El individualismo creciente

Publicado: 25 de noviembre de 2012 en Artículos
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“Sobre sí mismo, sobre su cuerpo y sobre su mente,

el individuo es soberano”

(Stuart Mill)

***

Una duda que se le crea al hombre de hoy es si debe proteger su individualismo o, por el contrario, preservar el bienestar común y social en el que está sumergido. El hombre desde que es hombre vive en sociedad y necesita de ella, pero la sociedad quizá no sea el fundamento de su vida, de su bienestar y de su realización. Quizá el juego de ambos y la combinación perfecta de las dos opciones nos den la visión perfecta del estado idílico. Pero muchos son los que han argumentado su protesta por el individualismo y muchos otros los que han declarado su desacuerdo con la opción social. Sea como fuere, el individualismo ha cuajado en la sociedad y se ha extendido cada vez más, creando una aureola de fantasía, espontánea o provocada, pero que ha conseguido ser parte misma de la vida de la mayoría de los habitantes del planeta, sobre todo del mundo occidentalizado.

Cuando nos referimos al individuo como tal nos estamos dirigiendo al origen del término, cuando se establecía y se refería al ‘indiviso’, aquello que no se puede dividir. El individuo como tal es una unidad independiente, una unidad dentro de un sistema mayor de unidades y mucho más complejo. Pero esa unidad es una persona, algo singular. Un conjunto de individuos crea un grupo o una sociedad. Y lo que sí es cierto es que el individuo está condenado a vivir en sociedad, aunque muchos han intentado vivir aislados del grupo y ser completamente ausentes de su tiempo. Quizás la presión de la sociedad, los sinsabores, los disgustos, las penosas condiciones humanas en muchos lugares han hecho que el individuo quiera ser independiente de lo que le rodea, viendo esa independencia como una libertad personal. No tener ataduras, poder decidir, saltar obstáculos. Porque la independencia es y significa no estar sometido a la autoridad de otro. Y ese otro puede ser otro individuo, un estado o una sociedad.

“La verdadera felicidad social

consiste en la armonía

y en el uso pacífico de las satisfacciones

de cada individuo”

(Napoleón Bonaparte)

***

Los mismos países que se vieron colonizados deseaban conseguir la Independencia como respuesta a ese abstracto estado de represión y sometimiento. La unión de una sociedad y de un grupo de individuos logró esa independencia, puesto que el individuo, como forma unitaria, nunca hubiera conseguido nada de eso. La fuerza social de un grupo puede conseguir lo que para el individuo es una quimera. Por lo tanto, el individuo necesita de la sociedad como la sociedad necesita de los individuos. Están condenados a aceptarse y a unirse, aunque eso no quiera decir que cada uno tenga perfectamente delimitados sus territorios. Como concepto político, la Independencia apareció en la Declaración de Independencia de los Estados Unidos de 1776. Este concepto se extendió y se desarrolló, creando vínculos con el principio de no intervención y del derecho de autodeterminación de los pueblos. Y cuando se habla de pueblos, se vuele a hablar de grupos de individuos. Y no es lo mismo la independencia que la autonomía. Porque la autonomía refleja un estado o régimen de descentralización de un poder previamente establecido, donde ciertos grupos, territorios, pueblos o comunidades de individuos pueden gozar de una serie de privilegios que antes no podían, ya sean sociales, culturales, económicas, legislativas o judiciales.

La autosuficiencia es básica para sentirse libres. Ese estado donde uno depende de sí mismo, en todos los niveles, donde no requiere de ayudas externas, donde no depende de nadie ni necesita esperar apoyos. La supervivencia del hombre está por encima de todo lo demás, cuando las prioridades están satisfechas todo se ve desde otro ángulo. Los problemas son de otra índole, diferentes. Cuando un individuo depende de alguien a nivel alimenticio, de vivienda, de supervivencia en general, la libertad del mismo queda en entredicho, su poder frente a la vida está limitado, sino lo estaba cuando nació. Y todos dependemos de algo casi toda nuestra vida. De una forma u otra. Por mucho que nos creamos autosuficientes llega ese momento en que nos damos cuenta de que algo falta, que no llegamos a todo y que no queda más remedio que apoyarse en algo, en alguien.

