Pío Baroja

Publicado: 26 de mayo de 2012 en Literatura
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“La verdad es que en España hay siete clases de
españoles… sí, como los siete pecados capitales. A
saber:
1) Los que no saben;
2) los que no quieren saber;
3) los que odian el saber;
4) los que sufren por no saber;
5) los que aparentan que saben;
6) los que triunfan sin saber, y
7) los que viven gracias a que los demás no saben.
Estos últimos se llaman a sí mismos “políticos” y a
veces hasta “intelectuales”.

***

Pío Baroja y Nessi nació en San Sebastían en 1872 y murió en Madrid en 1956. Fue escritor de la llamada Generación del 98, además de médico. Perteneciente  a familias muy distinguidas y conocidas de San Sebastián, siempre relacionadas con el periodismo y los negocios de imprenta. Su abuelo, que tenía el mismo nombre, editó en esa ciudad el periódico ‘El liberal guipuzcoano’ durante el Trienio Liberal. Por parte de la familia de su madre había una rama italiana de la parte de la Lombardía, los Nessi, de ahí el origen de su segundo apellido.

“Sólo los tontos tienen muchas amistades.

El mayor número de amigos marca el grado máximo en el dinamómetro de la estupidez”

***

Si por algo se caracterizó desde su juventud fue por ser un solitario. Se incluía desde joven entre esos que tenían más sensibilidad de la necesaria. Tímido, independiente, misógino, rechazaba el matrimonio, atacaba la prostitución. Optó desde su órbita particular por la autorepresión, lo que él denominaba un desequilibrio y un talante de hombre rabioso. Todo se centraba en un pesimismo general sobre todo, pero en particular, sobre el hombre y el mundo. Para Baroja el hombre es ese ser egoísta, cruel y brutal. Sin embargo, tenía otro perfil, más escondido, pero no menos cierto, el de un hombre compasivo, humano, tierno con los necesitados, ya fueran marginados o desvalidos, un sentimental en toda su extensión, necesitado de cariño, muy sensible al dolor y a la injusticia. En su obra se puede constatar esos aspectos.

“A una colectividad se le engaña siempre mejor que a un hombre”

Porque si de algo presume es de su honestidad y de su sinceridad. No engaña ni se engaña. Se muestra tal como es. Y ese fue su código de moral y de conducta y lo exprimió hasta el final. Su fama de individualista no le abandonó nunca, aunque muchos pudieron ver el interior de su alma. En 1900 publica sus primeros escritos tras una serie de colaboraciones en periódicos y revistas. Fue muy prolífico, escribiendo cuentos, relatos cortos, artículos, ensayos y novelas, siendo éstas últimas las de verdadera importancia creativa. Se consagró como un gran escritor, haciendo de la escritura su forma de vida, convirtiéndose todavía más en sedentario. En 1935 ingresó en la Real Academia y durante la Guerra Civil vivió en Francia para instalarse de nuevo en Madrid a partir de 1940.

“Es que la verdad no se puede exagerar.

En la verdad no puede haber matices.

En la semi-verdad o en la mentira, muchos”

***

En 1900 publica ‘Vidas sombrías’, una recopilación de cuentos. En esta obra se encuentran el origen de todas las obsesiones que reflejó en sus novelas posteriores. El libro fue muy leído y consiguió muchos afamados seguidores, entre los que se encontraban Miguel de Unamuno, Azorín y Pérez Galdós. De esa forma Baroja se acercó lentamente al mundillo literario, abandonando el negocio de panadería que había comenzado. Estrechó mucho la amistad con Azorín, e hizo intentos para comenzar en política, presentándose como concejal en Madrid  pero fracasó. La amistad conjunta con Maeztu conformó el llamado ‘Grupo de los Tres’.

“Buscar la unanimidad por la violencia es labor baldía”

En 1903 estuvo en Tánger como periodista corresponsal de prensa para ‘El Globo’. Viajó por toda Europa acumulando una impresionante biblioteca especializada en ocultismo y brujería. Aunque era devoto de su tierra eligió Navarra para veranear. Eso quizá le salvó la vida en 1936 al poder huir a Francia tras el alzamiento del 18 de julio. Pasó detenido una noche por los carlistas que le odiaban por agnóstico. En 1921 fue operado de próstata y aunque logró recuperarse se quedó impotente. Quizá ese asunto le volvió un poco adusto. Su principal aportación a la literatura es la observación y valoración objetiva, documental y psicológica de la realidad que le rodeó. Tenía una especial agudeza psicológica a la hora de conocer a las personas. Quizá su famosa su misoginia sea un mito mal fundado, ya que describió numerosos personajes femeninos encantadores, mostrándose observador de las virtudes y defectos de las mujeres.

“La música es un arte que está fuera de los límites de la razón,

lo mismo puede decirse que está por debajo como que se encuentra por encima de ella”

***

En sus novelas reflejó una original filosofía realista, producto de la observación psicológica y objetiva, lleno de pesimismo. Se comparaba con Nietzsche cuando predicaba una especie de redención por la acción, de ahí vienen esos personajes aventureros y vitalistas que inundan sus novelas, pero también personajes desengañados, aunque nunca abandonando sus ideas anticlericales. Incluirle en la Real Academia Española fue el único honor que se le dispensó durante la dictadura.

“Aunque tengamos la evidencia de que hemos de vivir constantemente en la oscuridad y en las tinieblas,

sin objeto y sin fin,

hay que tener esperanza”

Su mejor literatura terminó con la guerra, salvo la obra ‘Desde la última vuelta del camino’, uno de los mejores ejemplos de autobiografía en lengua castellana. Toda su vida fue un gran caminante, le encantaba pasear por Madrid, y en sus últimos años fueron conocidos sus continuos paseos por el Parque del Buen Retiro, y allí se levantó la estatua en su memoria. Sus trilogías fueron eternas y entre ellas destacan: ‘Tierra vasca’, que agrupaba ‘La casa de Aitzgorri’ (1900), ‘El mayorazgo de Labraz’ (1903) y ‘Zalacaín el aventurero’ (1909); ‘La lucha por la vida’ agrupaba ‘La busca’ (1904), ‘Mala hierba’ (1904) y ‘Aurora roja‘ (1904); ‘La raza’, formada por ‘El árbol de la ciencia‘ (1911), ‘La dama errante‘ (1908) y ‘La ciudad de la niebla‘ (1909); ‘El pasado’, formada por ‘La feria de los discretos‘ (1905), ‘Los últimos románticos‘ (1906) y ‘Las tragedias grotescas‘ (1907).

“Cuando el hombre se mira mucho a sí mismo, llega a no saber cuál es su cara y cuál es su careta”

comentarios
  1. Rosa dice:

    No conocía nada de el.. Gracias por este post…

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  2. Mecha Carbo dice:

    Fenomenal… después de tantos años y no es que estamos igual… estamos peor… igual hemos conseguido algunos beneficios sociales, pero en cuanto a ser “ciudadanos” nos falta que .. jode…..

    Me gusta

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