Críticos (Una profesión o una forma de ser)

Publicado: 25 de marzo de 2012 en Artículos
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David Fincher, director de películas como ‘The Game’, ‘El club de la lucha’, ‘La red social’ o su último estreno, el remake norteamericano del primer best seller de la trilogía del escritor sueco Stieg Larsson ‘Millennium’, a propósito de su polémica con la revista ‘New Yorker’ afirmaba que los críticos no sirven para nada. La polémica tenía su origen en lo que hizo el periodista del New Yorker, David Denby, saltándose los protocolos ordinarios para publicar su crítica de la película antes que nadie. La productora Sony pilló el gran enfado y el director no fue menos. Según el director, no le interesa para nada la crítica. Tan sólo desea escuchar eso de ‘tienes que verla’ por parte de sus cinco o seis elegidos, los de su plena confianza. Lo más curioso del tema es que la crítica que hizo Denby al respecto fue buena, pero ese no era el asunto en opinión del propio Fincher.

(David Denby)

Al ser humano le gusta criticar. Como ejercicio diario lo absorbemos como rutina y nos dejamos envolver por sus grandes garras. La crítica en sí puede ser útil o no, pero nunca sabremos a ciencia cierta si es necesaria o no. La crítica puede servir para guiarnos o para perdernos. Los críticos a menudo son fracasados de sus sueños. Una vez escuché: “Crítico es todo aquel que no se entera de lo que pasa, y que cuando ha pasado un tiempo dice que aquello que pasaba era muy bueno. En cuestión de opiniones podríamos hablar sin parar durante días enteros.

Pero, ¿son los críticos necesarios? Esa sería otra cuestión. Conozco muchas empresarios con los que he trabajado que se desvivían por recibir críticas. Que un crítico de tu sector se fije en ti, para hablar de ti, para hablar de tu producto, ya es algo bueno, al menos, eso piensan muchos. Por supuesto que no se conforman con una crítica cualquiera, a poder ser mejor que sea buena, pero como dijo aquel, hablen bien o mal de ti, el caso es que hablen. Si hablan de ti estás en el candelero, ese es el mensaje.

Nick : “Ser crítico es una buena actitud intelectual

ya que propone analizar o evaluar la estructura y consistencia de los razonamientos.

Recibir bien las críticas ajenas aún es mejor

ya que nos da la oportunidad de saber como nos ven los demás y así tener una visión menos subjetiva”

***

Muchos se desviven tanto por aparecer en alguna crítica que no se dan cuenta de lo perjudicial que resultan algunas de ellas para sus objetivos. Y en algunos  de esos casos, la crítica deseada llega a convertirse en mera obsesión por ser nombrado. Porque ahí radica la clave del asunto; en la simple y vana repercusión de la crítica. Cuando un crítico como Denby se adelanta en su artículo ‘x’ lo único que busca es notoriedad. No busca publicar la noticia, en este caso la crítica de una película, sino ser el primero en hacerlo. En ese momento la crítica deja de ser crítica para ser algo así como una lanzadera personal hacia la publicidad de uno mismo. Y por ahí tiene razón Fincher. Aunque seguramente si confesara en la intimidad nos diría que lo que busca con cualquier estreno es cuanta más publicidad mejor para que el impacto de su producto sea mayor.

(David Finder) 

Javier : “Mi opinión de los críticos es muy buena.

Me ayudan a decidir y nunca fallan,

cada vez que dicen algo, como por ejemplo que una película o que un disco es malo,

voy a comprarlo a toda leche, porque seguro que es bueno,

y hasta hoy nunca han fallado; o sea, que me allanan el camino”

***

El escritor japonés Yukio Mishima escribió: “La crítica tiene como objetivo final la imposición del silencio. Más que un objetivo, es una falta de objetivo. El método de la crítica consiste en instaurar el silencio sin recurrir a la belleza. La belleza ya no impone el silencio. La capacidad de poseer la belleza por medio del silencio, esa capacidad suprema que exige un sacrificio, se ha perdido. Y con su pérdida comienza la era de la crítica. La función de la crítica no consiste en la limitación de la belleza, sino en su evaluación. La crítica actúa en el sentido inverso al de la creación. No sólo la belleza impone el silencio, sino también la indiferencia”.

Casi podríamos llegar a concluir que cada uno tiene su propia opinión sobre los críticos. No son todos los que están ni están todos los que son. Los hay buenísimos y los hay pésimos. Algunos no se creen todavía que puedan vivir de ello; otros son simplemente unos fracasados que no consiguieron crear lo que deseaban y critican el trabajo de otros. Hay otros, sin embargo,  que deslumbran por su objetividad y por su sensibilidad para describir la belleza ajena. Como en todos los campos existe de todo, pero quizá nos orientan para bien o para mal. También es verdad que muchas veces nos dejamos guiar por ellos y nuestras expectativas se agrandan para luego caer en la decepción más absoluta, llegando a ser nuestra calificación de la obra mucho menor de lo que sería si no hubiésemos leído la crítica de ello con antelación.

Las críticas hay que cogerlas con pinzas, saberlas filtrar, manejar, analizar y tras un breve lavado, utilizar. Las críticas son meramente rasgos de nociones, aspectos básicos, aproximaciones lejanas, pero, no nos engañemos, la capacidad de admiración por parte de cada uno es diferente, inmensamente diferente. Lo que para mí puede resultar sublime para otro pasa totalmente desapercibido. No caigamos tampoco en el error típico de repetir lo bueno que es algo cuando realmente no nos gusta nada, simplemente porque los críticos dicen que es bueno. La opinión personal es primordial, otra cosa es que tengamos o no un mínimo criterio para valorar las cosas que nos rodean, los libros que leemos, las películas que vemos y las canciones que escuchamos,por citar unos ejemplos cotidianos.

Debemos aprender a crear nuestras propias críticas, dentro de nuestro prisma, para que desde ese terreno seamos capaces de describir la belleza, el arte, el detalle, la obra, la creación más absoluta. Debemos ser agentes de nuestros propios estímulos, de nuestras propias atracciones. Lo demás, lo que nos rodea, son simples apoyos, complementos en los que aleccionar nuestra capacidad de análisis. Ejercitemos más a menudo nuestra mente, nuestra función vital de descubrir la belleza por encima del resto. Lo que sobresale para nosotros es lo que importa, enfoquemos nuestros objetivos de vida sobre ello. Los críticos, a pesar de los pesares, seguirán existiendo, para bien o para mal.

***

comentarios
  1. Nick dice:

    Creo que realmente es imprescindible lo que comentas más abajo para no uniformizar el acceso a la cultura sugerida por los críticos y sus intereses.

    Debemos aprender a crear nuestras propias críticas, dentro de nuestro prisma, para que desde ese terreno seamos capaces de describir la belleza, el arte, el detalle, la obra, la creación más absoluta. Debemos ser agentes de nuestros propios estímulos, de nuestras propias atracciones. Lo demás, lo que nos rodea, son simples apoyos, complementos en los que aleccionar nuestra capacidad de análisis.

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