Logotipos…tú eres tu marca

Publicado: 24 de agosto de 2011 en Artículos
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Cuando aparecieron los primeros logotipos o símbolos de las marcas no creo que nadie se hubiera imaginado que su significado y lo que representan llegarían a ser tan importantes en nuestras vidas. Ese pequeño elemento gráfico que se ideó para identificar a una marca, a una empresa, a una institución o a un producto es ahora tan importante como el mismo nombre de la marca, de la empresa, de la institución o del producto. Podríamos volver al hecho de ‘diferenciarse’ para encontrar la razón por la cual los humanos tendemos a marcar con diferentes motivos o símbolos unas cosas de otras para no confundirlas. Los sellos antiguos, utilizados por las aristocracias o monarquías, los estados y los gobiernos son un buen ejemplo del inicio de su uso.

Lo curioso es que aunque algunos de estos ‘logos’ no tienen ni siquiera el nombre de la marca o del producto impreso en ellos ya nos da igual, lo hemos memorizado de una manera tan automática en nuestro cerebro que ya los nombres nos salen inconscientemente. De hecho, ya forman parte de nuestras visiones diarias vayamos donde vayamos. Sin darnos cuenta, estamos ametrallados por ellos en todas partes, en todos los lugares del mundo, por muy distantes que se encuentren unos de otros. Los identificamos inconscientemente sin necesidad de esforzarnos en absoluto.

Hoy se considera al logotipo el activo más importante de un servicio y de un producto y el sello distintivo considerado más fuerte de cara al mercado para una empresa. Es sinónimo de marca y de distinción. Y si nos fijamos en muchos de ellos, incluso en los utilizados por las más famosas multinacionales, nos daremos cuenta de que ni siquiera son buenos gráficamente hablando. Son incluso horrendos. Pero eso da igual, ni caemos en ello. Solamente relacionamos el símbolo con la marca sin dudarlo, sin apreciar su contenido, ni calificar su valor estético.

El símbolo que aparece encabezando este post por ejemplo es de una marca multinacional de refrescos muy conocida y que todos identificamos, sin embargo, coincidiremos en señalar el poco gusto estético y gráfico que posee, por no decir nulo. Cualquier diseñador gráfico o cualquier dibujante medianamente puesto nos los tiraría a la cara si lo diseñáramos nosotros. Porque es horroroso. Pero una vez que lo hemos asimilado parece sernos familiar y pasa a ser como entrañable, dejando de importarnos su estética, sin calificarlo en absoluto. La semiótica, herramienta indispensable para lograr que la comunicación entre logotipo y consumidor sea perfecta requiere del buen uso para lograr que el ‘emblema’ de la empresa arribe a su lugar idóneo, a las mentes del ciudadano, para que sea por sí solo capaz de recordar el símbolo y hacerse partícipe de su interior, o sea, el producto.

Reconocer o no a una marca puede ser bueno o no. Depende. Si la marca nos gusta, nos sentiremos unidos a ella, cualquier relación que tengamos, que veamos, que reconozcamos será bienvenida, y de una manera u otra formará parte de nosotros, porque las marcas a las que acostumbramos a seguir forman parte de nuestra vida. Tenía un amigo que estaba enamorado de una marca deportiva, sobre todo de sus zapatillas, y no podía comprar otra marca deportiva, puesto que él mismo se decía pertenecer a esa marca determinada. Tenía un punto de copropiedad semiótica sobre esa marca y cualquier crítica a ella le parecía destinada a su persona.

Ese desdoblamiento de personalidad, ese querer pertenecer a esa marca porque nos sentimos identificados suele ser un comportamiento para que los psicólogos entren en materia pero no deja de ser alucinante. Porque si algo tiene de bueno el sistema de libre mercado, el juego de la oferta y la demanda y de la libre competencia, es que puedes elegir entre muchas marcas y no debes quedarte con una en concreto. En la elección estaría el placer. Permanecer fiel a una solo puede significar ‘diferencia’ pero a la larga solamente describirá ‘ser igual a los que han elegido esa misma’. No podremos ser originales puesto que la marca a la que nos debemos no es única, es amada y usada por millones de personas en el mundo y su competencia no es la nuestra, porque en lugar de recibir algún beneficio lo que provoca en nosotros es un simple gasto más. Quizá incluso más convulsivo que en otras materias o productos.

Relacionar nuestra personalidad con una marca por el mero hecho de sentirnos diferentes o pertenecer a una especial ‘tribu’ humana no quiere decir que le vayamos a ser fieles ni que los demás nos vayan a ver de diferente forma. Hay quienes no tienen ninguna devoción por las marcas, incluso reniegan de ellas, y tampoco viven en la indiferencia, en la oscuridad humana ni tampoco son rechazados. Las marcas están ahí y debemos usarlas según nuestra conveniencia. Debemos dejar que corran nuestros instintos, debemos dejar que nos expresemos a la hora de elegir, y no ser simples borregos que aceptan todo lo que tal y cual marcan nos vayan dictando. Los logos, como nosotros, son símbolos únicos de un producto y nosotros somos en sí mismos otros productos, productos humanos, totalmente diferentes el uno del otro, aprovechémoslo. Nosotros también somos únicos, no dejemos que nos oscurezcan otras marcas, seamos nosotros y luzcamos nuestros propios logos. Vendamos nuestra marca, nuestro yo, sacaremos mucho más provecho y nos sentiremos muchísimo mejor. Sobre todo con nosotros mismos.

comentarios
  1. essostre dice:

    identificarse con algo que no sea humano es siempre un error, porque no hay ideas que sean más valiosas que la propia humanidad. ni la patria, ni la religión, ni la libertad. no son más que ideas. pero el sufrimiento es real, el conocimiento, el bienestar. Por esas realidades vale la pena trabajar o discutir.

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  2. Nick dice:

    . Vendamos nuestra marca, nuestro yo, sacaremos mucho más provecho y nos sentiremos muchísimo mejor. Sobre todo con nosotros mismos. Ahí, ahí..touchée touchée

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  3. Miquel dice:

    Adherirse a una marca o logo no significa siempre lo mismo. Existen logos mucho más antiguos a los estrictamente comerciales, una marca sobre un producto es algo actual en el sistema capitalista, sin embargo, existen otros logos que lejos del concepto comercial y con una antigüedad superior, se han utilizado y se utilizan para identificar creencias tanto políticas como religiosas. En cuanto a creencias políticas, podríamos referirnos a la SPQR debajo la corona de laurel y el águila, la svástica, la hoz y el martillo, el yugo y las flechas, entre muchas otras. Respecto a las religiosas, podríamos mencionar, la cruz, la media luna y la estrella de David, etc.

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  4. Mertxe dice:

    tu lo has explicado bien. Si pones la marca en el nivel de identidad, la vives como parte de ti. Y ahí radica el “fanatismo” pues todo lo que una persona considera su identidad es algo delicado y valioso. La solución es ser más pragmático y poner la marca en un nivel inferior, de soy usuario de esa marca mientras me de lo que necesito. Pero algunas personas no suelen funcionar así.

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