Doctor muerte o la controversia de la eutanasia

Publicado: 14 de diciembre de 2011 en Artículos
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‘Deben acusarme. Si no lo hacen, se entenderá que no creen que se trate de un crimen.

No necesitan más pruebas, ¿o sí? ‘

Determinados temas sociales se convierten en embarazosos debido a la presión social, política, religiosa o simplemente ciudadana. Cuando se habla de derechos de la persona, individuales, muchas veces chocamos contra muros que cuestan una eternidad derribar. Con el tema de la eutanasia ocurre algo parecido. Muchas son las personas que están a favor. Y muchas las que están en contra. Nadie parece ponerse de acuerdo. Pero se podría concluir fácilmente con una única pregunta: ¿no tiene derecho el ser humano a determinar su muerte? Partiendo de esa premisa, fundamental para elaborar una auténtica libertad de la persona individual, todo queda fuera de discusión. Se puede argumentar a favor y en contra, pero no podemos establecer los derechos, ni los límites de la libertad individual de una persona. Por mucho que no entendamos unos hechos. Por mucho que seamos reacios a comprender, ya sean razones o circunstancias. Lo que es evidente es que mucha gente está más pendiente de establecer límites a la libertad de los demás mientras proclama  el derecho a la misma allá por donde va. Nuevamente, la hipocresía se apodera de la circunstancia. Inevitable compañera de fatigas.

Jack Kevorkian nació en Michigan (EEUU) en 1928 y murió en junio de 2011. De origen medio armenio medio norteamericano, se hizo famoso por aplicar la eutanasia a más de 125 pacientes. Tenía un lema y lo repetía : ‘Morir no es un crimen‘. Fue condenado por asesinato en 1999 a una pena de 10 a 25 años pero fue indultado por razones de salud en 2007. En total pasó 8 años en prisión. Pero la controversia le persiguió. Para algunos era un incomprendido, un idealista. Para otros, un obseso de la muerte y su proceso. Su imagen fue contradictora, muy cuestionada. Se licenció en Medicina en la Universidad de Michigan y ya en la década de los 80 escribió una serie de artículos acerca de su postura sobre la eutanasia. Incluso se ofreció en diarios de Detroit para ser médico en la ‘orientación a la muerte’. Todo eso le costó que el Estado de Michigan le revocara su licencia  médica. A partir de ahí no podría ejercer su profesión ni atender a pacientes.

Los defensores de la eutanasia lo utilizaron como estandarte. El escritor y periodista inglés Derek Humphry promovió con una gira por América Latina el derecho a la eutanasia y apoyó de primera mano a la Fundación Pro Derecho a Morir Dignamente. Esta misma organización logró que la Corte Constitucional convirtiera a Colombia en el único país de América Latina que despenalizara la aplicación de la muerte por parte del médico a petición expresa del paciente. Humphry, con una actitud más diplomática, lanzó una campaña en EEUU presentando a Kevorkian como un genio incomprendido. Concedió entrevistas a todos los interesados y ofreció una conferencia en la que apeló por respetar a todos aquellos que puedan opinar de forma diferente a nosotros y a tener claro que el arraigo católico, tanto en sus principio como en sus líderes, eran los verdaderos enemigos de la eutanasia en los EEUU. Según él, era posible respetar y reconocer el aporte tan importante al derecho de morir dignamente en el que había contribuido Kevorkian.

En 2010, el director de cine Barry Levinson llevó a la pantalla su vida, con el título ‘No conoces a Jack’, protagonizada magistralmente por Al Pacino. La película se centró tanto en los hechos reales del personaje como en su lucha por defender sus tesis, mediante un frenesí mediático con interminables batallas legales en las que se defendía el derecho a morir de sus pacientes.

El doctor Kevorkian creó una máquina que él mismo bautizó con el nombre de ‘Thanatron‘ (máquina de muerte) y que permitía, según sus palabras que los pacientes se auto administraran químicos letales para terminar con sus vidas y sus sufrimientos. Durante 1990 y 1998 asistió a la muerte de más de 100 enfermos terminales. Pero debido a la retirada de su licencia y su imposiblidad de acceder a sustancias administradas inventó un nuevo dispositivo al que llamó ‘Mercitron‘ (máquina de misericordia), con la que los pacientes se suicidaban inhalando monóxido de carbono a través de una máscara. Pero desde joven y ya en sus años de estudiante, fue considerado por sus compañeros como un personaje inquietante. Apenas graduado ya adquirió el calificativo de ‘Doctor Muerte’ y no después como mucha gente piensa.

