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Gore Vidal

Publicado: 7 de agosto de 2012 en Literatura
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“No tenemos país,

nadie tiene la sensación de vivir en un país:

vivimos en un lugar donde si tienes dinero estás bien,

y si no estás en la mierda”

***

Se llamaba Eugene Luther Gore Vidal. Había nacido en West Point, New York (EEUU) en 1925 y murió tan sólo hace unos días. Todo el mundo lo conocía como Gore Vidal. Tuvo mil facetas pero por lo que destacó sobradamente fue por su capacidad para la literatura, el periodismo y el ensayo. Incluso fue candidato al Premio Nobel de Literatura.  Si era amado y odiado a la vez era, tal vez, por su lengua, capaz de provocar al mismo tiempo ira, felicidad, risa, maravilla y hasta violencia. Porque ya dicen que la lengua puede ser el instrumento más preciado y el arma más peligrosa.

Su nacimiento en la famosa academia militar de West Point no fue una casualidad. Su padre estaba destinado allí como instructor aeronáutico. Desde joven adoptó como nombre propio el apellido de su abuelo materno, quien llegó a ser senador demócrata por Oklahoma. Gore siempre estuvo relacionado con el partido demócrata norteamericano. Desde niño creció en Washington DC y estudió en el colegio St. Albans. Tras graduarse en la Phillips Exter Academy se alistó en el ejército, corría el año 1943. Fue autor de más de 20  novelas y con sólo 21 años ya publicó la primera, titulada ‘Williwaw’, basada en las experiencias adquiridas como militar en el destacamento de la bahía de Alaska. La crítica recibió muy bien aquella primera novela.

“Somos los Estados Unidos de la Amnesia. 

No aprendemos nada porque no recordamos nada”

***

Unos años más tarde publicó ‘La ciudad y el pilar de sal’, aproximando su narrativa al mundo del colectivo gay, con lo que causó controversia a nivel nacional, llegando incluso a que el periódico The New York Times se negara a publicar algunas reseñas de sus siguientes libros. Parece ser que aquella novela estaba dedicada a un tal Jimmie Trimble (JT), que tras multitud de rumores tuvo que llegar a admitir que fue su amante durante su estancia en St. Albans. La triste historia de Trimble, quien murió en la batalla de Iwo Jima en 1945 descubrió al hombre que según Gore fue el único amor de su vida.

Acompañó su obra literaria dedicando su tiempo a escribir obras de teatro, películas y series de televisión. Su faceta de guionista también llegó a ser importante. De hecho, está considerado como uno de los mejores ensayistas norteamericanos de la historia, frecuentemente comparado con Mark Twain, tanto por su talento literario como por su crítica social y política. Pero destacó sobradamente por su feroz crítica al sistema, a la política interna y externa norteamericana, que le marcaron incluso por encima de su talento literario. Acaso no fue un revolucionario al uso pero sí un rebelde que no cayó ante todo lo que consideraba injusto.

“Todo es trampa en este país, corrupción y robo. 

Miren nuestras elecciones: uno recauda suficiente dinero,

compra suficiente tiempo en televisión y puede resultar electo

aunque nadie lo conozca y a la nadie le importe”

***

En 1949 escribió la novela ‘En busca del rey’, una historia de picaresca y aventuras con la amistad como eje central. A principios de los 50 y usando un seudónimo escribió tres novelas de misterio con un detective ficticio como protagonista. Luego fue contratado por la productora MGM para el guión de Ben-Hur junto a Christopher Fry. A continuación escribió algunas novelas con las que obtuvo un gran éxito: ‘Juliano‘ (1964), ‘Washington DC’ (1967), sobre la vida de Franklin D. Roosevelt, y en 1968 apareció ‘Myra Breckinridge‘, una comedia satírica sobre la transexualidad.

