de vida.

Octavio Paz

Publicado: 24 de agosto de 2012 en Literatura
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“La soledad, el sentimiento y conocimiento de que uno está solo,

excluido del mundo, no es una característica exclusivamente mexicana.

Todos los hombres, en algún momento de sus vidas, se sienten solos.

Y lo están.

Vivir es separarse de lo que fuimos para acercarnos a lo que seremos en el futuro.

La soledad es el hecho mas profundo de la condición humana”

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La poesía es un género litearario considerado como la manifestación de belleza o del sentimiento estético por medio de las palabras, ya sea en verso o en prosa. Una modalidad textual. Actualmente, la poesía engloba múltiples facetas. Desde la lírica más clásica a la más moderna. La forma de combinar rítmicamente las palabras no es lo único que distingue la poesía de la prosa, pero hasta mediados del XIX era la mejor forma de hacerlo. Con el paso del tiempo, la poesía avanza entre los recursos tecnológicos y los científicos. Nuevas formas de manifestar un mismo concepto: desde la poesía ecologista, a la virtual, pasando por la metapoesía o la poesía de la conciencia. Sin embargo, se lee poca poesía y se fomenta todavía menos. Pero escucharla o leerla es sentirla y descubrir nuevos mundos, paralelos y humanamente posibles. Un lugar donde el ser humano se reencuentra consigo mismo.

Octavio Paz nació en la Ciudad de México (México) en 1914. Escritor y poeta mexicano. Nieto de escritor, ya de pequeño manifestó su atracción por la literatura y publicó sus primeros trabajos en diversas revistas literarias. Estudió Derecho y Filosofía en la Universidad Nacional. En 1936 se trasladó hasta España para luchar en el bando republicano durante la Guerra Civil y al regresar a México fue uno de los fundadores de Taller (1938) y El Hijo Pródigo. Acabó estudios en Estados Unidos entre 1944 y 1945. Recibió más tarde una beca para ingresar en el servicio exterior mexicano.

“En todo encuentro erótico hay un personaje invisible y siempre activo: la imaginación”

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En 1955 fundó el grupo poético Poesía en Voz Alta, también colaboró en la Revista Mexicana de Literatura y en El Corno Emplumado. Siempre defendió el arte contemporáneo y sus posiciones experimentales. Durante los años que residió en París hizo amistad con André Breton, pero también viajó por diversos países europeos y asiáticos, llegando a ser nombrado embajador de México en la India en 1962. Su obra tuvo muchos campos, desde la poesía hasta la narración, pasando por el ensayo y la edición. Fue un gran impulsor de las letras mexicanas y siempre se mantuvo dentro de la discusión política, artística y social de su país. Su poesía traspasó límites eróticos, experimentó formas y reflexiones diversas dentro de la propia naturaleza del hombre.

“Ningún pueblo cree en su gobierno. A lo sumo, los pueblos están resignados”

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Más de quince libros de poesía, como por ejemplo: ‘Entre la piedra y la flor‘ (1941), ‘Salamandra’ (1962), ‘Pasado en claro’ (1975), ‘Poemas’ (1979), etc… Y otras tantas obras escritas en prosa, como: ‘El laberinto de la soledad’ (1950), ‘El mono gramático’ (1974), ‘Los hijos del limo’ (1974), ‘Tiempo nublado’ (1983), ‘Hombres de su siglo’ (1984). Cuando se habla de la obra general de Octavio Paz se suele separar en tres grandes fases: la primera es aquella en la que el autor quiso penetrar, a través de la palabra, en un ámbito de energías esenciales que lo llevó a cierta impersonalidad; con la segunda se adentra en la tradición surrealista, antes de encontrar un nuevo impulso con el contacto de lo oriental; y la tercera época, marcada por la lírica, cuando el autor mezcló el erotismo y el conocimiento.

“La poesía debe ser un poco seca para que arda bien, y de este modo iluminarnos y calentarnos”

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Por toda su obra se le concedió el Premio Nobel de Literatura en 1990, y es considerado como uno de los grandes poetas hispanos de todos los tiempos. Sus obras abarcaron un gran abanico de estilos y de géneros. Criado en Mixcoac, su padre era abogado y estuvo involucrado en la reforma agraria que siguió a la revolución, fue diputado y colaboró activamente en el movimiento vasconcelista. Por todo eso, su padre se ausentaba del hogar familiar durante largos períodos. El joven Octavio estudió en el Colegio Williams, gracias a su abuelo comenzó su afición por la literatura y en su adolescencia descubrió autores como Juan Ramón Jiménez o Antonio Machado. Y siendo adolescente escribió su primer poema. Con 19 años ya estaba considerado el poeta más joven de la capital mexicana. Su futuro se preveía esplendoroso.

“Erotismo y poesía: el primero es una metáfora de la sexualidad, la segunda una erotización del lenguaje”

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Estudió derecho en la UNAM y tras su viaje a Yucatán en 1937 escribió ‘Entre la piedra y la flor’ (1941), un poema que describía la explotación en el campo y en el campesinado yucateco. Al año siguiente se casaría con Elena Garro, con quien estuvo casado hasta 1959, y con quien tuvo una hija, Laura Helena. Se uniría después con Bona Tibertelli con quien seguiría hasta 1965, mientras fue embajador de México en la India. En 1966 se casó de nuevo con Marie-José Tramini, la cual le acompañaría hasta su muerte. En 1937 viajó a España en plena Guerra Civil y allí demostró su solidaridad por el bando republicano, pero se vio afectado por la represión contra los militantes del Partidos Obrero de Unificación Marxista en Cataluña, donde tenía algunos camaradas. Se desilusionó y abordó la denuncia después de los campos de concentración soviéticos y los crímenes de Stalin.

“Las masas humanas más peligrosas son aquellas

en cuyas venas ha sido inyectado el veneno del miedo…. del miedo al cambio”

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Gracias a una beca estudió en 1943 en la Universidad de Berkeley, en California, y eso le sirvió para trabajar como diplomáticos, destinado primero a Francia hasta 1951, donde se introdujo en el mundo de los surrealistas. En 1953 regresó a México para dirigir la oficina de Organismos Internacionales. En 1959 regresó a París y más tarde a la India. Estando en la India en 1968 se produjo la masacre de Tlatelolco en México y en seña de protesta renunció a su cargo de embajador, dejando claras sus diferencias con el gobierno de Gustavo Díaz Ordaz. A partir de ahí se dedicará a dar clases en diversas universidades norteamericanas. Si tuviéramos que identificar su estilo poético seguramente nos resultaría difícil. No es fácil de encasillar. Se le ha nombrado como poeta existencial, como surrealista, neomodernista, todas pueden ser correctas y falsas. Tiene un poco de todo y de nada. No se adueñó de ningún estilo y siempre intentó cambiar de estilo, experimentó desde su propio estilo, siendo una poesía realmente personal y única.

“Quédate siempre detrás del hombre que dispara y delante del hombre que está cagando.

Así estás a salvo de las balas y de la mierda”

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George Orwell

Publicado: 22 de agosto de 2012 en Literatura
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“La libertad de expresión es decir lo que la gente no quiere oír”

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George Orwell adoptó un seudónimo para darse a conocer, porque su verdadero nombre era Eric Arthur Blair. Escritor y periodista británico, nacido en 1903 y que murió en Londres en 1950, con tan sólo 46 años de edad. Su vida estuvo enmarcada por tres acontecimientos que se describieron más tarde en su obra literaria y periodística. Por un lado, su crítica y posición totalmente contraria al imperialismo británico, debido a su experiencia cuando era joven como representantes de las fuerzas del orden colonial en Birmania; por otro lado, la realidad de las condiciones de los trabajadores y la distinción de la época entre las clases sociales, sobre todo en Londres y en París; y por último, su lucha contra los totalitarismos en general, aunque con el nazi y el stalinista en particular y su participación en la guerra civil española.

“En una época de engaño universal decir la verdad es un acto revolucionario”

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Sus obras más importantes y por las cuales ha sido reconocido, recordado y admirado fueron ‘Rebelión en la granja’ y ‘1984’. Esta última escrita en sus últimos años de vida y que ha dado tanto que hablar debido al concepto tan de moda hoy conocido como ‘Gran Hermano’, ya en el lenguaje habitual de las sociedades actuales relacionado con las técnicas modernas de vigilancia al individuo en general. Fue un ensayista destacadísimo del siglo XX y sus novelas contra el totalitarismo siguen siendo modelos de lectura en universidades y en círculos literarios. Pero su repertorio fue amplio, combinando la crónica, la crítica literaria y la novela. Fue un analista de su época que supo adivinar el futuro, quizá previendo lo que se avecinaba, acaso descubriendo por adelantado lo que sospechaba.

“Lo característico de la vida actual no son la inseguridad y la crueldad,

sino el desasosiego y la pobreza”

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De sus años como estudiante no escribió mucho y poco se sabe, pero sus profesores le recomendaron para que acudiera a una de las escuelas de mayor prestigio en la Inglaterra de aquella época, St.Cyprian, en Eastbourne, en el condado de Sussex. Gracias a un beca pudo acudir a ella. Pero nunca se sintió a gusto en esa escuela, debido a los métodos de enseñanza y al perfil de los profesores. Pero estudiar allí le sirvió para conseguir nuevas becas para las escuelas de Wellington y después Eton, donde dijo que se había sentido relativamente feliz, pues allí los estudiantes tenían una cierta independencia. Tras sus estudios es cuando decidió unirse al cuerpo de la Policía Imperial India en Birmania, dado que no tuvo ocasión de conseguir una beca universitaria y los medios de su familia no lo permitieron.

“El pensamiento corrompe el lenguaje y el lenguaje también puede corromper el pensamiento”

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Tras su experiencia militar decidió regresar a Inglaterra, corría el año 1928 y tenía 22 años. Lo que trajo consigo fue un profundo odio hacia el imperialismo británico y lo demostró escribiendo ‘Los días de Birmania’, que se publicó en 1934, aunque también se pudo comprobar en ensayos como ‘Un ahorcamiento’ o ‘Disparando a un elefante’. Entro entonces en una fase de indigencia, donde trabajó haciendo de todo y donde malvivió durante buena parte de ese tiempo, narrándolo en ‘Sin blanca en París y Londres‘, la cual se puede considerar como su primera obra de importancia. Al poco tiempo encontró un trabajo como profesor de escuela pero lo tuvo que abandonar por problemas de salud, es entonces que empieza a trabajar como asistente en una tienda de libros de segunda mano en Hampstead, una experiencia que evocó en su novela ‘Mantened la Aspidistra izada’.

“Para hacer cumplir las mentiras del presente, es necesario borrar las verdades del pasado”

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En 1933 decide convertirse en George Orwell. Por aquel entonces vivía en Hayes, Middlesex. La elección del nombre no era casual. George era el santo patrón de Inglaterra y Orwell es un río de Suffolk, uno de los lugares más emblemáticos para los ingleses. La elección de la letra ‘O’ como el inicio del apellido supuso que le daría ventaja en las estanterías de las librerías. Publicaría después ‘La hija del clérigo‘ (1935). Un año después se casó con Eileen O’Shaughnessy, la pareja adoptó un niño que se llamaría Richard Blair. Su mujer moriría 9 años después durante el transcurso de una operación. En 1937 publicó ‘El camino a Wigan Pier‘, sobre la pobreza de la clase obrera en el norte de Inglaterra, y que pudo escribir gracias a su experiencia como reportero social, cuando accedió a muchas viviendas modestas y pudo comprobar en primera persona las condiciones precarias en las que vivían esas familias, sus ingresos. Aunque siempre estuvo en el lado izquierdo de la política nunca estuvo integrado en ninguna asociación o coalición partidista hasta que en 1938 se afilió al Partido laborista Independiente.
“Si quieres hacerte una idea de cómo será el futuro,
imagina una bota aplastando un rostro humano incesantemente”
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Una etapa trascendental en su vida fue cuando viajó a Barcelona en diciembre de 1936 y se alistó como miliciano dentro del partido POUM. Más tarde señaló que, de haber conocido mejor la situación política en España, se hubiera unido a la CNT. En mayo de 1937 recibió un tiro en el cuello en las proximidades de Huesca. Toda esa experiencia le llevó a escribir ‘Homenaje a Cataluña’, donde describió su admiración por lo que es identificado como ausencia de estructuras de clase en algunas áreas dominadas por revolucionarios de orientación anarquista. Tras volver a Inglaterra estuvo ingresado con tuberculosis. De todas formas fue muy crítico con el estalinismo, puesto que para él representaba una amenaza inquietante para los principios que lo sustentaban.
Una de sus mejores obras se tituló ‘Rebelión en la granja’ (1945), una novela satírica, una fábula sobre la situación que existía en la Unión Soviética. Una granja imaginaria repleta de animales que expulsan a los hombres para crear un sistema de gobierno propio que acaba convirtiéndose en una tiranía brutal. La novela no tuvo repercusión hasta finales de los años 50. Representaba un análisis simple pero fantástico de la corrupción que engendraba el poder, a cualquier nivel que se pueda imaginar. Un libro que se utiliza como herramienta en muchos colegios del mundo.
También estuvo destacado durante la Segunda Guerra Mundial, fue miembro de la Home Guard, y todos sus pensamientos quedaron reflejados en las páginas de ‘Diario de guerra 1940-42′. En 1941 comenzó a trabajar para el Servicio Oriental de la BBC, en programas para ayudar a los ejércitos aliados en la India y en el este de Asia, pero a pesar de sus buenos ingresos renunció en 1943 para convertirse definitivamente en columnista y editor literario en Tribune, una revista de tendencia izquierdista. Se supo después que Orwell estuvo vigilado por la inteligencia británica durante más de diez años por esa vinculación izquierdista. Antes de morir en 1950 tuvo tiempo de casarse con Sonia Brownell. La tuberculosis pudo con él, y los tres últimos años de su vida transcurrieron entre hospitales.

Sin duda, su obra cumbre fue ‘1984’. Mucho se ha escrito y mucho se ha hablado sobre esta obra, una novela de ficción que se publicó en 1949, donde se presentaban conceptos hasta entonces desconocidos, como ‘Gran Hermano’, la ‘Policía del Pensamiento’ o la ‘neolengua’. Todo lo que imaginó y noveló Orwell en su libro parece proyectarse en la sociedad actual, muchas décadas después. Vivir en la sociedad ‘orwelliana’ ya no parece tan descabellado. Ese término se reproduce en sociedades con comportamientos y actitudes totalitarias represoras. Fue un auténtico éxito de ventas y lo sigue siendo. Uno de los libros más influyentes del siglo XX. Aunque para algunos la sospecha de plagio del libro ‘Nosotros’ de Yevgeni Zamiatin de 1921 sigue vivo, incluso Orwell reconoció la influencia de esa novela.

Federico García Lorca

Publicado: 18 de agosto de 2012 en Literatura
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“Erotismo y poesía: el primero es una metáfora de la sexualidad, la segunda una erotización del lenguaje”
(Octavio Paz) 
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Por Generación del 27 se conoce a una serie de poetas españoles del siglo XX que se dio a conocer en el panorama cultural español alrededor de esa fecha. Pero el término mismo de ‘generación’ ha sido ampliamente discutido, porque parece ser que se debería haber denominado ‘grupo generacional’, una promoción de autores. Sea como fuere, a este grupo se le ha solido ordenar por parejas o por tríos. Ejemplos claros de esto serían: Rafael Alberti y Federico García Lorca, conocidos como neopopularistas. Ocho autores más podrían sumarse para completar el grupo: Jorge Guillén, Pedro Salinas, Dámaso Alonso, Gerardo Diego, Luis Cernuda, Vicente Aleixandre, Manuel Altolaguirre  y Emilio Prados. Pero podríamos añadir algunos nombres más, nombres de escritores, de dramaturgos, de poetas, de novelistas y de ensayistas que bien pertenecen a ella por méritos y por circunstancias. Además, en esa generación no todos los que la conformaban escribían en castellano, dado que algunos escribían en inglés o francés, al igual que en catalán, gallego o vasco.
También se difundió la idea falsa de que ese movimiento era exclusivamente madrileño, cuando fue un fenómeno que procedía de todos los rincones de la geografía española. Por supuesto que el grupo de madrileños tuvo una gran influencia, pero también es cierto que en Sevilla el movimiento fue intenso, como en Canarias, Cataluña, Cantabria y el resto de Castilla o Andalucía. Y puestos a profundizar un poco más podríamos señalar que no sólo la literatura alimentó dicho movimiento artístico, puesto que pintores como Salvador Dalí, músicos, caricaturistas, arquitectos y escultores también aportaron su talento.
“La poesía no tiene tiempo, el que la lee la rescata, la hace presente y luego la regresa a su eternidad”
(Doménico Cieri Estrada)
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Federico García Lorca nació en la provincia de Granada (España) en junio de 1898 y murió fusilado en agosto de 1936, en plena guerra civil española y en un lugar que todavía sigue siendo un misterio. Quizá es considerado como el poeta de mayor influencia y popularidad de la literatura española del siglo XX. También destacó sobremanera como dramaturgo, y es admirado por ello junto a otros genios del género como Valle-Inclán o Buero Vallejo. Su familia gozaba de una posición económica desahogada; de hecho su padre era hacendado y su madre (la segunda esposa de su padre) era maestra y ella fue la culpable de inculcar al joven Federico el gusto por la literatura.
“La poesía se escribe cuando ella quiere”
(José Hierro)
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Desde pequeño su salud fue débil y no caminó hasta los cuatro años. Leyó libros de Cervantes y de Víctor Hugo, sin embargo, como estudiante fue irregular. Tras un breve paso en Almería, regresó a Granada donde estudió el bachillerato. Estudió derecho en Madrid para acabar la carrera en la Universidad de Granada, pero no ejerció nunca la abogacía puesto que ya sabía que su vocación era la literatura. La España que conoció García Lorca era la de la Edad de Plata, heredera de la Generación del 98, una época que engendró otro talentos, como Francisco Giner de los Ríos, Benito Pérez Galdós o Miguel de Unamuno en otros muchos. Dos nombres caracterizaron a aquella época : Salvador de Madariaga y José Ortega y Gasset, quienes lograron imprimir un sello muy crítico contra la realidad del país.
“Cada poema es único.
En cada obra late, con mayor o menor grado, toda la poesía.
Cada lector busca algo en el poema.
Y no es insólito que lo encuentre: Ya lo llevaba dentro”
(Octavio Paz)
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En 1918, con tan sólo veinte años, publicó su primer libro titulado ‘Impresiones y paisajes’ gracias a la ayuda de su padre. Y en 1920 ya se inició en el teatro con ‘El maleficio de la mariposa’. En 1921 publicó ‘Libro de poemas’. Aprovechó esa época para conocer a los poetas de su generación. Hizo mucha amistad con Luis Buñuel y con Salvador Dalí. Antes de marcharse a Nueva York en 1929 publicó ‘Canciones’ (1927) y ‘Primer romancero gitano’ (1928). De su estancia en la Gran Manzana aparecerá el libro ‘Poeta en Nueva York’ (1929). Al año siguiente visitaría Cuba, donde escribiría ‘Así que pasen cinco años’ y ‘El público’. Ese mismo año regresaría a España. Con la Segunda República Española en marcha, el ministro de Instrucción Pública, Fernando Giner, encargó a Lorca la codirección de la compañía estatal de teatro ‘La Barraca’, teniendo carta blanca para poder escribir, adaptar y dirigir algunas obras teatrales del Siglo de Oro. Fue durante esa época que escribió las obras: ‘Bodas de sangre’, ‘Yerma’ y ‘Doña Rosita la soltera’. 