A principios de los años sesenta ensayaba transfusiones de sangre de cadáveres a personas vivas, buscaba permisos para experimentar con reos condenados a muerte por considerar un privilegio único hacer pruebas con un ser humano que va a morir. Su propia obsesión de la muerte quedó plasmada de forma evidente en sus múltiples cuadros. Decidió inventar la ‘obitiatría’, la manipulación de la muerte, proponiendo planes como experimentar con seres humanos desahuciados, incluyendo la posibilidad de remover un órgano vital. Pero siempre quedó la duda de si se trataba realmente de un asistente para morir o de un asesino. Él mismo se consideró y se autodenominó ‘médico asesor de enfermos desahuciados que desean morir dignamente’.

La eutanasia es la acción u omisión que, para evitar sufrimientos a los pacientes desahuciados, acelera su muerte con su consentimiento o sin él. Es considerada como la muerte sin sufrimiento físico. Es causar o provocar la muerte de otro por su bien, acota las circunstancias y supuestos que dan sentido a una actuación humanitaria, piadosa y compasiva. Existen dos clases o tipos de eutanasia: la directa y la indirecta. En la directa se trata de adelantar la hora de la muerte en caso de una enfermedad incurable y puede ser tanto activa como pasiva. En la activa se provoca la muerte a petición del afectado mediante sustancias especiales mortíferas o sobredosis de morfina. La pasiva consiste en provocar la muerte por omisión, dejando de alimentar a un enfermo terminal, por ejemplo. En la indirecta se utilizan procedimientos terapéuticos que tienen efectos secundarios provocando la muerte. En este caso se trata de aliviar el sufrimiento.

También existe el suicidio asistido, aquel que proporciona de forma intencional y con conocimiento a una persona los medios y procedimientos necesarios para suicidarse. Es un deseo de extinción de muerte inminente, ya sea por causas de razones personales, por pérdida de justificación de la vida, etc. El 17 de marzo de 2010, el Parlamento de Andalucía aprobó la Ley de Muerte Digna, primer referente en España.

Cuando un paciente, enfermo, en fase terminal, con plenas capacidades mentales decide no prolongar más su vida debemos escucharle, debemos darle ese derecho y ampararle y protegerle. Si una persona en vida deja firmado que sea desconectado en caso de una pérdida de conocimiento prolongada, coma o accidente grave, debemos escucharle, debemos otorgarle ese derecho, ampararle y protegerle. El derecho a la vida es igual al derecho individual de la muerte. Quién es quien para verse capacitado y para ser juez de las razones de una persona para poner fin a su sufrimiento. Debemos ser más sensibles con respecto al dolor, al sufrimiento. Debemos escuchar al que sufre, al que padece, para comprender. En la comprensión está la clave para actuar. De nada sirve pregonar la libertad individual de la persona si luego, cuando verdaderamente hay que permitirle ser libre, no lo comprendemos y actuamos de forma contraria a su voluntad.

***

Michèle Causse (1936-2010) grabó su propia declaración de su suicidio asistido en Suiza….  http://youtu.be/l-_uEmdmSsY

 

comentarios
  1. Luis F. Ruiz dice:

    Que ejemplo de sabiduria y valor el de la Sra. Michele Causse. Tuve el honor de conocer a un amigo que se acerco a la muerte con la misma dignidad de esta Sra. El decia: “Nadie me quitara la alegria de vivir, aunque me queden unas horas.

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  2. marga dice:

    La clandestinida no existiría si se legisla en función de los derechos humanos , permitiendo
    que las decisiones las podamos elegir según nuestras creecias , etica y libertad, como indi-
    viduos semejantes , pero con capacidad de elegir ya que también debemos de en vida res-
    ponsabilizarnos de nuestros errores. Perdonad que insista pero,que “credo” practicante de
    todo tipo de complicidad sobre el abandono a la peor de las suertes de muchos habitantes
    de la tierra, hermanos e iguales a todos nosotros, se alzaa en mi redentor.

