Diario de pensamientos : El negocio de las armas

Publicado: 16 de diciembre de 2011 en Diario de pensamientos
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“Entre el ruido de las armas las leyes no se pueden escuchar”

(Cicerón)

***

En este mundo de negocios e hipocresías, resulta curioso que los Estados propugnen tantas alianzas antinucleares, tantas estrategias antimilitaristas, tantos escudos antimisiles y un largo etcétera de ‘presuntas medidas‘ contra la imparable industria armamentística que no deja de crecer y crecer alrededor del mundo. Los países poderosos tratan de mostrarse como esos estados ‘sensatos’, partiendo desde una posición claramente favorable, de poder y de riqueza económica, tratando a los países del Tercer Mundo como Estados sin estabilidad, abandonados al caos y a la barbarie y por los que intentan luchar y aunar esfuerzos para que puedan salir airosos de semejantes circunstancias. Todo es muy curioso. Realmente curioso. Por no decir que es totalmente deleznable. Ese doble rasero de los Estados ricos a la hora de calificar y de tratar a los Estados pobres o en vías de desarrollo. La mayoría de los habitantes de los llamados ‘Primer Mundo‘ estamos bastante hartos y avergonzados de lo que sucede a lo largo y ancho de este planeta cada vez más prostituido por unos cuantos y cada vez más maltratado por otros tantos. Estamos hartos de esta imparable ola de hipocresía organizada a base millones dólares.

El negocio de las armas en el mundo es algo que ya se nos escapa de las manos. A pesar de que tengamos datos y que esos datos estén publicados. La hipocresía de esos Estados ricos no tiene ni nombre ni calificación. Es más, es como si esos datos pertenecieran a Estados ajenos, que nunca fueran o partieran de ellos mismos. Ante esta realidad no nos queda más que la protesta y la denuncia pública, pero con el paso de los años, todos estos esfuerzos y luchas vanas parecen caer en saco roto. Esta industria mueve tanto dinero que no podemos plantearnos el hecho de que vaya a desaparecer, como tantos y tantos negocios oscuros que operan alrededor de la tierra.

Se calcula que en el mundo existe un arsenal de 640 mil millones de armas de fuego. Hay que detenerse un momento para poder calcular esa cantidad de armas. Y pasados unos segundos seguimos sin poder reaccionar. Lo curioso es que se estima que la mitad de esas armas están en poder o en manos de civiles y la otra mitad a disposición de cuerpos policiales y de seguridad. El cálculo es espeluznante: hay un arma por cada diez personas que habitan el mundo. Por poner un solo ejemplo, desde 1947 se han vendido más de 70 millones del AK-47 el arma ligera por excelencia, de fabricación rusa, pero que es utilizada en más de 80 países y es fabricada en casi 20. En países como EEUU se calcula que existen más armas que habitantes.

Y cuando queremos descubrir qué países se benefician con este negocio principalmente, la lista no deja lugar a dudas y habla por ella misma:

Organizaciones como Amnistía Internacional, Greenpeace o Intermón Oxfam denunciaron en 2006 que España siguió vendiendo armas y material militar a países en conflicto armado, con tensiones regionales o en los que existen graves y reiteradas violaciones de los Derechos Humanos, como China, Israel, Colombia, Marruecos e Indonesia, y lamentaron la “falta de información” sobre este tipo de exportaciones. Con varios meses de retraso, el Gobierno remitió al Congreso las estadísticas de exportación de Material de Defensa y de Doble Uso relativas al primer semestre de 2006, cuyas ventas supusieron 462,6 millones de euros.