A partir de ese momento explora y se centra en el ensayo, aunque también se adentró en el terreno de la novela histórica con ejemplos como ‘Burr’ (1973), ‘1876’ (1976), ‘Lincoln’ (1984), ‘Imperio’ (1987), ‘Hollywood’ (1989), ‘La edad de oro’ (2000). No hay que olvidar por el medio la satírica ‘Myron’ (1975). Nunca abandonó su trabajo en cine y en televisión. Pero quizá es más admirado por su aportación ensayista. Y más que admirado, podríamos decir respetado. Escribió sobre política, sobre historia y sobre sociología, además de sobre temas literarios. Ganó el National Book Award en 1993 por su obra ‘Estados Unidos’ (1952-1992). Publicó panfletos contra la política del dúo Bush-Cheney. Su visión política liberal era clara y bien definida.

“Bush ha demolido la Constitución. 

Con su llegada se perdió la República y las instituciones.

La elección del 2000, como la del 2004, fue ganada por un fraude”

***

Fue feroz en sus críticas a las guerras llevadas a cabo por sus gobiernos. Desde la de Vietnam hasta la de Irak. Viajó a Cuba en 2007 para denunciar las políticas de Washington y también criticó el trato llevado a cabo por los israelíes contra los palestinos. Su vida personal estuvo marcada por el arte y por la cantidad de amantes, que según él mismo sobrepasaron más de mil las relaciones con hombres y mujeres, y donde destacó la relación personal con su compañero Howard Austen durante más de 50 años, cuyo secreto para mantenerla durante tanto tiempo y ,según declaró, fue la ausencia de sexo. Siempre rechazó la etiqueta de ‘gay’. No aprobaba la separación entre heterosexuales u homosexuales. Para él todo era más sencillo que todo eso, puesto que todo consistía en actos homosexuales o heterosexuales. Nada más.

Gore fue admirado por su lucidez crítica. Considerado una de las mentes más hábiles y lúcidas que volcó su crítica contra su propio país. Denunció abusos políticos, la conciencia de muchos políticos, de muchos gobernantes, la base ética y moral de los norteamericanos; se enfrentó a la hipocresía, a las altas esferas del poder, a los grandes poderes económicos; era un creador nato que no desperdició ni un momento de su vida para pregonar todo aquello que su mente tramitaba. Uno de los grandes ensayistas de la historia norteamericana y al que se le echará de menos, pues abundan poco. Quizá hoy en día, el único que se le puede acercar por obra, volumen y calidad como ensayista sea Noam Chomsky. Pero autores como él hacen falta siempre, en todas las generaciones, porque la voz crítica es necesaria para abrir puertas y, porqué no, para abrir mundos, puertas que jamás se abren, para conseguir sueños, utopías… Voces como la de Gore hacen falta para poder encontrar soluciones a las grandes injusticias sociales, a las grandes mafias que generan tantos y tantos problemas en el mundo entero.

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Malasia (Tribus, idiomas y religiones)

Publicado: 29 de enero de 2012 en Historia
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Si miramos el mapa sociológico de la actual Malasia vemos que los chinos representan la población mayoritaria con más del 75% del total. Los malayos sólo representan un 14% y los indios un 8%, el resto pertenecen a otras etnias.

Según los datos que maneja el gobierno de Malasia, en 2005 sólo quedaban 150 mil ‘orang asli’, el pueblo original del país, digamos que los originarios o nativos. Entre ellos existían tres grupos: los negritos, los senoi y los protomalayos. Y dentro de estas tres divisiones se podrían hacer más grupos hasta 18 etnias diferentes. La más pequeña de esas tribus serían los ‘orang kanak’ que no alcanzarían los 100 miembros y la mayor quizá sería la ‘semai’ que llegaría a más de 40 mil miembros. Son de religión animista aunque se ha intentado con el paso de los siglos a que se conviertan al islamismo, sin éxito hasta el momento.

Hay que recordar que los ‘orang asli’ desempeñaron un fuerte e importante papel en el inicio del comercio nacional cuando los productos demandados procedían de la jungla. Cuando esos productos pasaron a ser más sofisticados perdieron su influencia. Curiosamente, en la década de los 50 y cuando las guerrillas comunistas libraban una batalla en la jungla, los ‘orang asli’ se convirtieron en parte esencial dado que eran perfectos para suministrar alimentos, medicamentos e información. Los británicos se dieron cuenta rápidamente de ello y vieron que si querían ganar esa guerra los necesitaban. Cómo se ganaron su confianza, pues sencillo, levantando fuertes en la jungla, junto a sus asentamientos, con lo cual la tribu se vio provista de atención médica, alimentos y todo lo más prioritario.

