Eduardo Chillida

Publicado: 17 de noviembre de 2011 en Arte (Fotografía/Escultura/Pintura)
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‘La arquitectura es la ordenación de la luz; la escultura es el juego de la luz’ (Antoni Gaudí)

La escultura es el arte de modelar el barro, de tallar la piedra o la madera o cualquier otro material. Una forma de expresión primitiva que sigue creando adeptos y que sólo una pequeña minoría es capaz de plasmar mediante su talento. Hay escultores especializados en el uso de un solo material, en la fundición y en el moldeado. Pero hay otros que utilizan combinaciones de materiales y logran un nuevo repertorio artístico conocidos como ‘constructivismo’  o ‘assemblage’. Podríamos decir que la escultura es la obra artística plástica de un artista.

Desde el principio de los tiempos el hombre vio en el esculpir una necesidad, una forma de expresar sentimientos y pensamientos. Como cualquier otra creación artística, el escultor se diferencia por comprender y dominar el arte de las dimensiones. Su visión del arte se magnifica, logra darle cuerpo, forma y medidas exactas a lo que tiene en mente. Los materiales utilizados por los escultores varían y aunque la mayoría de ellos son muy simples, la gran variedad de ellos hacen de este arte un gran abanico de posibilidades tanto para crear como para deleitarse frente a sus obras.

El uso original de la escultura tuvo su fundamento en la inmediatez, pero más adelante se añadió en su utilización un ritual, una función mágica, algo funeraria y algo religiosa. Y con el paso de la evolución histórica la funcionalidad de la escultora se ha ido modificando, llegando a convertirse en expresión estética u ornamental, pasando a considerarse un elemento duradero.

‘La escultura no consiste en el simple labrado de la forma de una cosa, sino el labrado de su efecto’ (John Ruskin)

Eduardo Chillida nació en San Sebastián en 1924. Estudió Arquitectura en Madrid pero no terminó la carrera. Fue portero de la Real Sociedad en la temporada 42-43 cuando el equipo donostiarra competía en segunda división. Empezó dibujo en el Círculo de Bellas Artes de Madrid. Fue en ese momento cuando se introdujo en el dibujo al natural. Y es en Madrid donde comienza a realizar sus primeras obras escultóricas.

Posteriormente se trasladó a París donde comienza a tomar cuerpo toda su obra. Es ahí cuando comenzó a usar el yeso y cuando se inició su rivalidad con el escultor Jorge Oteiza, ambos introducidos en la tradición constructivista, aunque cada uno utilizando temáticas diferentes. Incluso Oteiza llegó a acusar a Chillida de plagiar sus obras. En 1977 hicieron las paces. En 1951, Chillida regresa definitivamente a su ciudad natal, San Sebastián. Y comienza su primera obra realizada con hierro, a la que tituló ‘Ilarik’, un material que ya no abandonará en todo el resto de su vida.

Chillida defendió la obra pública como mecanismo para garantizar un acceso a su obra en lugar de la realización de obras de arte en serie. Algunas de sus obras más conocidas no sólo se encuentran es espacios públicos, sino que forman parte intrínseca de él. Ejemplo significativo es el ‘Peine de los Vientos’ , obra situada en la costa de Donosti. Otra de sus obras de ubicación pública y escala monumental es el ‘Elogio del horizonte’ ubicada en Gijón.

‘Un día soñé una utopía: encontrar un espacio donde pudieran descansar mis esculturas y que la gente caminara entre ellas como por un bosque’

Chillida-Leku fue la cumbre y un objetivo que se marcó a sí mismo. Un pequeño sueño de artista convertido finalmente en realidad. Una consecución perseguida durante mucho tiempo. Chillida quiso crear un espacio especialmente para su obra, una combinación de naturaleza, espacio, vida, hombre. Serviría como muestra fiel de toda su trayectoria y de toda su evolución, un seguimiento de una carrera que duró más de 50 años. Un espacio donde poder disfrutar de toda su obra, de forma universal, de forma natural, en toda su magnitud. Se crearon tres zonas bien definidas. Por un lado, un jardín de 12 hectáreas donde las hayas robles y los magnolios predominan y donde se sitúan 40 obras del escultor. Otra zona de servicio, con un auditorio donde recrear imágenes del artista en su trabajo y una zona de descaso, todo dentro de un espacio natural. Y como culminación, el caserío Zabalaga, donde se instalarían las obras de menor formato realizadas en acero corten, alabastro, granito, terracota, yeso, madera o papel.

Un espacio escultórico en sí mismo, una obra más del autor donde se plasma de modo perfecto su visión de la forma, el espacio y el tiempo acumulado. Las preguntas de Chillida se convierten en respuestas en el recorrido del visitante. El museo se ubica en el municipio guipuzcoano de Hernani. Actualmente permanece cerrado desde el 1 de enero de 2011. Desde entonces, la familia del artista vasco ha venido protagonizando por capítulos una historia de desencuentros y desavenencias con las instituciones, en su afán por llegar a un acuerdo con el Ejecutivo vasco. Eduardo Chillida sufrió en sus últimos años de vida la enfermedad de Alzheimer. Y en 2002 falleció en San Sebastián.

comentarios
  1. Teresa dice:

    Un artista con mayúsculas. Sus obras desprenden tal fuerza que nadie se queda impasible cuando las ve. Un artista íntegro y honesto cuya creación es fruto de su vena más espiritual y profunda. Un artista de los pies a la cabeza.
    huifang12

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  2. Javier dice:

    No era un gran amante de la escultura y Chillida me hizo entenderla, cuando tu ves el peine de los vientos y como se integra con el paisaje lo comprendes, quiza es una tonteria lo que voy a decir pero me recuerda a las huellas que nuestros antepasados del paleolitico dejaron en cuevas etc, es una manera muy humana de adornar la tierra y decir por aqui hemos pasado. Una pena lo de Chillida Leku, esperemos que lleguen a un acuerdo.
    Javier

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  3. Manel dice:

    Eduardo Chillida, es de los pocos artistas que con su obra han dejado muestra de la bondad del hombre.
    Sus creaciones interrelacionadas con el entorno, son un canto a la libertad, a la sugerencia, al juego con la luz y los espacios y a la creatividad.
    Es una obligación recordar y reconocer a los grandes artistas.
    Gracias Vicente.
    Manel

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