Cada año más de medio millón de personas muere víctima de la violencia armada: una persona cada minuto. La comunidad internacional calla, otorga y mira para otro lado. Cuando se hablan de semejantes cifras de negocio y donde tantas y tantas personas se reparten una parte del pastel, todos los discursos pacíficos, la llamada a la no violencia, etc., quedan aparcados en la cuneta, no sea cosa que estropeemos el negocio. Cuántos cómplices que incluso no sacan nada rentable de todo este negocio deambulan por ahí tan tranquilos, o quizá no tan tranquilos, aunque sea para satisfacer las demandas de los poderosos, dado que todo lo que sucede lejos parece lejano y distante y ajeno. Pero, cuidado, porque aquello que parece lejano a veces, debido a la ley de probabilidades puede resultar muy cercano, muy conocido y muy familiar. Y cuando toca de cerca, cuando el lobo no sólo asusta sino que ataca, es cuando divisamos el auténtico peligro, el auténtico terror. No somos conscientes de lo que fabricamos, no sabemos ni pararlo ni controlarlo. El ser humano ha construido una maquinaria perfecta de matar humanos. Y con el paso del tiempo la va perfeccionando, abaratándola y transportándola de un lado a otro, según las necesidades del momento. Y el negocio debe continuar, el espectáculo no debe detenerse. Las armas cambian de destinatarios, pero su cantidad no disminuye.

El verdadero peligro de esta industria lo representan las armas ligeras. Estas armas son las responsables materiales del 80% de las víctimas, y un 90% de esas víctimas suelen ser mujeres y niños. Su bajo coste las pone al alcance de una gran cantidad de masa humana y son usadas para diferentes guerras civiles, conflictos étnicos, fines ilícitos y criminales, armando bandas urbanas, grupos paramilitares, mafias, terroristas y guerrillas. La proliferación de armas ligeras en manos de civiles incrementa las posibilidades de que en cualquier enfrentamiento humano se haga uso de ellas.

Y después de pensar en todo esto seriamente, durante unos breves minutos, no caigamos otra vez en el recurso fácil de la sorpresa cuando leamos las noticias de mañana y nos demos cuenta de la realidad que se sucede día a día por todos los rincones del planeta. Cuando el número de víctimas aumenta sin cesar, cuando nadie pone barreras y frenos a semejante despropósito, cuando nadie con un poco de poder entre manos mueve un solo dedo para detener la sangría en la que se ha convertido este estercolero humano. Abramos los ojos de una vez, o cerrémoslos para siempre, pero no seamos igual que ellos. Denunciemos y gritemos a los cuatro vientos que estamos en contra de esta industria que ya se ha hecho con el poder y a la que no pertenecemos la gran mayoría de personas que habitamos este asqueroso mundo.

comentarios
  1. CarlotaMarmota dice:

    El problema es la falta de escrúpulos de los gobiernos que de cara a la galería repudian los actos violentos, pero que miran para otro lado cuando recogen beneficios de las ventas de armas. Claro que los ciudadanos no somos menos culpables, nos indignamos mucho cuando leemos la noticia, pero no hacemos nada para presionar a nuestros gobiernos. Hipocresía en estado puro, como en tantas y tantas cuestiones de la vida diaria.

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  2. Nick dice:

    La justicia se defiende con la razón y no con las armas. No se pierde nada con la paz y puede perderse todo con la guerra.
    JUAN XXIII

    La verdadera lástima de todo esto es que hipócritas repugnantes tales como “Juan Pablo II y Ratzinger ,cuando tienen la posibilidad de apoyar a los débiles como cuando lo de la teología de la liberación, van y se argumentaba básicamente que, a pesar del compromiso radical de la Iglesia con los pobres,je,je ,je que me parto el culo de risa, la disposición de la Teología de la Liberación a aceptar postulados de origen marxista o de otras ideologías políticas no era compatible con la doctrina, especialmente en lo referente a que la redención sólo era posible alcanzarse con un compromiso político.
    O sea,Total apoyo al poderoso ,el que tiene el dinero, las armas para aniquilar a los demás, ya que son salvajes que tienen que adoctrinare en lo que sea,las razones van cambiando con el tiempo o algún otro motivo más incongruente aún. Soy la reina del enjambre, o sea que, o me sirves o
    te liquido.
    En fin, un cuento de hadas.

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