Diario de pensamientos : El listo que todo lo sabe

Publicado: 20 de septiembre de 2012 en Diario de pensamientos
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“Las mayores equivocaciones vienen de aquellos que se creen más listos”

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Y es que es una verdad como un templo: cada día nos rodean más listos. Aparecen como las setas, en cuanto te descuidas aparece otro. No nos damos cuenta de que esto ya parece una plaga. Nos resignamos a convivir con ellos y cada día son más insoportables. Es como una moda, pero definitivamente ha dejado de tener gracia, y además no es pasajera, muy al contrario, se ha convertido en un arma arrojadiza en todas las televisiones, radios, prensa y en cualquier esquina por donde nos movemos a diario. Hay un ‘listo clásico’, aquel que ya conocemos y al cual no hacemos mucho caso, y del cual de vez en cuando nos reímos al oír sus historias y sus divagaciones; pero hay un ‘nuevo listo’, ese que se cree muy listo, o listo a secas, que cree que va a engañar al primero que se le aparezca, que va a conseguir lo que quiere fácilmente porque ‘es muy listo’. Y además lo sabe todo.

En cada grupo social se dice que siempre hay uno listo. Es el listo del grupo. Ese que siempre habla de todo, que sabe de todo, que nunca se queda callado y que no le importa ser el ridículo de todos con tal de llamar la atención. También podríamos denominarle ‘gilipollas integral’ pero todo viene por creerse listo. Es una costumbre, sobre todo muy latina, creerse más listo e inteligente que otro que está cercano. Para empezar se denota una falta absoluta de conocimiento con respecto al nivel intelectual del que está en frente, pero es que además se presenta un caso claramente desquiciado, que es creerse listo sin argumento alguno, dando a entender que él mismo se cree lo que está diciendo y lo que está pensando, comenzando a mostrar rasgos paranoicos bastante preocupantes.

“La ventaja de ser inteligente es que así resulta más fácil pasar por tonto. 

Lo contrario es mucho más difícil”

(Kurt Tucholsky)

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Ser listo o no es muy relativo. En algunas situaciones podemos actuar de forma inteligente y en otras no. No tenemos una varita mágica y las decisiones son tan continuadas que es difícil incluso contabilizar los resultados obtenidos. Sabemos por una simple cuestión de probabilidades, que a veces acertaremos y que a veces no. Solemos quedarnos y recordar con más frecuencia con las que no acertamos porque nos infringen pena y frustración; y sin embargo les solemos dar poco valor a aquellas veces que en las que acertamos, aunque realmente deberíamos sentirnos bien por haber tomado la decisión correcta o por haber actuado de la mejor manera y la más conveniente.

Pero creerse automáticamente mejor, más listo, mejor preparado, autoconvencerse de ello y además pregonarlo a los cuatro vientos trae consigo una imagen impropia de alguien que se pueda considerar sensato, humilde y buena persona. No se trata de ser timoratos se trata de ser consecuentes. No se puede ir por la vida de listo, aunque tengamos tantos y tantos casos a nuestro alrededor que indican que quizá no es mala artimaña, viendo sobre todo el éxito que tienen, máxime cuando la mayoría de la gente los trata de ‘listos’. Es decir, la mayoría sabe perfectamente que es tonto, aunque vaya de listo, pero le preparan la lanzadera para que obtenga el éxito deseado. Llegados a este punto habría que analizar seriamente a la sociedad que rodea a elementos de esa índole. Porque donde deberían estar es en el cajón de los recuerdos, bien escondidos y avergonzados.

Mucha gente acostumbra a confundir términos. Y no es lo mismo ser listo que parecerlo, que hacérselo o que ser realmente inteligente. Esto recuerda aquella frase que dice que cuando uno tiene mucho dinero no debe mostrarlo físicamente. Con la inteligencia debe pasar lo mismo, cuanta más se tiene menos se debe mostrar. Lo que quiere decir que se puede utilizar pero no mostrarla para aparentar. Cuanto más me digas que eres listo menos te creeré, viene a ser la conclusión de esta hipótesis. Pero la verdad es que ya cansa ver a tanto listo por todos lados, vanagloriándose de lo que no son, haciendo ver lo que no son, intentando hacer creer lo que no tienen, es decir, talento.

Cuando alguien es list@ se aprecia en seguida, tiene ese no se qué que le hace intuir ciertas cosas, adelantarse a otras, salir de algún problema, vencer las adversidades, analizar consecuentemente las posibilidades, tomar decisiones acertadas. Lo detectamos casi al instante porque tiene rasgos característicos. Por lo menos sabemos que de tonto no tiene ni un pelo. Los grados de listeza quedan en segundo plano y tampoco son tan importantes, pero cuando alguien no es tan list@ como pregona también lo detectamos pronto. O quizá antes. Depende del grado de gilipollismo que atesore. Nos damos cuenta de que no intuye nada, que no percibe nada, que no tiene empatía ni sabe negociar o discutir. Hay muchos tipos de listos pero destaca el espabilado.

No sabemos exactamente el motivo por lo que abundan esta clase de individuos pero ya comienza ser cansino. Incrustado en todas las esferas sociales, artísticas y mediáticas, parece que atesoran un atractivo que los hace ser imprescindibles, cuando la realidad es todo lo contrario. No nos hacen falta para nada, absolutamente para nada. Sin ellos todo andaría mejor, por lo menos sería todo más sensato, más racional y más sano. Señalemos a ese que se hace pasar por listo, que sólo intenta aprovecharse de los demás, y mirémosle a los ojos para que se dé cuenta de que no engaña a nadie, que sobra, que no tiene nada que ver con el resto de las personas que habitamos su mundo. Hagamos algo antes de que esto crezca y se haga completamente imposible erradicarlo.

comentarios
  1. Lao Tse cita: “En el mundo no hay nada más suave que el agua pero para atacar lo que es más duro y fuerte ninguna cosa podrá superarla, lo blando vence a lo duro, lo flexiblea lo rígido”. Hay dos cosas en el mundo que todo lo pueden: el tiempo y el agua. El agua, con ser el material más blando, gota a gota puede destruir el más duro diamante y se puede infiltrar en la más dura roca, oxidarla y romperla en el invierno. Eso es ser listo, a mi modo de ver! No demuestres que tan inteligente eres, haste el tonto, y actúa!

    Saludos!

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  2. Javier dice:

    Nosotros vivimos con uno hace años que era no listo, sino “superlisto” este nos miraba con una cara de superioridad a los ojos como diciendonos no teneis ni idea, y siempre era superior, vivia como en una continua lucha, si tu comprabas un ticket de avion a España a buen precio el compraba otro y “nos contaba” que mas barato ( habria que ver la realidadad ) y se reia a tu cara, si te comprabas ropa, iba se compraba la misma o parecida ( falta de imaginacion ) y se reia al preguntarte cuanto habias pagado tu y cuanto el, te discutia hasta lo indiscutible, hasta cosas de tu propio barrio o zona, carreteras que tu transitabas cada dia desde que eras un crio, vamos todo, era listo profesional y tenia que ganar…………………..
    No creo que hay solucion, vienen asi de fabrica.
    Javier

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  3. Son una plaga, no es tan fácil hacerlos desaparecer.!!

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