Silvio Rodríguez

Publicado: 17 de diciembre de 2011 en Música
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‘Lo más terrible se aprende enseguida y lo hermoso nos cuesta la vida’

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Si alguna vez el poeta cantara sería él. Si alguna vez la poesía si hiciera música, sería su música. Si alguna vez quisiste alcanzar el cielo soñando con estrellas, a ritmo de balada, a ritmo de compañía, esta sin duda, sería tu herramienta para conseguirlo. Si alguna vez la soledad se adjudicara tu mundo, la nostalgia se abalanzara sobre ti, descontrolada, tu mejor remedio sería él. Si alguna vez te sintieras angustiado, apenado, desilusionado, tan sólo su voz te alegraría, y si no, al menos, te calmaría. Si alguna vez te sintieras perdido, envuelto en mantos de tristeza y penumbra, apesadumbrado y sin ganas de seguir, tu mejor medicamento sería su música. La utopía se hace hombre, la utopía se hace música.

‘La cobardía es asunto de los hombres, no de los amantes’

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Si nunca lo has probado aún estás a tiempo. Si lo probaste al menos una vez seguramente no has podido olvidarle. La fragancia de sus letras, sus mensajes, sus inquietudes, su valentía y su realismo, y sin olvidar su sarcasmo e ironía, son elementos esenciales de las características de su arte. Porque por encima de todo, es arte. Arte con mayúsculas. Si quisieras huir, dejando atrás lo que tanto te acecha, lo que tanto te presiona, él sería tu vehículo para escapar, sería tu forma de correr, tu forma de pensar, tu forma de hablar y de comunicarte. Poner sonido a hermosos versos no es cosa fácil, y está al alcance de muy pocos. Y cuando ese sonido, esos versos, se convierten en magia, el final es exquisito. Es la excelencia hecha poesía. Hecha arte. Si tuviéramos que calificarlo con una palabra sería ‘belleza‘.

‘Amo a una mujer clara,  que amo y me ama, sin pedir nada, o casi nada, que no es lo mismo pero es igual’

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Si soñaras con otros mundos más utópicos, con otras sociedades más igualitarias, con personas dignas de tal condición, con la justicia como verdadera bandera y con la libertad como auténtica pasión, sin duda deberías acompañarte  de él. Si pretendieses subir hacia el cielo, para tocar las estrellas, para contemplar el mundo desde ahí arriba y suspirar, deberías escucharle, aprender de él. Si alguna vez creyeras que todo es posible, que nada se puede quedar sin alcanzar. Si creyeras en las personas, en su razón de ser, en su verdad y en su bondad, en sus voces y en sus pensamientos, deberías dejarte guiar por él. Si quisieras cruzar un mar sin agua, si desearas andar por caminos sin camino, si pretendieras conocer lo que jamás se ha conocido, deberías leerle de vez en cuando.

‘Ojalá que la lluvia deje de ser milagro que baja por tu cuerpo.

Ojalá que la luna pueda salir sin ti.

Ojalá que la tierra no te bese los pasos’

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Silvio Rodríguez Domínguez nació en 1946 en Cuba. Es cantautor, guitarrista, productor, poeta, en definitiva, un artista. Es uno de los exponentes de la ‘Nueva Trova Cubana’ aquella que surgió con la Revolución Cubana junto a Pablo Milanés, Noes Nicola y Vicente Feliú. Su trascendencia internacional es innegable. Su infancia estuvo rodeada por un ambiente sencillo, pobre y campesino. Su padre era un gran aficionado a la poesía a pesar de ser simplemente eso, un campesino, y su madre se dedicaba a las labores del hogar aunque era muy aficionada al canto, algo que pudo influenciar en el pequeño Silvio. Cuando tenía 5 años su familia se trasladó a vivir a La Habana y con 7 años ya comenzó a recibir clases de piano. Pero el divorcio de sus padres provocó el regreso de su madre a su pueblo natal y con ello el de nuestro protagonista. Trabajó en el semanario ‘Mella’ como dibujante de historietas y caricaturas y allí conoció a Lázaro Fundora que le incitó a aprender a tocar la guitarra.

‘Me he dado cuenta de que miento. Siempre he mentido,

siempre he mentido…’

*

‘…He escrito tanta inútil cosa, sin descubrirme,
sin dar conmigo’

***

Desde el principio de la década de los 60 comenzó a escribir sus primeros temas. En 1969, se enroló en el barco pesquero ‘Playa Girón‘, donde navegó durante 5 meses por el Atlántico y las costas africanas. Durante ese tiempo compone 62 canciones, muchas de ellas siguen inéditas. Según sus palabras aquel viaje representó; por un lado, una especie de regresión a lo más primitivo del hombre, el ver la lucha del hombre contra el medio ambiente, algo emotivo. Por otro lado, la conciencia que representaba esa flota pescando por el futuro. Ya confiesa entonces su pánico por las luces y las cámaras. Algo a lo que, según él, todavía no se ha acostumbrado todavía. En 1975 publica su primer álbum titulado ‘Días y flores’ donde aparecen las primeras joyas, como ‘Pequeña serenata diurna‘, ‘Sueño con serpientes‘, ‘Esta canción‘, ‘Yo digo que las estrellas‘. A partir de ahí la carrera de este fantástico autor no se detendrá, publicará un disco tras otro y dejará impresa su huella intacta en ejemplos como ‘Cuando digo futuro‘ (1977), ‘Al final de este viaje‘ (1978), ‘Antología‘ (1978), ‘Mujeres‘ (1978), ‘Rabo de nube‘ (1980), ‘Unicornio‘ (1982).

