Gao Xingjian

Publicado: 24 de mayo de 2012 en Literatura
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“La verdadera preocupación nacía de que no sabía lo que andaba buscando.

Demasiada reflexión, lógica, sentido”

***

La literatura es universal. Las palabras navegan de un lado del globo a otro, sin fronteras, sin recursos limitados. Cuando se trata de expresar un folio en blanco permite abrir puertas, barreras y, sobre todo, culturas. Los idiomas son instrumentos para un fin: crear. Escribir supone liberación, significa libertad hasta tal punto que da igual del lugar que sea originario el escritor, da igual en que idioma se exprese, lo verdaderamente importante es la creación. Lo que queda, la esencia.

“No sabía si,

en el curso de mi vida,

era yo quien después de todo me había mostrado más ingrato con los demás,

o bien los demás conmigo”

***

La literatura asiática es especial. Se adentra en un mundo de filosofía y de espiritualidad. Quizá no logra convertir su deseo de enganchar al lector. Pero se embarca en la dura tarea de introducir la vida de los personajes en sus inquietudes más profundas, esas percepciones más lejanas, más cercanas al mundo y más lejos de la mente de cualquiera. Una literatura anclada en lo más hondo de la mente de los personajes, escrutando ideas, seleccionando formas y maneras, ideando nuevos territorios donde descansar y donde sentirse más libre. Si la literatura es libertad, la literatura asiática se alimenta de esa libertad, ofreciendo una visión muy particular para los habitantes del planeta.

“Las mujeres son más malvadas aún que los hombres

porque han sufrido más heridas.

Son más sensibles que los hombres”

***

Gao Xingkian nacio en Ganzhou, China, en enero de 1940. Actualmente reside en Francia y ya posee la ciudadanía francesa. En 2000 consiguió el Premio Nobel de Literatura por el conjunto de su obra. Estudió lengua francesa en el Instituto de Lenguas Francesas de la Universidad de Pekín. Durante la Revolución Cultural fue enviado 6 años a trabajar como agricultor para ser reeducado, término extendido por el régimen, por haberse dedicado a la escritura. Tras ese período trabajó en la Asociación de Escritores Chinos como traductor de francés y fue entonces cuando publicó su primera novela en 1978. Le siguieron varias obras de más importancia como ‘La señal de alarma’ (1982), ‘Parada de autobús’ (1983) y ‘El salvaje’ (1984). Ya tras la publicación de su segundo libro comenzó a tener problemas con la censura, que le limitó a la hora de poder publicar. Más tarde publicaría ‘La otra orilla’ (1986) y tras ello, y aprovechando un viaje a Francia en 1987, decidió fijar su residencia en ese país, para adquirir con el tiempo la nacionalidad. En Francia no se detuvo y siguió escribiendo. Y fue allí donde escribió quizá su mejor obra publicada en 1989 ‘La montaña del alma’. En 1998 publicó ‘El libro de un hombre solo‘. Dos años después la Academia le concedería el Nobel de Literatura.

“Tú sabes que no hago nada más que hablarme a mí mismo para distraer mi soledad,

sabes que mi soledad es irremediable,

nadie puede consolarme,

no puedo recurrir a otro que a mí como interlocutor de mis discusiones”

***

Toda su obra está impregnada de recursos poéticos, entremezclados con narrativa fría, calculada, solitaria. Emerge desde un punto individualista para congraciarse con el mundo que le rodea. Es un ciudadano del mundo invitando al planeta a reunirse con él. Es un hombre abierto al mundo en toda la extensión de la palabra. Es una literatura universal, abierta a cualquier tipo de interpretación, libre pensadora, que difiere de dogmas y de fes. Le da un cierto toque de amargura y de tristeza para ofrecernos belleza por todas sus páginas.
‘La montaña del alma’ es la historia de un viaje, es la ficción de un viaje, de un encuentro entre el hombre y la China rural. Un encuentro de ideas, de naturaleza poderosa, digna de un enorme talento, donde se restriegan pensamientos, emociones, interioridades. En parte autobiografía, la historia narra la búsqueda de un hombre mediante un viaje de la montaña Lingshan. Una combinación perfecta de historias, de relatos, de viajes, de personajes sin nombre, de poesía y de leyendas de personas que van apareciendo por el camino.  Una obra maestra y capital para entender la obra del escritor chino. Una invitación a descubrir el imperio de los sentidos. Una emoción diferente, asiática, profunda.





comentarios
  1. Mecha Carbo dice:

    Me gusta mucho tu artículo y cada día se expande más nuestra mente (al menos los de algunos) pero una reflexión que a lo mejor no viene a cuento… Para los que hablamos varios idiomas o solamente dos… ¿ no notaís que hay algunas palabras que expresan más el sentimiento en sí, que las mismas (o traducidas o similares) que en otras??? A mi me pasa…

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