Up in the air

Publicado: 16 de mayo de 2012 en Cine
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Quizá el guión no es una obra de arte, y la película no enamora aunque entretiene. De lo que no hay duda es de que esta película sirve para describir los movimientos y las coacciones de las grandes empresas hacia sus trabajadores. Dejando a un lado el lucimiento personal del protagonista (George Clooney), de sobras sabido que sus apariciones se cuentan más por decepciones que por actuaciones sublimes, quizá porque nunca ha sido un gran actor sino uno del montón. Pero ya se sabe que si el físico acompaña y miles de fieles seguidoras le secundan, tiene un talón en blanco para realizar películas año tras año.

‘Up in the air’ fue criticada por muchos. Se la trató de aburrida, por poco consistente, pero no debemos olvidar que desata y destapa argumentos críticos hacia el nuevo camino emprendido por los departamentos de recursos humanos de muchas empresas multinacionales, y no tan grandes, para crear esos protocolos de despido en serie. Como muchas de esas empresas no saben o no se atreven a realizar dichas funciones contratan los servicios de agencias especializadas en tales temas. Crear una agencia especializada en decirle a miles de trabajadores que han sido despedidos por la empresa con la que han trabajado uno, tres, cinco o diez años, por decir algo, parece surrealista, sin embargo, sucede, y se convierte en un nuevo negocio del siglo XXI.

La narración transcurre como una road-movie, utilizando los aviones como plataforma para ir visitando ciudades y empresas de todos los Estados Unidos, con el único instrumental necesario de un maletín y algunas carpetas donde se contiene información de los trabajadores que van a ser despedidos. Suena irónico que el argumento de estas ‘agencias despedidoras’ sea el de reorientar el futuro de los citados trabajadores, haciéndoles ver que quizá la empresa les está haciendo un favor y que, a partir de ese día, son libres para comenzar a realizar la vida que siempre han esperado, aquella con la que han soñado. El cinismo llega a unos niveles imposibles de cuantificar.

Decirle a alguien, a ese trabajador que lleva casi toda una vida dedicada a una empresa, en una fría habitación de la empresa, bien alejada de los despachos de sus jefes, por medio de una persona que no ha visto en toda su vida, y de una forma rápida y directa, que su trabajo y su contrato con dicha empresa ha finalizado en ese preciso instante, tiene ante todo una parte de valentía y de falta de empatía, hay que echarle narices, no todo el mundo vale para eso, sobre todo porque no sabes cómo va a reaccionar la otra persona. Hoy en día, millones de trabajadores de todo el mundo saben o sospechan que en cualquier momento pueden ser despedidos por sus empresas. Es un hecho posible que puede suceder en cualquier momento. Eso puede engendrar nervios, inestabilidad y ansiedad, pero ver las escenas de los despidos en la película cuando menos te deja frío y casi sin ganas de pertenecer a ninguna de esas empresas.

También sirve para comprobar cómo el protagonista se ha creado una forma de vida gracias a su trabajo, dedicado a viajar de un lugar para otro, sin un destino, sin un hogar, sin amigos ni pareja estable. Una vida deambulando de ciudad en ciudad sin conocer nada de todo lo que le rodea. Digamos que es el personaje idóneo para comunicarle a cualquiera que ha sido despedido. La vida transcurre entre aviones, aeropuertos, hoteles, y coches de alquiler. Pero como la ironía en la vida se impone, su propia compañía se plantea recortar costes, y eso incluye todos esos gastos en aviones y hoteles. En cierta forma le intenta cortar o eliminar su propia forma de vida. Y para ello contrata a un cerebrito joven y salido de la universidad interpretado por Anna Kendrick, quien tiene la idea de despedir a los trabajadores a través de videoconferencia. El sistema abarata los costes actuales y además evita la confrontación con el trabajador cara a cara.

Está visto que la sofisticación y la deshumanización son algo que están a la orden del día. Y aquel que consigue mejorar los sistemas hacia esa dirección tiene las puertas abiertas, talón en blanco y posibilidades de futuro en miles de empresas de todo el mundo. Aquel, en cambio, que piense más en la impresión moral o ética hacia el comportamiento de las empresas hacia sus trabajadores, y se preocupe más por la buena impresión, seguirá el camino de éstos, es decir, el despido. Bienvenidos a la realidad laboral mundial.


comentarios
  1. Javier dice:

    A mi me gusto mucho esta pelicula, se la recomiendo al que la pueda ver.
    Javier

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  2. Interesante el tema de los despidos en serie. para los tiempos que corren, lo encuentro de lo más adecuado.

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