Robert de Niro

Publicado: 2 de enero de 2012 en Cine
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El actor ideal no debe tener alma,

porque tiene que recibir el alma de los demás.

Y esta carencia de alma es una de las razones por las que la profesión de actor

siempre ha resultado un tanto sospechosa a la autoridad oficial.

(Vittorio Gassman)

Actuar y franquear barreras puede parecer similar. Actuar e  inmiscuirse en personas ajenas, en ficciones surrealistas puede convertirse en rutina. Actuar puede resultar algo nada fácil, por mucho que haya gente intentando creer lo contrario. Actuar puede querer decir tantas cosas y ninguna. Puede ser creerse lo que no es, imaginarse lo que no es, soñar lo que no es. Debe ser el navegar en un mar distinto, correr por un camino desconocido que quizá no te lleva a ninguna parte. Actuar debe ser ver ese rostro. Infranqueable. Concreto. Actuar debe ser mirar a la cámara y comérsela. Invadir un todo con una mirada, con una simple mirada. Absorber con una personalidad innata una escena inolvidable.

Robert de Niro nació en la ciudad de Nueva York en 1943, en el barrio de Greenwich Village, hijo de unos padres artistas. Su madre Virginia escribía poesía y pintaba. Su padre, Robert, era pintor expresionista y escultor. Su apellido le viene del origen de su padre que tenía ascendencia medio italiano-albanesa y medio irlandesa. En cambio, su madre, tenía orígenes ingleses, alemanes, franceses y holandeses. Casualmente, sus padres se conocieron en clases de pintura de Hans Hofmann en Massachusetts y, tras casarse, se divorciaron cuando el pequeño Robert tenía tan sólo tres años.

‘El actor debe ser capaz de crear un universo en la palma de su mano’

(Lawrence Olivier)

Existen actores con letra mayúscula, esa clase de actores que te envuelven en nubes repletas de luces y de colores y que te hacen creer que vives la historia desde dentro, desde mucho más adentro de lo que nunca hubieras podido imaginar. Existen actores capaces de engrandecer un arte, de hacerlo suyo, con naturalidad aparente, con facilidad, como el que hace de su oficio algo tremendamente propio y característico. Existen actores que encarnan mil yos, sin exagerar, sin inmutarse, dejándose querer por las mismas cámaras que grabaran sus rostros eternos en retinas fascinadas por la profundidad de sus actos.

El pequeño Robert fue criado por su madre pero su padre vivió muy cerca de él. De adolescente se inscribió en la High School of Music and Art pero sólo acudió por un corto período de tiempo. Sus amigos del barrio lo conocían como ‘Bobby Milk’ (quizá por su tez pálida). Se crió alrededor de las calles de Little Italy y muchos de esos amigos con los que compartió juegos perduraron como amigos en su vida. Con 16 años decidió dedicarse a la interpretación. Estudió en Actors Studio y su primer papel relevante fue con 20 años en la película de Brian De Palma ‘The wedding party’, pero su estreno no fue hasta 1969. Ese fue el comienzo de una gran relación y amistad con el director, quien le llamó para otras nuevas películas, como en 1968 en la titulada ‘Greetings’ o en la de 1970 titulada  ‘¡Hola, mamá!‘. Y fue el mismo De Palma el encargado de ir introduciendo al joven actor entre los diferentes directores de su círculo. Y gracias a eso consigue el papel en la película ‘Muerte de un jugador‘ (1973) del director John Hancock, y justo después comienza a trabajar con el que sería su director fetiche Martin Scorsese en la que sería su primer éxito ‘Malas calles’ (1973).

‘Hay que tener fe en uno mismo.

Ahí reside el secreto.

Aún cuando estaba en el orfanato y recorría las calles buscando qué comer para vivir,

incluso entonces, me consideraba el actor más grande del mundo.

Sin la absoluta confianza en sí mismo, uno está destinado al fracaso.’

(Charles Chaplin)

Considerado como uno de los más grandes actores del cine norteamericano, también es reconocido tanto por la prensa como por los espectadores por su habilidad por la versatilidad y la facilidad para cambiar de registro en cada nueva película. El apodo del camaleón le describe perfectamente. Capaz de interpretar a un marido atormentado, a un joven ilusionado, a un gángster frío y asesino, a personajes conflictivos, atormentados y turbulentos, persigue con absoluta sencillez el camino a la perfección en todo lo que hace, poniéndose en la piel del protagonista y trabajando sus variantes interpretativas de modo adecuado y  natural. Tanto le da el rol dramático (el cual borda), como el de la comedia o el terror. Ha tocado todos los géneros sin importarle la dificultad. No ha sido encasillado en ningún rol determinado gracias a una gran carrera llena de cambios de guión y de perfil.

La relación con Scorsese daría lugar a una gran serie de colaboraciones como ‘Taxi Driver’ (1976), ‘New York, New York’ (1977), ‘Toro salvaje’ (1980), ‘El rey de la comedia’ (1983), ‘Goodfellas’ (1990), ‘Cape Fear’ (1991) y ‘Casino’ (1995). Su interpretación del boxeador Jake La Motta le valió para ganar un Oscar como mejor actor. Su interpretación como taxista nocturno y perturbado le valió su primer gran éxito y convertirse en estrella del celuloide a nivel mundial. Es un actor alabado por su fiel compromiso con el personaje que interpreta, por su técnica metódica de actuación y por el intenso estudio que realiza de los antecedentes del personajes o los grandes rasgos físicos o psicológicos del mismo. Incluso a pesar de ser zurdo puede escribir y realizar acciones con su mano derecha si el guión lo exige. Es capaz de ganar más de 25 kilos si es preciso para interpretar a un boxeador o a un capo de la mafia, aprender a tocar el saxofón, o vivir una larga temporada en Sicilia para aprender a dominar el dialecto siciliano, trabajar como taxista varias semanas para conocer el oficio desde dentro o gastarse más de 5 mil dólares para estropearse los dientes a propósito por las exigencias del guión y volver a tener que pagar otros 20 mil para volver a arreglarlos.

‘Un actor debe interpretar la vida,

y para ello deben estar dispuestos a aceptar todas las experiencias de la vida tiene que ofrecer.

De hecho, debe buscar más de la vida que lo que la vida pone a sus pies’.

(James Dean) 

En 1974 participó en ‘El Padrino II’ de Francis Ford Coppola. Ese papel le permitió conseguir un Oscar como actor de reparto. Su carrera continuó con papeles variados, como en ‘Novecento’ (1976) de Bernardo Bertolucci o en ‘El cazador’ (1978) de Michael Cimino. Otra gran actuación fue la que realizó en el papel de un gángster judío en ‘Erase una vez en América’ (1984) de Sergio Leone. Pero si algo tiene claro en su mente es el no encasillarse en un perfil de personajes que no le dejen extender su capacidad de interpretación. De ahí que haya sentido la necesidad de ir intercambiando papeles de drama a comedia de forma tan natural. De ahí esos registros tan variados, tan curiosos. De todas formas, la lista de películas con su sello no deja de extenderse y casi se hace difícil recordarlas todas. Pero ahí van quizá las más importantes: ‘La misión‘ (1986), ‘Despertares‘ (1990), ‘Sleepers’ (1996) ‘La cortina de humo’ (1997), y así podríamos continuar con un largo etcétera.

comentarios
  1. Javier dice:

    Me parece que es un excelente actor, aunque es una pena que ultimamente haya sucumbido al dinero de las peliculas basura.

    Me gusta

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