Cuando estalla la Guerra Civil recibió apoyo de varios gobiernos, entre ellos Colombia y México, que por parte de sus embajadores le ofrecieron exilio. El poeta rechazó todas las ofertas y se dirigió a Granada para pasar el verano. Fue entonces cuando alguien le preguntó por sus ideales políticos a lo que contestó que se sentía al mismo tiempo católico, comunista, anarquista, libertario, tradicionalista y monárquico. Nunca se afilió a ninguna facción política y jamás discriminó a ninguno de sus amigos por cuestiones políticas. Incluso tuvo amistad con el fundador de la Falange Española, José Antonio Primo de Rivera, quien era un gran aficionado a la poesía. Pero ante todo se sentía español y lo declaró públicamente en varias ocasiones.

“Poesía es la unión de dos palabras

que uno nunca supuso que pudieran juntarse,

y que forman algo así como un misterio”

(Federico García Lorca)

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Tras una denuncia anónima, un 16 de agosto de 1936, fue detenido en la casa de uno de sus amigos, el también poeta Luis Rosales. La orden de su ejecución la dio el gobernador civil de la provincia de Granada, José Valdés Guzmán, quien ya había ordenado su detención. Parece ser que fue fusilado el 18 de agosto y hoy en día muchos seguimos preguntándonos el porqué. Las guerras son guerras y no se practica la justicia en ningún rincón. Eso es una evidencia. Pero matar por matar parece ser que agrada a las mentes ignorantes y una guerra civil es un buen espacio para albergar y reunir a toda la ignorancia de un país alrededor de las armas. Una excusa para sacar todo el odio acumulado. Un odio que no se entiende si no es por el germen de la ignorancia más absoluta.

Antonio Machado dedicó un poema a su asesinato, al que tituló:

 ‘El Crimen fue en Granada’

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Se le vio, caminando entre fusiles,

por una calle larga, 

salir al campo frío,

aún con las estrellas de la madrugada.

Mataron a Federico

cuando la luz asomaba.

El pelotón de verdugos

no osó mirarle la cara. 

Todos cerraron los ojos;

rezaron: ¡Ni Dios te salva!

Muerto cayó Federico

-sangre en la frente y plomo en las entrañas-

…que fue en Granada el crimen

sabes -¡pobre Granada!-, en su Granada…

***

Cuando un artista, genio, talento o poeta muere una parte de nosotros muere con él. Pero cuando ese artista, genio, talento o poeta es asesinado una parte de nosotros es arrebatada por el odio, es violada, es denigrada a tal punto que jamás podemos recuperarnos del golpe. La angustia humana supera al gozo. La creatividad escasea y además no se valora. La belleza no puede ejercer, aunque ponga todo su empeño, el protagonismo requerido para ser el alma de la fiesta. No puede y además no sabe. Y nadie se lo pide. La belleza hay que buscarla, sea donde sea, debajo de una piedra si hace falta, porque es la esencia de la existencia, es el motivo perfecto para saber que algo vale la pena. Saber valorar y saber degustar a genios de la palabra, como fue el caso de Federico, es un privilegio al alcance de pocos, y una de los deberes de la Humanidad sería engendrar pasión por la belleza y la creatividad, aunque luego no ocurra realmente. La violencia es la dueña de la fiesta, por mucho que alcemos voces indicando que la paz es necesaria. Parece que siempre hay alguien que quiere llevar la contraria y ese alguien son muchos. El hombre manifiesta su ignorancia de muchas formas y una de ellas es el odio. Otra forma es la violencia. Y con ese odio y esa violencia se asesinó a un hombre inocente que sólo estaba predispuesto a crear. La injusticia sigue presente. ¿Hasta cuándo?

“Yo si tuviera hambre y estuviera desvalido en la calle 

no pediría pan; 

sino que pediría pan y un libro”

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“Bien está que todos los hombres coman, pero que todos los hombres sepan”

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“Sólo a través de la cultura se pueden resolver los problemas

en que hoy se debate el pueblo”

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Noam Chomsky

Publicado: 16 de agosto de 2012 en Literatura
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“No deberíamos estar buscando héroes,

deberíamos estar buscando buenas ideas”

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En los tiempos que vivimos hacen falta muchos pensamientos críticos, respaldo a la auto crítica y cierta sensación de libertad a la hora de declarar lo que se piensa. En estos momentos en que las sociedades mundiales andan un poco perdidas siempre es bueno poder apoyarse con la opinión de hombres como Noam Chomsky. Y además no andamos muy sobrados de talentos como el suyo, por eso es recomendable escucharle y poder sacar todas las conclusiones que creamos necesarias. Es uno de esos talentos que aparecen de vez en cuando y que iluminan a todas las generaciones que tienen la suerte de vivirlo en primera persona y aquellas que vendrás después, porque su legado quedará y logrará todavía más valor.

“Si asumes que no existe esperanza,

entonces garantizas que no habrá esperanza.

Si asumes que existe un instinto hacia la libertad,

entonces existen oportunidades de cambiar las cosas”

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Chomsky nació en Filadelfia (Pensilvania, EEUU) en 1928 dentro de una familia judía, donde su padre era doctor y estudioso de la lengua hebrea y un distinguido gramático y su madre profesora de hebreo. El origen de ambos era ucraniano. Posee una capacidad innata de estudio como lo demuestra el hecho de haber estudiado filosofía, lingüística y matemáticas en la Universidad de Pensilvania, de la mano del profesor Zellig Harris, especializado en lingüística en Norteamérica y quien influyó muchísimo en su ideología política. Su propia tesis doctoral inició el estudio de algunas de sus ideas sobre lingüísticas que más tarde elaboraría y desarrollaría en su libro ‘Estructuras sintácticas’. Hay que destacar que sus planteamientos lingüísticos han revolucionado muchos puntos clave del estudio del lenguaje humano. Desde 1955 se convirtió en profesor del Massachusetts Institute of Technology, donde ocupaba la cátedra de Lenguaje Moderno y Lingüística desde 1966 a 1976.

“Parte del motivo por el que el capitalismo parece tener éxito

es que siempre ha contado con mucha mano de obra esclava,

la mitad de la población.

Lo que las mujeres hacen -fuera del mundo laboral- no cuenta para nada”

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Ha destacado por su activismo crítico, contra el sistema capitalista contemporáneo, declarándose y auto definiéndose como anarquista y socialista libertario. Señalado por el periódico The New York Times como el más importante de los pensadores contemporáneos. Ha sido muy claro criticando la política exterior de EEUU y la política llevada a cabo por otros países, como Israel. Siempre ha querido mantener separada su actividad científica con su activismo político. Es considerado una figura muy influyente y todas sus opiniones no caen saco roto porque están bastante potenciadas por su influencia y su carisma.

“La tradición intelectual es de servilismo hacia el poder,

y si yo no la traicionara me avergonzaría de mi mismo”

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En el campo científico destacó en la disciplina de la sintaxis. Cambió la perspectiva, los programas y los métodos de investigación en el estudio del lenguaje. Introdujo una teoría de la adquisición individual del lenguaje e intentó dar una explicación a las estructuras y principios más profundos del lenguaje. Se opuso al empirismo filosófico y científico y al funcionalismo en favor del racionalmocartesiano. Fue un choque contra todas las teorías mantenidas hasta entonces y contribuyó a que muchas voces fueran críticas y polémicas, aunque le llevaron al escalafón más alto y a considerarle como uno de los grandes en el campo.

“¿Quiénes son los guardianes de la historia?

Los historiadores, naturalmente.

Las clases educadas, en general.

Parte de su trabajo es la de conformar nuestra visión del pasado de manera que sostenga los intereses del poder presente.

Si no lo hacen así, serán probablemente marginados de una manera o de otra”

***

Hasta las tesis de Chomsky, se creía que la adquisición del lenguaje se producía por medio del aprendizaje y de la asociación. Pero éste introdujo la existencia de un dispositivo cerebral innato, conocido como el órgano del lenguaje, que permitía aprender y utilizar el lenguaje de forma casi instintiva. Postuló la existencia de una gramática Universal. Le puso nombre a lo que el denominada el conjunto de reglas innatas que permite traducir combinaciones de ideas a combinaciones de un código: ‘gramática generativa’. En esa gramática se relacionaba la disposición con un conjunto de principios, como el de proyección, de dependencia de la estructura, del principio de ligamiento, de la teoría del caso, y la del criterio temático. El sistema que articula dichos principios es el cerebro con su propia capacidad de sintaxis; un sistema computacional que opera en módulos.

“La libertad sin oportunidades es un regalo endemoniado y negarse a dar esas oportunidades es criminal”

***

En el campo político hay que remontarse al origen de su activismo, el cual arranca durante la guerra de Vietnam. Participó activamente en la movilización popular y le llevó a analizar profundamente el papel del mundo académico en la implicación del gobierno de EEUU en esa guerra. A partir de ahí se labró una bien merecida fama de izquierdista, dado que defendió sus ideas políticas por encima del resto, centrándose en la lucha por superar el déficit democrático existente en los mismos Estados Unidos. Para él había una gran distancia entre las decisiones políticas y la opinión pública y no se cansó en denunciar las ambiciones imperiales del gobierno norteamericano en el mundo.

“Si crees en la libertad de expresión entonces crees en la libertad de expresión para puntos de vista que te disgustan.

Por ejemplo, Goebbels estaba a favor de la libertad de expresión para los puntos de vista que compartía, igualmente Stalin.

Si estás a favor de la libertad de expresión, eso significa que estás a favor de la libertad de expresión precisamente para los puntos de vista que no compartes,

de otra forma, no estarías a favor de la libertad de expresión”

***

Se declaró partidario de la tradición anarquista, en su vertiente anarcosindicalista y es miembro del célebre sindicato revolucionario norteamericano IWW. No se opone a la política electoral en cuanto al tema estratégico, aunque aboga por el que los ciudadanos voten al partido demócrata allí donde el poder es republicano. Aunque siempre ha pedido para el partido Verde, más anclado todavía a la izquierda. En el campo filosófico se ha decantado por considerarse un conservador de la variante liberal clásica, definiéndose como sionista, aunque observando que su definición de sionismo es considerada para la mayoría como antisionista, porque para él hubo un cambio significativo en la definición del término a partir de 1940. Declarado fan y defensor a ultranza del kibbutz como forma social alternativa.

“La democracia participativa presupone la capacidad de la gente normal para unir sus limitados recursos,

para formar y desarrollar ideas y programas,

incluirlos en la agenda política y actuar en su apoyo.

En ausencia de recursos y estructuras organizativas que hagan posible esta actividad,

la democracia se limita a la opción de escoger entre varios candidatos que representan los intereses de uno u otro grupo

que tiene una base de poder independiente,

localizada por lo general en la economía privada”

***

Es una de las figuras de la política radical norteamericana, uno de los principales intelectuales de izquierda del mundo, aunque su aportación teórica al ámbito político no es demasiado relevante. Quizá porque nunca se ha considerado un teórico político, sino un ciudadano informado que critica la ideología dominante. Siempre ha repetido que la actividad política debería ser cosa de todos y no dejarla en manos de los profesionales de la política, simplemente porque no son los únicos capaces de opinar al respecto. También ha analizado seriamente el poder de los medios de comunicación. Ha denunciado la supuesta neutralidad de los medios más prestigiosos. Digamos que ha atacado a los tres pilares fundamentales de la sociedad norteamericana: la maquinaria política, la política exterior y los medios de comunicación. También ha avivado la polémica con un tema tabú dentro de la sociedad norteamericana, y es el hecho de poder decir en voz alta lo que se piensa de la política israelí en Oriente Medio, algo por lo que en EEUU acostumbra a definirse por el que lo intenta como un hecho absolutamente antisionista, un argumento que ha dejado fuera de juego a toda la clase política, tanto norteamericana como israelí. Ha dicho en voz alta que desde hace años la maquinaria militar israelí depende del apoyo  material y diplomático de EEUU, y que los dos estados ejercen el terrorismo como arma de presión.

“Cuando tienes la oportunidad de echar un vistazo al archivo que guardan sobre ti en el FBI

es cuando descubres que las agencias de inteligencia en general

son extremadamente incompetentes”

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Lógicamente, a raíz de esas opiniones y algunas más, la maquinaria se activa y le comienzan a llamar antiestadounidense y antisionista. No era para menos. Es la táctica habitual. Digamos que la estrategia es echar por tierra a todo aquel que ose criticar el mecanismo habitual y de la forma más burda y cruel. Aunque él no ha cesado en su crítica y ha destacado por defender a la que él llama izquierda posmoderna, declarándose entusiasmado por el relativismo cultural que ha invalidado la posibilidad de la crítica. Es un declarado detractor de la globalización dada su forma de entender la hegemonía del capitalismo moderno.

“La idea básica que atraviesa la historia moderna y el liberalismo moderno es que el público debe ser marginado.

El público en general es visto no más que como excluidos ignorantes que interfieren, como ganado desorientado”

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Gore Vidal

Publicado: 7 de agosto de 2012 en Literatura
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“No tenemos país,

nadie tiene la sensación de vivir en un país:

vivimos en un lugar donde si tienes dinero estás bien,

y si no estás en la mierda”

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Se llamaba Eugene Luther Gore Vidal. Había nacido en West Point, New York (EEUU) en 1925 y murió tan sólo hace unos días. Todo el mundo lo conocía como Gore Vidal. Tuvo mil facetas pero por lo que destacó sobradamente fue por su capacidad para la literatura, el periodismo y el ensayo. Incluso fue candidato al Premio Nobel de Literatura.  Si era amado y odiado a la vez era, tal vez, por su lengua, capaz de provocar al mismo tiempo ira, felicidad, risa, maravilla y hasta violencia. Porque ya dicen que la lengua puede ser el instrumento más preciado y el arma más peligrosa.

Su nacimiento en la famosa academia militar de West Point no fue una casualidad. Su padre estaba destinado allí como instructor aeronáutico. Desde joven adoptó como nombre propio el apellido de su abuelo materno, quien llegó a ser senador demócrata por Oklahoma. Gore siempre estuvo relacionado con el partido demócrata norteamericano. Desde niño creció en Washington DC y estudió en el colegio St. Albans. Tras graduarse en la Phillips Exter Academy se alistó en el ejército, corría el año 1943. Fue autor de más de 20  novelas y con sólo 21 años ya publicó la primera, titulada ‘Williwaw’, basada en las experiencias adquiridas como militar en el destacamento de la bahía de Alaska. La crítica recibió muy bien aquella primera novela.

“Somos los Estados Unidos de la Amnesia. 

No aprendemos nada porque no recordamos nada”

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Unos años más tarde publicó ‘La ciudad y el pilar de sal’, aproximando su narrativa al mundo del colectivo gay, con lo que causó controversia a nivel nacional, llegando incluso a que el periódico The New York Times se negara a publicar algunas reseñas de sus siguientes libros. Parece ser que aquella novela estaba dedicada a un tal Jimmie Trimble (JT), que tras multitud de rumores tuvo que llegar a admitir que fue su amante durante su estancia en St. Albans. La triste historia de Trimble, quien murió en la batalla de Iwo Jima en 1945 descubrió al hombre que según Gore fue el único amor de su vida.

Acompañó su obra literaria dedicando su tiempo a escribir obras de teatro, películas y series de televisión. Su faceta de guionista también llegó a ser importante. De hecho, está considerado como uno de los mejores ensayistas norteamericanos de la historia, frecuentemente comparado con Mark Twain, tanto por su talento literario como por su crítica social y política. Pero destacó sobradamente por su feroz crítica al sistema, a la política interna y externa norteamericana, que le marcaron incluso por encima de su talento literario. Acaso no fue un revolucionario al uso pero sí un rebelde que no cayó ante todo lo que consideraba injusto.

“Todo es trampa en este país, corrupción y robo. 

