Diario de pensamientos: Cambios de humor

Publicado: 2 de julio de 2014 en Diario de pensamientos
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‘La potencia intelectual de un hombre se mide por la dosis de humor que es capaz de utilizar’
(Friedrich Nietzsche)
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Necesitamos reír. Y necesitamos llorar. Las necesidades con respecto al humor son una parte esencial del ser humano. Nuestro humor nos delata. El humor contagia. Hay personas optimistas, pesimistas y realistas. Pero todos coincidimos en la necesidad de reírnos, aunque no lo hagamos demasiado. Parece como si en los tiempos que vivimos tuviéramos que dosificar los momentos de humor. Embutidos en días repletos de problemas, inquietudes, ansiedades y vicisitudes varias nos vemos abocados a replantearnos nuestra propia naturalidad. Nos exigimos tanto que somos incapaces de respetar nuestra espontaneidad.
La risa es una característica en nuestro carácter y comportamiento. La sensación de sentirnos bien, felices y dichosos no suele ser la norma, pero la sabemos disfrutar cuando aparece. Sabemos cuando nos reímos a gusto, cuando estamos gozando de esos segundos de pletórica excitación. Para algunos, el humor se encuentra en cualquier situación, incluso en las más surrealistas, quizá entonces es cuando la sonrisa surge más fácilmente. Las situaciones a las que nos enfrentamos pueden ser de todos los calibres: las hay muy absurdas, más inverosímiles; pero también las hay más divertidas y muy cómicas. Los gestos de humor son siempre bienvenidos. Ver una mueca de humor en el rostro de alguien invita a acompañarlo. La cara del ser humano es el espejo de su alma, dicen. Del alma quizá no, pero de su estado de ánimo sí, de eso no cabe la menor duda. Y en ese aspecto, es difícil mentir y aparentar lo que no se siente.
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‘La imaginación consuela a los hombres de lo que no pueden ser.
El humor los consuela de lo que son.’
(Winston Churchill)
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Gracias al humor limpiamos las ranuras del sentimiento. Es una vía de escape a todas esas limitaciones que nos rodean, a todas las perturbaciones que nos doblegan y a todos los obstáculos que nos aprisionan. Hay muchos tipos de humor pero todos tienen un mismo objetivo: cambiarnos el humor. Porque lo que está claro es que nuestro rictus normal, el de cada día o de cada momento, es de seriedad, de concentración, pensativo, dubitativo, comunicativo, expresivo pero, sólo en contadas ocasiones, se muestra con esa dosis perfecta de humor y alegría que hace que brille el momento.
Los cambios de humor pueden predecir un problema algo más serio, o quizá no. Acaso es una simple reacción a todo lo que acontece. A muchas personas se les identifica por sus continuos cambios de humor. Suelen ser personas difíciles de tratar, puesto que nunca sabes realmente cómo va a estar ese día. Las razones pueden ser varias, tanto a nivel físico como psíquico. Los cambios de humor siempre han estado relacionados con las mujeres según los expertos. Se dice que son ellas, en su mayoría, las más proclives a esos cambios de humor. Trastornos bipolares, embarazos y ciclos menstruales son algunas de las causas. Aunque los cambios de humor son generales en ambos sexos. Hoy en día, cuando la inestabilidad, la inquietud y la frustración son garantes de la realidad, es difícil mantener el tipo y un humor regular.
Hay días que nos levantamos con un ánimo tremendamente exagerado. Ni nosotros mismos somos capaces de distinguir las razones. Y cuando los demás lo detectan y nos preguntan el porqué no sabemos qué contestar. Como hay días que nos levantamos con un humor de perros y con la misma falta de explicación. Claro que, se puede establecer una rápida diferenciación entre esos humores diversos y esos cambios radicales de humor, los cuales nos dejan siempre en fuera de juego y sin saber reaccionar. Son esas personas ‘veletas’ que varían según el viento o la marea. Quizá el secreto radica en la forma que encaramos nuestras circunstancias. Para algunos, la vida se debe tomar con buen humor, con cierta ironía y con bastante relatividad. Para otros, la vida es un tiovivo continuo, una ruleta rusa que nos hace estar en alerta continuamente. Pero debemos ser conscientes que si tenemos muchos cambios de humor y, en dosis exageradas, tendremos problemas con nuestras relaciones sociales, personales, laborales y familiares. Podremos caer en depresiones fácilmente, nos costará más reír y disfrutar.
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‘Humor es posiblemente una palabra; la uso constantemente.
Estoy loco por ella y algún día averiguaré su significado.’
(Groucho Marx)
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Deberemos controlar pues a nuestras neuronas, a nuestra testosterona, y saber controlar nuestros instintos y nuestros impulsos. Valorar todo en su justa medida. También ayuda tener todo un poco controlado. Ya sea la alimentación, el ejercicio, el sueño, las horas de descanso, etc. Pero tampoco viene mal envolverse en situaciones felices, cómicas, circunstancias que nos hagan estar bien, motivos, razones, ilusiones, sueños. Una buena vida sexual (si se puede), unas buenas relaciones de amistad, compartir momentos necesarios con todos aquellos considerados amigos, buscar esos espacios que nos evaden de la rutina, afrontar todos los problemas desde otra perspectiva, aportar algo más de sabiduría e inteligencia, ser listos, saber responder a los acontecimientos, tener talante, ser fríos cuando toca, y no olvidar nunca que, si la situación es muy complicada y no encontramos la solución (porque quizá tampoco la tiene o no depende de nosotros), tampoco podemos volvernos locos por ello.

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