La rebelión de las masas (Ortega y Gasset)

Publicado: 3 de agosto de 2011 en Literatura
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“La belleza que atrae rara vez coincide con la belleza que enamora”

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La primera vez que leí ‘La rebelión de las masas’, publicado por Ortega y Gasset en 1931, tengo que reconocer que no lo pude alcanzar a comprender como debía. Quizá mi juventud, quizá lo poco que había vivido hasta entonces, quizá que no podía imaginar a lo que se estaba refiriendo, en fin, no pude deleitarme con ese libro hasta pasados algunos años, cuando al releerlo pude reconocer algunos aspectos y algunos detalles que hacen de él una obra maestra. Con el paso de los años y debido a mis inquietudes sociales y políticas siempre lo he considerado un libro de cabecera, uno de esos libros que están en las estanterías que denominados ‘principales’ y hacia donde diriges la vista muchas veces para ver el perfil de los tomos que la habitan. Algunos libros te decoran una casa pero otros decoran tu mundo, tu vida y tus pensamientos. Son suficientemente grandes como para darte cierto sentido a todo lo que estás viviendo y sintiendo.

José Ortega y Gasset, nacido en Madrid en 1883 fue un filósofo y ensayista, criado en un ambiente culto y refinado, muy cercano al mundo periodístico y político. Colaborador del diario ‘El Sol’ fundó más tarde ‘Revista de Occidente’ (1923). Con el comienzo de la Guerra Civil Española se exilió primero a Francia, luego a Holanda y Argentina y, finalmente, a Portugal. Su obra cumbre fue publicada en 1931. En ella relata diversos fenómenos sociales. Analiza la llegada de las masas al poder social, las aglomeraciones de gente, la idea de lo que denomina ‘el hombre-masa’. ‘El hombre-masa’ se caracteriza por la estabilidad política, la seguridad económica, la comodidad y el orden público. La vida es fácil, con lo cual el individuo medio tiene la sensación de dominio y de triunfo que le hace reafirmarse en su condición y eso le lleva a encerrarse en sí mismo, a no escuchar. A pesar de que el ‘hombre-masa’ se siente vulgar proclama el derecho a la vulgaridad.

“Masa es todo aquel que no se valora a sí mismo, sino que se siente como todo el mundo

y, sin embargo, no se angustia, se siente a salvo al saberse idéntico a los demás”

***

Las minorías según Ortega serían aquellos que se exigen a sí mismos más que el resto. Habla de clases de hombres y no de clases sociales. Los últimos acontecimientos ocurridos en la Plaza de Sol de Madrid me hacen pensar mucho en este libro. La masa está anclada en un desaliento continuo. Pero esta ‘masa’ de hoy, la que se está intentado canalizar mediante redes sociales, mediante el boca a boca, unida por la indignación más aterrante, no es la que en su día analizaba Ortega. Es esta una masa culta, intelectual, harta de muchas cosas, que propugna mejoras sociales, mejoras para mejorar tod@s. Podríamos definir a esta masa como la minoría de Ortega. Aquellos que se exigen más a sí mismos. El resto, la masa de Ortega queda reflejada en los gobernantes, en los políticos, ajenos a toda realidad. Estos gobernantes que no valoran a las minorías que ya son mayorías, que no se angustian y creen tener el poder cuando ese poder lo han recibido de los ciudadan@s, cuando se sienten a salvo tras las furgonetas de unos policías que parecen estar perdidos y desorientados.

‘El hombre-masa’ de hoy, el que recorre las calles cada día, el que coge el metro o el autobús para ir a trabajar, el que busca y rebusca una oferta de empleo con la que conseguir un mísero sueldo que le lleve a subsistir no se caracteriza ahora por la estabilidad política, precisamente porque ese hombre-masa no se cree identificado con el espectro político, y tampoco posee seguridad económica, más bien al contrario, como tampoco posee comodidad ni bienestar, ni un futuro con el que poder sentirse satisfecho, tranquilo o acomodado. La vida ahora no es fácil, con lo cual el individuo medio tiene la sensación de descontrol, de pérdida de autoestima, de fracaso en todos los sentidos, y nada de eso le hace reafirmarse en condiciones de vitalidad, más bien al contrario, se siente ultrajado, violado, decepcionado y engañado. Ya no se siente vulgar y tampoco proclama el derecho a la vulgaridad.

“Sorprenderse, extrañarse, es comenzar a entender”

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Hoy ya no tenemos clases sociales, eso pertenece a otra época. La clase media, antes gobernante, antes mayoritaria, ve como su estatus va decayendo a la misma velocidad que van aumentando sus sensaciones de pérdida de bienestar. En esta jungla de sociedad en la que nos han metido, donde el lema es ‘sálvese quien pueda’, cohabitamos cada vez más personas que solo intentamos mejorar las condiciones en general, dejando atrás visiones partidistas, opiniones subjetivas, para embarcarnos en un proyecto más ambicioso, una mejoría clara y rotunda de la sociedad en general, y si ese paso ha de hacerse sin la colaboración de la clase política así se hará, porque no debemos olvidar que la masa al final de toda la historia, avanza a pesar de las furgonetas de la policía, de la fuerza militar más tremenda, a pesar de gobernantes sordos y ciegos ante la avalancha que se les viene encima, a pesar de que parezca chocar contra un muro inquebrantable, a pesar de muchas otras cosas, la masa social avanzará porque son más y aunque sólo sea por un sencillo método matemático, podrá albergarse con la razón (que la tiene) y la moral que le absorberá hasta la médula.

“El hombre es el ser que necesita absolutamente de la verdad

y, al revés, la verdad es lo único que esencialmente necesita el hombre,

su única necesidad incondicional”

***

La minoría-mayoría ha tomado la calle, y ya no la dejará. Esta mayoría es aquella minoría que anunciaba Ortega y ahora exige algo más. Mucho más. Ya no valen buenas palabras, la minoría-mayoría exige hechos concretos y los exige YA. Exige democracia real, exige diálogo, exige equidad, justicia y una sociedad con la que poder sentirse orgullos@s. La voz del pueblo ha tomado la calle y ya nadie la podrá detener. La razón y la ilusión embriaga el ambiente y la mayoría se envuelve con el perfume del movimiento. De pronto algo parece ser el principio de un todo, un algo que puede cambiarlo todo, pero a mejor, de que como anunciaban muchos sociólogos contemporáneos la masa se aliena contra el individuo y el poder, donde el Estado y el poder pierden significado y se arrodillan frente a la más cruda realidad, aquella creada por el hombre-masa.

comentarios
  1. Josevi49 dice:

    Magnifico tu análisis sobre la sociedad y necesidades de éstos tiempos. No son las masas de hoy las descritas por Ortega, aquellas vulgares, a las que las tecnologías les permitian bienestar, y por ello, no sentian la necesidad de esforzarse por un mayor desarrollo personal.
    El fracaso del sistema capitalista, por culpa de la codicia y otros ocultos interes, han creado una gran y justificada frustración entre los ‘outsiders’ bien preparados y que con justicia demandan si oportunidad a las desfasadas clases dirigentes.
    Felicidades y un abrazo.

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  2. El Pareja dice:

    Si te interesa una visión diferente de “La rebelión de las masas” y de Ortega http://www.itapebi.com.uy/pdfs/Ortega-obra-completa.pdf

    saludos.

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