Miren nuestras elecciones: uno recauda suficiente dinero,

compra suficiente tiempo en televisión y puede resultar electo

aunque nadie lo conozca y a la nadie le importe”

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En 1949 escribió la novela ‘En busca del rey’, una historia de picaresca y aventuras con la amistad como eje central. A principios de los 50 y usando un seudónimo escribió tres novelas de misterio con un detective ficticio como protagonista. Luego fue contratado por la productora MGM para el guión de Ben-Hur junto a Christopher Fry. A continuación escribió algunas novelas con las que obtuvo un gran éxito: ‘Juliano‘ (1964), ‘Washington DC’ (1967), sobre la vida de Franklin D. Roosevelt, y en 1968 apareció ‘Myra Breckinridge‘, una comedia satírica sobre la transexualidad.

A partir de ese momento explora y se centra en el ensayo, aunque también se adentró en el terreno de la novela histórica con ejemplos como ‘Burr’ (1973), ‘1876’ (1976), ‘Lincoln’ (1984), ‘Imperio’ (1987), ‘Hollywood’ (1989), ‘La edad de oro’ (2000). No hay que olvidar por el medio la satírica ‘Myron’ (1975). Nunca abandonó su trabajo en cine y en televisión. Pero quizá es más admirado por su aportación ensayista. Y más que admirado, podríamos decir respetado. Escribió sobre política, sobre historia y sobre sociología, además de sobre temas literarios. Ganó el National Book Award en 1993 por su obra ‘Estados Unidos’ (1952-1992). Publicó panfletos contra la política del dúo Bush-Cheney. Su visión política liberal era clara y bien definida.

“Bush ha demolido la Constitución. 

Con su llegada se perdió la República y las instituciones.

La elección del 2000, como la del 2004, fue ganada por un fraude”

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Fue feroz en sus críticas a las guerras llevadas a cabo por sus gobiernos. Desde la de Vietnam hasta la de Irak. Viajó a Cuba en 2007 para denunciar las políticas de Washington y también criticó el trato llevado a cabo por los israelíes contra los palestinos. Su vida personal estuvo marcada por el arte y por la cantidad de amantes, que según él mismo sobrepasaron más de mil las relaciones con hombres y mujeres, y donde destacó la relación personal con su compañero Howard Austen durante más de 50 años, cuyo secreto para mantenerla durante tanto tiempo y ,según declaró, fue la ausencia de sexo. Siempre rechazó la etiqueta de ‘gay’. No aprobaba la separación entre heterosexuales u homosexuales. Para él todo era más sencillo que todo eso, puesto que todo consistía en actos homosexuales o heterosexuales. Nada más.

Gore fue admirado por su lucidez crítica. Considerado una de las mentes más hábiles y lúcidas que volcó su crítica contra su propio país. Denunció abusos políticos, la conciencia de muchos políticos, de muchos gobernantes, la base ética y moral de los norteamericanos; se enfrentó a la hipocresía, a las altas esferas del poder, a los grandes poderes económicos; era un creador nato que no desperdició ni un momento de su vida para pregonar todo aquello que su mente tramitaba. Uno de los grandes ensayistas de la historia norteamericana y al que se le echará de menos, pues abundan poco. Quizá hoy en día, el único que se le puede acercar por obra, volumen y calidad como ensayista sea Noam Chomsky. Pero autores como él hacen falta siempre, en todas las generaciones, porque la voz crítica es necesaria para abrir puertas y, porqué no, para abrir mundos, puertas que jamás se abren, para conseguir sueños, utopías… Voces como la de Gore hacen falta para poder encontrar soluciones a las grandes injusticias sociales, a las grandes mafias que generan tantos y tantos problemas en el mundo entero.

Milan Kundera

Publicado: 5 de julio de 2012 en Literatura
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“El amor no se manifiesta en el deseo de acostarse con alguien,

sino en el deseo de dormir junto a alguien”

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La definición misma de literatura centroeuropea es amplia, relativa, poco ajustada a la realidad, variable y poco clara. Aquí entraríamos a especificar qué países entran dentro de la denominación, qué escritores, que vertientes literarias, qué estilos representativos, nos adentraríamos en un espacio poco definido que muchas veces sirve más para confundir que para esclarecer. Para algunos, la cultura centroeuropea es la que floreció en los territorios que estuvieron superditados a la antigua monarquía austrohúngara del siglo XVIII. Siguiendo esa descripción, como literatura centroeuropea podríamos incluir en ella la polaca, la húngara, la lituana, la letona, la checa, la serbia, la croata, la bosnia, la rumana, la búlgara y algunas otras más.

Por poner sólo algunos ejemplos de escritores relacionados podríamos señalar a los famosos poetas polacos Adam Mickiewicz, Juliusz Slowacki y Zygmunt Krasinski, más cercanos al Romanticismo; en Hungría destacó la figura de Miklós Zrinyi, quien logró describir la fortaleza húngara desde un punto de vista nacionalista dentro de las nuevos discursos nacionalistas de la época, muy en boga por entonces. Pero a partir de finales del siglo XIX, en las puertas del llamado Modernismo, se unió a la escena la novela histórica y realista, un nuevo concepto que trajo consigo a escritores como Balzac o Zola. Ahí apareció Henryk Sienkiewicz, escritor polaco que consiguió el Premio Nobel en 1905 y que a la postre se le puede considerar como el primer escritor centroeuropeo en conseguirlo. Junto a él se puede considerar también a Wladyslaw Reymont, quien consiguió asimismo el Premio Nobel y al checo Alois Jirásek. Quizá sea el mejor momento de las letras checas, cuando a comienzos del siglo XX, célebres escritores reemplazaron a los anteriores, como Franz Kafka y Jaroslav Hasek. Otro destacado fue Rainer María Rilke, considerado por muchos como uno de los mejores poetas de la literatura austríaca.

“La vida es la memoria del pueblo,

la conciencia colectiva de la continuidad histórica,

el modo de pensar y de vivir”

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Ya dentro del siglo XX varios autores han destacado y dejado huella por encima de otros muchos, la lista es extensa pero no por ello menos interesante. Autores como Vaclav Havel, Jaroslav Seifert, Czeslaw Milosz, Wislawa Szymborska, Jelinek, Winkler, Márai, Kertesz, Magris. Pero si algo une a todo este elenco de escritores es un estilo peculiar, se mezclan emociones, pensamientos, filosofía, actitud, opresión social y política, rebelión, insatisfacción, ambición, revolución, un aire místico por encima de todo, una tendencia de inconformismo desmesurado, amparado en la razón, en la justicia y en las ganas de ver un cambio social a su alrededor. Les une una cultura extremadamente intelectual que sobrepasa límites y que ansía mucho más, ansía libertad por los cuatro costados, justicia y paz. Son humanistas por encima de todo, pero creen en la filosofía humana para enderezar el rumbo.

Hoy, como ayer, los escritores centroeuropeos sobresalen del resto por su talante particular, por su papel poético y humano, pero también por sus motivos, por sus razones, porque exploran ante todo inquietudes universales, sociales y éticas. Uno de esos escritores sobresale por encima del resto, al menos deslumbra, me deslumbra, me inquieta y me emociona. Son palabras sencillas, bien situadas, con sentido, con razón. No muchas, las adecuadas, las justas. Milan Kundera nació en Brno, Checoslovaquia, en 1929. Su padre era pianista y era director de la academia de música. Cuando terminó la Segunda Guerra Mundial se afilió el Partido Comunista, para ser expulsado en 1948. Se ganó la vida haciendo diversas ocupaciones, empezando como pianista de jazz, oficio que le enseñó su propio padre. Estudió literatura estética en Praga para pasarse después a la Facultad de Cine, la cual terminó. Enseño historia del cine en la Academia de Música y Arte desde 1959 a 1969 y más tarde en el Instituto de Estudios Cinematográficos de Praga. Tras la invasión rusa de 1968 perdió su puesto de profesor y se exilió a Francia en 1975.

“Desprecia la literatura en la que los autores delatan todas sus intimidades y las de sus amigos”

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Pero a partir de su despido comienza una relación estrecha con la literatura, comenzando su andadura por esa aventura con la novela ‘El libro de los amores ridículos (1968), al que le siguió ‘La broma’ (1968). Esta última se tradujo a más de diez idiomas y fue la que le dio nombre propio en el mundo literario mundial. En 1972 publica ‘La vida está en otra parte’ y en 1973 ‘La despedida’. Para ese entonces su particular estilo ya comienza a reclutar seguidores. Su pluma se especializa en personajes fríos, llenos de pensamientos, emociones arraigadas por encima de todo, actitudes marginales con dignidad y dureza. Intelectual sentido de la palabra y de la narración. En 1978 publica ‘El libro de la risa y el olvido’, considerado uno de sus mejores libros. Un libro que le costó su propia ciudadanía checa. Ya acumulaba premios literarios y su fama aumentaba.

Todo eso aumentó cuando publicó ‘La insoportable levedad del ser’ en 1984, considerada su obra cumbre. Novela que sería llevada al cine por el director Philip Kaufman. Fue un rotundo éxito de público, de lectores y de crítica. La novela está considerada un clásico de la literatura contemporánea. Su estilo, entre la ficción y el ensayo, a menudo parecen rayar en un interior propio, una autobiografía despersonalizada, un quiero y no puedo, un puedo y no quiero, un uso frecuente de la ironía, el sarcasmo, la confusión entre elementos reales y ficticios y fantasmas propios, personales. Habla el exilio, la culpa, la rabia, el tiempo que lo cura todo y que no olvida nada. Habla la libertad, el eclecticismo desde el desengaño, un estilo ligero, fresco y tierno. Una forma única de narrativa pura y directa, llevando el objetivo a la esencia del todo y de lo más importante, el ser humano por encima de todo.

Le siguieron ‘La inmortalidad’ (1988), ‘La lentitud’ (1995), ‘La identidad’ (1998) y ‘La ignorancia’ (2000), entre otros muchos trabajos, como obras de teatro, ensayos, cuentos y relatos cortos. Una pasión nos acompaña, nos alumbra y nos da vida. Una forma de expresar, sincera, natural, directa y hambrienta de honestidad. Un largo recorrido hacia la esencia de las cosas que nos rodean. Un escape emocionante sobre los cimientos de la espontaneidad. Un letargo amenazante que nos indica el camino por donde comenzar a brotar una esperanza eterna y gratificante. Una delicia de narrativa que se deshace en efímeros párrafos que jamás nunca acaben.

“La persona que pierde su intimidad,

lo pierde todo”

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Pío Baroja

Publicado: 26 de mayo de 2012 en Literatura
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“La verdad es que en España hay siete clases de
españoles… sí, como los siete pecados capitales. A
saber:
1) Los que no saben;
2) los que no quieren saber;
3) los que odian el saber;
4) los que sufren por no saber;
5) los que aparentan que saben;
6) los que triunfan sin saber, y
7) los que viven gracias a que los demás no saben.
Estos últimos se llaman a sí mismos “políticos” y a
veces hasta “intelectuales”.

***

Pío Baroja y Nessi nació en San Sebastían en 1872 y murió en Madrid en 1956. Fue escritor de la llamada Generación del 98, además de médico. Perteneciente  a familias muy distinguidas y conocidas de San Sebastián, siempre relacionadas con el periodismo y los negocios de imprenta. Su abuelo, que tenía el mismo nombre, editó en esa ciudad el periódico ‘El liberal guipuzcoano’ durante el Trienio Liberal. Por parte de la familia de su madre había una rama italiana de la parte de la Lombardía, los Nessi, de ahí el origen de su segundo apellido.

“Sólo los tontos tienen muchas amistades.

El mayor número de amigos marca el grado máximo en el dinamómetro de la estupidez”

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Si por algo se caracterizó desde su juventud fue por ser un solitario. Se incluía desde joven entre esos que tenían más sensibilidad de la necesaria. Tímido, independiente, misógino, rechazaba el matrimonio, atacaba la prostitución. Optó desde su órbita particular por la autorepresión, lo que él denominaba un desequilibrio y un talante de hombre rabioso. Todo se centraba en un pesimismo general sobre todo, pero en particular, sobre el hombre y el mundo. Para Baroja el hombre es ese ser egoísta, cruel y brutal. Sin embargo, tenía otro perfil, más escondido, pero no menos cierto, el de un hombre compasivo, humano, tierno con los necesitados, ya fueran marginados o desvalidos, un sentimental en toda su extensión, necesitado de cariño, muy sensible al dolor y a la injusticia. En su obra se puede constatar esos aspectos.

“A una colectividad se le engaña siempre mejor que a un hombre”

Porque si de algo presume es de su honestidad y de su sinceridad. No engaña ni se engaña. Se muestra tal como es. Y ese fue su código de moral y de conducta y lo exprimió hasta el final. Su fama de individualista no le abandonó nunca, aunque muchos pudieron ver el interior de su alma. En 1900 publica sus primeros escritos tras una serie de colaboraciones en periódicos y revistas. Fue muy prolífico, escribiendo cuentos, relatos cortos, artículos, ensayos y novelas, siendo éstas últimas las de verdadera importancia creativa. Se consagró como un gran escritor, haciendo de la escritura su forma de vida, convirtiéndose todavía más en sedentario. En 1935 ingresó en la Real Academia y durante la Guerra Civil vivió en Francia para instalarse de nuevo en Madrid a partir de 1940.

“Es que la verdad no se puede exagerar.

En la verdad no puede haber matices.

En la semi-verdad o en la mentira, muchos”

***

En 1900 publica ‘Vidas sombrías’, una recopilación de cuentos. En esta obra se encuentran el origen de todas las obsesiones que reflejó en sus novelas posteriores. El libro fue muy leído y consiguió muchos afamados seguidores, entre los que se encontraban Miguel de Unamuno, Azorín y Pérez Galdós. De esa forma Baroja se acercó lentamente al mundillo literario, abandonando el negocio de panadería que había comenzado. Estrechó mucho la amistad con Azorín, e hizo intentos para comenzar en política, presentándose como concejal en Madrid  pero fracasó. La amistad conjunta con Maeztu conformó el llamado ‘Grupo de los Tres’.

“Buscar la unanimidad por la violencia es labor baldía”

En 1903 estuvo en Tánger como periodista corresponsal de prensa para ‘El Globo’. Viajó por toda Europa acumulando una impresionante biblioteca especializada en ocultismo y brujería. Aunque era devoto de su tierra eligió Navarra para veranear. Eso quizá le salvó la vida en 1936 al poder huir a Francia tras el alzamiento del 18 de julio. Pasó detenido una noche por los carlistas que le odiaban por agnóstico. En 1921 fue operado de próstata y aunque logró recuperarse se quedó impotente. Quizá ese asunto le volvió un poco adusto. Su principal aportación a la literatura es la observación y valoración objetiva, documental y psicológica de la realidad que le rodeó. Tenía una especial agudeza psicológica a la hora de conocer a las personas. Quizá su famosa su misoginia sea un mito mal fundado, ya que describió numerosos personajes femeninos encantadores, mostrándose observador de las virtudes y defectos de las mujeres.

“La música es un arte que está fuera de los límites de la razón,

lo mismo puede decirse que está por debajo como que se encuentra por encima de ella”

***

En sus novelas reflejó una original filosofía realista, producto de la observación psicológica y objetiva, lleno de pesimismo. Se comparaba con Nietzsche cuando predicaba una especie de redención por la acción, de ahí vienen esos personajes aventureros y vitalistas que inundan sus novelas, pero también personajes desengañados, aunque nunca abandonando sus ideas anticlericales. Incluirle en la Real Academia Española fue el único honor que se le dispensó durante la dictadura.

“Aunque tengamos la evidencia de que hemos de vivir constantemente en la oscuridad y en las tinieblas,

sin objeto y sin fin,

hay que tener esperanza”

Su mejor literatura terminó con la guerra, salvo la obra ‘Desde la última vuelta del camino’, uno de los mejores ejemplos de autobiografía en lengua castellana. Toda su vida fue un gran caminante, le encantaba pasear por Madrid, y en sus últimos años fueron conocidos sus continuos paseos por el Parque del Buen Retiro, y allí se levantó la estatua en su memoria. Sus trilogías fueron eternas y entre ellas destacan: ‘Tierra vasca’, que agrupaba ‘La casa de Aitzgorri’ (1900), ‘El mayorazgo de Labraz’ (1903) y ‘Zalacaín el aventurero’ (1909); ‘La lucha por la vida’ agrupaba ‘La busca’ (1904), ‘Mala hierba’ (1904) y ‘Aurora roja‘ (1904); ‘La raza’, formada por ‘El árbol de la ciencia‘ (1911), ‘La dama errante‘ (1908) y ‘La ciudad de la niebla‘ (1909); ‘El pasado’, formada por ‘La feria de los discretos‘ (1905), ‘Los últimos románticos‘ (1906) y ‘Las tragedias grotescas‘ (1907).

“Cuando el hombre se mira mucho a sí mismo, llega a no saber cuál es su cara y cuál es su careta”

Gao Xingjian

Publicado: 24 de mayo de 2012 en Literatura
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“La verdadera preocupación nacía de que no sabía lo que andaba buscando.

Demasiada reflexión, lógica, sentido”

***

La literatura es universal. Las palabras navegan de un lado del globo a otro, sin fronteras, sin recursos limitados. Cuando se trata de expresar un folio en blanco permite abrir puertas, barreras y, sobre todo, culturas. Los idiomas son instrumentos para un fin: crear. Escribir supone liberación, significa libertad hasta tal punto que da igual del lugar que sea originario el escritor, da igual en que idioma se exprese, lo verdaderamente importante es la creación. Lo que queda, la esencia.

“No sabía si,

en el curso de mi vida,

era yo quien después de todo me había mostrado más ingrato con los demás,

o bien los demás conmigo”

***

La literatura asiática es especial. Se adentra en un mundo de filosofía y de espiritualidad. Quizá no logra convertir su deseo de enganchar al lector. Pero se embarca en la dura tarea de introducir la vida de los personajes en sus inquietudes más profundas, esas percepciones más lejanas, más cercanas al mundo y más lejos de la mente de cualquiera. Una literatura anclada en lo más hondo de la mente de los personajes, escrutando ideas, seleccionando formas y maneras, ideando nuevos territorios donde descansar y donde sentirse más libre. Si la literatura es libertad, la literatura asiática se alimenta de esa libertad, ofreciendo una visión muy particular para los habitantes del planeta.

