Movimiento ‘grunge’

Publicado: 17 de julio de 2011 en Música
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“Soy un hombre sin vida, pero que ama la música”

(Kurt Cobain) 

***

El término ‘grunge’ se dice que tiene su origen en el adjetivo inglés ‘grungy’ (en jerga sería algo así como ‘sucio’). Y se ha considerado a Mark Arm (vocalista del grupo ‘Green River’) como el ideólogo del término y que lo utilizó por primera vez allá por el año 1981 en Seattle (Washington) . Pero no fue hasta la década de los 90 cuando se empezó a utilizar para denominar un estilo musical y social seguido por millones de fans en todo el planeta.

Ese género musical destacó por sí mismo por sus guitarras ruidosas y distorsionadas, una mezcla de punk, post-punk, heavy y pop-rock, unidos todos esos estilos para crear melodías pop-rock  que embriagaron con su sencillez a una generación completa. Su origen musical surgió de la ciudad de Seattle precisamente gracias a diferentes bandas locales y allí nació la llamada ‘Seattle Scene’.

Mucha gente de aquella generación se sintió identificada rápidamente por ese movimiento, principalmente en EEUU, pero rápidamente se extendió por todo el mundo. En las letras de muchas de aquellas canciones se anunciaba el desencanto de una generación perdida tras las consecuencias de los años 80. Fue esa una década ausente de valores, completamente rendida al capital y a la banca, donde el dinero comenzó a ser el poder mediático por excelencia, y donde la apariencia personal y social arrebataron cualquier vestigio de estilo individual más allá del gusto por el gasto y la presuntuosidad. La sociedad estaba repleta de individuos superficiales y faltos de ilusiones. Fueron años de un gran vacío de contenido artístico en todas sus facetas y el conjunto de todas esas causas provocó un estallido de protesta social y musical.

Un objetivo de este movimiento fue romper con el estereotipo ‘ochentero’,  tanto en la forma de vestir como en la forma de actuar frente al mundo y frente a la vida. Se pasó de cuidar esa imagen personal llena de marcas y de exquisitos complementos, en su mayoría utilizados para alardear del dinero del que se disponía, y de venerar la vanalidad en su máxima expresión, junto a la más absoluta superficialidad en las conductas sociales, y una gran ausencia de argumentos sólidos frente a los asuntos vitales y un completo vacío de contenidos mínimamente profundos ante una nueva fase que se abría paso rechazando todo aquello que se denominara estéticamente correcto, cambiando la forma de vestir, utilizando esa ropa vieja, gastada, usada, rota tan característica y esas melenas largas y descuidadas que marcaron tendencia. En definitiva, se convirtió en la antítesis de lo que se promulgaba en la década anterior.

Fue la juventud norteamericana, presa de una desilusión brutal, carente de valores, hijos de una generación de padres separados, faltos de cariño, faltos de futuro, faltos de todo estímulo, los que desencadenaron una pequeña revolución social y musical. La mayoría de aquella juventud nunca se identificó con los parámetros que la sociedad le estaba marcando. No tenían ideales concretos pero reconocieron el culto a la estética y al dinero sus enemigos declarados. Dentro de esa juventud, un icono ascendió por motivos sociales, musicales y, finalmente, dramáticos, hasta la cúspide del movimiento. Me estoy refiriendo a Kurt Cobain. Líder de un grupo llamado ‘Nirvana’, que marcó el inicio de la escena musical de la época debido a su tremendo y veloz éxito. Una canción: ‘Smells like teen spirit’ (1991) se convirtió en el himno de esa generación y ascendió al denominado ‘grunge’ hasta la cima musical mundial.

Junto a Nirvana destacaron otros muchos grupos que surgieron antes y después: los ya citados ‘Green River’, además de ‘Soundgarden’, ‘The Melvins’, ‘Pearl Jam’, ‘Mudhoney’, ‘Alice in Chains’, ‘Screaming Trees’, ‘Hole’, ‘Stone Temple Pilots’ y otros muchos más y que contribuyeron a forjar esa gran revolución musical que seguiría con el denominado ‘postgrunge’.

Han pasado más de 20 años desde el inicio de ese bello movimiento. Han pasado más de 15 años desde la triste desaparición de Kurt Cobain. Es tiempo de recordar. Es tiempo de rememorar. Merece la pena analizar profundamente aquella época desde la distancia que nos permite el paso de los años. Es preciso observar lo que hubo y lo que hay. Comparar actualmente la sociedad en que viven los jóvenes de hoy con aquella sociedad que vivimos otros jóvenes. Es necesario no olvidar de dónde venimos y aprender de los errores. Aunque esto último es muy complicado para el hombre en general. Lo que se quiso destruir en esos años y que provocó el asco entre la juventud de entonces volvió a surgir con más fuerza y ha llevado a una crisis mundial de tamaño incuantificable. Indudablemente, no hemos aprendido nada.

Sin embargo, nos queda la esperanza de que surja otro movimiento como aquél. Una fuerza, que bien podría emanar de la juventud y que anticipara nuevos objetivos para una sociedad consumida por el consumo bestial y carente de valores humanos. Ojalá aparezca pronto un movimiento que nos invada con su atracción, con su mensaje y que nos vuelva a hacer sentir mejores personas, personas merecedoras de estar en este planeta.

Hoy toca ofrecer un merecido homenaje a ese movimiento del que tanto disfrutamos muchos de nosotros y con el que nos identificamos durante buena parte de nuestra juventud. Y para los que se fueron recordarlos como algo todavía vivo que sigue en nuestro recuerdo por todos esos momentos de felicidad compartidos. Nos quedan las canciones y esas no nos abandonarán jamás. Seguiremos disfrutándolas de vez en cuando y con su sonido nos transportaremos a esos momentos mágicos cuando la incertidumbre nos inundaba hasta casi ahogarnos, cuando el camino estaba oscuro y no divisábamos ningún horizonte. Esas canciones nos recordarán cada vez que las escuchemos lo que fuimos un día y lo que sentimos entonces y ahora.

comentarios
  1. Yo sigo escuchando esos grupos, esos discos de aquellos años… y podría decir que sigo sintiendo lo mismo… El desconcierto, la ira, la rabia y la desolación de esa música está (al menos para mí) más viva que nunca. Que no se equivoquen, que el grunge nunca se fue.

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