Otro dato curioso dentro del mapa poblacional malayo es la casta de los ‘peranakan’, o quizá deberíamos decir media casta puesto que es lo que verdaderamente son. De hecho, son descendientes de inmigrantes chinos que se establecieron sucesivamente en Singapur, Penang y Malaca a partir del siglo XVI y que se unieron a mujeres malayas. Su cultura y su idioma es una interesante mezcla de tradiciones chinas y malayas. Y eso les hace especiales. Adaptaron el nombre y la religión de sus padres chinos, pero en cambio, adoptaron las costumbres, el idioma y el modo  de vestir de sus madres malayas. Muchos les apodaron ‘chinos del estrecho’. Aunque a veces son conocidos como ‘baba-nonya‘, una combinación de palabras que traducidas significan respectivamente varón y mujer. Su origen económico era fuerte debido a su facilidad con el comercio y era habitual que se permitieran presumir de joyas y de muebles caros y únicos. Otra característica de esta población eran los colores vivos con los que pintaban sus casas e incluso decoradas con coloreados azulejos. Estaban fascinados por los muebles de calidad y por los tallados por ebanistas, los que eran únicos y muy deseados. Su lengua era un dialecto del malayo con mezcla de hokkien, un idioma que se hace difícil de entender para la mayoría de malayos. De todas formas adaptaron a su dialecto multitud de expresiones y palabras provenientes del francés y del inglés e incluso utilizaban un malayo que invertía el orden de las palabras y que solamente utilizaron ellos.

Si nos referimos a los idiomas que se hablan en el país vemos que es un país de gran facilidad con los idiomas, dado que es fácil encontrarse con que cualquier persona domina dos idiomas como mínimo, además de defenderse en un inglés que le viene determinado por la historia y por el colonialismo. El idioma nacional del país se conoce con el nombre de ‘bahasa malaysia’, que no se debe traducir literalmente como idioma malasio, pues la correcta denominación sería idioma malayo. Pero hay muchos idiomas que se hablan por todo el país; como el tamil, el cantonés, el mandarín, el hokkien, muchísimos dialectos chinos, otros idiomas indios, algunas formas del portugués que viene del origen del siglo XVI y que se conoce con el nombre de ‘kristang’. Hay que recordar, no obstante, que todos los malayos hablan malayo, por encima de su idioma de origen y que dominan otro idioma aparte de ese. Algo en lo que muchos occidentales deberían entrar a analizar.

Otra cosa curiosa es la forma que se tiene en la mayoría de malayos de utilizar el inglés, mezclándolo e incluso generando un nuevo idioma o jerga conocido como ‘manglish’.

Otro tema diverso y que da carácter y personalidad al país es el de las religiones. Tan diversas como las etnias que lo componen. Quizá el Islam es la religión mayoritaria aparte de ser la oficial. Pero se garantiza la libertad de culto, y así se practican otras religiones importantes como el hinduismo, el budismo, muchas religiones chinas y algunas minorías que siguen al catolicismo, aunque hay que señalar que nunca ha tenido una gran importancia dentro de la cultura e historia malayas.

El Islam llegó a Malasia con los comerciantes indios y no de ningún país árabe. Se implantó de forma pacífica a través de los puertos comerciales. Se integraron creencias en lugar de imponerlas o combatirlas. Los chinos suelen utilizar el budismo, el confucianismo y el taoísmo. El budismo lo utilizan para el más allá, el confucionismo se usa más para aspectos políticos y morales de la vida cotidiana y el taoísmo aporta esas creencias animistas que sirven para mantener la armonía con el mundo en el que se vive. El hinduismo llegó al país hace más de 1500 años pero hasta hace relativamente cien años no se volvió a utilizar con fuerza. El hinduismo se centra básicamente en tres prácticas básicas: la puja (adoración), la incineración de los muertos, y las normas y regulaciones del sistema de castas. El animismo no tiene un sistema rígido de principios o creencias codificadas, pero se puede decir que los pueblos animistas perciben los fenómenos naturales como acciones de los diversos espíritus o deidades.

