Interpretar los silencios

Publicado: 1 de octubre de 2014 en Artículos
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silencios

‘Hay personas silenciosas

que son mucho más interesantes

que los mejores oradores.’

(Benjamin Disraeli)

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Los silencios son necesarios. No son eternos pero sí pueden ser maravillosos. También pueden resultar tristes. Un silencio a tiempo puede significar una victoria, pero también una huida. Los silencios hay que entenderlos, interpretarlos, analizarlos y saborearlos. Un silencio puede adueñarse de la escena para significar lo más bello. Un silencio hay que valorarlo. Su belleza es limitada y hay que saber descubrirla. Se dice que hay silencios en la noche, pero también los hay en el día. En una esquina abandonada, en un paseo nocturno, en un camino solitario. Existen los silencios motivados, caracterizados por una circunstancia que nos absorbe la reacción.

El silencio puede ser eso simplemente, una opción ante una esperada respuesta. Y, a veces, resulta gratificante estar callado. En silencio. No es necesario decir siempre algo, sea lo que sea, aunque parezca descortés o desconsiderado. No siempre se espera una respuesta, y el silencio puede ser una respuesta en sí mismo. Y una respuesta contundente. El silencio nos apacigua, nos hace reflexionar. Nos presta un escenario de análisis interesante, donde la mente despejada aumenta su poder, para crecer, para evolucionar. Para comunicar no siempre hace falta un sonido, ni una palabra. El mismo silencio puede hacerlo. Discreto, distante, cercano o íntimo. En un silencio podemos comprenderlo todo. O nada. Nos puede acercar o alejar. Nos puede hacer amar u odiar. Puede crear indiferencia o acercamiento. Puede ser un vínculo, una complicidad, un arrebato de amistad, pero también nos puede oscurecer, entristecer y amargar.

Y, en muchas ocasiones, nos vemos en la tesitura de tener que interpretar un silencio determinado. Generalmente inesperado. Porque, la mayoría de las veces, esperamos respuestas, queremos palabras que rellenen esos huecos imprecisos, esas dudas eternas y esas preguntas que parecen no tener nunca respuestas. Queremos buscar explicación a todo, y creemos que existe explicación a todo. No queremos quedarnos vacíos, sin argumentos, queremos que nos den una buena causa para entender, aunque no entendamos. Interpretar un silencio es una cuestión de práctica, pero a veces cuesta. Cuesta aceptar el silencio como respuesta, cuando es la mejor respuesta. Cuesta interpretar lo que es tan evidente, puesto que ésa no es, precisamente, la respuesta que estábamos esperando.

silencio-urbano

‘Cuando hables, procura que tus palabras sean mejores que el silencio’
(Proverbio hindú)
***

El tiempo, nuestro tiempo, es demasiado valioso como para no concentrarlo en lo que realmente nos importa. Un silencio puede ser tan importante y tan decisivo como todas las palabras que jamás escuchamos. Debemos hacer caso de esos silencios, degustarlos, darles la importancia que tienen y extraer de ellos las mejores lecciones de vida. Con un silencio conoceremos más de lo que imaginamos. En muchos silencios encontraremos muchas respuestas. En los silencios hay claves, sólo hay que identificarlas y entenderlas. Utilizar los silencios también nos ayudará. Puesto que, gracias a ellos, podremos expresar todo aquello que no podemos expresar, pero de otra manera. Comunicándonos con el silencio daremos por sentados muchos más significados escondidos de los que podemos descubrir con palabras superfluas y explicaciones sin sentido. 

Interpretar los silencios no es tarea fácil. Requiere de astucia, experiencia e iniciativa. Pero, sobre todo, necesitamos de esa dosis exacta de deseo. Porque si nos bloqueamos y no nos abrimos a esa interpretación difícilmente extraeremos algo positivo. Es importante encararlos como se debe. No esquivarlos. Enfrentarse a ellos nos hará entender, nos hará evolucionar. No todos los silencios son provocados, pero eso también lo comprobaremos cuando los analicemos. Porque no todas las personas utilizan los silencios de la mejor manera posible. Algunos surgen espontáneos, otros son parte de la incapacidad de expresión. Muchos silencios guardan grandes verdades, pero también, otros muchos,  grandes mentiras. Hay algunos silencios valientes y otros cobardes.

‘Este silencio, blanco, ilimitado, este silencio del mar tranquilo, inmóvil’

(Eliseo Diego)

***

comentarios
  1. Querido Tete, se de antemano que tus silencios son fructíficos, deseados y buscados, ya que en tus líneas describes con precisión la esencia de tu ser. Debemos y tenemos que saber dejar espacio, aunque nos haga falta tus escritos canciones y fotografías. Felicitaciones por tus silencios…

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