Marcel Proust

Publicado: 6 de septiembre de 2012 en Literatura
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“A cierta edad, un poco por amor propio,

otro poco por picardía,

las cosas que más deseamos son las que fingimos no desear”

***

Comparado en muchas ocasiones con el genial William Shakespeare, quizá unos de los escritores franceses más destacados de la historia. Marcel Proust nació en julio de 1871 en París y murió en su ciudad natal en noviembre de 1922. Su padre Adrien era un famoso epidemiólogo y su madre Jeanne era de origen judío alsaciano y nieta de un antiguo ministro de Justicia. Vivió su infancia entre su hogar paterno y el de su abuela paterna en Illiers (el pueblo donde nació su padre). Ya desde que era niño sufrió ataques de asma, con lo cual las visitas a su abuela se fueron reduciendo hasta anularse por completo. Y desde niño evidenció su debilidad y su facilidad para estar enfermo. De hecho todo eso le provocó ser un estudiante bastante irregular, debido a sus ausencias. Nunca fue considerado un gran estudiante.

Con 17 años, cuando corría el año 1888, comenzó a aficionarse a frecuentar salones donde conoció a señoras de la alta burguesía parisina. Uno de esos salones era regentado por la Madame de Caillavet, hija de banqueros judíos, y gracias a ella pudo conocer al filósofo Víctor Brochard y a otros intelectuales de la época. Lógicamente, esta fue una época que marcó su juventud y el comienzo de su obra, gracias a toda esa formación y aprendizaje, rodeado de personajes y ambientes refinados y selectos y con cierto tono aristocrático parisino. Aunque ese estilo de vida para el joven Marcel fue breve porque un año después ingresó voluntariamente en el servicio militar. Cuatro años después, en 1893, conoció al aristócrata Montesquiou, un hombre que tendría una influencia decisiva en su vida y en su obra. Era éste un poeta homosexual, altanero, caprichoso y excéntrico. Pero un ídolo para Marcel. Su lista de amistades influyentes fue creciendo, se extendió incluso a personajes vinculados al mundo artístico. Todo le sirvió para documentarse y para guardar material para sus futuras obras.

“Sólo se ama lo que no se posee totalmente”

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En el verano de 1895 comenzó a redactar una novela que vio la luz en 1952 bajo el título de ‘Jean Santeuil’. Nunca fue considerada una obra terminada. De hecho, a los cinco años de comenzar a escribirla la abandonó. Un año después de comenzar aquella novela inacabada, se autopublicó ‘Los placeres y los días’, recopilación de poemas en prosa con un estilo un tanto decadente. Y con el paso de los años se ve cada vez más interesado en la literatura hasta que conoció a John Ruskin, un intelectual inglés que prohibió que se tradujera su obra, y que fue descubierto por Proust mediante sus artículos. Cuando murió éste Proust comenzó a traducir su obra. Un trabajo que fue apoyado incluso por su padre, que lo veía como un medio de poner a trabajar a su hijo; y su madre le ayudó muchísimo con el inglés, un idioma que dominaba a la perfección.

A la muerte de sus padres su salud se resintió en demasía a causa de su asma y la depresión. Se recluyó en su vivienda, donde aisló las paredes con corcho para protegerse del ruido y dedicarse plenamente a su trabajo, casi sin salir. Vivía de noche tomando mucho café y casi sin comer. Y a partir de 1909 es cuando se dedicó plenamente a su obra. No salía de casa, trabajaba durante muchas horas, casi siempre de noche y dormía algunas horas durante el día. Nunca visualizó la extensión verdadera de su obra cumbre ‘En busca del tiempo perdido’. Se publicó finalmente en noviembre de 1913, gracias a su propio dinero, pero se dividió en tres partes, aunque él hubiera preferido hacerlo es una única unidad. Y cuando estalló la Primera Guerra Mundial tuvo deseos de integrarse en el ejército aunque su salud no se lo permitió, siendo declarado inútil para el servicio activo. Muchos de sus mejores amigos murieron en el campo de batalla.

“A veces estamos demasiado dispuestos a creer

que el presente es el único estado posible de las cosas”

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Y mietras toda Europa vivía esa guerra, Marcel se dedicó a terminar su obra. En esa época fue conocido como ‘Proust el del Ritz’, debido a la cantidad de horas que frecuentaba dicho hotel, donde conoció a nuevos y jóvenes escritores. Cuando acabó la guerra se publicó el segundo volumen de su obra, recibiendo por ello el premio Goncourt. En 1922 publicó ‘Sodoma y Gomorra’ y sufre nuevos ataques asmáticos. De hecho, en octubre de ese año fue la última vez que salió a la calle, y tras sufrir una neumonía murió en noviembre. Tuvieron que pasar más de cinco años para que se vieran publicadas el resto de sus obras: ‘La prisionera’, ‘La fugitiva’, y ‘El tiempo recobrado’. La homosexualidad de Marcel Proust fue algo inconfesable en la sociedad en que vivió, una época con demasiado complejos, pero en su obra quedó latente, sobre todo con ‘Sodoma y Gomorra’, donde analizó la homosexualidad masculina pero también la femenina.

“Los días pueden ser iguales para un reloj, pero no para un hombre”

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El primer volumen de ‘En busca del tiempo perdido‘, titulado ‘Por el camino de Swann’, comienza con pensamientos acercad de la dificultad para conciliar el sueño, un acercamiento a su propia infancia retratada en algunos de sus famosos párrafos. La segunda parte ‘Un amor de Swann’ cuenta las peripecias de Charles Swann con una mujer, Odette de Crécy, una obra corta y muy estudiada en las escuelas. El lector fácilmente se encuentra identificado con la obra al ver a un personaje enamorado. Parece no haber duda al respecto de que esta obra sea autobiográfica, pero para comprenderla del todo hay que conocer profundamente la historia del escritor. Su infancia, sus amigos, su familia, su entorno, sus estudios, su forma de vida… Parece que todos los personajes que salen en la obra son reinventos de personajes reales de la vida de Proust.

Su estilo tiene una belleza extraodinaria, con una deslumbrante sutilidad y una inteligencia considerable. No llegó a ser un gran escritor que utlizó su experiencia de vida debido a su temprana muerte pero eso no le resta valor a su obra. Su leyenda se debió a su muerte prematura y siempre quedará la duda de lo que podría haber su obra futura de haber vivido durante muchos años más. Algo que no sabremos nunca. Fue un innovador a la hora de describir y narrar aspectos homosexuales. Fue un moderno en ese territorio y sobre todo para la época en que escribió. Utilizó sus libros para declarar su propia homosexualidad y para defenderla como opción de vida. Pero hubieron muchos temas que preocuparon al escritor, como la edad, la enfermedad, el amor y la muerte. Las relaciones sociales fueron importantes en su vida y las relaciones de las clases sociales. Se apasionó por el teatro, por la música y por la poesía, pero amaba el lenguaje como instrumento, sobre todo el francés como vehículo. Valoró la amistad, la traición, el engaño y el disimulo. La historia, los personajes historicos, la guerra, la política y las relaciones internaciones. Un verdadero genio fuera de su tiempo que supo describir como nadie su propia experiencia de vida.

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