Malaca (Malasia)

Publicado: 29 de enero de 2012 en Rincones del Mundo
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La Malaca de hoy ya tiene poco que ver con la Malaca de los libros de historia. Es cierto que muchos edificios quedaron intactos y que su bella arquitectura colonial permanece intacta para goce de los turistas que se agolpan por sus calles céntricas.

La vitalidad de la ciudad es evidente. La influencia china se ve en todos los rincones. La actividad comercial es frenética, no se detiene, desde primeras horas de la mañana hasta bien entrada la noche, los pequeños comercios permanecen abiertos ininterrumpidamente, el tráfico no se detiene, personas que recorren las calles arriba y abajo se mezclan con las oleadas de turistas que recorren todas sus esquinas, atentos para recoger esa foto que permanecerá en el recuerdo.

Eso es Malaca hoy, un paseo ameno, entretenido y alucinante por esas calles que albergaron tanta historia colonial, tanta historia local y tanto y tanto comercio. Sin duda si hubiera que ponerle un adjetivo a esta ciudad sería ‘comercial’. Y se nota esa experiencia porque han sabido adaptarse los lugareños a su nueva industria, la del turismo, y todo hoy, sobre todo la zona céntrica de influencia colonial y china, está enfocado hacia el turista.

Acaso es de todas las ciudades que se visitan en Malasia hasta hoy, la que sabe enfocar mejor su negocio hacia el turismo. Se nota en pequeños detalles pero se nota. Locales enfocados para que la gente entre y deambule por ellos de forma tranquila, sin agobios, tiendas de recuerdos por doquier, tiendas de artesanía local enfocada a la venta para el extranjero, así como sus locales de hostelería más occidentalizados, atrayentes para un público que busca complicidad con sus costumbres.

Existen cafés bien decorados, con flores en la mesa, con carta de tés y de cafés, con atractivas neveras expositoras repletas de dulces de la zona y de otros más clásicos. Existen locales con gastronomía occidental, mezcla y fusión entre la gastronomía china, malaya y europea. Sus habitantes se sienten orgullosos de todo ello y lo transmiten con naturalidad. Aquí el extranjero se siente como en casa puesto que es tratado como si estuviera en ella.

Mi paseo comienza con la visita al centro histórico, en la plaza llamada Town Square. Su principal emblema es la antigua casa roja de la ciudad de la época holandesa (Stadthuys) y junto a ella, en la misma plaza, la fuente que se erigió en honor de la Reina Victoria en 1904. También en la misma plaza está la iglesia de Cristo. Justo en frente está situado el puente sobre el río Malaca que da acceso directo a Chinatown. Sus engalandas calles por el reciente festejo del año nuevo chino no deja de sorprender. Llamativo y ancestral, tradicional y enormemente cargado. Pasear por las calles de este barrio emblemático se debe hacer sin prisas, parando tantas veces como haga falta e imaginando todo lo que se vivió en sus casas, en sus mansiones, en sus templos, en sus casas de opio y en sus pequeños comercios. Muchos edificios han caído en la dejadez, abandonados por circunstancias, pero otros permanecen muy bien conservados y dan una emoción indescriptible por ser parte natural del panorama de la zona.

Es una ciudad que está repleta de templos chinos e hindúes, además de algunas hermosas mezquitas y también posee una gran variedad de museos : desde el del Patrimonio Baba-Nonya, el Marítimo y Naval o el Cultural Cheng Ho.

Sin prisas y con toda la tranquilidad del mundo, no son ni necesarias cuatro horas para poder decir que se ha visitado a conciencia dicho barrio chino, que enlaza con el barrio colonial. La vitalidad no se detiene ni un solo momento y da igual que sean las primeras horas de la mañana o las horas más tardías de la noche para comprobar que los lugareños y los numerosos visitantes siguen disfrutando del revuelo natural que se forma en sus calles.