“Las mujeres son más malvadas aún que los hombres

porque han sufrido más heridas.

Son más sensibles que los hombres”

***

Gao Xingkian nacio en Ganzhou, China, en enero de 1940. Actualmente reside en Francia y ya posee la ciudadanía francesa. En 2000 consiguió el Premio Nobel de Literatura por el conjunto de su obra. Estudió lengua francesa en el Instituto de Lenguas Francesas de la Universidad de Pekín. Durante la Revolución Cultural fue enviado 6 años a trabajar como agricultor para ser reeducado, término extendido por el régimen, por haberse dedicado a la escritura. Tras ese período trabajó en la Asociación de Escritores Chinos como traductor de francés y fue entonces cuando publicó su primera novela en 1978. Le siguieron varias obras de más importancia como ‘La señal de alarma’ (1982), ‘Parada de autobús’ (1983) y ‘El salvaje’ (1984). Ya tras la publicación de su segundo libro comenzó a tener problemas con la censura, que le limitó a la hora de poder publicar. Más tarde publicaría ‘La otra orilla’ (1986) y tras ello, y aprovechando un viaje a Francia en 1987, decidió fijar su residencia en ese país, para adquirir con el tiempo la nacionalidad. En Francia no se detuvo y siguió escribiendo. Y fue allí donde escribió quizá su mejor obra publicada en 1989 ‘La montaña del alma’. En 1998 publicó ‘El libro de un hombre solo‘. Dos años después la Academia le concedería el Nobel de Literatura.

“Tú sabes que no hago nada más que hablarme a mí mismo para distraer mi soledad,

sabes que mi soledad es irremediable,

nadie puede consolarme,

no puedo recurrir a otro que a mí como interlocutor de mis discusiones”

***

Toda su obra está impregnada de recursos poéticos, entremezclados con narrativa fría, calculada, solitaria. Emerge desde un punto individualista para congraciarse con el mundo que le rodea. Es un ciudadano del mundo invitando al planeta a reunirse con él. Es un hombre abierto al mundo en toda la extensión de la palabra. Es una literatura universal, abierta a cualquier tipo de interpretación, libre pensadora, que difiere de dogmas y de fes. Le da un cierto toque de amargura y de tristeza para ofrecernos belleza por todas sus páginas.
‘La montaña del alma’ es la historia de un viaje, es la ficción de un viaje, de un encuentro entre el hombre y la China rural. Un encuentro de ideas, de naturaleza poderosa, digna de un enorme talento, donde se restriegan pensamientos, emociones, interioridades. En parte autobiografía, la historia narra la búsqueda de un hombre mediante un viaje de la montaña Lingshan. Una combinación perfecta de historias, de relatos, de viajes, de personajes sin nombre, de poesía y de leyendas de personas que van apareciendo por el camino.  Una obra maestra y capital para entender la obra del escritor chino. Una invitación a descubrir el imperio de los sentidos. Una emoción diferente, asiática, profunda.





Carlos Fuentes

Publicado: 28 de abril de 2012 en Literatura
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“Si del amor hacemos la meta más cierta y el más cierto placer de nuestras vidas,

ello se debe a que, por serlo para serlo,

debe soñarse ilimitado sólo porque es, fatalmente, limitado”

***

Comenzamos nuestro particular periplo por las letras mexicanas. Como ya hice en Noruega, voy a ir conociendo todavía más a fondo la cultura de este país que voy descubriendo poco a poco y con mucho cariño. La literatura mexicana es una de las más prolíficas e influyentes de la lengua española, al igual que la argentina y la cubana. Dentro de la historia literaria mexicana encontramos grandes nombres como Juan Rulfo, Amado Nervo, Federico Gamboa, José Emilio Pacheco, Alfonso Reyes y muchos más. Destaca por encima de todos ellos Octavio Paz, el único que fue capaz de conseguir el Premio Nobel de Literatura.

Os me voy a detener en la biografía de uno de esos grandes escritores mexicanos, que sigue todavía demostrando su valía y su arte. Me estoy refiriendo a Carlos Fuentes. Curiosamente nació en Panamá, en noviembre de 1928. Debido a que su padre era diplomático su familia viajó mucho durante su infancia, y ésta se desarrolló de un país a otro, entre Chile, Brasil, Estados Unidos, Argentina y varios países latinoamericanos más. Estudió derecho en México y en Suiza y trabajó en diversos organismos oficiales hasta 1958. Al mismo tiempo se interesó por fundar y dirigir la Revista Mexicana de Literatura’ y colaboró activamente en Siempre’Más adelante fundaría ‘El espectador’. 

“Un artista sabe que no hay belleza sin forma

pero también que la forma de la belleza depende del ideal de una cultura.

El artista trasciende, parcial y momentáneamente, el dilema,

añadiendo un factor: no hay belleza sin mirada.

Es natural que un artista privilegie a la mirada.

Pero un gran artista no invita no sólo a mirar sino a imaginar”

***

Su andadura dentro de la escena literaria fue gracias al volumen de cuentos ‘Los días enmascarados’ (1954), que ya recibió una buena acogida tanto por parte del público como de la crítica. Varios obras siguientes le suben a la cima y al éxito popular: ‘La región más transparente’ (1958), ‘Las buenas conciencias’ (1959) y, sobre todo, con ‘La muerte de Artemio Cruz’ (1962), quizá la obra que le consolida en un lugar alto dentro del panorama literario mexicano e iberoamericano.

“Toda gran obra literaria nos propone la salvación mínima de la palabra.

Toda gran obra literaria nos propone imaginar.

Tenemos un pasado que debemos recordar.

Tenemos un porvenir que podemos desear”

***

Después varió sus entregas, pasando del relato fantástico como en ‘Aura’ (1962) a cuentos como en ‘Cantar de ciego’ (1966) o a una novela corta en ‘Zona sagrada’ (1967). Obtuvo el Premio Biblioteca Breve por ‘Cambio de piel’ (1967) y el Premio Rómulo Gallegos de 1977 con su novela ‘Terra nostra’ (1975), una obra que le llevará más de seis años para acabarla.

Posteriormente se introduce en el mundo teatral de la mano de ‘Orquídeas a la luz de la luna’, estrenada en 1982 en Harvard. Una auténtica crítica a la política exterior norteamericana. En 1984 recibió el Premio Nacional de Literatura de México y justo entonces terminó su novela ‘Gringo Viejo‘ (1984) que había comenzado a escribir por 1948. Siguió consiguiendo premios como el Premio Miguel de Cervantes en 1987, justo el mismo año que fue elegido como miembro del Consejo de Aministración de la Biblioteca Pública de Nueva York.

“Es que no hay buena revolución que no sea traicionada,

sólo las malas revoluciones no se traicionan a sí mismas…”

***

En 1990 publicó ‘Valiente mundo nuevo’. Su popularidad, su fama y su calidad estaban fuera de duda por aquel entonces. Los premios no pararon de llegar y los reconocimientos ya eran unánimes, prueba de ello fueron los de la Legión de Honor Francesa (1992), la Orden al Mérito de Chile (1993) y el Premio Príncipe de Asturias (1994), entre otro muchos. En 2006 publicó ‘Todas las familias felices‘ , a la que siguió ‘La voluntad y la fortuna’ (2008) y ‘Adán en Edén‘ (2009).

En 1975 aceptó el nombramiento de Embajador de México en Francia como homenaje a su padre. Pero en 1977 renuncia a su cargo en protesta contra el nombramiento del ex presidentes Díaz Ordaz como primer embajador de México en España, después de la muerte de Franco. Defensor público de la figura de Fidel Castro, en algunas ocasiones le ha creado algún problema. También se enorgullece de tener amistad con Bill Clinton o Jacques Chirac. Es un gran aficionado al cine, e incluso ha escrito algún guión para películas. De hecho, una de sus novelas, ‘La cabeza de la hidra’ fue llevada al cine en 1981 por el director mexicano Paul Leduc, con el título de ‘Complot Petróleo: La cabeza de la hidra’, con guión adaptado del mismo Carlos Fuentes.

“¿Podemos hoy imaginar el mundo sin Don Quijote? Cuesta mucho.

¿Sin Hamlet? Cuesta mucho.

Sin embargo, hubo una época en que no existían.

Hoy ellos forman parte de la realidad porque fueron imaginados;

lo que se imagina se convierte entonces en parte de la realidad indisoluble

y ya no puedes entender la realidad sin lo que imaginó el escritor”

***

Otro de sus libros destacados son: ‘Agua quemada’ (1983), ‘Los años con Laura Díaz’ (1999), ‘La silla del águila’ (2003) o ‘Vlad’ (2010).


“¿Qué importa que tú vengas del cielo o del infierno,
¡oh Belleza!, ¡monstruo enorme, espantoso, ingenuo!, 
si tus ojos, tu sonrisa, tus pies, me abren la puerta
de un Infinito al que amo y nunca he conocido?”

***

Para todo aquel que no ha descubierto la poesía quizá es que nunca leyó algún pasaje de ‘Las flores del mal’. Dar con este libro cuando todavía eres adolescente es una de las posibles maravillas con la que podrás disfrutar en tu vida. Y lo bueno de todo es que podrás hacerlo tantas veces como lo releas. La poesía es mágica, pero es mágica por su propio magnetismo de atraparte y no dejarte escapar. La poesía lo es todo y es nada. Es un mundo paralelo lleno de imaginación, virtualismo y goce. La vida carece de sentido sin una parte de poesía. Es necesaria como el comer. Gracias a ella interpretamos todo de otra manera. Una forma distinta de entender lo que nos sucede, todo aquello que sentimos y que no acertamos a describir.

“Mi juventud no fue sino una tenebrosa tormenta,
atravesada aquí y allá por brillantes soles;
El rayo y la lluvia han causado tal estrago
que en mi jardín quedan muy pocos frutos bermejos”

***

‘Las flores del mal’ es una colección de poemas de Charles Baudelaire. Y está considerada como su obra máxima. Abarca casi la totalidad de su producción poética desde 1840 hasta que se publicó en 1857. La última edición fue datada en 1868 y constaba de 151 poemas, aunque no se incluían los poemas prohibidos. La censura que se cebó sobre algunos de los textos no se levantó hasta 1949. Curiosamente la censura ocurrió en un país como Francia, líder de democracias de la época. Aún así, la obra es considerada como una de las más importantes dentro de la poesía moderna. Un texto que imprimió una estética diferente, bastante nueva, donde la belleza emerge entre sus entrañas a través de un lenguaje lírico maravilloso, donde la realidad es algo más trivial.

“A la muy querida, a la muy bella
que llena mi corazón de claridad,
al ángel, al ídolo inmortal,
¡salud en la inmortalidad!

Ella se extiende en mi vida
como un aire impregnado de sal,
Y en mi alma no saciada
derrama el sabor de lo eterno”

***

“Cuando la lluvia esparciendo sus inmensos regueros
imita los barrotes de una vasta prisión
Y un pueblo mudo de infames arañas
viene a tender sus trampas en el fondo de nuestros cerebros”

***

Charles Baudelaire nació en Francia en 1821 y murió en 1867. Fue poeta, crítico de arte y traductor. Se le conoció con el nombre de poeta maldito, debido a su vida bohemia y a sus excesos y también por la visión del mal que inunda toda su obra. Fue el poeta francés con mayor impacto en el simbolismo francés. Se consideró seguidor acérrimo de Edgar Allan Poe, de quien tradujo varias obras. Nacido en París, su padre Joseph fue profesor de dibujo, pintor y funcionario. Y él fue quien le enseñó las primeas letras. De hecho cuando Charles nació su padre ya tenía sesenta años y su madre Caroline tan sólo treinta. Hija de emigrantes franceses a Londres durante la revolución de 1793. Fue la encargada de enseñarle inglés. Aunque fue la sirvienta de la familia quien le crió.

A los seis años muere su padre y su madre no tardó en casarse con un vecino suyo, acción que representó un abandono para el pequeño Charles. De hecho nunca tuvo buenas relaciones con su padrastro, al cual nombraron Jefe de Estado Mayor y tuvo que trasladarse a Lyon, donde Charles estudiará en el Collège Royal, lugar del cual no albergó buenos recuerdos. Con el ascenso de su padrastro a General de Estado Mayor regresan a París y donde estudiaría en el Collège Louis-le-Grand. En 1840 se matriculó en la facultad de derecho. Comienza a conocer distintas personas y a emprender una vida un tanto despreocupada. Los altercados y problemas con su familia ya eran cotidianos debido a su adicción a las drogas y a su vida bohemia. Fue cliente habitual de prostíbulos e incluso mantuvo una relación con Sarah, una prostituta judía del barrio Latino. Se cree que fue ella la que le contagió la sífilis.

‘Una noche en que estaba con una horrible Judía,

como un cadáver tendido junto a otro,

pensaba,

al lado de aquel cuerpo vendido,

en esta triste belleza de la cual mi deseo se priva’

 ***


Su conducta horroriza a su familia cuando rechaza entrar en la carrera diplomática. Su padrastro trata de alejarle de la vida nocturna y de los ambientes bohemios enviándole a Burdeos para que embarque con destino a los Mares del Sur. La idea era que llegara a Calcuta tras 18 meses de travesía. Pero al llegar a la Isla Mauricio, decide regresar a su país, donde se instaló en París y donde volvió a su vida bohemia y desordenada. Otra relación, esta vez con una joven mulata llamada Jeanne Duval volvió a escandalizar a los círculos intelectuales de París. Pero comenzó a destacar como crítico de arte y su primera obra ‘El salón’ (1845) llamó la atención de sus lectores. Su obra ‘El arte romántico’ (1868) reunió todos sus trabajos de crítica literaria.

“¡La adorable Primavera ha perdido su olor!

Y el tiempo me devora minuto tras minuto,

como la nieve inmensa a un cuerpo afectado por la rigidez;

Contemplo desde lo alto el globo en su redondez,

y ya no busco en él el abrigo de una choza.

Alud, ¿quieres arrastrarme en tu caída?

***

Escribió su única novela en 1847 y se tituló ‘La Fanfarlo’, y varios esbozos de obras teatrales. Pero su compromiso con la revolución de 1848 le llevó a la publicación de ‘Las flores del mal’, que sirvió para desatar la violenta polémica gestada en torno a su persona. Los poemas (las flores) fueron considerados ofensas a la moral pública y a las buenas costumbres, y por todo ello fue procesado. Todo acabó con la orden de suprimir 6 de los poemas y una multa de 300 francos, aunque la obra se reeditó en 1861. Y en esta última aparecieron, además, 35 textos inéditos.

En 1869 se editaron sus ‘Pequeños poemas en prosa’ y ‘Los paraísos artificiales’. Se retira dos años a Bruselas pero ya allí se encuentra peor de su enfermedad de sífilis y tuvo un conato de parálisis en 1865. En 1866 un nuevo ataque le llevó hasta el hospital, donde permaneció sin habla, pero lúcido, hasta su fallecimiento al año siguiente. Fue enterrado en el cementerio de Monrparnasse, junto a su padrastro. Y fue tras su muerte cuando fue considerado uno de los grandes poetas. Un gran profeta de la poesía moderna, una figura excéntrica en los círculos artísticos de París.

“Tengo los labios húmedos y conozco la ciencia
de perder en una cama la antigua conciencia.
Seco todas las lágrimas en mis pechos triunfantes
Y hago que los viejos se rían con risas infantiles.
¡Para quien me ve desnuda y sin velos, sustituyo
a la luna, al sol, al cielo y a las estrellas!
Cuando aprisiono a un hombre en mis temidos brazos”

***

 

Yukio Mishima

Publicado: 18 de febrero de 2012 en Literatura
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“Conocer aquello que es justo y no hacerlo demuestra la falta de valor”

(Confucio)

***

“No tenía nada a lo que pudiera llamarse una afición. A decir verdades, en cuestión de aficiones era más bien escéptico”

*** 

Yukio Mishima era el seudónimo de Kimitake Hiraoka, su nombre original (Kimitake) significa ‘príncipe guerrero’. Escritor y dramaturgo japonés nacido en Tokio en 1925, quien tras trabajar en una fábrica aeronáutica durante la Segunda Guerra Mundial, y tras no ser admitido por el ejército para luchar por su país, algo que para él supuso una cierta humillación personal. Estudió derecho y fue funcionario del Ministerio de Hacienda. Es considerado como uno de los grandes escritores contemporáneos de Japón, además de tener un gran prestigio en Occidente.  Entra del grupo de escritores conocidos como ‘la segunda generación de posguerra’.

       “Cuando a cada una de nuestras acciones se le asigna, una vez cometida, una teoría,

las teorías se convierten en el sistema

y el agente no es más que la probabilidad de todas las acciones”

***

Su padre, Azusa Hiraoka, fue secretario de Pesca del Ministerio de Agricultura. Pasó su infancia bajo el atento cuidado de su abuela durante varios años. Su abuela se llamaba Natsu y toda su familia estuvo vinculada a la cultura de los samurái de la era Tokugawa. La mala salud de su abuela permitió que el joven Kimitake la masajeara a diario para aliviar su dolor. Ella era muy aficionada a la violencia, incluso bordeando la locura. Muchos biógrafos del escritor dan por hecho que la influencia de su abuela supuso la fascinación de éste por la muerte. Su abuela no permitía que jugase con otros chicos de su edad. Prefería que pasase las horas jugando a solas o con sus primas.

     “Desde hace un siglo, por lo menos, los hombres se han olvidado de actuar de acuerdo con sus deseos”

***

Con 12 años ya comenzó a escribir sus primeras historias. Leyó a Wilde y Rilke y a numerosos clásicos japoneses. Acudió, por recomendación de su abuela, a la escuela elitista Peers, lugar reservado a la aristocracia japonesa y a plebeyos ricos). Sin embargo, siempre fue considerado un adolescente frágil. Prometió a su padre no escribir más pero lo siguió haciendo en secreto por las noches. Su padre era ferviente seguidor de los nazis y le hizo estudiar la Ley Alemana.

