Albert Camus

Publicado: 22 de septiembre de 2012 en Literatura
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“No ser amado es una simple desventura.

La verdadera desgracia es no saber amar”

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Albert Camus desarrolló un humanismo personal, fundado en la conciencia del absurdo de la condición humana. Fue un observador innato sobre todo aquello que le rodeaba. Fue novelista, ensayista, dramaturgo, filósofo y periodista francés, aunque nacido en Argelia en noviembre de 1913. Toda su familia eran colonos franceses, los famosos ‘pieds noirs’, que se dedicaban al cultivo del anacardo en Constantina. Su madre, nacida en Argelia y era de origen menorquín pero analfabeta y totalmente sorda. Su padre, Lucien, trabajaba en una finca vinícola, de origen alsaciano, pero que escapó de su tierra natal, como hicieron muchos otros, por la anexión de Alsacia por Alemania tras la guerra franco-prusiana. Fue movilizado durante la Primera Guerra Mundial y herido en combate en la batalla del Marne, falleciendo en octubre de 1914, cuando Albert tenía tan sólo un año. Ese hecho provocó que la familia se trasladara a Argel, a casa de su abuela materna. Una vez en Argel, el pequeño Albert realizaría sus estudios primarios y secundarios.

Desde muy joven comenzó a escribir, era su pasión. Obtuvo un diploma de estudios superiores en letras, en la rama de filosofía. Pero contrajo tuberculosis y le impidió participar en el examen de licenciatura. En 1935, con 22 años de edad, comenzó a escribir ‘El revés y el derecho’, publicado dos años después. Una recopilación de ensayos escritos en Argelia en su primera juventud que contiene reflexiones muy sinceras. Su inspiración, según él mismo, es el mundo de pobreza que vivió durante mucho tiempo. Durante esa época abandonó el Partido Comunista. Comenzó a trabajar en el Diario del Frente Popular, pero justo entonces se prohíbe la publicación de su investigación ‘La miseria de la Kabylia’ teniendo un gran impacto. El Gobierno de Argelia maniobra para que Albert no encuentre trabajo y decide emigrar a París para trabajar como secretario de redacción en el Diario Paris-Soir.

“He comprendido que hay dos verdades, una de las cuales jamás debe ser dicha”

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Andre Prudhommeaux, anarquista reconocido, le presentó en 1948 en el movimiento libertario, como simpatizante del pensamiento anarquista. Ya había escrito en varias publicaciones anarquistas y, junto a otros, expresó su apoyo a la revuelta de 1953 en Alemania Oriental, también durante el levantamiento de los trabajadores de Poznan, Polonia, en 1956 y después en la Revolución húngara. Su apoyo por dichas causas quedó fuera de toda duda. En 1956 lanza su llamada a la tregua civil en Argel, pidiendo a los combatientes del movimiento independentista argelino y al ejército francés, el respeto y la protección para la población civil.

Camus se opuso al cristianismo, al marxismo y al exitencialismo. Rompió su relación con Jean Paul Sartre, no dejó de luchar contra todas aquellas ideologías que alejaban al hombre de todo lo que fuera humano. Y dedicó buena parte de su vida a cuestionar y a filosofar sobre sus propias convicciones, y para demostrar lo destructivo de toda la ideología que propusiera una finalidad en la historia misma del hombre. Recibió el Premio Nobel de Literatura  en 1957 por el conjunto de una obra que ponía de relieve los problemas que se plantean en la conciencia de los hombres de hoy. Falleció en enero de 1960 en un accidente de coche. La anécdota es que tiempo atrás había declarado: ‘No conozco nada más idiota que morir en un accidente de automóvil’. Entre los papeles que llevaba en ese momento se encontró un manuscrito sin terminar, titulado ‘El primer hombre’, con un fuerte contenido autobiográfico y de gran belleza. El manuscrito no se publicó hasta 1994 cuando sus herederos se decidieron a cederlo para su publicación. Un libro con una gran belleza narrativa y de especial e intensa emoción, que narraba sus primeros años en Argelia y sus dificultades para terminar sus estudios y también la importancia de todos los personajes que forjaron su carácter y su formación. En cierta forma lo utilizó como homenaje a todas esas personas que significaron tanto en su vida.

“No camines delante de mí, puede que no te siga.

No camines detrás de mí, puede que no te guíe.

Camina junto a mí y sé mi amigo”

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Pero su mejor obra sin duda fue ‘El extranjero’, una novel adonde describe las vicisitudes de un individuo incapaz de expresar sentimientos o de forjarse una moral, que vive la escisión entre la sensación, la razón y la emoción, y que reacciona sin razón ni motivo aparente. Publicado en 1942, demuestra y describe la carencia de valores del mundo contemporáneo como consecuencia de la frustración y la desesperanza en la que Europa se vio sumergida después de la guerra. El protagonista refleja la filosofía del absurdo, la sensación de alienación, la del desencanto frente a la vida misma. El aburrimiento, la cotidianidad lo van haciendo lentamente insensible, indiferente y hasta casi despiadado. Parece que da igual ser de una forma o de otra. Pero la novela también reafirma las cualidades positivas de la fraternidad humana. Una obra que lleva a la reflexión acerca de la importancia de encontrar un sentido a la vida. El hombre nace libre y con esa condición debe superar todos los obstáculos que le van apareciendo, al igual que el absurdo y que el sin sentido.

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