Kuala Lumpur /2 (Malasia)

Publicado: 15 de enero de 2012 en Rincones del Mundo
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Un domingo a las 8 de la mañana parece que va a ser tranquilo en cualquier parte del mundo. No es así. A esa hora muchos locales ya están abiertos y muchos capitalinos se sientan en sus terrazas para saborear desde un té, un café (o lo que sea), algo de comer o simplemente para charlar o leer el diario. Hay una vida intensa a pesar del día y a pesar de la hora. Y el tráfico, a medida que pasan las horas se hace cada vez más intenso, como si de un día laboral se tratara. Además los comercios abren y los centros comerciales también. Los pequeños comercios parece que no cierran nunca y los puestos ambulantes lentamente van levantando sus pequeñas puertas metálicas o simplemente colocan sus productos en los lugares previstos para ello o en los mismos carros que sirven de estructura y de base para su negocio.

Un domingo parece un día estupendo para pasear y visitar la gran plaza de la Independencia. La gran Dataran Merdeka tiene en sí misma mucha historia. Para conocerla lo mejor es dirigirse al Museo Nacional, completamente gratuito y que solo por su edificación colonial ya merece la pena. Solo se está utilizando la primera planta puesto que las obras de rehabilitación continúan en la segunda planta. Varios murales indican en breves fotografías y vestigios del pasado lo que fue la etapa colonial del país, así como su cultura, su arte, su artesanía y su historia. También ayudan las fotografías a darse cuenta de cómo era la plaza en su origen y el cambio que ha experimentado con el tiempo.

Fue en esta plaza histórica donde los malayos se congregaron el 31 de agosto de 1957 para proclamar su independencia. Varios son los edificios interesantes que se congregan alrededor de la citada plaza. El mismo Museo Nacional, la Biblioteca de Kuala Lumpur, un edificio de estilo colonial de la época Tudor, el edificio del sultán Abdul Samad y sus bellísimas cúpulas color cobre que pasa ahora por acoger la sede de los altos tribunales del país. Al otro lado del enorme campo de césped (antigo campo de cricket) se observan los arcos conmemorativos de la independencia y justo detrás la Iglesia de Santa María construida en 1894. La fuente de la Sarracenia en medio de los jardines es un oasis de frescura con el sol dando de lleno en la plaza.

Más allá de la plaza y dirección norte se accede lentamente al barrio conocido como Little India. No hacen falta más que recorrer unos 500 metros para observar con detalle que el panorama colonial ha desaparecido para internarse de lleno en la cultura comercial india. Un mercado callejero en forma de media luna hace de entrada al gran mercado  de puestos de todo tipo de artilugios, saris, pañuelos, ropa deportiva falsificada, relojes que andan y no, joyas de oro, de plata o lo que haga falta, tiendas de DVD y de CDs, todo ello ambientado con las bandas sonoras más conocidas de las películas de Bollywood y con el aroma imprescindible de incienso, curry y putrefacción. Los olores forman parte del recorrido.

Sin ellos nada parece lo mismo. Mientras vas caminando te das de lleno con diferentes puestos de comida y de bebida. Algunos te hacen un zumo de frutas, otros ya lo tienen preparado y sólo te lo sirven en vasos de plástico y algunos puestos sirven comida típica para llevar. Los asientos y el espacio escasean, con lo cual no es menester sentarse en ningún de ellos. Tan sólo se trata de mirar y comprar. Se agradece que los vendedores no sean pesados, ni intenten a toda costa que compres algo. Algunos simplemente se dirigen a ti con una mirada, sonríen y saludan amablemente con la cabeza. Comparado con otros países es algo que se agradece profundamente.

Varios edificios coloniales y de art decó sobresalen entre las derruidas construcciones del barrio. Algunos hoteles ya abandonados, cines legendarios que ya sólo permanecen en la memoria por el nombre que todavía reza en las fachadas tristes y medio derruidas. El paso del tiempo es un síntoma evidente en este barrio, al igual que en muchos otros. Mientras alzas la vista y los rascacielos de las diferentes multinacionales sobresalen a los cuatro lados. Seguimos asistiendo al espectáculo de los contrastes.

Hoy será hora de probar la comida india que para eso me encuentro en pleno barrio original. La verdad es que se hace difícil elegir un lugar puesto que ninguno de los cientos que ves te seducen o te atraen. De todas formas una típica comida india siempre sienta bien. Tras ella es hora de volver paseando hasta la zona del Triángulo Dorado , donde sí que se hace evidente el cambio. Aquí relucen los centros comerciales y la vida parece diferente. Los locales ya son muchos internacionales y lugares ya globales mundialmente conocidos se encuentran desde hace tiempo ocupando las mejores esquinas.

comentarios
  1. aneuquer dice:

    Fenomenal Tete jejeje sigo leyendo tus peripecias ;D

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  2. vero4travel dice:

    Mis felicitaciones por tu blog. Me encantan tus relatos sobre Malasia y tu forma de escribir!…Sigo leyendote que está esto muy interesante!. Viajo a Malasia en unos meses :)
    vero4travel.

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  3. Manel dice:

    Amigo Vicente.
    Siguiendo tus crónicas viajeras, puedo afirmar que estan la par, si no por encima, de artículos en revistas especializadas. Haciendo una recopilación, se podría editar un trabajo de un nivel altísimo.
    Yo nunca mostré interés por este tipo de lectura. Ahora , cada vez me gusta más.
    Manel

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