Malaca (Un poco de historia)

Publicado: 27 de enero de 2012 en Historia
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Sólo hace falta ver un mapa de la zona donde se encuentra el estado y la ciudad portuaria de Malaca (Melaka) para darse cuenta de su importancia. En sus orígenes se trataba de una aldea repleta de pescadores nada más que intentaban pasar desapercibidos. Pero en el siglo XIV, el príncipe hindú de Sumatra (Indonesia), Parameswara, desleal al Imperio de Majapahit huyó a Temasek (hoy conocido como Singapur). Allí se dedicó al oficio de la piratería y provocó la ira de los siameses que le atacaron y le obligaron a escapar y refugiarse en Malaca en 1398. Allí fue donde estableció su nuevo cuartel general.

Y bajo su poder Malaca pronto se convirtió en un puerto que se usaba para reabastecer a todos los barcos que surcaban el estratégico estrecho . Ese puerto atrajo a toda clase de comerciantes de toda Asia, pero sobre todo de China y de la India. Los chinos por medio del ‘príncipe eunuco de las tres joyas’ y bajo orden directa del emperador Ming propusieron protección frente a los siameses y así fue como los colonos chinos comenzaron a llegar.

Cuando Parameswara murió en 1414 Malaca era una poderosa nación mercantil y su posición se consolidó con la adopción del islam como religión del estado a mediados del siglo XV. En 1509 arribaron los portugeses en busca de especias y del comercio con China pero los lugareños acabaron atacando a los extranjeros y fue la ocasión que aprovechó Portugal para atacar y tomar la ciudad en 1511, obligando al sultán a escapar y refugiarse en Johore. Fue entonces cuando se construyó la Fortaleza A’Famosa y se quiso instituir el catolicismo. Pero el dominio portugués duró poco en la zona.

La decadencia se apoderó de la zona y más cuando los holandeses provenientes de Indonesia llegaron a sus costas. Malaca fue holandesa durante casi 150 años aunque casi todos sus esfuerzos de inversión de futuro los establecieron en Indonesia. No obstante, los holandeses levantaron magníficos edificios e iglesias y hoy permanece como la cultura europea más establecida culturalmente.

Pero cuando los franceses ocuparon Holanda en 1795 fueron los británicos quienes asumieron la administración de las colonias holandesas. Los británicos comenzaron a derribar la fortaleza y a desplazar a la población holandesa hacia Penang. En 1824 Malaca fue cedida a los británicos a cambio del puerto de Bengkulu en Sumatra. Malaca, Penang y Singapur se convirtieron en el corredor del comercio del estrecho en manos de la corona británica. Pero con esa influencia Malaca dejó de tener tanto protagonismo para dárselo a Singapur.

Todo continuó así a excepción de algunas épocas en las que el caucho fue muy demandado y ya en el siglo XX cuando el turismo volvió a darle una vitalidad que ya no ha abandonado. Su temperatura que oscila entre los 20 y 30 grados y con una humedad que no suele bajar del 80% acompaña a establecer una estabilidad turística a la zona durante todo el año, a pesar de las continuas lluvias, sobre todo entre septiembre y noviembre.

Estado de Malaca (Malasia)

Publicado: 27 de enero de 2012 en Historia
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Es uno de los destinos más deseados de toda Malasia. Posee diferentes atractivos que le hacen ser una zona única dentro del panorama malayo. Ambiente multicultural, arquitectura colonial y una gran gastronomía son algunos de los ingredientes que ofrece a sus visitantes. Situado estratégicamente en el estrecho que lleva su nombre, la zona siempre estuvo en continuo conflicto por los intereses que se generaban a su alrededor. Comerciantes chinos, malayos, indonesios y tailandeses siempre estuvieron obligados a compartir aguas y negocios varios.

Sin duda alguna Malaca (Melaka para los malayos) es uno de los mejores lugares que Malasia puede ofrecer. Posee un tesoro histórico, colonial, la capital homónima conserva las tradiciones más auténticas entre sus calles y sus fachadas. Su barrio chino (Chinatown) es por sí solo atrayente para una visita obligada, y aunque en los últimos años se ha visto amenazado por un tráfico constante y un ir y venir de personas, parece que su riqueza cultural e histórica sobrevive por encima de las circunstancias.

