Tom Waits

Publicado: 14 de marzo de 2012 en Música
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Decía el tenista Boris Becker cuando en una entrevista le preguntaron por su cantante favorito y contestó Tom Waits, que era el músico que cuando lo oyes por primera vez parece que lo conoces de toda la vida. Te suena familiar. Por qué será que algunos recuerdos no se olvidan nunca. Como por ejemplo el día que lo descubrí. Un recopilatorio de composiciones de Kurt Weill contenía un tema interpretado por él. Ahí comenzó mi idilio y mi devoción por este artista.

Thomas Alan Waits nació en California, en la localidad de Pomona, en 1949. ¿Cómo podríamos calificarlo? Es escritor, poeta, artista, pianista, cantantes, compositor, actor. Pero por encima de todo es él mismo. A eso nunca ha claudicado. Tiene una firma especial, personal, imposible de repetir y de copiar. Es único. Es esa clase de artistas que te gustan o no. No tienen seguidores medios. No es posible. O te gusta y lo amas o no te llama la atención. Se puede entender que la primera vez que lo escuches te suene diferente, extraño o raro. Es que es así. Pero no te dejará indiferente.

Sus canciones tienen todos los adjetivos posibles. Desde ténebres, lúgubres, oscuras, radiantes, grandiosas, ásperas. Nos acabaríamos todos ellos con sólo una decena de sus discos. Pero tiene más, muchos más. Su talento es inagotable. Ha sabido transformarse y evolucionar. Ha sabido perderse y encontrarse para perderse de nuevo y encontrarse otra vez. Ha sucumbido a su propio sonido para realzarlo de nuevo, para inventarlo de forma diferente muchísimas veces. Su voz le ha hecho ser diferente. Es una voz peculiar, como alguien dijo una vez, como sumergida en un barril de bourbon. Su voz es su estilo, es su marca. Y la ha sabido utilizar, la ha sabido vender.

El estilo musical que ha creado como marca personal abarca muchos otros estilos, desde el rock, el pop, el blues, el jazz, el soul o el funk. Ha creado un sello y una imagen personal. Pero también musical. Ha creado bandas sonoras y ha actuado en películas. Muchos se decantan por sus baladas con el piano como fiel seguidor. Pero esa primera etapa evolucionó y fue adquiriendo nuevos argumentos para recrearse en sí mismo. Los fieles seguidores han ido aumentando con el paso de los años y de sus discos. Con cada nueva entrega se espera un cambio de sentido, algo nuevo, algo más o menos ya escuchado en otra vida. Su lírica se centra en el ritmo, amante de la percusión y de los sonidos jamás escuchados, sigue investigando acerca de ello y no se detiene.

Sus padres eran maestros de escuela, y cuando el pequeño Thomas tenía diez años se separaron y se quedó al cuidado de su madre y de sus dos hermanas en San Diego. En la década de los 60 y mientras estudiaba se dedicó a trabajar en varios lugares, como por ejemplo en una pizzería que le serviría para escuchar mucha música y empaparse del ambiente del típico local dinner norteamericano que utilizaría para describirlos en diversos temas de algunos de sus primeros álbumes. Fue en esa época cuando comenzó a descubrir la literatura de contemporáneos de la generación ‘beat’ como Burroughs o Kerouac, de los que nunca negaría su influencia a la hora de componer.

A nivel musical uno de sus ídolos fue Bob Dylan pero era gran admirador del blues y del jazz. Sus ambientes pueden ser románticos o sórdidos, teatrales o reales. Un músico de club nocturno hablando para todos. Descubierto por Herb Cohen se trasladó a Los Ángeles para comenzar su carrera profesional. Comenzó en cabarets y en ese ambiente fue precisamente donde se inspiró para crear su primer álbum de debú ‘Closing Time’ (1973). A partir de ahí no se detuvo. En 1974 publicó ‘Heart of saturday night’ y su estilo se divulgó como la espuma. Un disco que ya anunció su éxito fue ‘Nighthawks at the diner’ (1975) donde sus temas personales embriagaron un disco absolutamente cautivador y el ambiente de los clubes se reflejaba entre el alcohol y la nicotina.

Le siguió ‘Small change’ (1976), para muchos críticos uno de sus mejores discos. Momentos nostálgicos llenos de poesía y con sentido del humor un tanto beat. Varios de sus temas fueron adaptados por otros artistas. En 1977 publicó ‘Foreign affairs’ y en 1978 ‘Blue Valentine’, una época marcada por su relación con la cantante Ricky Lee Jones y por su papel en la película ‘La cocina del infierno’ junto a Sylvester Stallone y para la que compuso el tema ‘Meet me in Paradise Alley’.

