La insoportable levedad del ser (Milan Kundera)

Publicado: 17 de junio de 2011 en Literatura
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El ser humano es débil. Esto es un hecho. Todos nosotros somos débiles. Todos estamos de acuerdo. Y nos movemos en un mundo donde nuestra debilidad nos va demostrando nuestra verdadera ‘levedad’ como seres. Estamos y nos sentimos indefensos ante los peligros continuos. No imaginamos ser grandes seres que pueden sobrevivir ante cualquier panorama inhóspito porque no lo somos. Nuestra levedad es latente. Nuestra levedad nos hace muy vulnerables.

Somo seres débiles. En eso estamos todos de acuerdo. Y nos movemos en un mundo donde nuestra debilidad se siente indefensa ante peligros continuos. No somos grandes seres que podamos sobrevivir en cualquier terreno inhóspito. Nuestra levedad nos hace vulnerables, indefensos en ocasiones. Nuestra levedad como seres llega a convertirse en insoportable.

Y esa debilidad la demostramos día a día con nuestra forma de acomodarnos, de dejarnos ir, de seguir a pesar de todo, de rodearnos de resignación. Nuestra propia aceptación de la realidad nos hace ser más vulnerables. Es como la fiera que percibe nuestro miedo. Es entonces cuando se convierte en verdaderamente peligrosa. Sentirnos débiles nos ayuda a comprendernos pero, en cierta manera, nos invalida, nos incapacita para desarrollarnos. Aceptar la realidad supone resignarse ante los acontecimientos. Deberíamos apostar más por nosotros mismos. Arriesgarnos si es posible. Sí, es posible. Arriesgar está al alcance de todos pero no todos lo utilizan. Apostar fuerte es sólo para unos cuantos elegidos.

“Hay gente que lucha un mes y es valiente.

Hay gente que lucha muchos meses y son grandes.

Hay gente que lucha unos años y son héroes.

Pero hay gente que lucha toda una vida y esos son los imprescindibles”

(Bertold Brecht)

***

En la naturaleza innata del hombre existe la palabra ‘lucha’. El hombre desde que nace debe luchar para sobrevivir. De hecho, por sí solo moriría al nacer. Necesita constantemente de apoyo y fuerza a su alrededor para salir airoso de los avatares continuos que el camino le irá deparando. Luchar, por lo tanto, es algo que nos acompaña diariamente. Lo asumimos como parte existencial de nuestra vida. Al igual que la levedad, la lucha forma parte de nosotros. Sin embargo, una debe prevalecer sobre la otra. La lucha se debe erigir sobre la levedad. Y no al revés, porque entonces estaremos irremediablemente perdidos, si no lo estamos ya.

Mucha gente, sin embargo, pasa por la vida adoleciendo de la capacidad de lucha. Se sumergen en el subsuelo de su mundo, dando a entender que lo que ocurre ahí fuera no va con ellos. ¿Desafiar los retos que aparecen acaso está hecho para los más fuertes? No. Sin duda, no. Los más fuertes no son aquellos que retan, sino los que se impregnan de la lucha por su vida de manera inconsciente. De manera natural. Porque si aceptas que estás luchando llega un momento que no te paras a pensar que lo estás haciendo. La lucha va ligada a la naturaleza de tu propia vida. Y si luchas dejas de sentirte vulnerable. Dejas de sentir la levedad anteriormente citada. Aunque no por eso dejas de poseerla. Nuestra levedad como seres nos puede servir para ser héroes de una forma diferente. En 1984, Milan Kundera publicó ‘La insoportable levedad del ser’.

La realidad es más que un sueño, mucho más que un sueño’

No voy a negar ahora mi adoración por el que considero uno de mis escritores favoritos. En ese libro, Kundera utilizó la levedad latente del ser humano como arma filosófica describiendo la actitud de un hombre para encarar los retos de su vida. El uso filosófico ha sido una constante en toda la obra de este escritor checo. El relato tiene un amplio sentido trascendental. El personaje busca constantemente el sentido profundo de todo lo que le va sucediendo considerando en muchos aspectos como inútil su propia existencia. Busca constantemente la necesidad o no del eterno retorno de los momentos para dotar a su vida de cierto sentido. Un manifiesto sobre la vida y sus detalles. Destaca por su humor, por su ironía, por su negrura y por su cinismo. Una novela de ideas, de múltiples y complejas texturas, que mezcla el erotismo con la búsqueda y la conquista amorosa y el comentario político, con un estilo filosófico directo.

El río fluye de una edad a otra y las historias de la gente transcurren en la orilla’

comentarios
  1. Karo dice:

    nuestra levedad es latente…

    un post que volveré a leer más que una vez…

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  2. Miquel dice:

    El tema roza lo metafísico y da para hablar y reflexionar mucho. Hay mucha población que sobrevive en condiciones paupérrimas. Tener resueltas las necesidades básicas resuelve muchas de las situaciones en las que el hombre acepta una realidad, justa o injusta. La evolución histórica del mundo occidental nos ha enseñado que los cambios que han propiciado un avance, han sido consecuencia básicamente de revoluciones. Estas, las han llevado a cabo individuos culturalmente muy por encima de las masas, las cuales han seguido sus consignas como solución a sus necesidades elementales. No todos los individuos están en condiciones de enfrentarse a los peligros continuos. No por acomodación, resignación o vulnerabilidad, simplemente mucha gente no se siente débil debido a que ni tan siquiera se plantean dichos peligros.
    Aceptar la realidad no supone, para todos, resignarse ante los acontecimientos. Muchas personas simplemente aceptan la realidad porque no encuentran el camino para modificarla.
    Cada ser humano tiene unos condicionantes únicos: estudios, cultura, estatus, responsabilidades varias…
    Partiendo de esta premisa y leyendo tu post, observo que tú debes referirte a personas que de algún modo tienen más facilidad para decidir.
    Permíteme una pequeña corrección. La frase que atribuyes a Silvio Rodríguez y que este utiliza como introducción a su canción “sueño con serpientes” es en realidad una frase de Bertolt Brecht y exactamente dice: “Hay hombres que luchan un día y son buenos. Hay otros que luchan un año y son mejores. Hay quienes luchan muchos años y son muy buenos. Pero hay los que luchan toda la vida: esos son los imprescindibles.”

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    • Tete dice:

      Estoy de acuerdo. Pero piensa también que hay gente que lucha sin darse cuenta de ello. Y otra gente que no tiene por lo que luchar.
      Gracias por la aclaración. Tenías toda la razón. Es lo que pasa cuando haces las cosas de memoria. Pues eso, que la estamos perdiendo.

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  3. Nick dice:

    ¿Qué tienes que temer del elefante salvaje,
    que sólo puede dañar tu cuerpo ahora mismo,
    cuando caer bajo la influencia de personas desencaminadas u opiniones erróneas
    no sólo destruye el mérito que has acumulado en el pasado, sino también bloquea tu camino a la libertad en el futuro?
    Buda

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  4. Nick dice:

    El verdadero combate empieza cuando uno debe luchar contra una parte de sí mismo. pero uno sólo se convierte en un hombre cuando supera estos combates.
    MALRAUX, André

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