‘Hay locuras que son poesía, hay locuras de un raro lugar.

Hay locuras sin nombre, sin fecha, sin cura, que no vale la pena curar’

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En 1984 publicó su ‘Tríptico‘ particular. Tres volúmenes. Tres obras maestras. A los que le siguieron ‘Causas y azares‘ (1986) y ‘Oh, melancolía’ (1988). A partir de la década de los 90, descubrimos a un Silvio más íntimo, más profundo, letras más sombrías, letras que acumulaban pena y desazón. Quizá publica ahí su obra cumbre ‘Silvio‘ (1992) con temas inolvidables como ‘La desilusión‘, ‘Hombre‘, ‘El necio‘, ‘Quien fuera‘ o ‘Juego que me regaló un seis de enero‘. La obra de este magistral poeta y cantante no se ha detenido. Sigue lanzando álbumes, sigue escribiendo, sigue componiendo, sigue dando conciertos por todo el mundo. Sus letras ya son legendarias. Sus canciones se mantienen intactas en la memoria de miles de seguidores, fans que han crecido con sus melodías y sus frases, sus pensamientos y sus inquietudes. La memoria de todos esos que llenan un estadio y entonan canciones inolvidables y que acallan su voz en un concierto, convirtiendo el escenario en un mero atrezzo para la ocasión. Las canciones de Silvio están ahí para compartir sus letras. Para pensar, para recordar, para evocar y para soñar. Muchos somos los que hemos crecido con esos temas y nos hemos sentido de alguna forma acompañados y a salvo muchos días gracias a entonar esas viejas frases que no se olvidan, esos versos que producen risas y lágrimas, pero que no dejan indiferentes y que demuestran una vez más la fuerza de las palabras, la fuerza de una guitarra solitaria y la fuerza de unos sonidos.

‘Los amores cobardes no llegan a amores, ni a historias, se quedan allí’

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‘Todo el mundo tiene su Moncada’

(Con Moncada se refería al cuartel que asaltaron los guerrilleros comandados por Fidel y que significaría el comienzo de la revolución cubana.

Silvio utiliza el Moncada a modo de metáfora. Es una derrota, pero termina con una victoria.

Es como tomar el cielo por asalto. Todos tenemos ese objetivo, que parece inalcanzable y que nos hace seguir luchando)

Las palabras nos harán fuertes, las melodías nos defenderán, las canciones nos ayudarán a vivir, a soportar los males que sufriremos, los versos serán nuestras armas, hasta el amanecer, hasta que no podamos más, serán nuestros guardianes entre la penumbra. La tristeza nos transportará hacia otros mundos, más lejanos, más valiosos, más profundos que el sueño que jamás conseguiremos. La nostalgia nos atrapará en sus redes, para ser mejores, para ser diferentes. La vida nos enseñará que estuvimos equivocados, que no supimos apreciar la belleza de unas palabras. La distancia nos esconderá la verdad. La cercanía nos confundirá con su manipulada y prostituida hipocresía. No estrecharemos todas las manos que merecen la pena, pero sabremos alimentarnos como mínimo para seguir luchando por lo que vale la pena.

‘No hacen falta alas para ser más bellos,

basta el buen sentido del amor inmenso,

no hacen falta alas para alzar el vuelo’

***

comentarios
  1. bony1973 dice:

    Le descubrí “tarde” y gracias a un amigo… pero cuanto bueno! es imprescindible en momentos de alegría, de duelo, de dolor…

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  2. Tonita_21 dice:

    Te doy una canción si abro una puerta y de las sombras sales tu, te doy una canción de madrugada cuando mas quiero tu luz, te doy una canción cuando apareces el misterio del amor y si no lo apareces no me importa yo te doy una canción…. ;) Silvio es grande!! Gracias.

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  3. miguelhabanero dice:

    este Silvio que es de San Antonio de los Baños, de Cuba, de Latinoamérica y del mundo…. Ese Silvio necio que reafirma en el día y día que morirá como vivió, ese Silvio que es estandarte de todos….

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  4. Nick dice:

    Grande,eres graaaaaaaaaaaaaaaaaaade y …

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  5. Manel dice:

    Excelente el post.
    La sensibilidad de los poetas de la Nova trova cubana, en especial Silvio Rodríguez y Pablo Milanés, está fuera de toda duda.
    Es maravilloso que los sentimientos más profundos, puedan ser cantados así.
    ¿Cuántas personas se sienten identificadas con las descripciones y metáforas de este gran autor?
    El mejor poeta es aquel en el que te sientes representado, para mí, Silvio Rodríguez, es sin duda uno de ellos.
    Gracias Vicente, por “clavar” la mayoría de tus escritos.

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