    “El ser humano ama sobre todo aquello que se le resiste y eso es lo que les sucede a las mujeres”

***

Escribió su primera novela ‘Ladrones’ en 1948 a la que le siguió la novela  ‘Confesiones de una máscara’ en 1949 sobre un joven homosexual que debe esconderse tras una máscara para encajar en la sociedad. Para aquel entonces tuvo tanto éxito y fue tan elogiado por crítica y lectores que le permitió dedicarse plenamente a la escritura para abandonar su carrera en el ministerio.  Esa novela era en parte autobiográfica. Y esa novela le siguió ‘El pabellón de oro’ (1956), dando a conocer sus obsesiones sobre la belleza, la cultura y la religión. Pero fue en la década de los 60 cuando escribió sus mejores obras.

“Nada es más enojoso que ser un dechado de virtud sin hacer para ello el menor esfuerzo”

***

‘El marino que perdió la gracia del mar’ (1963) donde narraba acerca de los celos adolescentes. Su mayor obra sin duda correspondió a la epopeya titulada ‘El mar de la fertilidad’ (1970) y que estuvo formado por cuatro obras o volúmenes: ‘Nieve de primavera’, ‘Caballos desbocados’, El templo del alba’ y ‘La corrupción de un ángel’. En principio esta obra deseaba describir y analizar la transformación de Japón en una sociedad moderna pero estéril. Para muchos constituye un testamento ideológico del propio autor, rebelándose contra una sociedad que para él estaba totalmente sumida en la decadencia moral y espiritual más absoluta.

  “La desdicha de unos constituye en cierta medida la felicidad de otros”

***

Su ensayo más importante fue ‘En defensa de la cultura’, donde defendía la figura del Emperador como la mayor señal de identidad de su pueblo. Después formaría la Sociedad del Escudo (Tatenokai), donde se pretendía reencarnar los valores nacionales perdidos de su Japón tradicional.

   “La belleza que crees observar en otro sólo se explica por tu ignorancia de ti mismo,

por la ignorancia y el malentendido”

***

Mishima no fue un simple escritor de novelas. Fue disciplinado y muy versátil. Tras sus novelas se esconden otro tipo de narrativa, como series populares, relatos cortos y ensayos literarios, obras de teatro y versiones modernas de dramas tradicionales. Su obra se tradujo a varios idiomas y su fama mundial aumentó. Fue propuesto en varias ocasiones para conseguir el Premio Nobel de Literatura, pero fue su mentor Yasunari Kawabata quien lo ganó. Ahí se dio cuenta de que las posibilidades de lograrlo por otro escritor japonés eran escasas. Dejó una obra extensa, con 40 novelas, 18 obras de teatro, más de 20 libros de relatos y 20 libros de ensayo.

    “Una vez superada la juventud, el artista se pasa el resto de su vida interrogándose sobre el sentido de aquélla”

***

Desde 1955 se propuso realizar entrenamiento con pesas durante tres sesiones diarias, cosa que no paró de hacer los últimos 15 años de su vida. Llegó a alcanzar un poderoso físico, adquiriendo coordinación y agilidad gracias a la práctica del Kendo (arte marcial japonés de la esgrima). Se dice que aunque visitó numerosos bares de ambiente gay en Japón sólo lo hizo como observador y que tuvo contactos con hombres solamente cuando viajó por el extranjero. Se casó con Yoko Sugiyama en 1958 y tuvieron una hija y un hijo.

      “En este mundo no existe ninguna emoción fuera de la sensualidad.

No hay pensamiento ni idea que, si están desprovistos de sensualidad, sean capaces de emocionar”

***

En los últimos años de su vida participó y actuó en varias películas y codirigió la adaptación de una de sus historias, Yukoku. En la mañana del 25 de noviembre de 1970 se produjo ‘el incidente’. El propio Mishima y cuatro miembros de la Tatenokai visitaron con un pretexto al comandante del campamento Ichigaya, en Tokio. Una vez dentro, procedieron a cercar con barricadas el despacho y ataron al comandante a su silla. Con un manifiesto totalmente preparado y con numerosas pancartas que enumeraban sus peticiones, Mishima salió al balcón para arengar a los soldados que estaban reunidos abajo. Su objetivo era inspirarlos, conseguir que se alzaran y que dieran un golpe de estado para devolver al Emperador su legítimo lugar. No consiguió nada de eso, sino que además los soldados se acabaron riendo de él. En unos minutos acabó su discurso entre las risas de los soldados. Al volver a la oficina del comandante cometió seppuku. El seppuku es una forma de suicidio tradicional que finaliza con la decapitación provocada por un asistente. El suyo trató de decapitarlo hasta en 3 ocasiones sin lograrlo. Al final Hiroyasu Koga fue quien realizó la decapitación.

         “El que ama siempre es tolerante, y el amado siempre es cruel”

***

Mishima había preparado su suicidio durante más de un año aunque nadie cercano a él supo realmente nada acerca de sus verdaderos planes. El supuesto deseo de golpe de estado tan sólo fue un pretexto. Con su muerte desapareció uno de los críticos más lúcidos de la sociedad japonesa de posguerra y un artista superdotado que marcó un rumbo en la historia de la literatura japonesa contemporánea. Ha sido calificado como quizás el último samurái. También ha sido tachado de ultraderechista por algunos. Aunque su fuente de inspiración no fue el fascismo italiano ni el nacionalsocialismo, sino que sus ideas se basaban más en un tiempo anterior a todas esas ideas occidentales, cuando la clase guerrera nipona seguía el dictado de Confucio.

Oscar Wilde

Publicado: 6 de enero de 2012 en Literatura
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‘A veces podemos pasarnos años sin vivir en absoluto,

y de pronto toda nuestra vida se concentra en un solo instante’

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Peculiar, inquieto, ágil, inteligente, original, perspicaz, la lista de adjetivos para calificar a semejante figura siempre se haría demasiado corta. Tampoco se trata de calificar. Se trata de descubrir. Descubrir el talento innato de este genial escritor es un tesoro que genera energía a su paso. Cada página de su obra condensa una agilidad mental increíble, deja pulsado el botón de guardar y permite releer maravillosas frases con las que poder disfrutar una y otra vez hasta la saciedad. Defensor a ultranza de la belleza, escondida en pequeñas cosas, escondida en cualquier parte. Defensor a ultranza del arte en su dimensión más diminuta y en su versión más natural. Bohemio, obsesionado con el poder de la juventud, capaz de infundir el mecanismo necesario para superar cualquier adversidad. Se trata de descubrir y de sentir. Sentir su fuerza, su ingenio y su maravillosa forma de interpretar la vida.

Oscar Wilde nació en Dublín (Irlanda) en 1854. Hijo de un cirujano y de una escritora, vivió una infancia tranquila y sin sobresaltos. Sus estudios los realizó en el Trinity College de Dublín y, más tarde, en el Magdalen College de Oxford, donde consiguió el prestigioso Premio Newdigate de Poesía de la época con el poema titulado ‘Ravenna’. Desde muy joven estuvo interesado en la literatura en todas sus formas. Comenzó por estudiar a los clásicos y se relacionó con círculos literarios que organizaba su propia madre. De talante y aspecto estrafalario, daba la nota allí donde iba. Usaba indumentaria excéntrica y estaba muy influenciado por la moda de los innovadores estéticos de la época como Walter Pater y John Ruskin. La mayoría del tiempo llevaba el pelo muy largo y vestía pantalones de terciopelo. Decoraba su habitación con objetos de arte perfectamente escogidos, algunos girasoles, porcelanas de todo el mundo pero en especial chinas. Sus modales y su forma de ser llamaban la atención allí donde iba aunque muchos los utilizaron para ridiculizarlos públicamente en revistas satíricas.

‘Las mujeres han sido hechas para ser amadas, no para ser comprendidas’

***

Pero a pesar de todos sus críticos, sus admiradores continuaron creciendo y todavía en nuestros días es considerado un personaje de culto. Su trayectoria literaria comenzó adentrándose en el mundo poético, la lírica y la juventud le llevaron a recorrer un camino donde la búsqueda de la belleza encajara perfectamente en la visión que él mismo tenía del mundo que le rodeaba y del que se sentía tan apartado. En 1881 escribió ‘Poemas’. Y después se introdujo en el mundo del teatro con ‘Vera o los nihilistas’ (1882). Establecido entonces en Londres y casado con una rica irlandesa decidió dedicarse a la literatura. Es entonces cuando experimenta con la narración fantástica, que escribió para sus hijos, con títulos como ‘El príncipe feliz’ (1888) y ‘La casa de las granadas‘ (1892). A eso sumó su primera inversión en el mundo de los cuentos cortos con ‘El crimen de Lord Arthur Saville‘ (1891).

‘Lo menos frecuente en este mundo es vivir. La mayoría de la gente existe, eso es todo’

***

‘El artista es el que crea cosas bellas.
Dar a conocer el arte y ocultar al artista, es la meta del arte’

***

En 1890 publicó su primera y única novela ‘El retrato de Dorian Gray’. A esa primera edición Wilde le daría una revisión, le haría varias modificaciones y le agregaría nuevos capítulos. Se publicó de nuevo con todos los ajustes en 1895. Es esta una obra que está considerada como una de las últimas obras clásicas de la novela de terror gótica. Un libro que causó una gran controversia cuando fue publicado por primera vez y que actualmente está catalogado como uno de los clásicos modernos de la literatura occidental. En la novela, Wilde se sumerge en la profundidad del análisis de dos de sus mayores obsesiones: la belleza y la juventud.

‘Podemos perdonar a un hombre por haber hecho una cosa útil mientras no la admire.
La única disculpa de haber hecho una cosa inútil… es admirarla intensamente’

***

Un artista queda impresionado por la belleza estética de un joven y comienza a encapricharse con él. Cree que esa belleza es la única responsable de la nueva forma que toma su arte. Ese artista pinta el retrato del joven. Se adentra la novela en un mundo hedonista, donde ‘lo único que vale la pena en la vida es la belleza y la satisfacción de los sentidos’. El joven se da cuenta de que un día esa belleza que atesora en ese momento se esfumará, se perderá con el tiempo, y lo que desea es tener siempre la misma edad que tenía cuando fue retratado. Y su deseo se cumple, pero mientras él permanece joven la figura del cuadro envejece por él. Su particular búsqueda del placer lo lleva a una serie de actos de libertinaje y perversión, pero el retrato permanece fiel como un recordatorio de los efectos de cada uno de los actos cometidos sobre su alma. Y con cada nuevo pecado realizado la figura se va desfigurando y envejeciendo.

‘El trabajo es el refugio de los que no tienen nada que hacer’

***

Una obra maestra de decadencia moral, destacable en muchos aspectos pero sobre todo por su estilo. Sus críticos la calificaron de obra inmoral. Una verdadera mezcla de realidad y fantasía. Una obsesión por la juventud, por la belleza eterna. Un deseo convertido en tragedia, inmerso en una espiral de odio y vicio sin mesura y sin control. Wilde supo plasmar y describir a la perfección la sociedad que le rodeaba, esos coletazos finales del siglo XIX en plena época victoriana, tocando y profundizando en temas como la vanidad, la locura y la enajenación. Un magnífico trabajo descriptivo que cautivaron a muchos seguidores, con un lenguaje indolente, irreverente que le causó la crítica airada de sus opositores.

Escribió varias comedias teatrales, algunas tuvieron un éxito incontestable y continúan siendo obras muy leídas: ‘El abanico de lady Windermere’ (1892), ‘Una mujer sin importancia’ (1893), ‘Un marido ideal’ (1895) y ‘La importancia de llamarse Ernesto’ (1895). Todas ellas siemper tuvieron su toque personal, agudizado con argumentos muy bien estructurados y unos diálogos muy ingeniosos. A pesar de no ser un experto en el terreno dramático fue capaz de demostrar un talento natural para ello, que se demostraba por sus efectos teatrales y por el uso de la farsa e incluso fue hábil a la hora de utilizar métodos creativos en todas sus obras como por ejemplo la paradoja. También se adentró en el mundo de la pasión más obsesiva en ‘Salomé‘ que escribió originalmente en francés y que estrenó en París en 1894. Richard Strauss compondría una ópera homónima basada en la obra.

‘La mejor manera de librarse de la tentación es caer en ella’

***

Pero su carácter le jugó malas pasadas. Demasiado presumido, indolente y orgulloso, fue una carga para él mismo en una sociedad demasiado conservadora. Una sociedad que castigaba la homosexualidad como delito en aquella época y que juzgó a Wilde por ello. En 1895, en la cima de su carrera, su juicio logró escandalizar a toda la clase media de la Inglaterra victoriana. Wilde había mantenido una íntima amistad con lord Alfred Douglas, y fue acusado por el padre de éste, el marqués de Queensberry, de sodomía. Se le declaró culpable en el juicio y fue condenado a dos años de trabajos forzados. Cuando salió de la prisión ya no fue el mismo. Estaba hundido tanto física como espiritualmente. A partir de ahí se exilió y se fue a vivir a París cambiando su nombre por el de Sebastian Melmoth. En el tiempo que estuvo en la cárcel escribió ‘De profundis’ (1895), una larga carta de arrepentimiento por su pasado estilo de vida. Para algunos fue una obra muy reveladora y para otros una explosión demasiado sentimental y no demasiado sincera. Al salir de prisión escribió en Francia ‘La balada de la cárcel de Reading‘ (1898), quizá su poema más poderoso, (http://amediavoz.com/wildeBalada.htm). Una descripción dura y muy real de la vida en la cárcel y de la desesperación de los propios presos, decorado con un gran lenguaje de una belleza rítmica que enamora.

‘Por fin, el hombre muerto
    cesó de caminar entre los Jueces,
y supe que estaba de pie
    en el negro redil del acusado
y su rostro jamás vería otra vez
    en bienestar o desastre’

***

Como muchos otros grandes genios, Oscar Wilde vivó en una época equivocada. Una lugar en el tiempo que nada tenía que ver con él. Aun así, prefirió luchar por unos ideales, por una forma de ser, demostrando ser capaz de generar odios y amores al mismo tiempo, sin dejar de pasar desapercibido, alentando a su alrededor una forma de ser única y original, a pesar de las críticas de los envidiosos, a pesar de la persecución de los obsoletos, a pesar de todo, luchó por su vida y por su forma de ser. Admirable personalidad llena de ingenio que nos dejó maravillosos pasajes en forma de letras y que permanecerán para siempre en nuestro recuerdo. Personaje que ilustra perfectamente la belleza de la raza humana a pesar de los pesares. Una entre tantas justificaciones para admirar a personas y a obras. Razones con las que llenar la caja de posibilidades de gozar con pequeñas cosas que la vida nos va mostrando. Un escritor genial que se esforzó en criticar hasta su muerte la hipocresía de la sociedad que le rodeó y que fue incapaz de llegar a comprenderle, y lo peor de todo es que ni siquiera lo intentó.

‘Hoy en día la gente conoce el precio de todo, pero no sabe el valor de nada’

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Bjornstjerne Bjornson

Publicado: 23 de noviembre de 2011 en Literatura
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Bjornstjerne Bjornson nació en Kvikne (Noruega) en 1832. Descendiente de una antigua familia de campesinos, hijo de un pastor, realizó sus primeros estudios en Molde y desde muy niño fue un gran aficionado a la lectura. Fue compañero de Ibsen en la escuela de Christiania (Oslo). Participó como republicano en la Revolución de 1848. Sin embargo, abandonó muy pronto la universidad para dedicarse a la literatura y a la crítica teatral. Se fue a vivir a Copenhague. Participó desde muy joven en el movimiento del teatro nacional noruego, escribiendo algunas obras de teatro poético que nunca publicaría. Su faceta de crítico teatral en Norgenbladet y en distintos periódicos nacionales le llevaron a ser director del teatro de Bergen entre 1856 y 1859 y el de Christiania (Oslo) entre 1865 y 1867. Acabó por fundar un teatro propio en Oslo entre 1877 y 1882. Aficionado a los viajes, realizó algunos largos con rumbo a Italia, a los Estados Unidos y Alemania. Fue periodista de la oposición democrática, adversario de la unión entre Noruega y Suecia y partidario de la izquierda radical.

Su primera novela la escribió en 1857 y llevaba por título ‘Colina al sol‘. Muchas obras suyas destacan entre una vida dedicada a la literatura. Ejemplos pueden ser la trilogía dramática ‘Sigurd Slembe (1862), las obras de teatro ‘María Estuardo’ (1864) y ‘Más allá de las fuerzas humanas‘ (1883-1895 dos partes). También se dedicó a la poesía con títulos como ‘Poesías y canciones’ (1870). Pero al exiliarse para alejarse de la actividad política fue cuando escribió las obras que le catapultaron y que le consagraron. Su fama internacional se vio aumentada con la publicación de ‘Bancarrota‘ (1875) y ‘El corrector‘ (1875). Su lucha política le valió para ver en 1905 la independencia de Noruega antes de morir. Y en 1903 se le reconoció con el Premio Nobel por su carrera, con una frase resumida: «a manera de tributo a su poesía noble, magnífica y versátil, la cual siempre se ha distinguido tanto por la frescura de su inspiración como por la pureza rara de su espíritu».

Uno de los países que le influyeron en su exilio fue Italia, donde estuvo residiendo entre 1860-1863, y donde se vio profundamente afectado por Miguel Angel. También se sintió muy atraído por la escultura griega. Otros títulos importantes en su carrera fueron: ‘Entre las batallas‘ (1857) y ‘Arne’ (1858). En su segunda visita a Italia entre 1873 y 1875 se nota un giro hacia el realismo y los problemas sociales en sus obras. ‘La quiebra’ y ‘El editor’ ambas de 1875 son buenas muestras de ello.

