Caminar sobre las aguas

Publicado: 29 de marzo de 2012 en Cine
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Eytan Fox nació en Nueva York en agosto de 1964, pero con tan sólo dos años su familia decidió mudarse a Israel. Es escritor, guionista y director. En 2004 alcanzó éxito mundial con su película ‘Caminar sobre las aguas’. Una de las características del director es haberse declarado abiertamente gay y participar activamente en el tratamiento del mundo gay bajo su propio prisma. Actualmente vive en Francia. La película fue una coproducción sueca-israelí y su rodaje tuvo  lugar en Estambul, en Israel, en el Mar de Galilea, en el Mar Muerto, en Jerusalén y en Berlín.

Antes de ese éxito Fox ya había dirigido varias películas entre las que destacan ‘After’ (1990), que fue su primera cinta o ‘Yossi & Jagger’ (2002). Pero si por algo gustó e impactó esa película fue por su tratamiento de forma natural, sincera y directa de varios temas muy delicados, pero con un único trasfondo y un único mensaje: la amistad. Porque Fox trata la amistad por encima de todas las cosas, por encima de los complejos, de la historia, de la sociedad, de los artilugios más obsoletos, por encima del odio y del racismo, por encima de las inseguridad y de las ansias, por encima de la desesperación y la angustia.

(Eytan Fox)

Eyal es el nombre del protagonista de la historia, protagonizado por Lior Ashkenazi, un agente del servicio secreto israelí que tras el suicidio de su mujer se hunde en una solitaria depresión. Su mente parece estar en otro sitio mientras regresa de su última misión en Estambul (el asesinato de un supuesto terrorista islámico). Ahí comienza la historia y ahí comienza a atraparte la descripción de la narración. Desde el comienzo Fox trata de mostrarnos el lado más oscuro de Eyal, su mente aislada del mundo, una soledad enfermiza que no alcanza consuelo y que se deja llevar por sus intolerantes pensamientos. Todos esos pensamientos que tratará de no mostrar cuando sus superiores deciden apartarlo del servicio más activo para encargarle una misión a priori mucho más sencilla y apacible: la búsqueda y localización de Alfred Himmelman, un ex alto oficial alemán de la época nazi que, según sus últimas noticias, sigue vivo en algún lugar.

A pesar de su contrariedad y oposición, Eyal no tiene más remedio que acatar órdenes y es ahí cuando conoce al nieto del supuesto oficial nazi, Axel, interpretado por Knut Berger, el cual decide visitar a su hermana Pia que se ha mudado a vivir a Israel tras romper con su familia en Alemania. La misión de Eyal será la de hacer de guía turístico para Axel y así poder espiar a los dos hermanos con el fin de encontrar pistas que le lleven a encontrar a su abuelo. Esa misión hará que dos personalidades muy diferentes tengan que convivir durante unos días y así poder analizar el carácter del otro.

Axel se muestra jovial, natural, espontáneo, divertido, amante de la vida y de los placeres, tolerante con su entorno y dispuesto a declarar sus gusto sexuales en favor de los hombres. Por otro lado, Eyal muestra su lado más machista, más soberbio, distante, conservador  e intolerante, sin saber sacarse de encima su lado más racista, más profundamente ignorante e incapaz de poder disfrutar de un solo momento. Dos personalidades encontradas dispuestas a mostrarse tal como son. Una tensión que irá en aumento a partir de que los minutos de la cinta sigan adelante.

Se trata de superar miedos, de enfrentarse a realidades, a encararse con la verdad antes de salir huyendo, de emprender una huida hacia el futuro y no hacia el pasado. Pero también se trata de encontrar y establecer nuevas amistades, alejándose de las sombras que anidan en nuestro cerebro, aceptando las cosas tal como son y no con lo que nos han contado. Se trata de ser natural, de ver la vida como un medio para poder disfrutar y de conocer. De saborear la auténtica amistad más allá de recursos lógicos. Fox nos muestra una película dura y real, una joya con la que deleitarse cada minuto. Una oda a la amistad más genérica por encima de todas las cosas.

Una vez más una historia nos demuestra que encontrar la amistad más original merece todo lo que podamos imaginar. La amistad está por encima de todo, ya sean ideologías, pasado, educación y cultura. La amistad emerge para crear vínculos indestructibles y por eso es tan grande. Una maravillosa historia que conmueve y que enamora.


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