Toda esas personas que van pasando

Publicado: 9 de noviembre de 2012 en Artículos
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“Estimo mucho a las personas que conozco.
De aquí que no trate de conocer a nadie”
(Pitigrilli)
***
Con el paso de los años nos damos cuenta de que por nuestras vidas han ido pasando, y lo siguen haciendo, muchas personas que, por una causa u otra, han marcado un antes y un después en nuestro camino. Puede ser un tema muy manido pero no por eso deja de ser cierto. Con el tiempo van pasando años, épocas, momentos, rutinas, lugares y, sobre todo, personas. Y muchas de ellas han significado mucho, quizá no ahora, o quizá ahora no tanto como antes, como entonces, pero todavía debemos darle su justo valor del momento, puesto que cuando estuvieron, aparecieron o simplemente asomaron, fueron una parte importante de nuestra particular historia.

Acostumbramos a valorar el presente, y lo hacemos de una forma un tanto desmedida, porque parece que todo lo que existe ahora y lo que está pasando en este instante es lo verdaderamente importante. Le damos también importancia a lo que vendrá y a lo que sucederá, pero como no sabemos lo qué será, siempre lo tenemos más como una expectativa, dedicándonos más a organizar y reorganizar planes a corto, medio y largo plazo, con la absoluta certeza de que, seguramente, no van a servir para nada. No obstante, nunca logramos apreciar si esa persona que aparece hoy mismo puede llegar a ser la más importante de nuestras vidas, porque puede serlo, siempre cabe esa posibilidad, aunque nunca pensemos de esa manera.

“Entristécete no porque los hombres no te conozcan,
sino porque tú no conoces a los hombres”
(Confucio)
***
Apostamos por creer que conocemos a las personas, a esas personas que llevan junto a nosotros un tiempo determinado, o aquellas personas que conocimos durante mucho tiempo, con las que compartimos tantas cosas, pero no deja de ser una gran ambición un tanto inventada. Porque, verdaderamente, si analizamos profundamente el grado de conocimiento que tenemos de las personas que podríamos llamar ‘conocidas’, nos daremos cuenta de que es mínimo. Porque muchas veces confundimos lo que vemos o lo que creemos ver, con lo que realmente es. La apariencia nuevamente nos confunde, como tantas y tantas veces. Esa imagen que creemos ver no es del todo real, no es que sea falsa, porque quizá la interpretamos mal, pero sí que no es la acertada. Y nos lleva a la confusión, al error.
Cuando hablamos de sorpresas que nos hemos llevado cuando confiábamos en alguien, esas que llamamos sorpresas negativas, pequeñas decepciones que no son otra cosa que el error de aquel que pensó lo que no era. La decepción va en muchas ocasiones asociada a la expectativa, y si ésta es grande provoca nuevamente el error. Nos sentimos traicionados, perdidos, vacíos, gracias a las reacciones de esas personas ‘conocidas’, porque creemos que las conocíamos cuando no era así. Con el tiempo, y sólo con el tiempo, podemos llegar a alguna conclusión con respecto al grado de conocimiento de una persona en concreto. Tampoco se trata de no esperar nada de nadie por miedo a equivocarse. No se trata de ilusionarse, se trata de racionalizar las expectativas. Con calculado nivel, sin demasiadas emociones y con el suficiente interés.
“Conocer a un hombre y conocer lo que tiene dentro de la cabeza,
son asuntos distintos”
(Ernest Hemingway)
***
“Nunca dejará de sorprenderme como una persona desconocida
puede llegar a darte la mano
y como tu mejor amigo puede llegar a darle ta espalda,
jamás dejará de golpearme la idea de que la gente que creo conocer
es más de lo que yo puedo ver en ellos…”
***
Porque no debemos olvidarnos de todas esas sorpresas ‘agradables’ que nos hemos llevado de alguien a quien no conocíamos mucho, de esa persona por la que no hubiéramos apostado que se preocupara por nosotros y que, sin embargo, ante un eventual suceso, nos echó una mano en el momento más oportuno, o nos ofreció un favor que nunca hubiéramos pedido por creer que la respuesta hubiera sido negativa. Cuántas veces esas sorpresas agradables nos han hecho abrir los ojos de improvisada estupefacción. Cuántas veces nos hemos sentido bien por esas reacciones que no esperábamos y que aparecieron en el momento más adecuado, en el momento más inesperado.
Todo ese conjunto de sorpresas valen mucho más de lo que desearíamos conseguir en una vida, pues demuestran desinterés, nos hacen ver que las cosas profundas están en las pequeñas cosas y que grandes personas han pasado casi de puntillas por nuestras vidas sin habernos dado casi cuenta, y que con el tiempo, las apreciamos, las valoramos y las añoramos. Pues no se trata de esperar mucho de alguien, sino tratar de darle su justo valor, tanto para lo bueno como para lo malo. Y tampoco se trata de no esperar nada, de resignarse sin motivo, por desidia o desmotivación, por la angustiosa decepción que nos avasalla.
“Para conocer al hombre basta estudiarse a sí mismo;
para conocer a los hombres se precisa vivir en medio de ellos”
(Stendhal)
***
Todas esas personas que van pasando nos enseñan el camino, nos demuestran la realidad, nos conforman el conjunto de nuestro álbum de recuerdos, nos ayudan a saber configurar nuestra propia vida y todas, de una forma u otra, están dentro de nuestra historia. Todas esas personas tienen un gran valor, ni más ni menos que el que tienen, aquel que le demos nosotros mismos, pero al fin y al cabo, han protagonizado una o varias escenas de nuestra vida, y sólo por eso ya son páginas del libro que formamos, de algún párrafo o de algún capítulo, pero lo importante es que existieron y que nos siguen dentro de nuestras propias memorias. Todo es equilibrio y si no lo encontramos hay que buscarlo. No olvidemos a aquellos que significaron algo en un momento determinado, aunque fuese breve, porque su esencia continúa estando con nosotros.
comentarios
  1. Sandy JV dice:

    Cuantas veces, aún quien te ha decepcionado, te ha dejado un buen recuerdo de momentos compartidos, para mi, esos es lo más importante, más allá de la decepción o la ausencia. Excelente artículo.

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  2. Nick dice:

    Si, si así es, debería ser o será. Quién sabe.
    Excelente post

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  3. juan bimba dice:

    muy bueno, encierra verdades simples y directas, sin duda, se vive…VIVIENDO

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