Cuando escribió ‘El Rey‘ en 1877 fue cuando se centró en la pérdida de los ideales cristianos en la sociedad secular, una gran preocupación particlar que le llevó a una total crisis religiosa y finalmente al rechazo total del dogma eclesiástico. Desde 1882 se exilió y escribió  ‘Un guante’ (1883), una obra de teatro donde atacaba la hipocresía sobre temas sexuales y sobre la actitud liberal de los bohemios. Las obras más importantes a partir de fueron ‘Paul Lange y Tora Parsberg’ (1899) que tocaba el tema de la tolerancia política, y ‘Cuando florece el vino nuevo‘ (1909).

El escritor fallecería en 1910. Una vida llena de palabras. Desde la poesía a la narrativa, pasando por el ensayo, el teatro y la novela. Tocó todos los temas que verdaderamente le importaron desde la religión, la sociedad, las costumbres, el pensamiento liberal, la democracia, el individualismo, la fe, la verdad, la naturaleza, en una palabra, en la vida en su conjunto y en sus valores más primarios. Idealista hasta su muerte supo sacar rendimiento de sus viajes y de sus descubrimientos fuera de su país natal. Inspirado en el Romanticismo, es considerado un ejemplo de la literatura noruega contemporánea. Quizá ahora se sentiría orgulloso de su país tal como el lo concibió, o quizá no. Nunca lo sabremos.

Peter Hoeg

Publicado: 14 de octubre de 2011 en Literatura
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“Estamos sentados en silencio,

dejando que el tiempo nos atraviese.

A pesar del lugar,

a pesar de lo desconocido que aguardamos,

el tiempo es como un río de felicidad para mí”

***

Peter Hoeg, nacido en Copenhague (Dinamarca) en 1957. Estudió literatura comparada en su ciudad, aunque antes de dedicarse plenamente a la narrativa ejerció diferentes oficios, pasando desde actor a bailarín, montañista, marinero y esgrimista, todo lo cual le sirvió en la escritura de sus libros. Es conocido también por haber sido el fundador de ‘Lolwe Foundation’, una organización que tiene como objeto y sin ánimo de lucro, mejorar las condiciones de vida de las mujeres y niños del tercer mundo. Comenzó su carrera con ‘El siglo de los sueños (1988), al que le siguió ‘Cuentos de la noche (1990). Su éxito comenzó con la novela ‘La señorita Smilla y su especial percepción de la nieve‘ (1992), donde narra las particularidades culturales de la Dinamarca poscolonial y la naturaleza de las relaciones entre los individuos y las sociedades en la que se ven obligados a operar y que fue llevada al cine por el director Bille August.

“Ahora soy capaz de contemplar lo que ocurre en mi interior,

llena de veneración ante el fenómeno pero, sin embargo,

enteramente consciente de que no es más que una ilusión pasajera

que podría resultar mortal”

***

“Cuando alguien habla de lo rápido que olvidan los niños,

lo rápido que perdonan, lo sensibles que son,

dejo que me entre por un oído y me salga por el otro.

Los niños son capaces de recordar,

de sentir rencor y guardárselo

y tratar a las personas que no les gustan con extrema frialdad”

***

En esa época ya era considerado como el narrador danés más importante de su generación. Cuando tras el éxito de ‘Smilla…’ publicó su siguiente novela ‘Los fronterizos (1993) Hoeg ya era un escritor consagrado, traducido a varios idiomas, premiado tanto en su país como fuera de él y con un público masivo e incondicional. Su siguiente novela se tituló  ‘La mujer y el mono’ (1996) y tras una etapa de intromisión, de privacidad y de retiro voluntario, tardó casi 10 años hasta que reapareció publicando ‘La chica tranquila (2006). Ese período que estuvo desaparecido es uno de los sus rasgos más característicos, alejarse del cerco mediático, protector de su privacidad, familia y entorno. Con su última novela consiguió algunas críticas que la tachaban de demasiada compleja y posmoderna. Debido a la complejidad de su elaboración muchos críticos no lanzaron buenas palabras a su último libro y muchos escritores salieron para defender lo que consideraban una gran obra pero difícil de describir.

“Para mí, la soledad es como para otros la bendición de la Iglesia.

Es como la luz de la gracia de Dios iluminándome.

Nunca cierro la puerta detrás de mí sin tener clara conciencia de estar realizando un acto de caridad conmigo mismo”

***

En los últimos años, Peter Hoeg ha pasado a ser considerado un autor de culto, tanto por su forma de ser, su actitud personal , siempre distante, pese a su fama, a su éxito, casi siempre alejado de la luz que lo alumbra, del mundanal ruido, y su especial y particular visión del mundo, siempre ajena a conceptos preconcebidos. Un autor políticamente incorrecto. Pero un actor que despierta el instinto de querer seguirle, de querer leerle, que levanta interrogantes y que nos hace estar alerta. Un autor que no nos deja indiferentes y que demuestra que el lenguaje sirve para muchas cosas. Escritor escandinavo que traspasa la barrera de la originalidad para adentrarse en un mundo propio, necesario y contradictorio.

Los miserables (Víctor Hugo)

Publicado: 3 de octubre de 2011 en Literatura
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“La suprema felicidad de la vida

es saber que eres amado por ti mismo o,

más exactamente,

a pesar de ti mismo” 

***

VÍCTOR-MARIE  HUGO (1802-1885), escritor, dramaturgo, poeta, político, académico e intelectual francés es considearado uno de los escritores más importantes entre los escritores románticos en lengua francesa. Escritor clave dentro de la escena literaria del siglo XIX, autor de una enorme variedad de obras. Poeta lírico y comprometido con sus trabajos en ‘Odes et Ballades (1826), ‘Les feuilles d’automne’ (1832), novelista popular con tremendo éxito en obras tales como ‘Notre_Dame de París’ (1831), su teatro expuso la teoría del drama romántico en obras como ‘Cromwell’ (1827) y ‘Hernani’ (1830).

Autor de numerosos discursos políticos que tratan de diversos temas como la pena de muerte, la educación o Europa. Fue también narrador de viajes ‘Le Rhin’ (1842) y abundante narrador en innumerables cartas. Contribuyó gratamente a la renovación lírica y teatral de la época. Admirado por sus contemporáneos, todavía sigue siendo admirado en nuestros días, fue tachado por algunos de escritor controvertido. Su compromiso social y político le valió una condena al exilio durante más de 20 años. Sus opiniones sirvieron como ejemplo para la Tercera República Francesa, la cual celebró un funeral de Estado a su muerte.

‘Los Miserables’ pasa por ser su obra maestra, la cual tardó más de 15 años en escribirla. Se publicó finalmente en 1862, texto romántico que transcurre en la Francia de las guerras napoleónicas, incluyendo de forma acertada, fielmente descrita y bellamente narrada, la época de la Revolución Francesa de 1789, pasando por las etapas del ‘Terror’, del ‘Directorio’, el ‘Golpe de Brumario’, el ‘Imperio Napoleónico’, la ‘Restauración’ con Luis XVIII y la ‘Revolución de julio’ donde se transfirió el poder a Luis Felipe de Orleans.

Su defensa a ultranza del derecho a la vida y su firme oposición a la pena de muerte están plenamente expuestas en esta obra, considerada una defensa de los oprimidos de cualquier lugar del mundo. Su obra narra la vida francesa de esa época pero se podría extrapolar a cualquier zona del planeta, de hecho, su humanismo y sus virtudes radican en esa denuncia directa que Víctor Hugo establece acorde a los poderes de los Estados oprimiendo a los pobres, desgraciados del mundo que son seres indefensos ante las injusticias planetarias. Una obra que te sume en la más sincera realidad del mundo de entonces y de ahora, quizá con más motivo.

“La libertad es, en la filosofía, la razón;

en el arte, la inspiración;

en la política, el derecho”

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El mundo está lleno de miserables ya sea con dinero o sin dinero, uno como adjetivo calificativo y el otro como despreciativo. Un mundo miserable que se corrompe a diario, que no deja que el ser humano logre alcanzar sus metas, que no son otras que la vida en paz, instaurando valores que jamás parece que vayan a ser reales, como la tolerancia, la solidaridad y la libertad. De una u otra manera la inmensa mayoría de la población del planeta se ve abocada a ser calificada como ‘miserable’ y gracias a la inmensa aportación y deseo de unos cuantos a que eso se propague.

La obra de Hugo se centra en su personaje principal, un ex-presidiario llamado Jean Valjean y sus esfuerzos por redimirse con él y con la sociedad que le rodea. En este libro se describen diferentes materias como el bien y el mal, la ley, la justicia, la ética, la Historia, la sociedad, las clases sociales, la naturaleza del amor y el romanticismo. Una auténtica obra maestra que bien vale el tiempo de su lectura, por la cual navegamos entre los valores más clásicos del ser humano y donde notamos que a pesar de los años transcurridos desde su escritura hasta hoy, en muchos aspectos parece que el tiempo se ha detenido y no deja que la Humanidad continúe su curso. Esa sensación de bloqueo generalizado y de dificultad de avance nos demuestra que obras como la de Hugo siguen vigentes y deben ser revisadas. Y, por otra parte, nos demuestra que el hombre nunca, nunca, consigue aprender nada de lo vivido. Muy al contrario, vuelve a caer en los mismos errores que lo delatan como un ser sumamente estúpido y engreído.

“Atreveos: el progreso solamente se logra así”

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Jean Paul Sartre

Publicado: 12 de septiembre de 2011 en Literatura
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“Como todos los soñadores, confundí el desencanto con la verdad”

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Jean Paul Sartre (París, 1905- París, 1980), dramaturgo, novelista, filósofo y periodista político. Fue uno de los principales representantes del existencialismo. Desde muy joven estuvo interesado por la filosofía. Estudió en París en la elitista Ècole Normale Supérieure donde conoció a su compañera inseparable a partir de entonces, Simone de Beauvoir, aunque su relación nunca fue monógama. Acabó el doctorado en filosofía. Su obra fue extensa. Entre sus obras teatrales destacaron ‘Las moscas’ (1943), ‘A puerta cerrada‘ (1944), ‘El diablo y Dios‘ (1951). Entre sus novelas y relatos destacan ‘La náusea’ (1938), ‘El muro’ (1939), ‘La edad de la razón’ (1945). También destacaron sus obras filosóficas como, por ejemplo, ‘La imaginación‘ (1936), ‘El ser y la nada’ (1943), ‘El existencialismo es un humanismo’ (1945).

El existencialismo surge hacia la tercera década del siglo XX en Alemania y se difunde por el resto de Europa, especialmente en Francia. Esta escuela fue una reacción ante un período de crisis de conciencia a nivel social y cultural. Según sus tesis, el hombre es un ser ‘arrojado al mundo’, frase que expresa el sentir europeo de la época. El concepto de ‘existencia’ se contrapone a ‘esencia’. Para los existencialistas este término tiene un significado restringido, es el modo de ser propio del hombre. Hombre y existencia son considerados sinónimos. Según Jaspers, el hombre existe en la medida en que es origen de sí mismo y se hace a sí mismo por medio de sus elecciones libres. El existencialismo fue un movimiento filosófico o pensamiento de corte irracionalista. Sus seguidores se caracterizaron  por su reacción contra la filosofía tradicional. Se centraron en el análisis de la condición de la existencia humana, la libertad y la responsabilidad individual, las emociones y el significado de la vida.

La existencia precede su esencia. No hay naturaleza humana que determine a los individuos. Son sus actos los que determinan quiénes son, así como el significado de sus vidas. El existencialismo defiende que el individuo es libre y totalmente responsable de sus actos. Esto incita al ser humano a la creación de una ética de la responsabilidad individual, apartada de cualquier sistema de creencias. El existencialismo busca una ética que supere a las morales y prejuicios predeterminados. Tuvo su origen con Kierkegaard y Nietzsche. Junto a Sartre otros nombres defendieron tales teorías como  Heidegger, Jaspers, Unamuno, Camus, entre otros.

“Nunca he creído ser el feliz propietario de un talento;

mi único objetivo era el de salvarme,

nada en las manos,

nada en los bolsillos”

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La versión de Sartre sobre el existencialismo parte de un ateísmo consecuente, puesto que Dios no existe, sino la naturaleza humana. El hombre no tiene esencia o naturaleza, es lo que él mismo se ha hecho, en la existencia precede a la esencia. El hombre es un proyecto que se vive subjetivamente. El hombre es responsable de sí mismo y de todos los hombres. Frente a la noción de ‘naturaleza humana’ defiende la existencia de la ‘condición humana’. El mundo, la vida, no tiene un sentido a priori. El existencialismo es humanismo.

Me gustaría destacar ‘Las palabras’ (1964), esa obra escrita en su edad ya madura y que narraba su infancia. Una infancia caracterizada por su devoción por los libros. Acomplejado por su corta estatura, sólo soñaba en ser grande, en sentirse en lo más alto y utilizó la literatura para conseguirlo. Se apoya en las palabras, primero en las que lee y luego en las que comienza a escribir. Las palabras eran la ‘quintaesencia de las cosas’. Su obsesión por las palabras irá en aumento. Esta obra es determinante para conocerle en su faceta más personal, más pensativa y más autobiográfica.

 

“La cultura no salva nada ni a nadie, no justifica. Pero es un producto del hombre; el hombre se proyecta en ella, se reconoce. Sólo este espejo crítico le ofrece su imagen”

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Premiado con el Nobel de Literatura en 1964, rechazó el galardón argumentando que él tenía por regla declinar todo reconocimiento o distinción y que los lazos entre el hombre y la cultura debían desarrollarse directamente, sin pasar por las instituciones. Un placer la lectura de este gran monstruo de la literatura. Recomendables son todas sus obras, tanto las filosóficas como las narrativas y sus ensayos. Gran humanista, pensador, comunista convencido, supo lidiar su propia revolución justo cuando su vida transcurría en los peores momentos de la Europa del siglo XX. Su obra nos adentra a un mundo literario, enamorado de las palabras, de las letras, de las frases, motivos suficientes para vivir, para sentirse vivo. Un recuerdo para un grande la literatura que debe ser ejemplo para muchos y lectura obligada en la escuela de la vida. Disfrutad de sus páginas, nunca os arrepentiréis.

Sigrid Undset

Publicado: 13 de agosto de 2011 en Literatura
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“La paciencia es una virtud calumniada,

quizá porque es la más difícil de poner en práctica” 

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SIGRID UNDSET (1882-1949), nació en Dinamarca pero su familia se trasladó a Noruega cuando sólo tenía dos años. Amante de la Historia, afición que le venía de la profesión de su padre (catedrático de Arqueología), destacó desde muy joven por la descripción que hizo en sus relatos de la Noruega medieval. Gran descriptora de la vida de la mujer de su época, no pudo finalmente estudiar en la Universidad debido a la prematura muerte de su padre. Y desde adolescente tuvo que trabajar de secretaría en una empresa de ingeniería para sustentar a la familia mientras en su tiempo libre se dedicaba a escribir en la cocina de su casa familiar. Fue un claro ejemplo de las primeras mujeres que se emanciparon en su época. Enamorada de la pintura viajó hasta Roma atraída por el arte y allí conoció a un pintor noruego con quien se casó. Las normas ‘no escritas’ de la época le impidieron dedicarse plenamente al arte de la pintura y tuvo que criar a sus cinco hijos como buena esposa de su tiempo. Las malas relaciones matrimoniales se convirtieron en divorcio con el que tuvo que acarrear, además de quedarse al cargo de sus hijos y de los que ya tenía su ex-marido de un matrimonio anterior. Siempre se mantuvo entre el debate de criar a su familia como prescribía la sociedad o dedicarse a su afición y a su vida, la literatura y el arte. Decidió dedicarse a su familia durante la semana y los fines de semana entregarse a su afición literaria. Todo ello le llevó a comprender más si cabe la situación de la mujer en su país y a emprender una dura batalla por los derechos de ésta.

Sus primeras novelas fueron todo un éxito de público y crítica. Con tan sólo 25 años ya había publicado ‘La señora Marta Ulia’ (1907), una obra polémica puesto que desde la primera línea ya se intuye la infidelidad de la mujer dentro del matrimonio. Antes de los 30 publicó ‘Jenny’ (1911), otra obra de marcado carácter feminista. Con respecto al efecto que supuso en su época la aparición del fenómeno del amor libre escribió ‘Primavera’ (1914). Antes de escribir su obra maestra publicó ‘Las mujeres sabias‘ (1918) y un ensayo sobre la mujer ‘Punto de vista de una mujer’ (1919). Quizá su obra más celebrada y más aplaudida fue ‘Cristina, hija de Lavrans’, publicada en tres volúmenes entre los años 1920 y 1922. Tras la escritura del citado libro se convirtió al catolicismo, atraída por su enorme sentido de Humanidad. Acogida en la Iglesia Católica, ya no la abandonará hasta su muerte en 1949.

Otro títulos a partir de su conversión la convertirán en un clásico del siglo XX como, por ejemplo, ‘Olav Audunssön’ (1925-27), ‘Gymnadenia‘ (1929), ‘La zarza ardiente‘ (1930), ‘La esposa fiel’ (1936), ‘Madame Dorothea’ (1939), ‘Los años más largos‘ (1934). Al final de su vida escribió su propio biografía con el título de ‘Catalina de Siena‘ (1951). Undset emigró a Estados Unidos en 1940 debido a su oposición a la ocupación nazi en Noruega, donde durante varios años luchó contra su ideología. Tras el término de la Guerra Mundial volvió a Noruega en 1945. Se le concedió el Premio Nobel de Literatura en 1928.

“Algunos aman las flores y los animales

porque son incapaces de entenderse con sus semejantes”

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Knut Hamsun

Publicado: 8 de agosto de 2011 en Literatura
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“El poeta debe siempre, en todos los casos,

contar con la palabra temblorosa,

la que me cuenta la cosa,

la que con su acierto puede vulnerar mi alma hasta hacerle gemir.