“Una injusticia hecha al individuo

es una amenaza hecha a toda la sociedad”

(Barón De Montesquieu)

***

El individualismo como tal fue una posición moral, filosófica, política e ideológica que resaltaba un punto de vista social enfatizando la dignidad moral del individuo. Los individualistas, defensores de la teoría, promovieron el ejercicio de esos objetivos y de los deseos propios de independencia y de autosuficiencia. Se declaraban opuestos a la mayoría de intervenciones por parte de agentes externos, ya fueran individuos, sociedades, estados u organismos. Los que defendían lo contrario se autodefinían como colectivistas. Para el individualismo el individuo es el centro de todo. Todo parte de la premisa importante de que el individuo es de básica prioridad en la lucha misma por la liberación. Se promueve el ejercicio propio de objetivos personales, ya sean de independencia o de autosuficiencia. Se basaban en los derechos humanos y en la libertad como un todo. Y varios movimientos tomaron el individualismo como parte fundamental de su teoría, ya fuera el liberalismo, el existencialismo o el anarquismo, aunque cada uno con desarrollos diferentes. También se ha utilizado el término para asociarlo a estilos artísticos y bohemios, donde existía una tendencia natural a expresarse libremente y donde se dirigía la actuación hacia métodos de autocreación y experimentación, en contra de la tradición un tanto establecida, además de la corriente de opinión generalizada y comportamientos de las masas.

La teoría individualista atravesó su origen, allá por la Edad Media, cuando se le trataba como un concepto de alma individual humana y de salvación individual. Pasó, con la Revolución Industrial a ser una salvación para todo un sistema de trabajo individual en contra del capitalismo que acababa de aparecer. Con la llegada del siglo XX, el individualismo ha conseguido más fuerza sobre el colectivismo. La economía globalizada se ha hecho dueña del planeta y el individualismo ha sido la ideología dominante desde hace décadas. De hecho, la mayoría de países desarrollados ha optado por un sistema individualista por encima de otras opciones. Tampoco parece que hayan otras opciones y si las hay quedan a un margen. La fuerza de éstas tendrá desarrollo en el futuro o no, pero lo que es evidente es que hoy en día no pueden competir con el sistema establecido. Pero como pasa y ha pasado con todo, la misma fuerza social puede cambiar lo que el individuo por sí solo no puede. Porque el individualismo como fórmula ha sido desarrollado como un efecto social, siendo una fuerza común.

“Como fuerza social,

un individuo con una idea

vale por noventa y nueve con un solo interés”

(Stuart Mill)

***

El individualismo como método sostiene que los fenómenos sociales son explicables por elementos individuales, por las mismas propiedades de los individuos, ya sean sus metas, sus objetivos, sus creencias, sus valores o sus acciones. Para los que defienden la teoría lo ven como una filosofía destinada a la explicación y comprensión de la evolución de toda la sociedad como el agregado de decisiones individuales. Se niega que una colectividad sea un organismo que toma decisiones. Se ataca con ello al historicismo, al sociologismo o a la misma creencia de que las funciones de clase social, los roles sociales o la etnia pueden ser factores determinantes dentro del comportamiento individual del ser humano. En la actualidad, el estudio del individualismo como forma que ha superado al colectivismo es un tema de profundo análisis. Y lo que está claro es que de momento el individualismo, como método está funcionando, casi todos somos de una forma u otra individuales y poco sociales. Se ha incrementado el valor de uno mismo, el egoísmo por encima de todo, donde el interés individual tiene más fuerza que el interés social. Las fórmulas sociales carecen de interés y de influencia. Se han perdido valores y se ha ganado comportamiento individual. Lo que no me interesa no me sirve. Estamos en la etapa más proclive de la teoría individualista y nadie sabe hacia dónde nos va a llevar. Cuando cualquier teoría establece sus cánones de comportamiento por encima del resto y no se deja amedrentar por sucedáneos estamos devorados por la misma presa, la que alimentamos día a día, la que nos conduce hacia donde no sabemos. Los efectos que pueda ocasionar este comportamiento humano está por ver, pero los resultados ya se están comprobando en cualquier rincón del planeta. La combinación de métodos es la mejor opción, sacando el mejor partido de cada teoría, siempre y cuando ninguna de ellas menoscabe el interés de otra, siempre y cuando una no prevalezca por encima del resto. Es otra forma de absolutismo pero decorado de acción individual. Lo peor de todo es que muchas personas creen decidir por ellas mismas.

comentarios
  1. Javier dice:

    El ser humano nos guste o no es un animal social que vive en grupo y se relaciona, todo esto del individualismo, es un engano, les hacen creer que es algo nuevo, que esta bien, que es normal que es cool, no en mi opinion no solo no lo es, sino que esconde una soledad alarmante del individuo de hoy, e incluso en mi opinion solo demuestra egoismo, Espero que se solucione, que habramos los ojos un dia.

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  2. Nedda dice:

    Una vez más creo que la respuesta a una opción compleja, es bastante simple cuando no tiene que luchar contra todos los obstáculos que ponen los intereses individuales o de grupos unidos por el deseo de lograr sólo la satisfacción propia.
    Es lógico e inevitable respetar y desear la propia individualidad, pero también debería serlo formar parte de algún tipo de sociedad en la que se respeten unos a otros… tal vez el individualismo es otra creación del sistema. Si somos parte del mundo… porqué no interactuar con él de la mejor manera, y una es el amor al prójimo.

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