El jardinero fiel

Publicado: 2 de mayo de 2012 en Cine
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Fernando Meirelles, brasileño, director de cine, siempre se interesó por la arquitectura y de hecho la estudió. Y mientras estudiaba comenzó su carrera cinematográfica en plan aficionado. Con la película ‘Ciudad de Dios’ (2002) le llegó el éxito y la fama. El reconocimiento mundial. Pero ahí no se detuvo. Volvió a sumergirse en oscuras tramas, identificando el cine de drama y de tensión. Amparado por la novela del gran  John le Carré (Inglaterra, 1931), y apoyado en el guión adaptado por Jeffrey Caine, Meirelles bucea en el mundo de las farmacéuticas y en el mundo africano. Atravesando, gracias a una magnífica fotografía de César Charlone, paisajes inolvidables del continente negro, se transpira pobreza, se transpira la esclavitud del siglo XXI, se transpira la opresión y la injusticia.

Es una de esas películas que, visión tras visión, sigues descubriendo detalles escondidos, detalles en los que no te habías detenido. Sin duda, es una gran obra de arte del cine contemporáneo. Una película apasionante, perfecta, conmovedora. Un historia que describe la realidad del ser humano como máquina de engendrar violencia, odio, ambición y poder. Una película que se introduce en la mente de todos aquellos que hacen lo que sea necesario para saciar su codicia, su ambición más desbordada. Hay talento, hay pasión, hay amor y hay amistad.

Meirelles vuelve a saber describir un panorama siniestro, una escena brutal pero real, de la mejor manera. Una forma creíble de ver los rincones escondidos de las multinacionales. Un ejemplo sensato y verídico de lo que algunos (millones) seres humanos tienen que soportar a diario. Un homenaje con mayúsculas hacia ese continente tan olvidado, tan devastado y tan explotado. Pero la historia cuenta cosas reales, hechos que suceden día a día, ante los cuales el espectador reacciona de forma indignada y resume sus reacciones en un asco general por la condición humana.

La acción transcurre en Kenia, donde asesinan a Tessa, papel magistralmente clavado por Rachel Weisz. Tessa es una activista que ha investigado y buscado información para denunciar el trabajo de una multinacional farmacéutica en el país africano. Un médico que le acompaña ha huido y todo hace pensar hacia un crimen pasional. Todos los diplomáticos británicos creen que el asunto será resuelto por su marido, interpretado también de forma fantástica por Ralph Fiennes. Este es un diplomático de perfil bajo, donde busca el equilibrio entre perder a la mujer que ama o ajustar su posición profesional. Juntos protagonizan una pareja fuera del uso, dos seres de personalidades diferentes unidos por el amor, felices en su matrimonio y esperando un hijo. Perseguido por las sospechas de infidelidad decide investigar. Eso le llevará a descubrir la verdad y a salvar el buen nombre de su mujer. Pero para conseguir eso debe aprender sobre la marcha cómo funciona un mundo del cual siente pavor y odio al mismo tiempo, mientras lo descubre lentamente.

Sin duda la película es una crítica directa. Cuenta unos hechos. Pero Meirelles sabe intercalar escenas de amor, de matrimonio, junto a la pobreza del lugar, junto a la realidad de la situación. Mundos paralelos unidos por un territorio, por un lugar. Se habla de sida, se habla de enfermedades, de supuestas mafias farmacéuticas, se habla de infidelidad o de celos, pero se encuentra la lealtad hacia el otro, hacia la pareja, el saber salvaguardar y proteger la situación y la posición del otro. Un refinado placer de saber callar para no desenmascarar antes de tiempo. Destacan los dos protagonistas, de hecho Weisz consiguió el Oscar de reparto, pero Fiennes interpreta a su protagonista de manera sublime, con delicadeza, pasando de ser un personaje secundario a liderar la acción para luego dejarse vencer por los acontecimientos de forma muy natural.

Destaca asimismo en la película el acierto y la profesionalidad de Charlone con una fotografía que plasma verdaderamente la realidad de la luz africana, y la música del español Alberto Iglesias, uno de los mejores músicos de cine del mundo en la actualidad. La aventura africana se nos hace inolvidable y la joya que nos deja Meirelles es difícil de superar. Una historia muy triste, deprimente tal vez, pero la realidad supera siempre la ficción. No debemos olvidar eso. Hay muchas escenas que recordar y que permanecerán en nuestra memoria. Casi todas ellas tristes. Casi todas sintiendo que algo de humano hemos dejado en muchos sitios y sin poder arreglarlo. Suspense, drama, romance, intriga, fascinación, un cúmulo de adjetivos inolvidables que revolucionan nuestra mente y que nos hace meditar profundamente sobre el planeta que vivimos y que compartimos. Una historia poderosa que no se puede olvidar.

comentarios
  1. De historias poderosas … !!! que belleza

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  2. Blanca Miosi dice:

    Justo hoy la pasan por cable, la veré sin dudas.

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  3. Una de las películas que más me han emocionado en los últimos años. Parábola sobre el verdadero amor, (entre otras cosas como el altruismo, los valores morales…), dura y triste. Como inevitablemente tiene que ser.

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  4. Mecha Carbo dice:

    Una de mis películas favoritas. Muy buena tu reseña.

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