La ciudad de Malaca se convirtió en el siglo XV en el mayor puerto comercial del sudeste asiático, eso atrajo a manadas de colonos con hambre de riquezas, conquistadores europeos que buscaban el beneficio a cualquier precio pero que aportaron algo de su cultura, historia y arquitectura. De hecho, lo más atractivo que tiene este estado es que ha sabido aglutinar todas las costumbres, historia  y cultura tanto asiáticas como europeas. Una mezcla perfectamente diseñada de forma natural que ha hecho convertirse en el centro histórico en uno de los más visitados de todo Asia.

Malaca ciudad posee por sí sola una personalidad tan grande que se basta y se sobra para merecer una visita, de todas formas  hay más atractivos y no todo acaba ahí. Muchísimos turistas prefieren aprovechar la visita a este estado para acercarse a Pulau Besar y disfrutar de sus playas de arena blanca, además de poder ver algunas tumbas históricas y recorrer la isla en busca de paz o del frescor de las palmeras o de sus colinas selváticas.

También es posible visitar la localidad de Tanjung Bidra, a unos 30 km al norte de Malaca y famosa por su playa y por sus cabos rocosos, por no olvidar sus arrozales y las distintas granjas agrícolas de su entorno.

Malaca fue la base para la fundación del estado de Malasia, sus habitantes están orgullosos de patrimonio cultural, de sus museos, de sus atractivos centenarios y se refleja en sus rostros. Un estado que domina el negocio del turismo que lo atrae con naturalidad, con una experiencia comercial que les avala durante muchos siglos y que hace que hoy Malaca tenga dos orientaciones: por un lado, la parte histórica, y por otro lado, la parte comercial, moderna y pertrechada por grandes centros comerciales.

De una forma u otra lo que no se puede negar es que la vida, el ambiente y la atmósfera que se respira en sus calles convierten a Malaca en una zona inolvidable para el viajero, venga de donde venga. Tan sólo debe abrir los ojos y el corazón y dejarse invadir por la magia de todo lo que le rodea, sumergirse con su imaginación a esas épocas cuando el opio era el dominador de las noches y cuando el futuro tan sólo era una utopía. En cierta forma uno pasea por sus calles mientras se va adentrando en un melancólico pasado.

Cameron Highlands (Malasia)

Publicado: 26 de enero de 2012 en Rincones del Mundo
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Las Cameron Highlands son las montañas más famosas y visitadas de toda Malasia. En sí es una estación de montaña que está situada a unos 60 km de Tapah. Su altitud base es de 1300 metros pero llega alcanzar casi los 2000 metros. Comprende una zona muy amplia, llena de colinas verdes, jungla espesa, bosques frescos y plantaciones de té, todo ello alrededor de la carretera que une las ciudades que comprenden la zona: Tanah Rata, Brinchang y Ringlet. Aunque pertenecen al estado de Pahang todos los visitantes acceden a ellas desde el estado de Perak por ser de mejor acceso.

El nombre le viene en recuerdo de William Cameron, un explorador inglés que trazó el mapa del lugar en 1885. Más tarde se añadieron los cultivadores de té, granjeros chinos y colonos con dinero que buscaban tierras frescas y fértiles y una temperatura más baja que en el resto del país. Y esa es otra de las claves del lugar, puesto que la temperatura media de las Highlands no supera casi nunca los 25 grados y tampoco baja de los 10 grados. Y lo cierto es que después de unos días visitando el país se agradece este clima.

Su terreno es muy fértil y es favorable a las hortalizas y flores. De hecho las flores que se cultivan aquí nutren a todo el país. Otro producto por el que se conoce esta zona son las fresas. Las hay de todos los tipos y son el primer recuerdo que compra cualquier visitante a su llegada además, lógicamente, del .

Es una zona para pasear, para descansar, para deleitarse con las plantaciones, con el panorama. Es un terreno ideal para hacer excursiones a través de la jungla o ascender algunas de sus montañas: Gunung Brinchang (2031 m), Gunung Berembam (1812 m), Gunung Jasar (1670 m) o Gunung Perdah (1576 m). También se pueden visitar templos, jardines de rosas y de fresas, granjas de té, todo ello en una atmósfera que se valora muchísimo por parte de todos los turistas.