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  3. marga dice:

    Solo voy adecir una cosa: porqué nos permitiendo a los
    que libremente desean abandonarnos, o , simplemente evitar el
    sufrimientocuando de su fin añadido al de no se sienterse asistidos,
    ( por incopetencia o simplemente por q no nos da la gana), a su maldita suer-
    te y ser complíces de la muerte de tantos semejantes q luchan en todo
    su derecho por sobrevivir , aunque sea a expensas de nuestra prepote-
    cia..
    Somos compasivos con los animales, pero no con nuestra propia especie.
    Somos unos remilgados , espantosamente inhumanos e hipocrtas.

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  4. marga dice:

    Solo voy a expresar mi opinion sobre un muno de personas
    que se permiten eregirse sobre los derechos mas elemntales
    de su prójimo ,dejando en el aire mas procaz y vergonzoso
    la asistencia más elemental a los que viveny sobreviven.

    Una sociedad que puede compadecerse ( en ocasiones), de
    los animales , pero no de otros seres humanos.

    Una sociedad q prohibe y penaliza conductas inadecuadas, cul-
    pando a quienes las practican, sin reconocer su patología y culpan
    do a quienes , simplemente están enfermos, pero no es capaz de
    dar soluciones.Siembargo no nos facilita un paso tan elemental como
    es el de la vida a la muerte, dando alternativas mas humanas e individuales.

    En definitiva: HIPOCRITAS..

    pd:SIEMPRE SERÁ MAS FACIL JUZGAR, PENAR QUE HACER AUTOCRITICA Y PONERSE EN EL LUGAR DE LOS OTRO.

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  5. juan manuel arbona sancho dice:

    La eutanasia es un derecho..nadie tiiene el derecho sobre lo que quieres hacer con tu vida excepto tu mismo, ni legisladores ,ni leyes ,ni jueces….una persona tiene la soberania sobre lo que quiera hacer con su vida…es su reponsabilidad y su decision….yo antes que quedarme impadido , ante de no poser a volver a andar en bicicleta , antes de no poder enseñar a mi nieta,a caminar y a correr y jugar con ella, a enseñarla a andar en bicicleta, a estar presente activamente poor el resto de su vida, ..ante de tener que deoender de que mi mujer tenga que quitarnme los pañales y todas estas cosas, antes de que la vidase apoodere de mi para decirme que ahora soiy un muñeco en susu manos prefiero la muerte…..me niego rotundamente a vivir como un vegetal mientras una enfermedad acaba commigo…http://www.youtube.com/watch?v=pZYeya9Zo0w..vivi de pie por favor no me dejen morir de rodillas

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  6. Rosy dice:

    Por desgracia vi morir a mi padre y a mi hermano por el cáncer que fue devorándolos poco a poco y os aseguro que si me lo hubieran pedido, les hubiera dado lo que fuera para evitar su prolongado sufrimiento. No le deseo a nadie ni padecer, ni contemplar, el deterioro físico y el sufrimiento moral de una persona querida que sabe que va a morir sin remedio. Yo estoy a favor de la eutanasia. Un abrazo a todos

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  7. Ane dice:

    No tengo claro si fué un defensor a ultranza de la eutanasia o un ser con una perversa parología. Pero eso no es lo importante.
    Lo importante , viendo sus videos, es comprobar como ayudó a esas personas, en plenas facultades mentales, a poner fin a su existencia.
    Lo triste de todo esto? La clandestinidad
    Quienes somos nosotros para decidir sobre el futuro de los demás?
    Gracias por esta joya, Tete.
    Bss

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  8. Javier dice:

    Estoy totalmente en favor de la eutanasia, si no quieres vivir o soportar dolor, es tu eleccion y es mas humano que tirarse por el balcon. Nos medicamos todos los dias para aliviar el dolor en cualquier caso manejamos a la naturaleza constantemente.

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  9. Mi admiración y mi respeto más sinceros, Vicente. Me quito el sombrero.

    Un abrazo para toda la familia de Lostinbergen.

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