Virginia Wolf

Publicado: 15 de diciembre de 2012 en Literatura
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“La vida es un sueño,

el despertar es lo que nos mata”

***

Durante el primer tercio del siglo XX un conjunto de intelectuales británicos destacaron en el terreno literario, artístico y social. A todos ellos se les englobó en el denominado Círculo o Grupo de Bloomsbury. Y si se bautizó al grupo con ese nombre fue debido al barrio homónimo de Londres, ubicado entre Euston y Holborn, y que durante los siglos XVII y XVIII se desarrolló como una de las zonas residenciales de moda de la capital británica. Muchos de esos artistas habitaba dicho barrio y comenzaron a reunirse alrededor de 1907 en casa de Virginia Stephen, más conocida artísticamente con su apellido de casada, Virginia Wolf, y de su hermana Vanessa. Diferentes personajes relacionados con la cultura, pero también con la sanidad, la economía y la educación hicieron rutina muchas de esas reuniones. La mayoría de sus integrantes eran componentes de la sociedad secreta conocida como ‘Apóstoles de Cambridge‘. Lo que les unía principalmente, ideológicamente hablando era su gran desprecio por la religión, aparte de compartir su reacción contra la moral victoriana y el realismo imperantes en ese período de finales del XIX y principios del XX. Todos ellos se consideraban miembros de una élite intelectual ilustrada, que atesoraban una ideología bastante liberal y muy humanista, y casi todos ellos habían estudiado en el Trinity College de Cambridge y en el King’s College de Londres. Entre esos personajes destacaron los filósofos Bertrand Russell y Ludwig Wittgenstein, el economista John Keynes, los escritores Gerald Brenan, Lytton Strachey, Katherine Mansfield y algunos pintores como Vanessa Bell o Duncan Grant. 

“Cada uno tenía su pasado encerrado dentro de sí mismo,

como las hojas de un libro aprendido por ellos de memoria;

y sus amigos podían sólo leer el título”

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Virginia Wolf nació en Londres (Inglaterra) en enero de 1882 y murió en Sussex en marzo de 1941. Conocida por su talento como ensayista, editora, novelista, escritora de cuentos y feminista convencida y activista. Una de las figuras más destacadas del modernismo literario del siglo XX y de la cultura británica contemporánea. Su afición por la literatura ya la vio en su hogar desde su infancia debido a su padre, Sir Leslie,  gran novelista, historiador, ensayista y biógrafo. Su madre, Julia, era la segunda esposa de su padre y fue famosa por su gran belleza. Desde muy pequeña recibió clases de profesores particulares y de su propio padre. Toda su infancia estuvo relacionada con la influencia literaria imperante en la sociedad victoriana de aquel momento. Curiosamente, y según sus propias memorias, de donde más y mejores recuerdos conservaba de su infancia era de St.Ives en Cornualles, donde la familia pasaba las vacaciones de verano durante el período de 1882 a 1894. Una de sus obras más conocidas, ‘Al faro’,  estuvo influenciada por el paisaje de aquella playa y el faro de Godrevy. Pero con la repentina muerte de su madre en 1895 sufrió la primera de sus depresiones con tan sólo trece años de edad y la segunda le llegó con la muerte de su hermana dos años después, quien se había hecho cargo de la parte doméstica de la familia tras la muerte de su madre y que abandonó el hogar familiar tras casarse y morir durante su luna de miel. Y por si los golpes no habían sido suficientes, en 1904 murió su padre de cáncer, por lo que tuvo que ser ingresada en el hospital. Se le diagnosticó una fuerte crisis nerviosa y períodos de aguda depresión, acrecentados según sus biógrafos por los habituales abusos que recibió de sus hermanos. El rumor de que padecía trastorno bipolar nunca fue confirmado, aunque sí eran habituales sus cambios de humor y enfermedades diversas. Y aunque su debilidad física nunca se detuvo tuvo una gran producción literaria hasta su muerte. Fue entonces cuando compartiría casa en Bloomsbury con su hermana. Con treinta años se casó con Leonard Wolf, economista y miembro también del grupo. Sus depresiones jamás la dejaron tranquila, y tras la Segunda Guerra Mundial y la destrucción de su casa volvió a recaer. En marzo de 1941 acabó suicidándose. La forma que eligió también fue curiosa, pues se puso su abrigo, lo llenó de piedras en todos sus bolsillos y se tiró al río Ouse cerca de su casa. Su cuerpo no fue encontrado hasta veinte días después. Le dejó una nota a su marido donde reflexionaba intentando explicarle sus motivaciones y su decisión:

“Siento que voy a enloquecer de nuevo.

Creo que no podemos pasar otra vez por una de esas épocas terribles.

Y no puedo recuperarme otra vez.

Así que hago lo mejor que creo que puedo hacer.

Tú me has dado la máxima felicidad posible.

No puedo luchar más.

No creo que dos personas pudieran ser más felices que lo que hemos sido tú y yo”

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La obra de Wolf comienza en 1905 cuando escribe para un suplemento del Times. Su primera novela publicada fue ‘Fin de viaje’ en 1915. Fue calificada por los críticos como inteligente y satírica. Uno de los objetivos desde que comenzó a escribir fue romper con la tradición narrativa de la novela inglesa hasta ese momento. Destacaba su forma por describir los personajes, los ambientes y el argumento general de la novela. Aunque tanto este primer libro como su segundo ‘Noche y día’ pasaron casi desapercibidos tanto para el público como para la crítica. Sus narraciones buscaban describir la vida que estaba cambiando durante esa época, sobre todo a nivel de conciencia. Otras obras fueron ‘Orlando’ (1928) o ‘Las olas’ (1931). Su última obra ‘Entre actos’ (1941) reflejó de forma magistral todas sus preocupaciones: desde ver el arte a través de la vida, la ambivalencia sexual y su reflexión sobre los temas que le interesaban y que eran parte de su vida y de su tiempo. Casi todo el libro fue escrito en verso.

“El amor es una ilusión,

una historia que una construye en su mente,

consciente todo el tiempo de que no es verdad,

y por eso pone cuidado en no destruir la ilusión”

***

Pero destacó también por su construcción del ideal de la identidad femenina, reivindicando el papel de la mujer, y sobre todo de la mujer independiente y emancipada. Su activismo en pro del feminismo nunca lo escondió, sino al contrario. Escribió muchos ensayos defendiendo la postura feminista y en su libro ‘Una habitación propia’ describe el pensamiento de la evolución de la mujer. Fue crítica, y utilizó su voz para poner en entredicho todo lo que ella creía que debía revolucionarse. Bien es cierto que sus influencias literarias venían de los clásicos británicos como Henry James o James Joyce, pero trató de buscar un nuevo camino a la hora de narrar, alejándose de lo que se interpretaba como natural y normal en esa época. Y así está considerada, sobre todo en la actualidad, porque quizá en su momento no fue interpretada del mejor modo y es ahora cuando es calificada como una de las grandes renovadoras de la narrativa inglesa. Supo introducir cambios al mismo tiempo que reflexionaba sobre sus ideales. Y quizá su crítica social no encajó dentro de una sociedad demasiado anclada en tradiciones.

“La vida.

Es un halo luminoso, una envoltura semitransparente

que nos envuelve desde que tenemos una conciencia hasta el final”

***

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