La experiencia

Publicado: 20 de agosto de 2011 en Artículos
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“La experiencia no tiene valor ético alguno,
es simplemente el nombre que damos a nuestros errores”
(Oscar Wilde)
***

Te acuerdas perfectamente cuando de joven no paraban de recordarte que te faltaba experiencia. De una manera u otra, cualquier acontecimiento era bueno y cualquier circunstancia que se interponía entre tú y el próximo día era idóneo para reiterarte, para inculcarte tu falta de experiencia. Llegaba un momento que tú mismo reconocías no tenerla, por mucho que en algo la tuvieras, puesto que cada cual lleva una vida, un camino, una velocidad y una trayectoria. Ninguno se parece a nadie ni nadie es como otro, pero parecía que te metían en el mismo saco a pesar de los pesares, pasara lo que pasara y ocurriese lo que ocurriese. Deseabas en cierta forma que el tiempo acelerara su curso, su velocidad media, para que de repente, tuvieras esa experiencia a la que tanto aludían. Y eso, lógicamente, no ocurría.

Pasados los años, reconoces de una vez que tienes la dichosa experiencia aunque no sabes muy bien si debes utilizarla a menudo, siempre o rara vez, si es buena, muy buena o simplemente regular. No sabes con seguridad si la experiencia adquirida es demasiada o insuficiente, si es de alta calidad o deficiente, si te sirve de algo o te acompaña como tus recuerdos, nada más. La juventud queda atrás, con sus defectos y sus anticipaciones, con su perspectiva equivocada y acelerada, entonces llega el momento justo cuando debes dejar paso a la madurez y analizar todo con otro prisma, el de la experiencia que has ido almacenando y te das cuenta de que en muchas ocasiones no sirve para nada, y en otras no lo necesario. La experiencia que anhelamos tener será aquella que adquiriremos cuando ya no nos haga falta seguramente. Cuando ya no echemos mano de ella y cuando quizá ya ni siquiera nos acordemos de su nombre. Para algunos tener experiencia significa el ‘todo’ y para otros sólo ‘algo más’ cuando se trata de definir la que alguien ha ido aglutinando durante su vida. Siempre se dice de una persona que tiene mucha experiencia y, quizá a lo que se refieren realmente es a que tiene  mucha práctica. La práctica la confundimos habitualmente con la experiencia. Pero es que la práctica te ayuda a mecanizar las cosas pero no a entenderlas. La experiencia en algún sentido sí te ayuda a comprender.

“La experiencia es algo que no consigues
hasta justo después de necesitarla”
(Sir Laurence Olivier)
***
Si de algo me ha servido la experiencia almacenada durante mi vida podría decir que ha sido para relativizar las cosas, los problemas y las situaciones. Todo parece diferente si lo has vivido en otros momentos, todo se aprecia por el lado más versátil, todo se ve con distinto color y se enfoca de otra manera. Y de alguna forma te sirve de bálsamo pues logras que la mayoría de los acontecimientos a los que nos vemos sometidos a diario pasen más como simples anécdotas cotidianas que por verdaderos problemas. Y, entonces, si logras adaptar tu experiencia a ese submundo que es el tuyo, y no el de los otros, el que te toca directamente a ti, precisamente ahí, donde duele,  es cuando logras que la experiencia te sirva de mucho y que la entiendas de una vez.

Otra gran ventaja de acumular buena cantidad de ella es poder utilizarla para evitar engaños, para controlar los riesgos y mantener las distancias necesarias ante según que personajes y según qué situaciones. Para evaluar las distintas posibilidades y saber acertar con el diagnóstico, aunque como ciencia inexacta en muy alto porcentaje podemos llegar a equivocarnos y sufrir las consecuencias. Pero, queramos o no, pondremos en marcha el mecanismo inconsciente que la mente humana tenemos instalado en nuestro cerebro y buscaremos las carpetas de los archivos de nuestro disco duro particular ante tales situaciones para buscar el mejor método para solucionar eventualidades diversas que vayan apareciendo.

Seguramente aprenderíamos mucho si preguntáramos a nuestros mayores sobre lo que nos pueden explicar de sus experiencias pero seguramente cada uno explicaría su verdad, su vida habrá sido totalmente diferente al resto y en conjunto todo lo que nos cuenten nos llevará a la conclusión de que no hay ciencia, ni método, ni regla que te asegure nada de nada, que cada cual habrá vivido su vida, se habrá formado sus ideas, habrá aprendido o no de sus experiencias y que quizá sí o quizá no habrá decidido de manera correcta o no utilizarlas de una forma positiva o negativa. Porque nadie que ha adquirido la experiencia necesaria puede saber si en algún momento le va a servir de algo para lo que se encuentre, porque el camino que seguimos recorriendo está compuesto en su mayor parte por interrogantes, por dudas difíciles de explicar, y ante la incertidumbre poco podemos hacer sino expresar nuestro más sincero deseo de saber reaccionar a tiempo y de manera  efectiva.

Con la experiencia ocurre como con el amor, nunca creemos tener suficiente cantidad para realmente auto calificarnos de expertos, siempre caemos en la razonable duda de si sabremos utilizarla bien o mal y casi siempre tropezamos dos veces en el mismo error. Quizá como en el amor, lo realmente fascinante es que nos sumergimos en su terreno y confiamos sin temor, sabiendo de antemano que nuestra apuesta tiene pocas posibilidades de acertar. Nuestra experiencia seguirá ahí, en nuestra mente, pero nadie sabe decirnos cómo utilizarla y, si llegados al caso, tampoco sabríamos cómo hacer un buen uso de ella o en qué medida deberíamos tomarla en serio o no. De nosotros dependerá meterle mano y sacarle provecho.

“La experiencia no consiste en lo que se ha vivido,
sino en lo que se ha reflexionado”
(José María de Pereda)
***

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comentarios
  1. Olga PG dice:

    La experiencia es algo que consigues justo despues de necesitarlo.

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  2. Rosy dice:

    Experiencia. Gran palabra. A veces te ayuda y a veces te perjudica, cierto es que sirve para verte venir las cosas antes de que pasen, por haber vivido anteriormente la misma situación o alguna similar, ya sea a nivel personal o profesional. Aunque últimamente la experiencia solo sirve a nivel personal. Pues a nivel profesional más bien te perjudica en lugar de ayudarte a la hora de buscar un nuevo empleo. De los currículums lo único que miran es cuantos títulos universitarios tienes y la edad, y cuando pasas de los 35 años ya no miran ni el nivel de estudios, ni la experiencia laboral. Simplemente ya no estás en el mercado porque no eres rentable, además tu jefe corre el peligro de que sepas más que él/ella.

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