Pero, como siempre ocurre, esa tranquilidad de antaño se está viendo empañada por la actividad urbanística y la construcción en los últimos años de enormes bloques de apartamentos  que han alterado de forma espeluznante el panorama visual de la zona. Se han producido muchos daños medioambientales, se han producido erosiones, se han secado arroyos y se han sufrido desprendimientos e inundaciones debido a todo ello.

Me decido por usar una de las rutas marcadas para caminar y ascender entre la jungla a una de las cimas próximas. La ruta la comienzo en Tanah Rata a eso de las diez de la mañana y aunque el termómetro marca 25 grados hay una ligera brisa y se siente fresquito a pesar de todo. La incursión por bosques, maleza y jungla hace que no se sienta tanto el sol aunque la humedad se va notando a medida que se va ascendiendo. La primera fase se alarga unos 2,5 km y es una caminata entretenida, con los sonidos de los pájaros y de las aguas de las cascadas próximas. No es agotadora puesto que combina el falso llano con zonas más escarpadas. Tras casi una hora se accede a un cruce donde hay dos posibilidades: o bien seguir ascendiendo hasta la cumbre Berembam, o bien elegir  la otra posibilidad y descender por el camino que va a dar a Brinchang.

Según la guía de viaje me informo de que a partir de ahora el camino se vuelve más duro y la hora y media que queda puede hacerse interminable. Me decido a continuar. Y la verdad es que la guía no mentía. El acceso cada vez se hace más escarpado, más pendiente y de más difícil acceso. Creo leer que son otros 2,2 km hasta la cima pero el rimo que se maneja es muy lento y tienes que ir descansando cada dos por tres. Además el terreno no te permite sentarte y tienes que ir descansando de pie. Sin embargo, la sensación es fantástica, todavía no he encontrado a ningún caminante en mi ruta y la soledad te envuelve como si formaras parte de la misma naturaleza. Y a pesar de que el sudor y el cansancio parece que no te dejen gozar del entorno el cuerpo se transforma para incorporarse a la escena en una maravillosa mañana.

La cima es un poco decepcionante porque la maleza y la cantidad de árboles que hay no te dejan ver con nitidez todo lo que te rodea. Para el descenso opto por una ruta que me llevará hasta las Cascadas Robinson. Aquí ya encuentro a varios excursionistas ascendiendo por la otra cara. Me avisan de que ese recorrido es largo y estrecho, y es que la parte dura comienza ahora. Descender se hace complicado, es un terreno muy escarpado, angosto, resbaladizo y de difícil movilidad, lo más sencillo es ir agarrándose a troncos y ramas que aparecen por cualquier sitio. Otros casi 4 km y casi dos horas de descenso que se convierten en agotadoras. Pero de nuevo  la sensación de caminar entre medio de la jungla, de vislumbrar los rayos de sol entre las cimas de los pinos y respirar un aire muy puro ya merece ese paseo.

La ruta termina prácticamente tras cruzar las cascadas que no seducen para nada pero que ayudan a refrescarte tras la caminata y a limpiarte de todo el barro que se te ha adherido durante la bajada. En algunos momentos las botas quedaban completamente hundidas en el fango y las manos ya aparecen manchadas de todo tipo de residuo natural.

Otra caminata me lleva de nuevo hacia Tanah Rata, en total casi 10 km de ruta y unas cuatro horas para acabar por contemplar desde la base todo el maravilloso panorama. El sol ha bajado un poco y la temperatura también, el viento que sopla se agradece para sentarse en un banco céntrico y disfrutar del bullicio del pueblo. La vida continúa al otro lado del bosque.

Estado de Perak (Malasia)

Publicado: 24 de enero de 2012 en Rincones del Mundo
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Perak es un extenso estado que limita al norte con Tailandia y por el sur hasta el estado de Sengalor. Un estado que posee una rica historia, un variado paisaje y una gente muy agradable. Una de sus atracciones es la isla de Pangkor, en la costa, popular para los jóvenes viajeros desde hace décadas. Otra isla cercana, Pangkor Laut está orientada al turismo de lujo, una exclusiva zona dentro de Malasia.

