De mayor quiero ser…

Publicado: 9 de septiembre de 2012 en Artículos
Etiquetas: ,

Quién no ha dicho esa frase cuando era pequeño, o no tan pequeño. Las ilusiones hacia nuestro futuro se someten a un vaivén continuo, sin muchas esperanzas de realizarse y de convertirse en realidad, pero siempre se fabrican con intensidad. Cuando somos pequeños anhelamos ser mayores, cuando somos mayores anhelamos ser más jóvenes. La inquietud humana es proporcional al grado de inconformismo acumulado, y suele ser mucho, quizá demasiado. Sin ilusiones perderíamos las ganas por todo y cuando nos las fabricamos debemos ser conscientes de que las necesitamos, con lo cual debemos poner todo a nuestro alcance para que surjan de nuevo, de lo contrario la tristeza y la depresión se apoderan rápidamente del momento.

‘De mayor quiero ser’ es una frase muy típica pero que encierra muchísimos engaños. Cuando somos pequeños no sabemos mucho de la vida y mucho menos lo que verdaderamente nos gusta o nos gustará, o aquello que verdaderamente nos realizará. Muchas personas se hacen adultas y entran en edad madura sin saber todavía lo que les gusta o lo que les gustará hacer o ser en el futuro. La inestabilidad hoy en día provoca incertidumbre, nervios, cambios constantes; es difícil trazar un plan y que además se cumpla. De hecho, planear se nos da estupendamente, aunque luego nada de eso se cumpla, como lo que queríamos ser de mayores. Algunos ya ni recuerdan aquellos pensamientos, quizá por la falta de interés, quizá por la falta de memoria, pero una cosa es cierta, en esa época algo nos atraía, aunque no identificáramos el porqué.

Porque nos ocurre igual con las personas. De repente alguien nos atrae y mañana no. Y es cuando pensamos que acaso nunca nos sentimos atraídos, que fue nuestra mente la que manejó el momento, propuso una ilusión, la acrecentó y nosotros le ayudamos a que se desarrollara. Luego, de la noche a la mañana, ya no nos atrae en absoluto todo aquello que anhelábamos, todo lo ansiado y deseado. Y es curioso porque parece que tenemos una pequeña fábrica que va alimentando las fantasías, los deseos, las ilusiones y las atracciones. Sin todos esos instrumentos nos veríamos abocados a la pena más absoluta, y el cuerpo, sabio, actúa de acuerdo a sus instintos, provocar atracción o reacción ante los estímulos.

Cómo puede saber un niño que de mayor quiere ser, por ejemplo, médico. Acaso ha visto una película, una serie donde actúan médicos y se identifica con ellos. Lo grande de la infancia es que con cualquier cosa creamos un mundo, nuestro mundo, un mundo de ilusión constante que no se detiene ni un solo día. Y esa fábrica de construir emociones es fantástica. Porque aquél que decía que quería ser médico de repente quiere ser arquitecto, cantante, futbolista o famoso (eso que está tan de moda en nuestros días). Los niños suelen imitar lo que ven. Es extraño que habiendo tantas cosas donde elegir, muchos elijan la misma profesión que sus padres o que sus madres, e incluso algunos hermanos eligen la misma profesión.

Si pudiéramos conocer el número o el porcentaje exacto de personas que han llegado a ser lo que una vez dijeron que serían cuando fueron pequeños seguramente el resultado sería muy bajo. Sólo es necesario preguntar a las personas que nos rodean, a nuestro propio entorno, para darnos cuenta de que es así. Porque no es que sea difícil, sino que quizá no fue tal el sueño de alcanzar eso que parecía algo predestinado, sino que además somos tan volubles los seres humanos que lo hacemos con casi todo, y aquello que parece indispensable hoy es totalmente absurdo mañana.

Quizá la lección que se extrae de todo esto es que aunque necesitemos ilusiones y sueños, lo mejor es tomarse las cosas de la mejor manera posible, sabiendo cuál es la realidad, y mentalizándose de que las circunstancias son mucho más poderosas que todos nuestros pensamientos y deseos juntos. A un niño le regalas una moto de policía y en breves segundos ya se ha imaginado llegar a ser uno de verdad. Y lo mismo puede pasar si le regalamos una raqueta de tenis, que rápidamente se sienta un tenista profesional y un número uno. Siempre me ha provocado una sonrisa cuando alguien habla sobre ese ‘alguien’ que ha conseguido el éxito en alguna materia, diciendo la manida frase : ‘desde pequeño…’, dando a entender que desde su infancia ya se veía que iba a  llegar a ser eso. No deja de ser curioso, aunque si realmente preguntáramos a ese que ha conseguido el éxito en una materia qué quería ser  de mayor nos sorprendería mucho su respuesta, puesto que seguramente no tendría nada que ver con lo que al final ha llegado a ser y ha conseguido en su exitosa vida.

About these ads
Comentarios
  1. El ser humano tiende a ser indeciso cuando se trata de varias opciones simultaneas que podría valorar como buenas por igual, sin embargo es nuestro deber asimilar y decidir qué vamos a hacer en la vida. Somos humanos, la vida y las experiencias nos cambian, nos modelan.

Deja un comentario

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s