Jim Morrison

Publicado: 31 de octubre de 2012 en Música
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“Soy el hombre de la libertad, esa es toda la fortuna que tengo”

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Sigue siendo un icono para muchas generaciones, y sigue estando vigente su figura. Un símbolo de una generación que protagonizó muchas escenas durante muchos años y que sirvieron de influencia para las siguientes. Su repentino ingreso en ‘el club de los 27’ hizo que dejáramos de poder gozar de más muestras de su arte y de su creatividad. Nadie sabe con certeza qué hubiera pasado y qué hubiéramos conocido si no hubiera muerto tan joven, pero nos quedan muchas de sus frases, de sus canciones y de sus vivencias. Experiencias de una persona un tanto solitaria y fuera de juego, que vivió como le gustó sin pretender nada más. Siguiendo únicamente su instinto y no dudando nunca de que lo que sentía tenía mayor capacidad de seducción que todo lo que le pudieran ofrecer los que le rodeaban.

“Un amigo es aquel que te da la libertad de ser tú mismo”

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Jim Morrison se llamaba James Douglas  Morrison Clarke, nació en Melbourne, EEUU, en diciembre de 1943. Fue escritor, poeta, compositor y cantante. Famoso por ser el líder y el vocalista del grupo psicodélico The Doors. Según la revista musical Rolling Stone, ocupa el puesto 47 de los mejores 100 cantantes de todos los tiempos. Como su padre era militar la familia Clarke se trasladó durante varios años de ciudad en ciudad por todo el país. A pesar de que el pequeño Jim nació en Florida, cuando tenía catorce años ya había vivido en siete lugares diferentes. Quizá esa falta de apego a un lugar en concreto marcó su personalidad desde muy joven. Su sentido del humor era negro, escribía poesía, pintaba y leía como un loco. Estaba fascinado por la literatura y la poesía en todas sus extensiones.

“Escuchad, la verdadera poesía no dice nada;

sólo muestra opciones.

Abrid todas las puertas.

Podéis atravesar cualquiera entrada que vos queráis”

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Mucho se ha escrito sobre él en libros, revistas especializadas y artículos de prensa. Su gran personalidad fue su auténtico reclamo, además de representar a miles y miles de jóvenes de una generación casi sin identificar, que deambulaba entre la búsqueda de respuestas y con la duda sembrada a su alrededor. Con 19 años se fue de casa para vivir su propia vida. Podía usar la misma camisa hasta que se rompía por sí sola. Prefería gastarse el dinero en un libro que en una camisa. Estudió en la Universidad de Florida y más tarde cine en UCLA (Los Ángeles), coincidiendo con el gran Francis Ford Coppola, y aunque logró graduarse nunca se presentó para recoger su documentación. Para aquella época ya había perdido la ilusión por la carrera y la industria cinematográfica.

“Me gusta cualquier reacción que puedo lograr con mi música.

Lo que sea que haga a la gente pensar.

Me refiero a que si puedes hacer que una habitación llena de gente borracha y drogada pueda despertarse,

estás haciendo algo

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Pero su principal obsesión y afición fue la poesía. Se trasladó a vivir a Venice Beach, California, en una azotea, intentando conquistar a cualquier chica entonando estrofas y sonetos. Comenzó a descubrir su ambiente, el que existía entonces, se acercó a las drogas psicodélicas, al peyote, a la marihuana y al LSD. Realmente siempre confesó sentirse atraído por las drogas, sobre todo el ácido.Vivió entre ambientes hippies y feliz. Su aspecto desaliñado, melenudo y harapiento le daban buena muestra del ejemplo. Se reencontró con Ray Manzarek, antiguo compañero de universidad y tras conocer los escritos y la entonación de Jim, le propuso crear una banda de rock. Junto a Morrison y Manzarek, se unieron Robby Krieger en la guitarra y John Densmore en la batería. Corría el año 1965 y nacían The Doors. Tras varios conciertos por Los Ángeles pudieron conseguir un contrato con una discográfica para grabar su primer álbum, que aparecería en 1967 y llevaría título homónimo. Con el sencillo ‘Light my fire’, escrito íntegramente por Krieger, la banda se mantuvo varias semanas en lo más alto de las listas durante el famoso verano del amor de 1967.

Morrison se transformó en cuanto consiguió la fama. De ser un tipo tímido e introvertido, que acostumbraba en sus primeros conciertos a dar la espalda al público por su gran timidez y vergüenza, llegó a perder toda esa vergüenza para convertirse en todo un ser descarado, provocativo y seductor. De sufrir pánico escénico y, gracias a sus queridas drogas, pudo dar el salto conveniente para enfrentarse al público y a sus miedos e inseguridad. A tal punto llegó su desfachatez y provocación que más de una vez provocó altercados de orden público, e hizo que muchos de sus conciertos fueran prohibidos en muchas ciudades de los EEUU. Incluso fue llevado a juicio por enseñar su pene durante un concierto y simular una masturbación. Cuando se vio ante la posibilidad de ser condenado a prisión decidió abandonar la música y trasladarse a París para dedicarse por entero a la poesía. Pero abandonó su carrera musical en su mejor momento.

En la mañana del 3 de julio de 1971 fue encontrado muerto en la bañera de su piso del barrio parisino del Maris donde vivía junto a su pareja de entonces Pamela Courson. Las causas de la muerte siguen siendo legendarias, hay muchas versiones y algunas apuntan a un suicidio premeditado y otras a un posible asesinato. No se le hizo autopsia y los médicos confirmaron la muerte por paro cardíaco. Poner en duda la versión oficial fue un asunto mundial. Las circunstancias extrañas provocaron esa reacción. Las únicas personas que confirmaron haber visto el cuerpo inerte de Jim fueron su novia y un médico. Consumidor habitual de todo tipo de drogas no parece sensato pensar que sufrió sobredosis de heroína, puesto que no se conocía que la consumiera. De hecho tenía fobia a las agujas. Consumió cocaína y otras muchas, pero todas eran de carácter y entorno hippies. Todo ello lo acostumbraba a mezclar con buenas dosis de alcohol.

“Si existe un tipo capaz de escenificar su propia muerte

–creando un certificado de muerte ridículo y pagando a un doctor francés– ,

poner un saco de ciento cincuenta libras dentro del ataúd

y desaparecer a alguna parte de este planeta

 ese tipo es Jim Morrison.

Él sí sería capaz de llevar todo esto a buen puerto”

(Ray Manzarek) 

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