La palabra puede convertirse en color, en sonido, en olor;

es tarea del poeta usarla de manera que funcione,

que nunca falle y nunca rebote”

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KNUT HAMSUN (1859-1952) es uno de los escritores más afamados en Noruega. El conjunto de toda su obra se considera muy influyente en la historia literaria del siglo XX. Nacido en un medio rural, se dedicó a varios oficios hasta que emigró a los Estados Unidos. Esa facilidad que tuvo de viajero, de errante escritor le hizo ver la vida de forma diferente y no como a ese niño y adolescente de un entorno rural. Autor de ‘Hambre’ (1988), con la que descubriría el éxito y la fama, donde narra de forma exquisita esos rasgos tan característicos de mucha gente de su época, como el hambre, la pobreza y una sociedad falta de espíritu. De su talento viajero realizó la obra ‘La vida espiritual de la América moderna’ (1889), donde analizaría sus impresiones y experiencias vividas en los años que residió en ese país, con notas irónicas y amargas vistas desde la visión de un joven escandinavo. Desde muy joven supo y quiso ser escritor, dada su alta sensibilidad, su amor por la naturaleza o por un paisaje, su atracción por la belleza de la vida, por los esfuerzos del hombre por superar sus propios obstáculos.

“Los escritores vivimos porque nos expresamos”

***

Su vida estaba más unida al ambiente rural que al urbano, de hecho, la vida en la ciudad no le atraía en absoluto. Se retiró durante varios años a una vida tranquila en una cabaña en el bosque donde fue capaz de dar forma a dos grandes novelas: ‘Pan’ (1894) y ‘La bendición de la tierra’. Sus personajes son siempre complejos, apasionados, fuera del orden marcado, personajes que no se identifican con la sociedad que les rodea, con tremendos problemas de adaptación a su medio. Aunque se podría decir que hubo una clara evolución en su obra, desde el análisis del individuo en sí hasta que se adentró a describir a la sociedad en su conjunto. Muchos escritores se confesaron ardientes seguidores de su obra como Thoman Mann y Gorki, y para muchos ha representado una gran influencia en su carrera como Henry Miller y Paul Auster. Su lista de novelas es larga y a los títulos ya mencionados podríamos añadir: ‘Misterios’ (1892), ‘Soñadores’ (1904) o ‘El capítulo final’ (1923), por nombrar solo unos cuantos. Murió anciano y pudo ver pasar casi un siglo de historia que le ayudó a ver y a analizar desde su particular punto de vista las generaciones del siglo XX.

Por supuesto, tuvo un punto negro en su reputación cuando apoyó al régimen nazi de Vidkun Quisling durante la Segunda Guerra Mundial. Se ha rumoreado mucho sobre las posibles causas que le llevaron a defender tales tesis, pero el racismo oculto, la adoración por el poder y la supremacía de los ejércitos alemanes, su atracción por la propaganda nazi, fueron quizá suficientes como para inmiscuirle en tal enigma. Lo que provocó fue que su reputación cayera por los suelos y también la impresión y la imagen que se tenían de él, un escritor que por aquel entonces, ya ostentaba fama y prestigio. Consecuencia de ello y tras el final de la guerra, quedó bastante apartado tanto a nivel personal como a nivel artístico. Su obra ya no se difundió de la misma forma y su nombre siempre quedó en entredicho. Los que le alzaron a lograr grandes galardones provocaron su aislamiento y los jueces noruegos le condenaron a pagar su traición a su patria, desposeyéndole de buena parte de sus bienes cuando ya era un pobre anciano ciego y casi sordo. De hecho, hoy en día, Noruega no alberga ninguna plaza o calle con su nombre.

“Yo nunca me he analizado a mí mismo más que forjando en mis libros varios cientos de personajes,

cada uno en particular tejido a partir de mi propio ser,

con sus defectos y sus cualidades,

como tienen todos los seres inventados”

***

Todo esto me hace pensar en lo que siempre he creído. Cuando hablamos de arte, de pensamientos, de cultura, de creación, de literatura o de cualquier otra forma de expresión artística debemos saber separar muy bien al artista de su obra y de su persona. Debemos aprender a extraer y a disfrutar de las obras de aquellos hombres que nos interesen, que nos muestren algo que nos atraiga, sin caer en la rotunda y, a veces, negativa visión de calificar su obra como calificamos al personaje o a la persona en sí. Si lo logramos conseguiremos gozar de la belleza artísitica, de lo contrario no nos quedará margen para saborear nada. Las expresiones artísticas se realizan por necesidad de sus creadores y están pensadas para ser degustadas por sus seguidores, los complejos en los que podemos tropezar por miedo a sus ideas o a sus aficiones pueden dejarnos el camino lleno de niebla y no dejarnos ver que hay a su paso.

Cándido (Voltaire)

Publicado: 5 de agosto de 2011 en Literatura
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“La pasión de dominar es la más terrible de todas las enfermedades del espíritu humano”

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Hablar de Voltaire es hablar de la inspiración, de la modernidad por adelantado, de pensamiento soberano y particular, visionario del mañana y anclado en su tiempo, que intentó por todos los medios mejorar la sociedad en que vivía y que permanecerá en el corazón y en el pensamiento de muchos por haberlo, al menos, intentado. VOLTAIRE (François-Marie Arouet, 1694-1778) fue escritor, filósofo, historiador y abogado francés, una de las principales figuras de la Ilustración, un humanista por convicción y por devoción. Emigró a Londres donde recibió la influencia necesaria y determinante para la orientación de su pensamiento.

Realista en su máxima expresión, aboga por defender la necesaria intervención humana para los designios de la Tierra, abandonando los divinos y la tan conocida Providencia. Ferviente opositor de la causa católica y de su Iglesia, son visto por él como símbolos de intolerancia y de injusticia. Se convertirá en el modelo a seguir por la burguesía liberal y anticlerical y en el enemigo de los creyentes. Luchador empedernido por la justicia, contra la superstición y la intolerancia, creía en la convivencia pacífica de los seres humanos por encima de todas las creencias y religiones. Claro, simple, redactor incansable, irónico, sarcástico, demoledor crítico, utilizó el lenguaje para encauzar su pensamiento, para divulgarlo, acompañándolo de un justo y medido sentido del humor, rechazando la hipocresía de las masas gobernantes.

“No comparto lo que dices, pero defenderé hasta la muerte tu derecho a decirlo”

Ejemplo inequívoco de defensor a ultranza de la tolerancia, sería un gran ejemplo en los tiempos que vivimos, ajenos a la verdadera realidad humana, aquella en la que tanto creyó Voltaire y otros colegas contemporáneos. Creía en el hombre, porque lo consideraba realmente capaz de crear y de mantener su propio destino, de poder mejorar su condición como persona dentro de una sociedad, pero era defensor de la cultura, de la ciencia, de la industria y de las artes, porque todo ello favorecía la mejora de la sociedad. Fue un personaje controvertido porque era extraño entre extraños, diferente entre la masa que seguía directrices ya obsoletas, aceptaba ser distinto porque creía en ello, porque su visión era mucho más lejana y más aguda que la de los que le rodeaban.

‘Cándido, o el optimismo’ (1759) ha representado desde que era adolescente una forma de vida. Aunque nunca lo he considerado ‘optimista’ ha significado una gran ayuda para comprender muchas cosas que la vida te va mostrando día a día. La vida, llena de rutina, de buenos y malos momentos (y no siempre en la misma cantidad) te va dejando sorpresas continuamente, y depende de nosotros saber elegir, saber tomar la decisión correcta, la circunstancia a veces la dictamos nosotros y no el destino. Hagamos lo que hagamos tendrá unas consecuencias y por mucho que lo neguemos la realidad nos alcanzará.

“Si los pobres empiezan a razonar todo está perdido”

***

El libro, cuento o relato se puede abreviar muy fácilmente. El ejemplo del protagonista (Cándido) frente a todo lo que le va a sucediendo, una sátira para hacernos comprender que por muy mal que nos vayan las cosas todo puede ir a peor y que por muy mal que nos sintamos siempre podemos llegar a sentirnos peor, aunque no lo imaginemos. Quejarnos, ese vicio tan común, por pequeños problemas, por nimiedades diarias, no hace si no complicarnos el camino, debemos valorar las pequeñas cosas, saber racionalizar en su justa medida todo lo que va sucediendo, relativizar siempre ante cualquier circunstancia para saber tomar la sabia decisión, porque de nada sirve quejarse y llorar, sino damos un paso adelante.

‘Cándido’ es una obra maestra tanto en su concepto, en su idea, como en su forma y su estilo. Es el curso de la vida explicado de forma sencilla, clara y contundente. El mundo que conocemos no cambiará, es imposible cambiarlo, y debemos aceptarlo, pero si no nos preocupamos por lo que nos rodea seguramente nuestra vida será menos próspera. Mezcla de sociología, filosofía, narrativa y algo de ensayo, recoge toda la experiencia durante su vida, pequeño en tamaño pero grande en profundidad.

Comprende que el mundo o la tierra donde habita el hombre no es el paraíso soñado, más al contrario, es un duro caminar, lleno de obstáculos, de hostilidad, de problemas y de desgracias. La felicidad es efímera, escasa y debemos asumirlo. Nos plantea el equilibrio y la lucha entre el pensamiento ideal y el real, entre lo que desearíamos y lo que encontramos. Y acaba argumentado lo que verdaderamente es importante en esta vida: el disfrutar de los pequeños placeres y aceptar de buen grado lo que venga, sean desgracias o problemas, sin analizar si existe justicia en ello o no. Y anuncia que lo peor con lo que se puede encontrar el hombre no es sino el tedio. Hay que luchar contra el tedio para mantenerse vivo, puesto que solo tenemos una vida debemos vivirla de manera urgente, pues es la única. Debemos dejar de lado lo que nos afecta, puesto que nos acompañará siempre. Démonos un margen para la maniobra, no querramos correr, no querramos ser felices siempre, eso es imposible, empecemos a comprender lo que ocurre y sepamos manejarlo. Consiguiendo eso aprenderemos a sacarle el mayor partido a todos los días de nuestra vida.

“La democracia sólo parece adecuada para un país muy pequeño” 

***

Una gran enseñanza que debe ser leída por todos. Y lectura obligada para los jóvenes porque aunque no lo entiendan en su presente, seguramente lo comprenderán en su futuro. Disfrutad de una lectura amena, grandiosa, profunda y realmente conmovedora. Echo de menos no tener más ‘Voltaires’ a mi alrededor, ahora, en mi tiempo, capaces de ver más allá de lo que yo mismo soy capaz de ver. Y quiero llegar a ser ese ‘Cándido’ que realmente pueda entender ese mundo de las pequeñas cosas, saber apreciarlas y disfrutar con ellas. Si lo consigo seré grande, muy grande. Sigo intentándolo.


“La belleza que atrae rara vez coincide con la belleza que enamora”

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La primera vez que leí ‘La rebelión de las masas’, publicado por Ortega y Gasset en 1931, tengo que reconocer que no lo pude alcanzar a comprender como debía. Quizá mi juventud, quizá lo poco que había vivido hasta entonces, quizá que no podía imaginar a lo que se estaba refiriendo, en fin, no pude deleitarme con ese libro hasta pasados algunos años, cuando al releerlo pude reconocer algunos aspectos y algunos detalles que hacen de él una obra maestra. Con el paso de los años y debido a mis inquietudes sociales y políticas siempre lo he considerado un libro de cabecera, uno de esos libros que están en las estanterías que denominados ‘principales’ y hacia donde diriges la vista muchas veces para ver el perfil de los tomos que la habitan. Algunos libros te decoran una casa pero otros decoran tu mundo, tu vida y tus pensamientos. Son suficientemente grandes como para darte cierto sentido a todo lo que estás viviendo y sintiendo.

José Ortega y Gasset, nacido en Madrid en 1883 fue un filósofo y ensayista, criado en un ambiente culto y refinado, muy cercano al mundo periodístico y político. Colaborador del diario ‘El Sol’ fundó más tarde ‘Revista de Occidente’ (1923). Con el comienzo de la Guerra Civil Española se exilió primero a Francia, luego a Holanda y Argentina y, finalmente, a Portugal. Su obra cumbre fue publicada en 1931. En ella relata diversos fenómenos sociales. Analiza la llegada de las masas al poder social, las aglomeraciones de gente, la idea de lo que denomina ‘el hombre-masa’. ‘El hombre-masa’ se caracteriza por la estabilidad política, la seguridad económica, la comodidad y el orden público. La vida es fácil, con lo cual el individuo medio tiene la sensación de dominio y de triunfo que le hace reafirmarse en su condición y eso le lleva a encerrarse en sí mismo, a no escuchar. A pesar de que el ‘hombre-masa’ se siente vulgar proclama el derecho a la vulgaridad.

“Masa es todo aquel que no se valora a sí mismo, sino que se siente como todo el mundo

y, sin embargo, no se angustia, se siente a salvo al saberse idéntico a los demás”

***

Las minorías según Ortega serían aquellos que se exigen a sí mismos más que el resto. Habla de clases de hombres y no de clases sociales. Los últimos acontecimientos ocurridos en la Plaza de Sol de Madrid me hacen pensar mucho en este libro. La masa está anclada en un desaliento continuo. Pero esta ‘masa’ de hoy, la que se está intentado canalizar mediante redes sociales, mediante el boca a boca, unida por la indignación más aterrante, no es la que en su día analizaba Ortega. Es esta una masa culta, intelectual, harta de muchas cosas, que propugna mejoras sociales, mejoras para mejorar tod@s. Podríamos definir a esta masa como la minoría de Ortega. Aquellos que se exigen más a sí mismos. El resto, la masa de Ortega queda reflejada en los gobernantes, en los políticos, ajenos a toda realidad. Estos gobernantes que no valoran a las minorías que ya son mayorías, que no se angustian y creen tener el poder cuando ese poder lo han recibido de los ciudadan@s, cuando se sienten a salvo tras las furgonetas de unos policías que parecen estar perdidos y desorientados.

‘El hombre-masa’ de hoy, el que recorre las calles cada día, el que coge el metro o el autobús para ir a trabajar, el que busca y rebusca una oferta de empleo con la que conseguir un mísero sueldo que le lleve a subsistir no se caracteriza ahora por la estabilidad política, precisamente porque ese hombre-masa no se cree identificado con el espectro político, y tampoco posee seguridad económica, más bien al contrario, como tampoco posee comodidad ni bienestar, ni un futuro con el que poder sentirse satisfecho, tranquilo o acomodado. La vida ahora no es fácil, con lo cual el individuo medio tiene la sensación de descontrol, de pérdida de autoestima, de fracaso en todos los sentidos, y nada de eso le hace reafirmarse en condiciones de vitalidad, más bien al contrario, se siente ultrajado, violado, decepcionado y engañado. Ya no se siente vulgar y tampoco proclama el derecho a la vulgaridad.

“Sorprenderse, extrañarse, es comenzar a entender”

***

Hoy ya no tenemos clases sociales, eso pertenece a otra época. La clase media, antes gobernante, antes mayoritaria, ve como su estatus va decayendo a la misma velocidad que van aumentando sus sensaciones de pérdida de bienestar. En esta jungla de sociedad en la que nos han metido, donde el lema es ‘sálvese quien pueda’, cohabitamos cada vez más personas que solo intentamos mejorar las condiciones en general, dejando atrás visiones partidistas, opiniones subjetivas, para embarcarnos en un proyecto más ambicioso, una mejoría clara y rotunda de la sociedad en general, y si ese paso ha de hacerse sin la colaboración de la clase política así se hará, porque no debemos olvidar que la masa al final de toda la historia, avanza a pesar de las furgonetas de la policía, de la fuerza militar más tremenda, a pesar de gobernantes sordos y ciegos ante la avalancha que se les viene encima, a pesar de que parezca chocar contra un muro inquebrantable, a pesar de muchas otras cosas, la masa social avanzará porque son más y aunque sólo sea por un sencillo método matemático, podrá albergarse con la razón (que la tiene) y la moral que le absorberá hasta la médula.

“El hombre es el ser que necesita absolutamente de la verdad

y, al revés, la verdad es lo único que esencialmente necesita el hombre,

su única necesidad incondicional”

***

La minoría-mayoría ha tomado la calle, y ya no la dejará. Esta mayoría es aquella minoría que anunciaba Ortega y ahora exige algo más. Mucho más. Ya no valen buenas palabras, la minoría-mayoría exige hechos concretos y los exige YA. Exige democracia real, exige diálogo, exige equidad, justicia y una sociedad con la que poder sentirse orgullos@s. La voz del pueblo ha tomado la calle y ya nadie la podrá detener. La razón y la ilusión embriaga el ambiente y la mayoría se envuelve con el perfume del movimiento. De pronto algo parece ser el principio de un todo, un algo que puede cambiarlo todo, pero a mejor, de que como anunciaban muchos sociólogos contemporáneos la masa se aliena contra el individuo y el poder, donde el Estado y el poder pierden significado y se arrodillan frente a la más cruda realidad, aquella creada por el hombre-masa.

Viajes entre páginas (Javier Reverte)

Publicado: 13 de julio de 2011 en Literatura
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“Creo que hay que viajar siempre, 

ponernos a prueba ante lo inesperado.

Ver y sentir sobre lo que hemos leído, sobre lo que nos han contado, 

sobre todo lo que hemos imaginado.

