The Cure

Publicado: 3 de octubre de 2012 en Música
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Poca gente puede decir que no ha oído alguna vez alguna de sus canciones. Poca gente puede decir que no les gusta alguna de sus canciones. The Cure fueron innovación, originalidad y creatividad. De todas las bandas que aparecieron inmediatamente después del punk rock en los 70, quizá pocas fueron tan duraderas y populares como esta. Su imagen como grupo ha ido asociada irremediablemente por la figura y el brillo de su líder Robert Smith, nacido en abril de 1959. Si algo les hizo peculiares fueron sus emotivas baladas, sus lentas y tristes melodías y el icono Smith por encima de todo. Él supo centrar la atención para darle un toque mágico y teatral, gracias a su aspecto macabro y que inducía a darle un aspecto enigmático por encima de todo.

Comenzaron siendo irregulares, tocaban un pop rabioso y algo nervioso para ir evolucionando lentamente en un proyecto más profundo y consistente. Pueden ser denominados uno de los grupos fundadores del rock gótico, amparados en guitarras y sintetizadores de la época, pero para cuando el movimiento gótico se puso realmente de moda en la década de los 80 se puede decir que ellos ya se habían apartado de ello. Para finales de esa década, su sonido ya estaba totalmente establecido en todo su país, Inglaterra y ya estaba integrado en el mercado norteamericano y europeo. Se convirtieron en un grupo popular por todo el mundo, sin perder nunca su esencia y su forma de realizar música. Hay que recordar que el grupo originalmente se llamó The Easy Cure cuando se formaron allá por el año 1976. El grupo estaba compuesto por Smith, en la voz y la guitarra, Michael Dempsey (bajo), Laurence ‘Lol’ Tolhurst (batería). Tres únicos miembros. Comenzaron por crear un pop oscuro, unas guitarras nerviosas con ambiente literario de fondo gracias a sus letras. Muchos escritores les inspiraron. Y una maqueta del tema ‘Killing an arab’ llegó a manos de Chris Parry de Polydor Records, quien impresionado con la canción y los arreglos finales utilizó para publicarlo en su pequeño sello independiente que acababa de estrenar. Corría el año 1979. The Cure realizó su primera gira por Inglaterra.

Su álbum de debut se tituló ‘Three imaginary boys’, lanzado finalmente en mayo de 1979 y provocando muchas críticas positivas. Varios singles fueron saliendo poco a poco durante los siguientes meses. Fueron teloneros de Siouxsie and the Banshees ese mismo año. Durante esa gira un guitarrista de los Banshees abandonó el grupo y el propio Smith le sustituyó. A finales de ese año Dempsey dejó la banda para ser reemplazado por Simon Gallup cuando ya había comenzado 1980. Justo al mismo tiempo el grupo añadiría un teclista llamado Mathieu Hartley y comenzaron a grabar su segundo álbum ‘Seventeen Seconds’ publicado en la primavera de 1980. Pero con la inclusión del teclista el sonido del grupo cogió una nueva ambientación, más fluida y más variada. Se amplió hacia sonidos más experimentales y las escenas entre sombrías y melancólicas se iban sucediendo. Ese disco incluía un tema que con el paso de los años se convertiría en un emblema del grupo: ‘A forest’. La belleza de ese tema ya vale para todo el disco. Tras la publicación del álbum comenzaron su primera gira mundial. Tras ella Hartley abandonó el grupo.


El grupo decide entonces continuar sin teclista, lanzando en 1981 su tercer álbum ‘Faith’. Y en 1982 publican ‘Pornography’. Tras la gira de este disco Gallup abandona la formación y Tolhurst pasará de la batería a los teclados. Smith gastó casi todo el año 1983 a sus colaboraciones con los Banshees, formando paralelamente una banda con el bajista de dicho grupo que llevaría el nombre de The Glove. A finales del año la banda ya tenía nuevas caras, con Andy Anderson a la batería y Phil Thornalley en el bajo. Fue cuando publicaron el single que más éxito tuvo en toda su carrera: ‘The lovecats’. Y con la nueva formación se publicó en 1984 ‘The top’. En cierta forma era un regreso al disco anterior, con ambientes sombríos. Tras la gira, Anderson fue despedido. Se agregó entonces al batería Boris Williams y al guitarrista Porl Thompson. Gallup regresó al bajo. En 1985 lanzaron su sexto álbum titulado ‘The head on the door’. Este ya tenía una orientación más hacia el pop más clásico, llegando al top ten de las listas británicas y al número 59 en la de EEUU. Era la primera vez que el grupo rompía la barrera de los 100 en aquel país. Varios temas sobresalían en aquel disco: ‘In between days’, ‘Close to me’ y ‘A night like this’.

