Kuala Lumpur (Malasia)

Publicado: 15 de enero de 2012 en Rincones del Mundo
Etiquetas:, ,

Kuala Lumpur ha ocupado un segundo plano durante mucho tiempo en el marco del sudeste asiático. Actualmente pasa por un buen momento y en la vitalidad de sus habitantes se comprueba rápidamente. Es una ciudad donde emergen decenas y decenas de grandes ‘Malls’ o grandes almacenes al más puro estilo norteamericano. Son grandes consumidores y se denota con facilidad con sólo echar un vistazo en sus calles.

Aún así sigue siendo una ciudad de contrastes. Contrastes continuos con los que el viajero se va encontrando en cada esquina, en cada calle y en cada barrio. Hay un Kuala Lumpur sorprendentemente  rico, moderno y cosmopolita y otro Kuala Lumpur decadente, viejo y desarreglado. Todo tiene su encanto, sólo hace falta saber encontrarlo.

El primer paseo de la mañana va dedicado a la zona más financiera y más próspera de la ciudad. Es quizá la zona más famosa fuera de Malasia, dominada por las impresionantes Torres Gemelas llamadas ‘Petronas’ por ser la sede de la compañía nacional de petróleo y gas y, hasta hace poco, las más altas del mundo con 452 metros de altura y 88 plantas. Las dos están unidas  por un paso suspendido a 170 metros de altura y que es conocido como ‘Skybridge’ por ser la zona de visita para contemplar la panorámica de la ciudad.

Pero junto a las Torres Gemelas se concentra un núcleo de recreo, negocio y vitalidad fuera de lo normal. Varios grandes bancos internacionales tienen su sede en la zona dentro de edificios de diseño, junto a varios edificios que albergan grandes cadenas hoteleras y acompañando al KLCC  (Kuala Lumpur City Center), un recinto que alberga un parque con un pequeño lago, un centro de convenciones, un gran centro comercial, un auditorio de fama mundial, un centro científico interactivo y un Acuario, que permite ver tiburones tigre en un pasillo submarino de casi cien metros de largo. También hay una galería de fotografía y pintura contemporánea.

Pero si sigues caminando te das cuenta de que la ciudad no se ha hecho para ello. Las aceras son imperfectas, irregulares o inexistentes, según por dónde te mueves. No existen grandes aceras, ni grandes paseos, sí que existen grandes avenidas pero todas dedicadas a los turismos y motocicletas que marcan el ruido y el paso de la gran urbe. Y mientras caminas puedes darte de cara con un edificio de última generación, completamente nuevo y recién estrenado, con un diseño fuera de lo normal junto a una zona de viviendas derruidas o semiderruidas. Son estos los contrastes habituales. Sin embargo, cuando observas a los habitantes y paseantes te das cuenta de que no hay tantos tipos de clases sociales, al menos en apariencia. Sí que existen multitud de razas debido a los orígenes histórico-culturales del país. Y esas razas y culturas se divisan en todas sus calles y en todas sus expresiones.

Pero quedan todavía algunas zonas de marcado estilo original como Chinatown. No es esta una zona tan extensa como el famoso Chinatown de Bangkok pero guarda las mismas características. Calles estrechas, aceras inservibles por los productos de los comerciales, tráfico embutido por doquier y una mezcla horrorosa de olores a todo y a nada. Si realmente cerraras los ojos y dedicaras unos minutos a intentar describir todos los aromas que siente tu olfato la lista sería extensa pero ahí van los más llamativos y los que más recuerdo: incienso de mil aromas, comida frita, refrita o comida en general, fruta variada, flores diversas, putrefacción y cloaca, gasóleo quemado, todo sin orden establecido y con la proporción a gusto del consumidor. La lista, como digo, podría ser más extensa, pero todos esos detalles conforman el ambiente del barrio. Bullicioso lugar delimitado por unas cuantas calles, algunas peatonales aunque se nieguen algunos, constituye una gran aventura a gusto del turista ávido de color y olor, acaso intrépido comprador dentro de su gran Mercado Central.

Una comida en cualquier lugar de esa zona garantiza un plato típicamente chino y a un muy buen precio. Buen momento para deleitarse con alguna apuesta culinaria conocida para comenzar la tarde y para olvidarse de la cultura gastronómica occidental. Dejamos atrás ciertos hábitos para adentrarnos en otro mundo igualmente fascinante. Una sopa del día compuesta de verduras y pollo me sirve de aperitivo (1 euro), para continuar con un sorprendente cerdo crujiente servido de forma sencilla pero limpia, cortado en filetes y acompañado de salsa de soja, arroz blanco y algo de pepino natural (2,5 euros). El precio del refresco parece no guardar relación con el resto de la comida (1,5 euros). En resumen, 5 euros muy bien utilizados y que sirven para dar la energía suficiente para continuar el paseo.

A los habitantes de Kuala Lumpur les encanta salir a comer, ya sea en un puesto callejero o en uno de los miles de establecimientos dedicados a ello. El servicio es limpio en general y muy rápido y no ocupan mucho tiempo en hacerlo, puesto que una vez que han terminado de comer pagan y se van. No hay cultura de sobremesa al menos por el día. Quizá al ser sábado es momento para visitar alguno de sus centros comerciales y no tanto para charlar en un local. Y eso es precisamente lo que hago a continuación, meterme de lleno en uno de esos grandes centros comerciales por donde no sabes realmente cómo moverte. La experiencia es abrumadora por inquietante aunque no tiene que ser muy extensa en el tiempo para poder hacerte una idea.

comentarios
  1. aneuquer dice:

    Debe ser muy impactante ver esas moles supermodernas y enormes junto a casas medio derruidas. Las fotos dan buena muestra de ello pero verlo en directo…

    Me gusta

  2. Nick dice:

    Casi puedo en vivo y directo oler y saborear la sopita y el cerdito crujiente.
    Y sigue la aventura

    Me gusta

  3. Miquel dice:

    Increíble contraste entre las construcciones de última tecnología y las casas semiderruidas como si fueran parte de un diseño arquitectónico integral.
    Leyendo el episodio del tentempié, he logrado percibir el olor a fritanga y demás contrastes del mercado de chinatown.
    Todo lo que cuentas, guarda un poco de relación con la teoría del caos desarrollada a escala humana.

    Me gusta

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s