El poder de la belleza

Publicado: 10 de octubre de 2012 en Artículos
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Arrastramos nuestros cuerpos sobre el camino

en busca de lo magnífico,

retrocedemos a través de nuestros propios pasos

para volver a sentir la auténtica belleza,

aquella que una vez encontramos y no degustamos,

la misma que  tropezó con nosotros

y no nos dejó del todo satisfechos,

y que ahora tanto echamos de menos

***

La necesitamos. No tengamos dudas sobre ello. La necesitamos mucho más de lo que imaginamos. Es nuestra única opción de admirar, de saborear y de deleitar nuestra percepción de las cosas, de nuestro mundo. La necesitamos como el comer pues ella nos embriaga y nos satisface. Sin ella estaríamos perdidos. La belleza nos acostumbra a un estado inigualable que nos supera en calidad. No existe el tamaño, tan sólo la sensibilidad. La belleza contagia con su poder atesorando millones de partículas que nos hacen invisibles para poder comparar y degustar. Nos alienta a cada paso que da, y nos deslumbra con su sabiduría. Nos acostumbra a un estado sobrenatural donde descubrimos la auténtica verdad de todo. No somos nada sin ella y lo sabemos. Y gracias a su existencia podemos ser dichosos. La belleza nos sonríe escondida en un rincón, detrás de una ventana y acostada en la hierba. No desaparece del todo ni en los días más amargos, aunque debemos ir en su búsqueda siempre sin importarnos el resultado. Puesto que su encuentro nos hace felices debemos agradecerle su valor y ponerla en un altar, adorarla como se merece y enriquecerla con admiración. La belleza nos enseña que hay cosas que merecen un puesto junto a nosotros. La encontramos en cualquier sitio y en ninguno. A menudo escapa y desparece y parece difícil de que vuelva a reaparecer. Pero está ahí, tan sólo hace falta encontrarla. Y ese es nuestro único deber. Encontrarla. Buscarla. Cueste lo que cueste. Ese es nuestro único objetivo y al cual hacemos demasiados ascos. Nos arrepentimos de no hallarla porque sabemos de su poder. NO ansiamos apresarla, ni cautivarla, tampoco se dejaría. No es cuestión de poseerla sino de disfrutarla.

“Mira dos veces para ver lo justo. No mires más que una vez para ver lo bello

(Henry Amiel)

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“La belleza no hace feliz al que la posee, sino a quien puede amarla y adorarla”

(Hermann Hesse)

***

“Cada cosa tiene su belleza, pero no todos pueden verla”

(Confucio)

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“Aunque viajemos por todo el mundo para encontrar la belleza,

debemos llevarla con nosotros para poder encontrarla”

(Ralph Emerson)

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“El encanto de la belleza estriba en su misterio;

si deshacemos la trama sutil que enlaza sus elementos,

se evapora toda la esencia”

(Friedrich Schiller)

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La podemos descubrir en un mar, en un amanecer, en una mirada, en un abrazo, en una lágrima, en un sueño, en una imagen, en un momento inolvidable. La belleza nos persigue sin darnos cuenta. Está ahí, en ese árbol y en ese arroyo que suena y suena. Está en las hojas de los árboles al moverse, en aquella canción que escuchamos y escuchamos y no nos cansamos de escuchar, en aquellos labios que nunca olvidamos, en la mirada traviesa y persuasiva, en esa mágico momento que sigue latente, en esa agua cristalina, en unos colores que  nunca más vimos, en un beso, en esos ojos que tratamos de recordar, en él, en ella, en el pasado, en aquel día, en el mañana, en la oscuridad, en la diferencia, en la igualdad, en nuestros miedos, en nuestros sueños, en el despertar, en la cama, en la cocina, en la voz, en el silencio, en ese perfume, sí, en ese perfume. La vemos al instante, la identificamos sin dificultad, porque nos atrae, nos atrapa y no nos suelta. Nos paraliza durante todo el tiempo del que somos capaces de soportar y no intentamos olvidarla. Somos esclavos de ella y además nos entregamos sin ofrecer resistencia. Somos débiles a sus encantos y nos entregamos a su magia. Deseamos saborearla más y más pero a veces nosotros mismos no somos capaces ni de identificarla. Nuestros esfuerzos se escapan de nuestras manos sin mucha recompensa, no adivinamos las opciones de encontrarla y cuando llevamos tiempo sin ella la echamos de menos al instante. Nos da vida y la necesitamos. Nos enseña que hay cosas que merecen la pena y que miles de tesoros nos rodean. Tan sólo tenemos que dejarnos llevar, abrir los ojos y comprenderla. Nos dará mucho más de lo que imaginamos y además nos encantará. Abrámosle la puerta de nuestros sueños y disfrutémosla.

***

“La verdadera belleza impone el silencio”

(Yukio Mishima) 

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comentarios
  1. La belleza: concepto pluridimensional,no tiene una definición concreta, precisa y suficientemente amplia como para no excluir nada .. la belleza está en todas partes, solo hay que abrir los ojos del alma!

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  2. Nick dice:

    ¿ Dónde buscaréis la belleza y cómo haréis para hallarla a menos que ella misma sea vuestro camino y vuestra guía?
    ¿ Y cómo hablaréis de ella, a menos que ella misma entreteja vuestro hablar?
    Khalil Gibran

    Me gusta

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