Diario de pensamientos: La corrupción política

Publicado: 21 de octubre de 2011 en Diario de pensamientos
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“El deber de la juventud es pelear contra la corrupción”

(Kurt Cobain)

***

Digamos que va en el ADN de muchas personas, de muchas culturas y de muchos países. Y si es tan tan habitual en el mundo, entre las personas, entre los seres humanos, que debemos planteárnoslo como algo natural. ¿Por qué? Porque podemos partir de la base de que el ser humano miente, es egoísta por naturaleza, si puede salvarse inculpando a otro lo hace, si para conseguir algo necesita hacer algo inmoral o poco ético seguramente lo hará. Deberíamos partir de la base de que el ser humano es así. Y analizar el porqué para poder combatirlo. Quien piense en la bondad y en la solidaridad humanas se equivoca. Al menos si ese es el ideal que pretende encontrar. Muy al contrario, descubrirá un mundo egoísta y poco solidario.

Con todo lo referente al dinero, la reacción del ser humano se desvirtúa por completo. El poder del dinero es tan enorme como sus consecuencias. Al igual que utilizar el mismo poder para conseguir ventajas ilegítimas. La corrupción política es el conjunto de actitudes y actividades mediante las cuales una persona o varias transgrede las normas sociales establecidas para obtener un beneficio.

Cuando un funcionario público, representante del gobierno o de cualquiera de sus organismos que representan a la sociedad en cuestión, utilizan sobornos, tráfico de influencias, fraudes, extorsiones, malversación, prevaricación, caciquismo, todas esas palabras tan comunes ya por desgracia para el ciudadano y que representan páginas y páginas en los diarios de tantos países, debemos hablar de un mal endémico y difícil de extirpar. Porque, como he escrito al principio, ese problema va adherido al ADN cultural de muchos países.

Mucha gente ve normal que otro robe porque él robaría si estuviera en su lugar. Se da por hecho que el que tiene poder puede ser corrupto o puede llegar a serlo. Es como si nos refiriéramos a una ley de probabilidades. La presunción de inocencia está perdiendo valor y uso. Y quizá es por culpa de la misma clase política porque no ha acotado e intentado extirpar el mal que habita dentro de su propio entorno. El silencio, la complicidad, el apoyo que se da a un corrupto deslegitima a la clase política en su totalidad. Sin excepciones. Es uno de los problemas de confiar en las personas. Puedes tener bastantes decepciones. Incluso si conoces a esas personas desde hace mucho años. Y llegamos al duro pero real interrogante de qué deben hacer aquellos que designaron a un corrupto para un puesto, aún desconociendo sus intenciones. ¿Debería dimitir por haber designado a tal y cual persona? Por supuesto. Si la decepción de una persona allegada y designada por ti te sorprende todavía sorprende más que no adoptes medidas al respecto. Por mucho que duela asumir las consecuencias secundarias de una de nuestras decisiones debería ser suficiente para establecer un mínimo de sentido ético y moral. Un deber ciudadano y más viniendo de un representante de la sociedad en la que habita.

Lo que ocurre es que la cultura política entre los gobernantes y entre los ciudadanos es escasa. Y viendo cómo van transcurriendo los acontecimientos, todo lo que se va descubriendo, lo que se ha descubierto, lo que todavía queda por descubrir, viendo como actúan la mayoría de políticos cuando algo de eso se descubre, y viendo cómo actúan los ciudadanos apoyándoles nuevamente, te das cuenta de que extirpar este mal va a necesitar una nueva generación de ciudadanos, otro tipo de gobernantes, muchos años de paciencia y una educación distinta a la que se ha impartido hasta ahora. Porque la cultura latente no permite ni siquiera intuir esa luz de esperanza que la mayoría anhela. Esa esperanza que dicen ser lo último que se pierde pero que realmente va desapareciendo al igual que mucho otros valores que abandonamos en el camino a una velocidad de vértigo.

comentarios
  1. Josevi49 dice:

    Hola Vicente, hoy lo siento pero, al menos yo NO ME RESIGNO. Hace ya más de 2500 años, un sabio de la época dijo: “Si el Gobernante se impone por sus cualidades y mantiene el orden en armonía con las buenas costumbres, el PUEBLO SENTIRÁ VERGÜENZA de actuar mal y avanzará por el camino de la VIRTUD”.
    Mientras exista corrupción y se asuma como nomal, caminaremos por ese CIRCULO VICIOSO que inevitablemente nos conducirá a la ecatombe y a la auto-destrucción.
    La razón de ser del humano, está en el conocimiento de si mismo y para ello necesita alimentar y fomentar su INTELIGENCIA para descubrir su misión y sus metas; de lo contrario estaremos hablando de existir en el mundo, no de vivir utilizando la razón que nos debe distinguir del resto de los animales.
    Un cordial saludo amigos.

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  2. Nick dice:

    Muchos jueces son incorruptibles, nadie puede inducirlos a hacer justicia.

    Bertolt Brecht (1898-1956) Dramaturgo y poeta alemán.

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  3. Joan López Casanoves dice:

    Muy sensato todo lo que argumentas, Vicente. Lo peor de todo lo que expones, para mí, la creciente desconfianza en la presunción de inocencia y, por lo tanto, en el propio ser humano. No dudo que tiene que haber personas honradas en lugares de responsabilidad, pero cuesta hacerse a la idea por el simple hecho de que se nos ha hecho creer lo contrario en tantísimas ocasiones en los últimos tiempos. Un abrazo.

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