Racismo

Publicado: 9 de diciembre de 2011 en Artículos
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“Detrás del racismo siempre hay un egoísmo económico,

que primero se camufla con teorías y cuando estas fallan, con violencia.

Detrás del racismo sólo hay explotación.

No se les hacen ascos a los ricos de otras razas”

***

Los miedos de la raza humana son primitivos. Los complejos a los que se enfrenta el ser humano son numerosos. La ignorancia con la que hay que lidiar diariamente ayuda a alimentar todos esos miedos y todos esos complejos. Al ser humano le gusta la variedad en todas sus formas. Le gusta cambiar de ropa, de colores, de casa, de coche, de amigos, de destino de sus vacaciones. Siempre decimos que en la variedad está el gusto. Todo lo que es nuevo nos apasiona. Todo lo que es diferente triunfa por el mero hecho de ser original y nunca visto. Pero cuando tocamos el tema de las razas, definitivamente tocamos un tema delicado. Acaso no representan las razas del mundo la variedad más original, más auténtica, más veraz. Acaso no representan todas esas razas del mundo el abanico más interesante, el tesoro más preciado del ser humano. Cuántos siglos tienen que pasar para que la mayoría de los habitantes de este mundo se den cuenta de que en la diferencia de las razas radica nuestra propia riqueza tanto a nivel personal y social como seres humanos.

Desde que somos pequeños nos inculcan dogmas, o al menos nos intentan inculcar dichos métodos de calificación para todo y para todos. Las cosas no son blancas o negras, las cosas tienen muchos más colores y más tonos de los que una paleta de pintor puede combinar. La vida, el entorno, la sociedad experimentan cambios frecuentemente, y en las últimas décadas de forma bestial. Nos intentamos adaptar a esos cambios de la mejor forma posible. Algunos lo consiguen y otros no. Pero el hecho de intentarlo indica nuestro interés. De nada sirve quejarse puesto que con eso no evidenciamos sino nuestra propia incapacidad ante el problema.

Y a pesar de los avances que el ser humano ha evidenciado con el paso de esos siglos, queda totalmente demostrado que con el tema del racismo, el hombre sigue anclado en un inevitable camino sin retorno del que parece que ha quedado encerrado y del cual jamás será capaz de escapar. Y dentro de ese círculo imaginario quedamos incluidos todos, puesto que todos convivimos con todos. En un mundo tan globalizado como el que vivimos hoy en día, es absurdo taparse los ojos ante la realidad y pensar que todos van a ser igual a nosotros, que todos van a vestir como nosotros, que todos van a hablar como nosotros, que todos van a pensar como nosotros, van a comer lo mismo, van a soñar lo mismo, van a tener las mismas premisas, aspiraciones, ilusiones, en definitiva, cada uno en este mundo vive una vida diferente, su vida. Cada persona en este mundo es diferente del resto. Es única.

El racismo sigue siendo esa enfermedad que afecta a millones de personas en todo el mundo. Está comprobado que hay suficientes síntomas y manifestaciones, entre los que se incluyen el miedo, la intolerancia, la separación, la segregación, la discriminación, la explotación económica y el odio. Y comenzando por ahí el argumento se desmorona por arte de magia, aunque quizá es mejor rebatirlo con hechos. Que alguien sea de otra raza no legitima para pensar que tengamos que tener ni miedo, ni odio, ni intolerancia, por poner sólo unos simples ejemplos. Cualquiera de nuestra propia raza puede provocarnos más odio, más miedo y más separación que cualquiera de otra raza, y no será por el color de su piel sino por sus hechos o acciones. Estamos siempre a la defensiva cuando se refiere a calificar o a analizar a las personas que nos rodean. No nos fiamos prácticamente de nadie. Ya sea de una raza u otra. Pero si es de otra raza muchos intentan ver que las sospechas deben aumentar, por el simple hecho de ser de otra raza. El hombre es hombre, pertenece a una misma especie. Da igual el color de la piel, o su cabello, o sus ojos. Son simple cuestiones superficiales. No conocemos a nadie por mirarle los ojos, el cabello o la piel. No sabemos nada en absoluto de ese alguien. Y eso no lo niega nadie. Pero, ¿por qué entonces sigue habiendo tal cantidad de racismo en nuestras sociedades?

Dicen los expertos que el prejuicio racial afecta a todos por igual. Se trata de prejuzgar a un persona en base a esas características que le hacen diferente. Pero lógicamente existen varios niveles. Cuando no conocemos bien a alguien comenzamos a caracterizarlo basándonos en lo que vemos. Simplemente es una reacción natural a la ignorancia de nuestro propio desconocimiento de la persona en cuestión. Los estereotipos gobiernan el mundo. El racismo ha moldeado sociedades desde el principio de los tiempos. Donde hay diferencias hay miedo, hay intolerancia y hay injusticia. Los ejemplos históricos rellenan centenares de libros, centenares de guerras. Incluso existen doctrinas sobre el racismo donde se plantea que la sangre es la marca de la identidad nacional y étnica y que ciertas características raciales determinan biológicamente el comportamiento humano. Tales barbaridades son fáciles de escribir, quizá no tanto de pensar, pero asumirlas como mensajes a los que seguir ya rayan la locura.

El racismo se entiende como la defensa del sentido racial de un grupo étnico, cuando convive con otro u otros, como se designa la doctrina antropológica o la ideología política basada en ese sentimiento. La discriminación racial sigue vigente, basada en una ideología racista que no tiene obligatoriamente que estar. Para combatir el racismo, la ONU adoptó en 1965, la Convención Internacional sobre la eliminación de todas las formas de discriminación racial y estableció el 21 de marzo como Día Internacional de la Eliminación de la Discriminación Racial. Palabras bonitas, hechos bonitos que no eliminan el problema de fondo. No se erradica tan fácilmente. Poner en conciencia de la gente que nos rodea todo lo que representa el racismo y sus problemas es tarea dura, pero debe ser tarea diaria, visto lo visto. De poco sirven las buenas palabras, hay que poner énfasis en lo que suponen las razas para cualquier ser humano, su valor y su riqueza. Abandonar ideas sumergidas en el tiempo remoto que no sirven más que para alimentar odio, un odio que solo hará que extenderse y atrapar en sus redes a todas las personas de este mundo. Un mundo envuelto en una nube de ignorancia cada día más peligrosa e inquietante.

“El racismo es la respuesta del hombre ante lo desconocido, lo odiado o lo envidiado”

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