Con la entrada en la década de los 80 su estilo incorporó nuevos aromas. En 1980 publica ‘Heartattack and vine‘ y sería su último trabajo junto al productor Bones Howe. Ahí surge un nuevo episodio en su vida y que sería muy significativo. Rompe su relación con Ricky Lee Jones y conoce a Kathleen Brennan, con la que se casaría. Brennan era en ese momento colaboradora de Francis Ford Coppola con quien Waits mantendría una bonita amistad. Gracias a su matrimonio con ella nacieron sus tres hijos: Kellesimone, Casey Xavier y Sullivan. Y de su relación con el director de cine nació la obra de la banda sonora de su película ‘Corazonada’ (1982), con el título ‘One from the heart’. Sus participaciones en películas ya fueron asiduas, como en ‘Rebeldes’ y ‘La ley de la calle’, ‘Cotton Club’ y ‘Drácula’.

Su carrera entraría en nuevas fases de experimentos sonoros y ya no abandonaría ese camino. Sin salir del blues penetró en otros mundos más complejos, utilizando su experiencia pero con más percusión y menos piano clásico, utilizando su voz como medio de vehículo entre la melodía y el acabado final. Extrayendo historias urbanas de sus personales vivencias y escribiendo narrativa lírica y poética mezclada con teatro y circo. Acaba reinventándose de otra manera,  a su manera. Publicó ‘Swordfishtrombones’ en 1983 y el ambiente cabaretero ya era evidente. Fue su primera producción en solitario y su sonido ya se sintió como revolucionario. Quizá su inicio en solitario supuso una evolución en su música. Un auténtico estilo personal que ahí se iniciaba.

Quizá su mayor joya se gestó entonces. En 1985 publica ‘Rain Dogs’, los adjetivos a este excelente disco siempre se quedarán cortos. He de confesar que ese fue el primer disco que descubrí del californiano, y tuve suerte porque considero que es el mejor. Me dejó en estado de shock y todavía hoy, tantos años después, es un tesoro escucharlo de vez en cuando. Nunca cansa. Pero ese disco no fue sino el principio de un camino distinto lleno de talento y que no se estancó ahí, dos años después nos descubrió otra obra maestra ‘Franks Wild Year’ (1987) que escribió junto a su esposa y que fue el preludio de ‘Big Time’ (1988) y de ‘Bone Machine’ (1992).

La década de los 90 fue su época de transición donde tuve que reinventarse de nuevo y donde indagó en nuevos sonidos, en nuevas apuestas con las que poder seguir motivado y creando su propio estilo, cada vez más perfilado y sofisticado. Pero su talento no decayó, aunque tuve unos años de silencio reapareció a lo grande. Perfiló una trilogía que todavía siguen siendo admirada por sus fieles seguidores: ‘Mule variations’ (1999), ‘Blood Money‘ (2002) y ‘Alice’ (2002) supusieron un giro inesperado y una nueva introducción musical.

Su última gran apuesta y creación fue ‘Real Gone’ (2004). Aquí sorprendió eliminando los teclados, rodeándose de bajistas y guitarristas, acompañado de la mano de su mujer que ya es habitual en sus composiciones. Pudo ser mejor disco de lo que fue pero fue enorme. Digamos que el disco provoca más que seduce, arriesga en su caída sin colocar red para sentirse más natural, algo que ya sumerge en su forma de componer. A partir de ahí se refugia en ‘Orphans’ (2006) donde presenta tres volúmenes para recopilar momentos, temas inéditos y algunas nuevas versiones. Es un momento de calma, de reflexión. Para acometer su última jugada maestra: ‘Bad as me’ (2011), un disco muy esperado por sus fans tras más de 5 años de silencio. Aquí vuelve a girar la tuerca para engrasar todavía mejor su repertorio. La conclusión es que el mejor Waits continúa activo, perfecto garante de su estilo y de su música. Gracias Tom por regalarnos tantas melodías, tantos sonidos, tantas voces diferentes.

Como dijo Boris Becker seguimos escuchando lo que nos parece haber escuchado desde siempre. Y eso no cambiará nunca. A pesar de que los años no dejen de transitar por la senda de lo eterno. Bienvenidos al mundo Waits, un espectáculo de sonido, de lectura, de historias y de personajes. Un icono de la música moderna que ya lleva tras de sí más de 5 décadas componiendo obras de arte.

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