Y luego, es escribirlo, para que otros sueñen”

(Javier Reverte)

***

Javier Reverte  (Madrid, 1944). Escritor, periodista y, especialmente, cronista de viajes. Fue corresponsal de prensa en diferentes ciudades, articulista, y subdirector del desaparecido diario ‘Pueblo’. Para todos aquellos que no lo conozcan quiero recomendar encarecidamente a este gran descriptor de culturas lejanas y de mundos desconocidos por hacernos llegar con su ilusión hasta las entrañas de todos los países que ha ido visitando a lo largo de su prolífica vida. Adentrarse en el mundo ‘Reverte’ es seguir soñando que estamos viajando continuamente. Es conocer desde la mirada curiosa y siempre edificante de un gran viajero, esas culturas cercanas pero a la vez desconocidas, esa historia aparcada y que no damos importancia, esas gentes de rostros exóticos, de miradas intrigantes, de frases inteligibles, de reacciones diversas. Hay que saber dar las gracias a este magnífico escritor-narrador de experiencias inolvidables por habernos hecho amar todavía más si cabe el gran ejercicio que significa ‘viajar’.

Hace muchos años una amiga me preguntó si conocía a un escritor llamado Javier Reverte. Le contesté que no. Ella, que sabía de mi afición a la lectura y a los viajes, me recomendó un libro que acababa de salir al mercado y que ella había devorado en unas horas. Se titulaba ‘Trilogía de África’. Fue un gran éxito de ventas y por muchas razones. Los tres libros que formaban la trilogía: ‘El sueño de África’, Vagabundo en África’ y ‘Los caminos perdidos de África’,  desarrollaban las experiencias personales del escritor durante sus viajes combinadas por las referencias históricas de todos los lugares por donde deambulaba. Y también sobre las tribus y sobre anécdotas que él mismo iba contemplando. Nos explicaba sus vivencias dentro del presente pero evocando al pasado del lugar, trazando si los había paralelismos, para poder comparar y ,de paso, aprender. Comparaba libros de otros autores, autores que fueron ejemplos para él, que una vez le hicieron soñar.

Pero antes de escribir aquel éxito ya había inaugurado su particular visión de sus viajes por medio de otra trilogía titulada ‘Trilogía de Centroamérica’, basada en tres relatos sobre otros tres países: Nicaragua, Guatemala y Honduras. Tras su experiencia africana publicó ‘El corazón de Ulises’ sobre su viaje a Grecia, Turquía y Egipto. Después vendría ‘El río de la desolación’ dedicado al Amazonas. En el año 2006 apareció su obra ‘La aventura de viajar: Historias de viajes extraordinarios’, donde narra su vida como viajero empedernido, sus excursiones infantiles y las crónicas de guerra que le hicieron visitar buena parte del mundo, sus años de mochilero y sus experiencias y anécdotas durante buena parte de sus viajes. En 2009 publicó ‘El río de la luz’ ambientado en su viaje por Alaska y Canadá, siguiendo la senda de la fiebre del oro y las peripecias de autores como Jack London.

Bienvenidos al mundo ‘revertiano’. Un mundo lleno de sorpresas y aventuras, contadas desde la particular mirada de un amante del viaje, de la gente que habita este mundo. Desde aquí un homenaje bien merecido a un narrador de viajes infatigable, lleno de objetividad, genialidad y abundante espíritu aventurero. Gracias por habernos hecho amar todavía más todo lo que una vez soñamos de otra manera.

012

“Creo que el ojo del hombre debe ver las cosas por sí mismo,

respirar con sus propias narices los aromas de las plantas,

de los animales y de los otros hombres.

Tocar con sus manos las manos de hombres de otras razas, pisar con sus propios pies las tierras más lejanas, 

el alma del hombre tiene que recuperar la pasión de la aventura

y no esperar a que se la sirvan en la pantalla de un televisor o en las salas de cine.

Y la gran aventura es siempre el viaje. 

Deberíamos viajar sin tregua y alentar en nuestro pecho un corazón de vagabundo.

Un viaje que logra cambiarte es un buen viaje.

La verdadera misión no es descubrir, sino viajar.

Que no se trata de llegar, sino de ir, que no es cuestión de encontrar, sino de buscar”

(Javier Reverte)

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Samuel Beckett

Publicado: 23 de junio de 2011 en Literatura
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“Seré yo, será el silencio, allí donde estoy, no sé,

no lo sabré nunca, en el silencio no se sabe, hay que seguir, voy a seguir”

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SAMUEL BECKETT (1906/1989)

Aún recuerdo el día que te descubrí. Yo debía tener 13 o 14 años. Me maravillaste desde la primera página de uno de tus libros, que creo recordar era ‘Malone muere’. Esa obra la escribiste en 1951 y es la segunda dentro de tu trilogía que completaban por este orden: ‘Molloy’ (1951) y ‘El Innombrable’ (1953). No pude diferenciar en ese momento sobre el conjunto de tu obra, puesto que te acababa de descubrir. Pero creo que en ese momento habías alcanzado la madurez como escritor. Y fue genial. Era la tuya una escritura desnuda, escueta, directa. Nada que ver con la narrativa convencional. Hiciste olvidar el argumento, el lugar, la acción, el tiempo, el desenlace. Cada cual era capaz de interpretar el contenido de tu obra con su propia imaginación, con su particular y abstracta idea del desarrollo narrativo, frase a frase y párrafo a párrafo.

“Da igual. Prueba otra vez. Fracasa otra vez. Fracasa mejor.”

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Conforme iba avanzando en aquella lectura me fuiste cautivando más y más hasta llegar a un punto que me dije a mí mismo: quiero escribir. Y quiero escribir así. Afortunadamente, mis deseos sólo se hicieron realidad en parte. Comencé a escribir y escribí. Pero nunca como tú. Tu genialidad abarca demasiado terreno para una mente tan sencilla como la mía. Pasados unos años ya caí en la cuenta de que mis propósitos serían imposibles. Pero entonces eso ya era algo secundario. Poder disfrutar con tu lectura supuso para mí uno de los placeres de esta vida, de mi vida. Me ayudaste a entender que una palabra puede significar muchas cosas o ninguna. Que no decir nada y mucho es lo mismo, o no, según cómo se lea o según como se imagine. Y tú jugabas con eso. Prescindías de la acción o no, prescindías del argumento o no. Si escribir era eso yo lo adoraría. Y lo adoré. Era tu obra un monólogo continuo, una conversación interior dentro de otra conversación interior. Y bien sabe aquel que se dedica a la ardua tarea de escribir que esa técnica es tan difícil como bestial y,por supuesto, inimitable, por no decir inalcanzable. Mi inicio en el interior de tu obra con aquel libro fue anecdótico, pero representó el origen de un romance que todavía dura. Tras aquellas primeras páginas, por mis manos fueron pasando más y más y como droga que no te satura intenté empaparme de toda tu obra en poco tiempo.

Introducirse en la obra de este escritor ha sido para mí una de las razones por las que se merece vivir esta vida. Dramaturgo, novelista, poeta, nacido en el Dublín de los primeros años del siglo XX, representa al ‘teatro del absurdo’, al ‘experimentalismo’, uno de los grandes escritores contemporáneos y uno de los más influyentes de su tiempo. Discípulo de James Joyce, escribió su obra entre el inglés y el francés y consiguió el Premio Nobel de Literatura en 1969. Muchos han considerado su obra como sombría, pesimista, nihilista. Sus obras fueron haciéndose cada vez más descriptivas y más breves y su marcado pesimismo quizá tenía que ver con su carácter o con su particular sentido del humor.

Estudió francés, italiano e inglés en el Trinity College de Dublín. En sus años de estudio quedó fascinado por el teatro y las obras de Pirandello. Acabó filología moderna y tras dar clases en Belfast se trasladó a París para continuar su carrera como profesor. Comenzó por escribir ensayos y relatos breves y sus primeras novelas. Justo antes de cumplir los 40, dijo vivir una revelación que le hizo comprender cuál debía ser su dirección literaria a partir de ese momento. Y a partir de entonces, sus próximos cinco años serán de una actividad literaria inagotable. Elige cambiar el idioma de sus escritos porque según él, el francés era más fácil para escribir sin estilo. Siempre temió a la lengua inglesa porque con ella no se podía escribir poesía. Su fama posterior le llegó por medio de su obra teatral más conocida: ‘Esperando a Godot’. Aunque siempre controvertida significó un éxito de crítica y público. Le siguieron otras obras teatrales como ‘Final de partida’ (1957), ‘Los días felices’ (1960) y ‘Play’ (1963).

Todas sus obras encerraban un cierto sentido del humor llamado negro acompañado de pensamientos existencialistas, la culminación del absurdo como método de diálogo, o de monólogo. Se debatía entre la desesperanza y la voluntad de vivir, siempre dentro de un contexto del mundo incomprendido e incomprensible. A partir de los años 60 y 70 su obra comienza a evidenciar una tendencia a compactarse en formas simples que se ha denominado ‘minimalismo’. Ejemplos de ello pueden ser ‘Breath’ (1969) o ‘Sans’ (1969). Según su traductor, Félix de Azúa, se trata de un texto muy difícil, de tan solo 7 páginas y que muchos han considerado su pieza clave, la más rigurosa, la más exacta.

‘Ruinas refugio cierto por fin hacia el cual de tan lejos tras tanta falsedad. 

Lejanos sin fin tierra cielo confundidos sin un ruido nada móvil.

Rostro gris azul claro cuerpo pequeño corazón latiendo solo en pie.

Apagado abierto cuatro lados a contracorriente refugio cierto sin salida’

***

Tan solo puedo dar las gracias por conocerte y por leerte y por saber que una vez escribiste y de nada sirve analizar cómo y porqué lo hiciste y sí haberte conocido por el simple hecho de escribir esos relatos que significan suficientes razones para amar la literatura y por llevar años leyéndote y disfrutar de descubrir cosas nuevas cada día para no olvidar tu prosa irregular tus formas inconexas sin sentido que me dice tantas cosas y ninguna y que me deja sin comas y sin puntos y que no me permite sino arrastrarme hasta la siguiente línea para volver a empezar para volver a terminar tan solo como una lágrima derramada en el libro y como una página abandonada en la oscura habitación que te vio nacer. Bienvenidos al fascinante mundo beckettiano’.

La insoportable levedad del ser (Milan Kundera)

Publicado: 17 de junio de 2011 en Literatura
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El ser humano es débil. Esto es un hecho. Todos nosotros somos débiles. Todos estamos de acuerdo. Y nos movemos en un mundo donde nuestra debilidad nos va demostrando nuestra verdadera ‘levedad’ como seres. Estamos y nos sentimos indefensos ante los peligros continuos. No imaginamos ser grandes seres que pueden sobrevivir ante cualquier panorama inhóspito porque no lo somos. Nuestra levedad es latente. Nuestra levedad nos hace muy vulnerables.

Somo seres débiles. En eso estamos todos de acuerdo. Y nos movemos en un mundo donde nuestra debilidad se siente indefensa ante peligros continuos. No somos grandes seres que podamos sobrevivir en cualquier terreno inhóspito. Nuestra levedad nos hace vulnerables, indefensos en ocasiones. Nuestra levedad como seres llega a convertirse en insoportable.

Y esa debilidad la demostramos día a día con nuestra forma de acomodarnos, de dejarnos ir, de seguir a pesar de todo, de rodearnos de resignación. Nuestra propia aceptación de la realidad nos hace ser más vulnerables. Es como la fiera que percibe nuestro miedo. Es entonces cuando se convierte en verdaderamente peligrosa. Sentirnos débiles nos ayuda a comprendernos pero, en cierta manera, nos invalida, nos incapacita para desarrollarnos. Aceptar la realidad supone resignarse ante los acontecimientos. Deberíamos apostar más por nosotros mismos. Arriesgarnos si es posible. Sí, es posible. Arriesgar está al alcance de todos pero no todos lo utilizan. Apostar fuerte es sólo para unos cuantos elegidos.

“Hay gente que lucha un mes y es valiente.

Hay gente que lucha muchos meses y son grandes.

Hay gente que lucha unos años y son héroes.

Pero hay gente que lucha toda una vida y esos son los imprescindibles”

(Bertold Brecht)

***

En la naturaleza innata del hombre existe la palabra ‘lucha’. El hombre desde que nace debe luchar para sobrevivir. De hecho, por sí solo moriría al nacer. Necesita constantemente de apoyo y fuerza a su alrededor para salir airoso de los avatares continuos que el camino le irá deparando. Luchar, por lo tanto, es algo que nos acompaña diariamente. Lo asumimos como parte existencial de nuestra vida. Al igual que la levedad, la lucha forma parte de nosotros. Sin embargo, una debe prevalecer sobre la otra. La lucha se debe erigir sobre la levedad. Y no al revés, porque entonces estaremos irremediablemente perdidos, si no lo estamos ya.

Mucha gente, sin embargo, pasa por la vida adoleciendo de la capacidad de lucha. Se sumergen en el subsuelo de su mundo, dando a entender que lo que ocurre ahí fuera no va con ellos. ¿Desafiar los retos que aparecen acaso está hecho para los más fuertes? No. Sin duda, no. Los más fuertes no son aquellos que retan, sino los que se impregnan de la lucha por su vida de manera inconsciente. De manera natural. Porque si aceptas que estás luchando llega un momento que no te paras a pensar que lo estás haciendo. La lucha va ligada a la naturaleza de tu propia vida. Y si luchas dejas de sentirte vulnerable. Dejas de sentir la levedad anteriormente citada. Aunque no por eso dejas de poseerla. Nuestra levedad como seres nos puede servir para ser héroes de una forma diferente. En 1984, Milan Kundera publicó ‘La insoportable levedad del ser’.

La realidad es más que un sueño, mucho más que un sueño’

No voy a negar ahora mi adoración por el que considero uno de mis escritores favoritos. En ese libro, Kundera utilizó la levedad latente del ser humano como arma filosófica describiendo la actitud de un hombre para encarar los retos de su vida. El uso filosófico ha sido una constante en toda la obra de este escritor checo. El relato tiene un amplio sentido trascendental. El personaje busca constantemente el sentido profundo de todo lo que le va sucediendo considerando en muchos aspectos como inútil su propia existencia. Busca constantemente la necesidad o no del eterno retorno de los momentos para dotar a su vida de cierto sentido. Un manifiesto sobre la vida y sus detalles. Destaca por su humor, por su ironía, por su negrura y por su cinismo. Una novela de ideas, de múltiples y complejas texturas, que mezcla el erotismo con la búsqueda y la conquista amorosa y el comentario político, con un estilo filosófico directo.

El río fluye de una edad a otra y las historias de la gente transcurren en la orilla’

Ibsen (‘Casa de muñecas’)

Publicado: 9 de junio de 2011 en Literatura
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 Henrik Ibsen (1828-1906)

Tengo un cariñoso recuerdo de esas tardes que en el colegio nos tocaba Literatura. Quizá porque era la asignatura que más me gustaba junto a la de Historia. Y todavía recuerdo todos los libros que me hicieron leer en aquella época, como os debe pasar a muchos de vosotros. La primera vez que leí ese libro de Ibsen titulado ‘Casa de muñecas’ (1879), no lo entendí. Lógicamente, quizá el tema no era conveniente para un chico de mi edad, pero me entusiasmó. Con el paso de los años no he sido gran aficionado a releer libros. Prefiero ocupar el tiempo en un libro nuevo. Quizá estoy equivocado, pero la verdad es que ‘Casa de muñecas’ sí lo volví a leer, igual que otros libros que por su contenido o por mi edad no entendí en su momento. Y al leerlo por segunda vez comprendí todo su mensaje. Entendí lo valiente y atrevido que fue Ibsen, lo profundo y directo de su pensamiento. El libro en cuestión, para los que no lo conocéis, es una obra de teatro dramática que influyó muchísimo en su época y que causó una gran controversia por su fuerte crítica a las normas matrimoniales del siglo XIX. Siempre he tenido en consideración a esos grandes artistas que han ido contracorriente y que se han atrevido a criticar a la sociedad que les rodeaba; que nunca se dejaron vencer por su mayoría y que buscaron con ahínco introducir nuevas ideas en las mentes de las personas. Eso entonces era mucho más difícil de lo que es ahora.

Para muchos críticos y entendidos, ese libro está considerado como la primera gran obra de signo feminista. Han pasado más de 100 años desde que escribió esa obra y continuamos viendo que la mujer está considerada como un objeto en muchos países del mundo.

Nora, la protagonista del drama, se convirtió en bandera del feminismo de la época y a Ibsen se le consideró su abanderado.

***

“Existen dos códigos de moral, dos conciencias diferentes,

una del hombre y otra de la mujer.

Y a la mujer se le juzga según el código de los hombres.

Una mujer no puede ser auténticamente ella en la sociedad actual,

una sociedad exclusivamente masculina, 

con leyes exclusivamente masculinas, 

con jueces y fiscales que la juzgan desde el punto de vista masculino”

A Ibsen siempre se le ha considerado uno de los padres de la dramaturgia moderna, del drama realista moderno y antecedente del teatro simbólico. La mayoría de sus obras pasaron por ser grandes escándalos en su época donde la sociedad estaba basada en esos valores victorianos que tan lejos quedan y que tan pocos entendieron. Una sociedad aferrada a sus valores nada éticos sobre el matrimonio y la familia.

Sus obras más destacadas fueron estas:

– ‘Brand’ (1866), donde retrató la falta de solidaridad en la sociedad escandinava ante la invasión prusiana de Dinamarca.

– ‘Peer Gynt’ (1868), la historia de Peer, un soñador sin fuertes convicciones que dejaba todo a cargo únicamente de su fantasía.

– ‘Espectros’ (1881), describiendo la historia de una mujer que simula ser feliz junto a su marido, intentando ocultar sus vicios, preservando la imagen respetable que la sociedad mantenía sobre él. Esta obra fue prohibida durante más de 15 en Noruega por revolucionaria.

‘Un enemigo del pueblo’ (1882), la historia de un doctor que denuncia que las aguas de un balneario, principal fuente de ingresos de un pueblo, están contaminadas y son un peligro para la salud. Todas las fuerzas sociales del pueblo intentarán ocultar su denuncia. De este libro me quedo con una frase que hoy en día podría seguir vigente:

***

He descubierto

que las raíces de nuestra vida moral

están completamente podridas,

que la base de nuestra sociedad

está corrompida por la mentira”