¿Temes a los cambios?

Publicado: 8 de julio de 2011 en Artículos
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“Todos los cambios,
aun los más ansiados,
llevan consigo cierta melancolía”
(Anatole France)
***
Hay de aquel que no cambie por miedo, por indecisión o simplemente por cobardía. Hay de aquel que se niegue a la evidencia, a la necesidad o simplemente a lo inevitable. Pobre de aquel que niegue la existencia de la realidad, de la triste verdad. ¡Ay! como no augures cambios. Porque los cambios son así, orgánicos. Pertenecen al cuerpo humano como las lágrimas o las risas. Son tuyos aunque no los conozcas al principio y vendrán a ti a pesar de que los rechaces. Los cambios, aunque algunas personas se esfuercen en oponerse a ellos, seguirán surgiendo porque son las chispas de un volcán y las gotas de una ola. Cuando unas como las otras regresen los otros aparecerán con ellas. No podemos negar los cambios como tampoco a veces podemos crearlos. Algunos de ellos vienen solos, sin nadie que los apoye y otros necesitan de todo nuestro soporte. Pero en conjunto todos nos acompañan incluso aunque sea por leves momentos. Y es que son tan necesarios como prácticos y también útiles y eficaces. En cierta manera, nos debemos a ellos. Y tenemos que estar preparados para cuando lleguen, para acompañarlos, para ayudarles a desarrollarse y para enriquecerlos con nuestra experiencia. Ya que adolecen de nostalgia introduzcámosla en sus memorias. La mayoría no son de buscar amistades ni simpatías. Son ajenos a todo lo que sea conocido y por regla general son bastante solitarios. Les encanta la soledad porque en ese contexto se desenvuelven mejor. Por así decirlo, son totalmente independientes.

Hay muchas clases de cambios y cada uno opta por el que mejor cree que le va a resultar. Hay cambios de vida, de esos que nunca sabes como van a resultar pero que en un determinado momento de tu vida se vuelven imprescindibles. Cambios de vida que van sujetos a otros grandes cambios, entrelazados, unidos por un mismo objetivo. También existen otros tipo de cambios, como los cambios de trabajo, los de estudios, los de casa, los de ropa, los de amigos, los de hábitos, los de dieta, los de costumbres, los cambios de conciencia, los de interpretación, los de ruta, los de objetivos, los de rutina, los de sentimientos y de amores, los de tensiones y necesidades y,por supuesto, los de prioridades.

“Todos piensan en cambiar el mundo,
pero nadie piensa en cambiarse a sí mismo”
(Alexei Tolstoi)
***
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Nuestras propias prioridades nos hacen girar de rumbo según el momento. Y entonces nos damos cuenta de que las ‘circunstancias’ nos han obligado a hacer eso o aquello. Todos nos debemos a los cambios, de una manera u otra. Queramos o no. Muchos los consideran malos, malos porque creen que no cambiar significa que van a tener una cierta estabilidad y esa cierta estabilidad les hará sentirse enteros, algo así como satisfechos o realizados, o más bien se sentirán seguros de una manera que no pueden entender. El miedo al cambio les hace débiles y bastante cobardes, les afecta de una forma espantosa y se esmeran en que nada cambie para que todo siga igual, dando a entender que si todo va igual que siempre es que todo funciona como tiene que funcionar.

Muchas veces en mi vida profesional he preguntado porqué tal cosa o la otra se hacía de tal manera y no de otra. A veces porque me chocaba la forma en qué se hacía y otras, simplemente, por curiosidad. Pero la contestación a esa pregunta en un 90% de las ocasiones ha sido la misma: ‘porque siempre se ha hecho así’. ¿Quién puede entender eso? Porque siempre se ha hecho así. Ya el mismo hecho de contestar esa semejante tontería te incapacita para la toma de cualquier decisión importante. Cuando no te haces preguntas de porqué las cosas funcionan de una manera y no de otra, y porqué la gente no cambia de forma de comportamiento, de formas de organización, de formas de actuación o de estructuración, es que inexorablemente estás anclado en un camino sin retorno, donde nadie te necesitará absolutamente para nada. Entendería mejor que alguien me contestara; ‘mira, ni idea, no sé porqué se hace así, de hecho, yo siempre me lo estoy preguntando’. Lo que pasa con esa respuesta es que das a entender que no estás de acuerdo con la forma en que se hace. Eso puede generar problemas. Problemas de interpretación. ¿Por qué? Puede ser inseguridad o simplemente temor a meter la pata. Lo cierto es que si el que te hace la pregunta se siente ofendido por tu respuesta es que el problema lo tiene él.

“Cuando no se puede lograr lo que se quiere,
mejor cambiar de actitud”
(Terencio)
***
¿A qué se debe ese miedo a los cambios? ¿Es que no tenemos confianza en nosotros mismos? ¿No nos creemos capaces de afrontar esos cambios, sean los que sean? Pero, sin embargo, aunque mucha gente no se haya hecho esa pregunta en su vida, deberían advertir algo que es bastante aclaratorio, y es que cuando suceden los cambios nosotros nos vamos adaptando al nuevo entorno de forma natural, espontánea, casi instantánea. Por supuesto, hay gente que lo afronta con una naturalidad bárbara e incluso le causa atracción, pero la mayoría de la gente que tenía pavor a encontrarse ante tal reto va asimilando los cambios de forma gradual, lentamente pero sin pausa. Eso quiere decir que el propio ser humano está preparado para afrontar tales situaciones y solamente tenemos que pensar en cómo resolverlas. Nada más.

De todas formas, el quietismo ha sido una constante en la sociedad. A toda la gente que ha querido cambiar comportamientos sociales, normas y reglas que a menudo llevaban impuestas durante muchos años se les ha criticado por ello. Siempre han sido mentes adelantadas a su tiempo las que han actuado a pesar de no contar con un apoyo suficiente. A la larga, los cambios llegarán, lo que no sabemos es cuándo. Pero nunca debemos darnos por vencidos. Aunque parezca que la situación no puede cambiar en un momento la noria puede girar. Y por muchos cambios que se vayan sucediendo debemos tener presente siempre que nunca serán los suficientes. Cada día, cada año, cada generación necesitará de nuevos cambios. Y esa rueda girará y girará a pesar de que muchos no lo entiendan o que se interpongan en su camino. La frase tan mencionada : ‘caerá por su propio peso’ aquí sería idónea para describirlo. Los cambios irán cayendo por su propio peso pero tenemos que apoyar a aquel que se enfrente a la situación dada, a ese anteriormente citado enigma de porqué está todo como está, porqué se hace así y no de otra manera, todos los que se siguen preguntando cosas que a nadie se les ocurre tenemos que apoyarles, pues gracias a ellos todos podremos saborear los nuevos cambios.

Una pregunta que todos deberíamos hacernos a menudo: ¿qué cambiaría yo? Todas las respuestas pueden servir para conseguir algo nuevo. Algo diferente. Algo que valga la pena.

“¿Por qué se ha de temer a los cambios?
Toda la vida es un cambio.
¿Por qué hemos de temerle?
(George Herbert)
***

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comentarios
  1. Nick dice:

    Las masas humanas más peligrosas son aquellas en cuyas venas ha sido inyectado el veneno del miedo… del miedo al cambio.
    PAZ, Octavio

    El cambio es la única cosa inmutable.
    SCHOPENHAUER, Arthur

    Me gusta

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