Alberto Giacometti

Publicado: 23 de noviembre de 2012 en Arte (Fotografía/Escultura/Pintura)
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“Si en un incendio

tuviera que escoger

entre salvar a un gato o un Rembrandt,

salvaría al gato, y luego lo dejaría libre”

***

La escultura es el arte de modelar el barro, tallar en piedra, en madera u otros materiales. Una manera de expresión artística donde se crean volúmenes y se conforman espacios. Una forma de arte absolutamente espectacular, donde los sentidos toman forma y las expresiones admiran al espectador. Se pueden usar diferentes combinaciones de materiales y medios, creando un gran repertorio artístico que comprende una serie de procesos como el constructivismo y el ensamblaje. Obras plásticas que impactan por su belleza y creatividad. Desde que el hombre es hombre siempre ha tenido la necesidad de esculpir. Si al principio sólo lo pudo hacer con materiales simples, como por ejemploe, la piedra, la arcilla o la madera, más adelante utilizó otro como el hierro, el bronce, el plomo, el yeso, la cera, los plásticos y el poliéster, por poner otro ejemplos. También se han introducido novedades más modernas, como la fibra de vidrio o la reflexión de luz.

“El escultor saca todo lo superfluo

y reduce el material a la forma

que existe dentro de la mente del artista”

(Giorgio Vasari)

***

Alberto Giacometti nació en  Borgonovo, Suiza en 1901, cerca de la frontera con Italia. Desde su infancia estuvo rodeado de artistas. Su padre había sido pintor impresionista. Tras terminar sus estudios secundarios se trasladó a Ginebra para cursar pintura, dibujo y escultura en la Escuela de Bellas Artes. En 1922, viajó a París para estudiar en la prestigiosa Académie de la Grande Chaumieère en Montparnasse bajo la tutela del escultor Antoine Bourdelle. Y fue precisamente allí donde comenzó su experimentación con el cubismo. Aunque más tarde se introdujo en el estilo surrealista para no abandonarlo. De hecho, ya en 1927 empezó a mostrar sus primeras esculturas surrealistas en el Salón de las Tullerías. No tardó mucho en ser considerado uno de los escultores más importantes del momento. Como no pudo ser de otra manera, el vivir en un barrio como Montparnasse, repleto de artistas y de arte, comenzó a relacionarse con grandes artistas del lugar y del momento, como Joan Miró o Picasso, además de tener interminables tertulias con escritores como Beckett, Sartre o Breton. Con éste ultimo colaboró en la publicación ‘Le suréalisme au service de la révolution’ mediante sus dibujos y artículos.

“Es un gran privilegio ser capaz de trabajar

con mis sentimientos

(y también fuera de ellos)

a través de la escultura”

(Louise Bourgeois)

***

Su obra apareció en un momento de inflexión en el movimiento surrealista, que evolucionó desde la exploración del universo interior, en los años veinte, adentrándose en mundos de los sueños, locura y experiencias hipnóticas, hasta el descubrimiento del universo real o inventado de los objetos en la década de los 30. En algunos de sus artículos para la revista ya ensalzó el magnetismo inquietante con que le hechizaban los objetos: “Todas las cosas, las que están cerca, y lejos, todas las que han pasado y las futuras, las que mueven, mis amigas, cambian (se pasa junto a ellas, se apartan), otras se acercan, suben, descienden, patos en el agua, aquí y allá, en el espacio, suben y bajan…”.

El surrealismo fue un movimiento literario y artístico que preconizaba la renovación de todos los valores culturales, morales y científicos por medio del automatismo psíquico. Su gran precursor fue André Breton, quien descubrió por 1916 las teorías de Freud y Jarry. El conocimiento del dadaísmo por medio de amistades como Vache o Apollinaire y el descubrimiento al mismo tiempo de la construcción romántica sirvieron para proyectar el movimiento. Dado que tomó del dadaísmo algunas técnicas de fotografía como la fabricación de objetos. Se extendió el principio del collage al ensamblaje de objetos incongruentes. Breton definió el movimiento surrealista como el automatismo psíquico mediante el cual se proponía expresar, de la forma que fuera, el funcionamiento real del pensamiento, en ausencia de todo control ejercido por la razón y al margen de toda preocupación estética o moral. Los máximos exponentes del movimiento fueron el mismo Breton, Giacometti, Ernst, Ray o Marcel Jean, entre otros muchos. Ese movimiento surrealista fue un claro exponente que inspiró en el futuro al expresionismo abstracto y al informalismo.

“La escultura no consiste en el simple labrado de la forma de una cosa,

sino el labrado de su efecto”

(John Ruskin)

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