En 1986, la publicación de un recopilatorio de singles les hizo alcanzar el número 4 en el Reino Unido, pero lo más importante es que estableció a la banda como de culto, sobre todo en Estados Unidos. Allí alcanzó el número 48 y fue disco de oro en un año. Hubo un antes y un después a partir de entonces. De ser una banda seguida por miles de fans pero de manera no tan masiva pasó a ser una banda comercial, y todo lo que tocó a partir de entonces se convirtió en oro. Quizá todo ese éxito acumulado les hizo ser ambiciosos y preparar un gran disco para su siguiente estreno. El álbum ‘Kiss me, kiss me, kiss me’ se publicó en 1987. Era doble y los éxitos de todos los sencillos que aparecieron fueron continuos. Era un disco ecléctico, lleno de matices, de ambientes sonoros, una mezcla que tenía fuerza, seguridad y creatividad. Quizá el álbum más completo de la banda, al menos en cuanto a variedad y originalidad. Supieron combinar las reminiscencias más pop, lo más bailable, lo más pegadizo, con lo más profundo, no dejaron que su esencia se apagara, le dieron otro aire, sabiendo que nada estaba reñido. A partir del final de la gira de ese disco llegaron a un punto muerto. Quizá descanso, quizá reinvención. Se despidió a Tolhurst alegando que las relaciones entre él y el resto de la banda estaban muy dañadas. Éste demandó al grupo pidiendo más dinero por lo que consideraba que su papel era mucho más importante de lo que la banda le indicó. Fue reemplazado por el teclista de Psychedelic Furs Roger O’Donnell y con la nueva formación, dos años más tarde, apareció el álbum ‘Disintegration’ (1989). Quizá aquí ya se demostraba una melancolía mayor, sin embargo fue un rotundo éxito, de hecho lo fue de inmediato, alcanzando el número 3 en el Reino Unido y el 14 en EEUU. Todo sencillo que aparecía era un éxito comercial. ‘Lullaby’ se convirtió en el single de mayor éxito, alcanzando el número 5, pero unos meses después ‘Love song’ alcanzó el número 2 en Estados Unidos. Y como era habitual, tras la gira del disco otro miembro desapareció del grupo, en esta ocasión le tocó a O’Donnell siendo reemplazado por Perry Bamonte.

La nueva formación se puso a grabar pero no fue hasta la primavera de 1992 que apareció el siguiente álbum ‘Wish’. También conoció el éxito al instante, siendo número 1 en las listas británicas y el 2 en EEUU. Se podría decir que todo lo que estrenaran iba a ser un éxito asegurado. Pero la creatividad de todos estos álbumes está fuera de toda duda. Acaso éste último era un poco más introspectivo y profundo que los anteriores, un poco menos comercial, pero no por ello ahuyentó a sus fans, que por esa época era millones alrededor de todo el planeta. El mundo estaba a sus pies. Lógicamente, tras la aparición de un nuevo disco un miembro desaparecía, esta vez fue Thompson. No le sustituyó nadie. La banda se volvió a reorganizar. Cuando se preparaban para grabar el siguiente álbum y en medio de la demanda de Tolhurst, el batería Williams dejó el grupo. Tuvierno que contratar a uno nuevo, Jason Cooper. En 1996 apareció su décimo álbum, ‘Wild Mood Swings’. Esta vez recibieron una recepción algo distinta, puesto que las críticas comenzaron a mostrarse. No pudieron soportar el éxito de Wish y sus ventas disminuyeron. De ahí se pasó al silencio más absoluto. Fueron años de caída hacia la nada, muchos incluso rumorearon acerca de su posible final, pero al llegar la nueva década apareció un nuevo disco titulado ‘Bloodflowers’ (2000). Este sí tuvo una buena acogida y un éxito notable. Comenzaron una nueva gira al año siguiente.

Se calcula que entre el año de su formación, 1976, y el año 2004, el grupo ha vendido la cifra de más de 31 millones de discos en todo el mundo. Son un icono sobre todo de la música ochentera por méritos propios y pertenecen a ese escalafón alto donde sólo unos elegidos pueden llegar. Su influencia en nuevas bandas ha sido constante desde sus inicios. Han inspirado a multitud de músicos y artistas. Tienen en total 13 discos y numerosos recopilatorios y reediciones. En 2001 firmaron con Geffen y hasta 2004 no lanzan su siguiente álbum homónimo, un disco que no fue bien recibido por crítica y público. En 2005 siguen los constantes cambios en la banda. Y en 2008 saldría el disco ‘4:13 Dream’. Quizá el final está siendo un salto al vacío demasiado anunciado pero no por eso dejan de tener historia y popularidad.

comentarios
  1. Javier dice:

    Superbanda, y Robert Smith que puedo decir, increible vocalista, una voz incomparable, musicalmente para mi, perfectos, uno de los pilares de la musica inglesa de los ochenta, me quito el sombrero y la boina ante estos, mencionaria alguna cancion y no puedo son demasiadas muy buenas para elegir una.
    Javier

    Me gusta

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