La naturalidad

Publicado: 28 de junio de 2013 en Artículos
Etiquetas:,

1326124420_0_705d8_feac1b78_orig
“Decir que algo es natural,
significa que se puede aplicar a todas las cosas” 
(Sócrates)
***
La naturalidad es la espontaneidad en el modo de proceder. Algo tan sencillo de calificar como difícil de conseguir. No es una percepción habitual ni un ejercicio diario.Es algo completamente inusual y que llama la atención porque aparece solamente en determinados momentos. La naturalidad debería ser asignatura obligatoria en las escuelas de todo el mundo y enseñada en todos los hogares. Siendo uno mismo el ser humano muestra su cara real, sus gestos, sus rostros, sus poses. Ser natural debería ser un reto, un objetivo y una forma de vida.
Pero, curiosamente, deja de ser algo parecido a todo eso para transformarse en algo apetecido para el ser humano, un atractivo seductor que no acaba de posarse en nuestras vidas y  además cada día menos buscado. Ser natural puede ser motivo de controversia. Mostrarse como uno es realmente, con sus cosas buenas sus cosas malas, puede conllevar a ser criticado de forma metódica. Y así sucede normalmente. Porque aquí interviene otro motivo para dejar de serlo: la hipocresía. La mayoría de la gente se llena la boca de buenas palabras, de buenos deseos… Se debe ser honesto, se debe ser natural, se debe ser uno mismo ante todo. Pero cuando uno intenta mostrarse así sabe automáticamente que va a ser señalado. La sinceridad en todos sus escenarios causa pánico entre la sociedad. Tanto para darla como para recibirla. Y aún así no nos cansamos de valorar como se merece. ¿Por qué esta contradicción nos atenaza continuamente?
“Nada impide tanto ser natural
como el deseo de parecerlo”
(François de la Rochefoucauld)
***
Nos encanta la naturalidad y odiamos la hipocresía. Pero nos mostramos hipócritas y no naturales. ¿Nos hemos parado a pensar porqué? Quizá no. Lo asumimos como algo ‘natural’ dentro del círculo social en el que nos vemos inmersos. De hecho, cuando algo es absolutamente natural nos llama la atención de manera extraordinaria. Simplemente porque no es lo habitual. No estamos acostumbrados a ello. Y eso debería ser causa de tristeza y extrañeza. Parece que vivamos en un decorado continuo, actuando, siendo personajes de una trama llamada vida que sólo nos deja algunos destellos de protagonismo aleatorio y a veces en un segundo plano. Dudamos de decir lo que pensamos, de actuar como queremos. Planeamos los gestos, las formas y las palabras. No dudamos en pensar mil veces lo que vamos a decir para parecer lo que los demás desean que parezcamos. Nos detenemos antes de actuar por el simple miedo de no parecer demasiado naturales. Todo debe ser cuantificado, valorado, analizado de antemano para que se ponga en marcha, sin darnos cuenta de que nada de eso es seguro de éxito.
chevaux-b91204
“El hombre esta hecho para el error.
Este entra en su espíritu con toda naturalidad,
pero para descubrir una verdad requiere un gran esfuerzo”
(Federico El Grande)
***
Sabemos que lo bello es lo natural. Y la naturaleza es la mejor muestra. Puesto que tiene su origen en la misma palabra. Más natural es imposible encontrarlo. Y la admiramos. La valoramos. La contemplamos. La degustamos. La naturaleza muestra su auténtica cara. No tiene otra. Es la que hay. En todas sus formas. Nos guste o no. Muestra sus encantos bajo todas las capas inimaginables. Y deberíamos aprender de ello para ser y mostrarnos como ella. Siendo como somos. Con nuestros días malos y nuestros días buenos, con nuestros problemas y nuestras alegrías. Con esas sonrisas que surgen de la nada y esas risas impensables que nos alegran un día. Con esas lágrimas que salen solas debido a que sentimos. A esa cara de nostalgia que nos aleja del presente para evocar recuerdos y pasado.
No debemos buscar excusas. Justificarnos. Intentar argumentar con un discurso políticamente correcto el mismo hecho de no ser nosotros mismos. De intentar representar algo que no somos, ya sea porque lo califiquemos de prudencia o porque estemos calculando los posibles riesgos. Cuando la mente comienza a actuar, colocando todo en la balanza, dejamos de ser prudentes, para ser calculadores. Lo calculamos todo, sin darnos cuenta de que nos equivocamos igualmente. Nadie tiene la varita mágica del comportamiento, de la actitud, de la forma mejor de ser o de parecer ser para que todo salga mejor. Simplemente no existe. Sería mucho más sencillo no pensar tanto, no ensayar tanto. Una cosa es planear, otra muy diferente dejarse envolver en absurdos envoltorios de imperiosa preparación.
“La sencillez y naturalidad
son el supremo y último fin de la cultura”
(Friedrich Nietzsche) 
***
Nada hay más bonito que la simple naturalidad. Debemos buscarla. Debemos ser fieles a ella. Cuesta. No es fácil. Nos han impuesto argumentos desde pequeños para ‘saber estar en todas las situaciones’, pero una cosa no quita la otra. Se puede ser natural y educado. Se puede ser natural y prudente. Un poco de naturalidad agrada, endulza, da vida. Ya cansa estar rodeado de mentiras, falsedades, ‘falsa educación’ e hipocresía. Las cosas son mucho más sencillas de lo que parecen, aunque nos cueste reconocerlo, y aunque parezca que estemos inevitablemente abocados a creer que no. Una palabra a tiempo, un gesto, una sonrisa, sea como sea, se capta si es natural o no. Y eso hay que saber reconocerlo y valorarlo.

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s