Kuala Kangsar es donde se originó la industria nacional del caucho, en sus tiempos el motor de la economía nacional. Taiping es otro de los destinos interesantes pero por causas diferentes, aquí destacan sus jardines, sus restos coloniales y su zoo. Otra zona adorada por su entorno es la Reserva Forestal de los Manglares de Matang. La capital del Estado es Ipoh, una gran ciudad un poco destartalada con pequeños residuos coloniales algunas cuevas-templo budistas.

Perak es el lugar de acceso a las montañas donde se encuentran las conocidas Cameron Highlands (que pertenecen al estado de Pahang). Es la estación de montaña más importante del país sin duda alguna y uno de los destinos turísticos adorados por turistas y viajeros.

La historia de Perak se basa en su fama y en su riqueza debido a las abundantes minas de estaño. De hecho el nombre Perak significa ‘plata’ en malayo. El origen se remonta a principios del siglo XVI cuando el hijo del que fue último sultán de Malaca, Muzaffar  Shah, que comenzó su propia dinastía a orillas del río Perak (Sungai Perak). Lógicamente sus reservas de estaño fueron muy atractivas para las potencias extranjeras y sus vecinos más cercanos. Los holandeses fracasaron en su intento en el siglo XVII. En el XVIII los bugis por el sur y los siameses por el norte lanzaron ataques conjuntos pero la intervención de los británicos desbarató sus planes. Los chinos también se vieron atraídos por las minas y se registraron una gran cantidad de flujos de inmigrantes que formaron clanes rivales en cuanto se establecieron. El resultado de todo ello fue el caos absoluto.

Todo eso fue ‘aprovechado’ por los británicos para iniciar su primera incursión en la zona en 1874 mediante el gobernador Sir Andrew Clarke que presionó para que el sultán aceptara el pacto que denominaron Tratado de Pangkor, por el cual se comprometía a aceptar a un general británico al que debía consultar sobre cualquier asunto que no tuviera que ver con la religión o las costumbres malayas. Todo contribuyó a consolidar el poder británico en la zona. En 1875 el sultán Abdullah se vio obligado a aceptar las condiciones pero ese mismo año varios jefes locales de Perak unieron sus fuerzas para finalmente asesinar al general James Birch. Consecuencia de todo ello una pequeña batalla que se saldó con el exilio del sultán y el nombramiento de otro sultán por parte de los mismos británicos. Se nombró a otro gobernador que le dio otro aire a la zona, Sir Hugh Low, quien hablaba malayo con fluidez, botánico aficionado y gran experto en las costumbres locales. Los sultanes mantuvieron su estatus pero fueron más bien figuras decorativas. En 1885 se construyó la primera línea férrea del estado para transportar el estaño, eso conllevó un rápido desarrollo de la zona. Invadido por los japoneses durante la Segunda Guerra Mundial, Perak se unió a la Federación de Estados malayos en 1948 y en 1957 se unió al nuevo estado independiente de Malasia.

Palau Pangkor está a 40 minutos desde Lumut. Una isla turística sin más, famosa por sus buenas playas y una carretera que recorre la isla abarrotada de colinas cubiertas de jungla. El turismo y el pescado fresco son sus motores económicos. Es un destino de fin de semana para los lugareños más cercanos. Ipoh, la capital toma su nombre de un árbol venenoso que abundaba antiguamente en la zona. Se fundó en 1870 y prosperó rápidamente por el estaño. Hoy se la conoce como la ‘ciudad de las buganvillas’. Quizá hoy en día es más conocida por ser el lugar donde se cocinan los fideos de arroz denominados ‘kway teow’ y se dice que es la ciudad donde mejor se come de todo el país. Otro producto típico de la ciudad son los pomelos, algunos llegan a conseguir el tamaño de un balón de fútbol. El café blanco de Ipoh es otro de los atractivos: se elabora con margarina de palma y se sirve con leche condensada.

Kuala Kangsar fue sede de la realeza del estado cuando el sultán trasladó su corte allí. Ahí fue también donde se afianzó el dominio británico y es donde tuvo origen la gran industria del caucho aunque luego fuera eclipsada por otras ciudades. El centro de la ciudad es viejo y caótico, como casi todos los centros malayos, pero tiene zonas tranquilas y espaciosas. Una de las ciudades más atractivas de todo el país.