Paranoias

Publicado: 13 de junio de 2012 en Artículos
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“Es mejor ser Paranóico que lamentar consecuencias”

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Gente que ve lo que no es, gente que se imagina lo que no es, gente que se cree lo que imagina, gente que necesita imaginarse lo que no ve para creérselo. La paranoia es hábito común en el género humano y con el paso de las décadas crece y crece sin síntomas de que la tendencia vaya a cambiar. No se sabe si se trata de una necesidad de imaginar para saber, o porque no se sabe se imagina, lo que pasa es que si se imagina demasiado sin saber suele pasar que lo que se imagina acabe siendo falso, con lo cual acabamos en una espiral de falsas certezas o de certezas falsas de donde no podemos salir.

“¿Por qué esa persona me mira tanto?”

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No todo el mundo se deja arrastrar por el estilo paranoico, pero hay que reconocer, que muchas personas son técnicos y expertos en provocarlo. Se ha desarrrollado y perfeccionado una industria de fabricación paranoica al alcance de todos los públicos y en todos los lugares del mundo; tan sólo hace falta una buena dosis de entereza, dejar los escrúpulos en la mesilla de noche y lanzar a diestro y siniestro tendencias que obliguen a muchas personas a creer lo que no es, a ver lo que no hay o a imaginar lo que no sucedió. Con una buena dosis de paciencia y esperando madurar el tiempo, la cosecha acaba por presentarse en forma de delirio colectivo, donde nadie sabe de dónde sacó la absurda idea que le lleva a creer o a reconocer cosas que no han existido jamás, pero que acaban siendo impuestas al conjunto de todos casi con calzador, de forma brusca y haciendo sentir al que no imaginó nada de eso o que no llegó ni siquiera a visualizar una muestra del ejemplo, como un auténtico jugador en fuera de juego.

“No porque sea paranóico, quiere decir que esté fuera de peligro”

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La paranoia social o multinacional se traslada con fuerza de un lugar a otro con solo apretar un botón llamado ‘enter’. La información que se desea lanzar recorre a una grandísima velocidad cada uno de los puntos requeridos, llegando a tener éxito en múltiples casos o no llegando a interpretar correctamente el mensaje inicialmente pretendido. Sea como fuere, el mensaje que se quiere lanzar queda claro, y aunque a muchos ni les haga tilín y aunque otros muchos lo ignoren, la fuerza paranoica arranca de cuajo muchas mentes débiles que quieren creer, que quieren ver, que quieren imaginar.

“No es que sea paranóico, es que en verdad me están siguiendo”

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Ese es el objetivo. No hay otro. No se trata de cuántos enfermos hay por kilómetro cuadrado, no van por ahí los tiros. La esencia es provocar, y en el caso concreto de la paranoia, es hacer creer esa esencia, de forma brusca, sutil o como sea. La cuestión es que alguien pique en el anzuelo y siga lanzándose a pescar nuevos paranoicos para que la trama continúe. A nivel médico, la paranoia se refiere a todo tipo de sensaciones angustiantes que el ser humano puede sentir, una manía persecutoria, delirios de grandeza, celos, etc. Se dice de la paranoia que es un trastorno de tipo crónico, aunque a veces puede ser ocasional. En los tiempos actuales parece que se han puesto de acuerdo los psiquiatras en denominarlo trastorno delirante.

“Me persiguen.Tú no te das cuenta, pero me persiguen”

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En el libro ‘La paranoia’ escrito por Enrique González Duro, se afirme que muchos de los factores desencadenantes de esta enfermedad se encuentran concentrados en individuos que presentan un acusado narcisismo, expuestos a serias frustraciones personales, dotados de baja autoestima. Todo esto es el cóctel perfecto para que se dispare la proyección natural para atribuir en ellos mismos aquellos impulsos, fantasías, frustraciones y tensiones que nos resultan inexplicables, inaceptables e insoportables en nosotros mismos. El pensamiento paranoide es rígido e incorregible, no tiene en cuenta las razones contrarias, sólo recoge datos o signos que le confirman el prejuicio, para convertirlo en convicción.

“Sospechar es mi necesidad. Si sospecho, puedo evitar problemas”

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Las acciones paranoicas, cada vez más de moda, demuestran que en la sociedad actual muchas cosas no funcionan. No hay que ser sociólogo para darse cuenta, cuando el comportamiento individual paranoico se multiplica para convertirse en un estado social paranoico hay que reconocer que hay que meterse a sanearlo inmediatamente, de lo contrario  podemos caer masivamente en la locura colectiva, de la que nos será muy difícil salir dado que no sabremos identificar que estamos en su interior. Muchas veces la paranoia se enfatiza en evitar una acción, aunque se desea, y el pretexto no es otro que el no causar conmoción. Se piensa que algo o todo puede dañar, lastimar, empeorar, estropear. Cuando los gobernantes de todo el mundo consigan controlar los ataques colectivos de paranoia se habrá solucionado algo. Lo que ocurre es que, generalmente, son esos mismos los que provocan dichas reacciones. Por no hablar de organismos internacionales, mercados, bancos, organizaciones multinacionales, medios de comunicación, etc. Estamos rodeados de enfermos y nuestra única salvación es no caer en sus redes. Difícil tarea dado la magnitud del asunto.

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comentarios
  1. Mecha Carbo dice:

    Ayyyy pue no sé muy bien lo que es, lo que sí sé, es que casi todos los grandes cacaos (léase, los y que “líderes”, la padecen… por lo demás, a mi que me registren….

    Me gusta

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