Diario de pensamientos: Planes, planes, planes…

Publicado: 15 de septiembre de 2012 en Diario de pensamientos
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“Si es planeado, es aburrido”

(Freddy Mercury)

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Cuando hablamos de un plan nos solemos referir a un programa o a un procedimiento que vamos a desarrollar para conseguir un determinado objetivo. Y cuando hablamos de planes los podemos imaginar de muchas maneras, pues hay planes en todos los terrenos. Lo que denominamos como planes personales son todos aquellos objetivos que nos proponemos a corto, medio o largo plazo. Siempre se ha dicho que preparar un buen plan es básico para poder llevar a buen puerto todas las iniciativas. Los planes han existido siempre y seguirán existiendo puesto que son la base de una buena estrategia. Hay multitud de planes y nos rodean a diario; todos los que ostentan cargos de responsabilidad nombran sus planes de forma habitual, ya sea porque suena bien o por justificar sus sueldos.

El caso es comentar y presentar la preparación de planes. Y de cada uno depende la cantidad y la calidad de dichos planes. Así a bote pronto surgen nombres de planes como los urbanísticos, los sociales, los empresariales y de negocio, los de pensiones, los deportivos, los estratégicos, los operativos, los de publicidad y marketing, sanitarios, militares, etc… En cualquier segmento o sector, ya sea en el ámbito personal, social o empresarial, aparecen nombres de nuevos planes, es un círculo vicioso que jamás se detiene. Pero si profundizamos en el tema nos daremos cuenta de que no todo el mundo sabe planear. Me refiero a planear algo concreto. La carencia de evaluar y analizar las situaciones para procurar una estrategia futura próxima se convierte complicada para muchas personas. Claro que hay muchos que son maestros de planear y eso tampoco significa que les dé resultado.

“El hombre tiene mil planes para sí mismo.

El azar, sólo uno para cada uno”

(Mencio)

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Ahora están de moda los ‘coachers’, esas personas que ayudan a motivarse a personas que no saben preparar planes personales de futuro y que se encuentran un poco perdidas. Existen los asesores personales, aquellos que te motivan y te aconsejan para sacar lo mejor de ti. Pero debemos partir de una base, y es que no siempre se van a cumplir dichos planes, de hecho, la mayoría de veces no se cumplen y hay que acudir a los famosos ‘planes B’. Quizá los planes B son los más importantes y todavía menos gente sabe prepararlos. Si hay mucha gente que es incapaz de preparar planes en general, hay que imaginar que preparar planes B es todavía más complicado para muchas más personas. Pero dichos planes B ya son casi más básicos que los planes A, puesto que se da por hecho que en un porcentaje altísimo los planes que diseñamos con anterioridad no van a salir adelante y hay que echar mano de los alternativos.

Dice la teoría que para planificar bien es básico tener uno o varios objetivos a realizar junto con las acciones requeridas para que concluyan exitosamente. Un proceso continuo de toma de decisiones para alcanzar el futuro deseado, teniendo en cuenta los inconvenientes, los obstáculos y el resto de problemas que puedan ir surgiendo durante dicho proceso. Hay factores internos y externos que pueden dar un vuelco al resultado final. Todo debe analizarse, desde lo más simple hasta lo más complicado. Hay que saber gestionar correctamente todas las posibilidades, visualizarlas, imaginarlas, ponerse en la mejor y en la peor de las situaciones posibles, y a partir de ahí saber moverse y, sobre todo, saber decidir.

“No dejes que los planes que tienes para ti

sean más importantes que tú mismo”

(Wayne Dyer)

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Ahí llega el momento clave, la madre del cordero como se suele decir, lo más difícil:  la toma de decisiones. Si para algunos ya es difícil preparar un plan y mucho más difícil crear planes alternativos, no hablemos ya de ir tomando decisiones a medida que los acontecimientos van tomando el poder de la escena en el momento determinado. Hay gente que tiembla a la hora de tomar decisiones y hay gente que no tiene ningún problema en ejecutarlas. Hay cuatro pasos o etapas que intervienen en el proceso según los expertos: 1) se comienza por identificar el problema (análisis de la situación); 2) para luego desarrollar las alternativas (planes); 3) y después elegir la alternativa más conveniente (toma de  decisiones); 4) para terminar con la ejecución del plan. Pero ejecutar el plan no significa que todo haya terminado y que el final sea efectivo, al contrario, ahí debe comenzar la elaboración automática del plan B, mediante el mismo proceso, pero visualizando por adelantado por donde va a fallar el plan A. Un nuevo proceso, más costoso incluso, puesto que planeamos sobre un plan ya revisado y ejecutado, que suele hacerse para que salga bien, con lo cual preparar uno alternativo ya da por hecho que admitimos el fracaso del anterior. Pero es evidente que lo necesitamos y debemos darle la misma importancia.

La experiencia actual nos dice y nos demuestra que el plan B quizá pueda salir bien pero que a lo mejor no es el definitivo. Hay que seguir elaborando planes alternativos sin saber siquiera si el plan anterior va a funcionar realmente. Con lo cual el análisis final de todo ello deriva en una sucesión continua e inacabable de preparación de planes sobre planes que desarrollan nuevos planes que se van cayendo o no son usados, o se usan para seguir elaborando otros nuevos. Una cadena de planes, algunos ejecutados, otros no, pero una puesta en escena necesaria, obligada y casi casi existencial. Saber decidir nadie lo tiene asegurado como tampoco nadie tienen asegurado el éxito. Y el transcurso lógico de los errores es el que nos hace más hábiles. Podríamos decir que la sucesión de tomas de decisiones erróneas nos ayudan, no tanto a elegir mejor en el futuro, pero sí a ser más precavidos, a elaborar mejor los planes o con mayor atención, aunque seguramente todo nos llevará a una determinación única: debemos seguir planeando.

“La vida es todo aquello que te va sucediendo

mientras estás ocupado haciendo otros planes”

(John Lennon)

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comentarios
  1. Planear es mas común de lo que muchos piensan. Es normal, ya que tu planeas según tu comportamiento pero no planeas el comportamiento de la demás personas y tu sabes que las ideas de las personas que te rodean son una constante o incógnita, no lo puedes calcular , entonces es muy difícil planear las cosas porque uno nunca sabe el comportamiento relativo de los individuos.

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  2. Nick dice:

    “La vida es todo aquello que te va sucediendo
    mientras estás ocupado haciendo otros planes”
    (John Lennon)
    Genial la frase.
    Recordando el pasado, bueno o malo, o alimentando nuestro diálogo interno con preocupaciones o expectativas futuras, dejamos de vivir el momento presente.
    El instante actual es lo eterno, lo real,el verdadero prodigio.

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  3. A veces ocupamos tanto tiempo en planificar actividades, proyectos u otros, que el tiempo que dedicamos a llevarlos a cabo y si no resultan nos sentimos tremendamente frustados, es bueno tener un plan, pero con márgenes de adecuación y menos rígidos.

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