Los secretos

Publicado: 31 de julio de 2011 en Artículos
Etiquetas:

“Si quieres que tu secreto sea guardado,

guárdalo tú mismo”

(Séneca)

***

Leí una vez que si realmente la gente que nos conoce bien, como puede ser la familia, la pareja, los amig@s, aquello que conocemos como ‘nuestro entorno‘, conocieran buena parte de nuestros secretos, quizá la imagen que tienen formada de nosotr@s cambiaría completamente. O a lo mejor no sería para tanto. Porque qué persona de ésas que llamamos ‘nuestro entorno’  podría decir en voz alta que no tiene algún secreto.

Descubrir los secretos del otro puede parecer a bote pronto como una invasión de la privacidad de éste (y de hecho lo es), puede parecer como adentrarse en un terreno que no es tuyo (que no lo es en absoluto),  o como violar un espacio vital para esa persona por culpa quizá de nuestra simple curiosidad. Tener secretos es humano como lo es tener recuerdos, o tener sentimientos, o tener sensaciones o ilusiones. Muchas veces he leído que existe gente que no guarda secretos, que es una persona transparente, que todos la conocían muy bien, que no se guardaba nada para él o para ella. Sinceramente, creo que todo eso suena muy bien pero resulta muy difícil de creer.

Una cosa que no he entendido nunca es esa obsesión de la raza humana por plantearse como algo malo las diferentes características que la retratan. Todas esas pequeñas cosas, esos pequeños detalles que conforman al ser humano en su absoluta totalidad. Partículas que se van adhiriendo a la persona con el paso de los años, desde que nace, y durante el transcurso de toda su vida, y que parece que hay que eliminar de alguna manera cuando no ocultar o confesar que no se poseen.  Seamos consecuentes con lo que conforma nuestra persona. Con nuestros fallos y nuestras dudas. Con nuestras virtudes y con nuestros secretos.

Porque poseer secretos inconfesables no quiere decir más que eso, que no se tienen que confesar. La misma palabra ya lo dice: ‘inconfesables’ (aunque a alguno le cueste entender la palabra o su significado). Nos corresponderá a nosotr@s delimitar a qué personas queremos o no confesarlos (y si alguna vez deseamos hacerlo). Y si los calificamos de confesables y, finalmente se hacen públicos, dejarán de ser calificados como secretos.

Estamos hartos de escuchar toda clase de calificativos cuando se refieren a secretos: tenemos los ‘secretos profesionales’, los ‘secretos gubernamentales’, los ‘secretos de Estado’, ‘secretos corporativos’, ‘secretos armamentísticos’, ‘secretos diplomáticos’, ‘secretos informativos’, ‘secretos gastronómicos’, ‘secretos creativos’, etc… Por no hablar de otro no menos curiosos y que no te dejan indiferente como, por ejemplo, los ‘secretos para adelgazar’, ‘secretos para engordar’, ‘secretos para curar un resfriado’, ‘secretos para una vida sana’ o los ya, tremendamente sospechosos, llamados ‘secretos para una vida mejor’, ‘secretos para ser feliz’, ‘secretos para ser padres’, ‘secretos para disfrutar más de tu vida sexual’, etc… Es decir, nos empapan de ‘secretos’ o ‘pseudo-secretos’ por todas partes y, de alguna manera, ya pierden toda su condición de secretos.

O qué decir de ese departamento gubernamental que existe en todos los países más o menos desarrollados y que se denomina ‘servicio secreto’. Por no hablar de los ‘documentos secretos’ o el famosísimo calificativo ‘Top Secret’. Como dijo William Penn: “Es sabio no hablar de un secreto y honesto no mencionarlo siquiera”. Un secreto deja de ser considerado así cuando se confiesa o se divulga. Pasa a ser público y pierde parte de su magia. Porque no debemos rechazar esa fina belleza que transmite la existencia del secreto. Esa brillante capa de infranqueable sensación, de atractiva imagen de imposible entrada a un mundo desconocido.

Conocer los secretos de nuestr@s amigos o de nuestras parejas, o de nuestro ‘entorno’ no nos hará mejores ni más felices. Cohabitamos con nuestro secretos y, muchas veces, con ellos morimos. Mejor así. Dado que nos han pertenecido durante todo nuestro camino porqué deberíamos desprendernos de ellos una vez que dejamos de estar. Morir no significa tener que confesar. Morir es un trayecto final donde nos apeamos con nuestro equipaje, y dentro de él, aparte de recuerdos y vivencias, también están nuestros secretos. Los mejor guardados, aquellos que conservamos de manera ejemplar, ajenos a la tentación de ser descubiertos algún día y de ser compartidos. Los secretos nos hacen grandes pero de forma diferente. No podemos imaginar a nadie sin ellos porque sería antinatural.

La curiosidad, el morbo y lo que no conocemos nos hacen indagar en la vida de los demás. Parece que necesitemos averiguar lo de otra gente, con sus miserias, con sus secretos. Mientras intentamos que nadie viole nuestra intimidad y nuestra privacidad, mientras nos indignamos cuando alguien escarba dentro de nuestro interior, de nuestra mente, de nuestro pasado más escondido y nuestros más íntimos secretos, nos dedicamos a buscar nuevas fórmulas para descubrir  y para violar la intimidad y la privacidad de la gente que nos rodea, la de conocidos y no conocidos, la de los famos@s y no famos@s, haciendo gala de una hipocresía vital que caracteriza al ser humano de otra manera.

Los secretos secretos son y debemos dejarlos como son, como están. Dejemos que cada persona guarde celosamente los suyos porque le pertenecen. No queramos saber lo que no nos corresponde. Sepamos indagar en la justa medida dentro de cada persona y no queramos saber lo que otros no saben. Nada de eso nos hará mejores y mucho menos más felices aunque algun@s se empeñen en no querer entenderlo.

noviazgos-secretos1

comentarios
  1. Nick dice:

    Creo que hay personas que al conocer o descubrir ciertas miserias “secretos”de los demás, creen ser mejores que ellos. Por eso tanta avidez por conocerlos. Hay muchas veces que su vacio existencial lo tienen que llenar con esas “miserias” ajenas. Digo miserias por darle un nombre. Para mí todo son experiencias de la vida. Mejores o peores,pero experiencias al fin.
    Viva la vida en todas sus expresiones.

    Me gusta

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s