Particularidades

Publicado: 30 de abril de 2011 en Noruega (Anécdotas/Experiencias)
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Hay pequeñas cosas que te llaman la atención. Algunas las descubres nada más pisar tierra nórdica y otras van apareciendo con el paso de los días. Hay rutinas cotidianas que, aunque al principio te parecen raras, luego acaban convirtiéndose en tu rutina también. Ya dejan de llamarte la atención. Intentas observar con detenimiento cualquier cosa que pueda resultar diferente, simpática, extraña o increíble, pero te das cuenta que con el paso del tiempo la mente deja de ser tan receptiva a semejantes hechos para concentrarse en otros más cercanos a ti y a tu entorno. Supongo que una es la visión de un turista o de un visitante de paso por un lugar y otro muy distinto es la visión de un individuo viviendo la vida en el hábitat de otro y con sus correspondientes ‘particularidades’.

Leí una frase que no se me olvida que intentaba describir la definición de sociedad para un noruego. Más o menos decía así: “El Estado se fía del ciudadano y el ciudadano se fía del Estado”. Si analizas la frase por unos minutos resulta obviamente sorprendente para un ciudadano del sur de Europa. Explicadme cuándo un ciudadanos del sur de Europa se fía de su Estado y cuando el Estado se fía del ciudadano. La respuesta es muy sencilla: nunca. Su educación se basa normalmente en que la relación social entre el Estado y el ciudadano van de la mano, van unidos, no conciben la separación de los dos dado que la sociedad necesita de ambos. Si no me puedo fiar de los ciudadanos y ellos a su vez no pueden fiarse del Estado no puedes crecer. Visto así parece utópico, cierto. Y en ciertas cosas se ve esa confianza en el ciudadano. Ejemplos hay muchos pero os destacaría uno: no se ve ni un policía por la calle. Por supuesto que los hay, pero pueden pasar días hasta que ves pasar un coche de policía. Mucho menos los ves paseando por la ciudad. Efectivamente, deduces que no son necesarios. Aquí hay robos como en todo el mundo, pero no hay prácticamente violencia a no ser cuando se han tomado cuatro copas de más por la noche. Esa tranquilidad se contagia pero deja de ser sorprendente no ver policías, puesto que pasados unos días ya ni te das cuenta de ello.

Algo que si que no me ha dejado de sorprender es descubrir que aquí hay dinero negro. Que se utiliza de forma natural y que nadie lo niega. Crees que como ejemplo de Estado que confía en sus ciudadanos y ellos a su vez creyendo y confiando en su Estado cosas así no pueden pasar. Pues sí ocurren. Nuestro apartamento fue pagado sin recibir un solo recibo. Si preguntas por ello a alguien te sonríe y te dice que es normal en Noruega. “Los impuestos son altísimos” -es su contestación. Con lo cual todo ese sentimiento de culpa que tenemos algunos ciudadanos del sur de Europa cuando creemos que somos los únicos que engañamos a Hacienda se derrumba ante nuestros ojos cuando con esa naturalidad te explican que no eres el único, pero quizás eres el que te llevas la fama. Quizás por airearlo, vete a saber. Las formas también tienen que ver con esto.

¿Os recuerda algo el hecho de trabajar sin contrato de trabajo? Algo que parece perseguir el Estado con multas y que antiguamente se llevaba tanto en España hasta que por el peso de éstas su uso ha ido decayendo. Aunque en tiempos de crisis vuelve a ser incluso aceptable. Aquí hay mucha gente trabajando en negro. Sin contrato. Incluso sin papeles. Supongo que no es la norma y el que lo utiliza lo hace como treta temporal pero sucede. A lo mejor hay que dejarse ya de utilizar tanta hipocresía con estos temas y a lo mejor también el Estado deba desconfiar del ciudadano y el ciudadano deba desconfiar del Estado, al menos, por si acaso. El resto quizás resulte utópico. A la larga uno despierta del sueño y ve cómo la realidad es otra.

Ya os hablé de la tasa de natalidad noruega. La más alta de todo Occidente. Pero también es necesario hablar de la tasa de suicidios. Toda Escandinavia encabeza el ranking de suicidios. Razones supongo que hay varias. No soy experto en cuestiones tales pero ya podéis ver que con semejante nivel de bienestar la gente también se mata y se mata más. Te da qué pensar, ¿verdad? Vuelvo a lo de antes: no todo el monte es orégano. Hay muchos tópicos en todas partes que hay que ir rompiendo de una vez. El ser humano está intrínsecamente relacionado con el entorno que le rodea. Ni nadie es más listo ni nadie es más tonto. Todo depende de las circunstancias de su vida, de la educación recogida, de lo práctico que seas y que un poco de suerte te acompañe en determinados momentos.

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Comentarios
  1. Nick dice:

    Post muy interesante. Hay estudios que dicen que cuanto más alto es el nivel de vida de las personas,más problemas mentales tienen. Personalmente creo que si un individuo tiene la certeza de tener totalmente sus necesidades básicas cubiertas a largo plazo y no es capaz de tener sentido común, ser simplemente práctico, o no saber encontrar un sentido a su vida,la verdad es que entonces lo tiene de dolor.
    A muchas personas, a pesar de lo que ellas mismas crean, si les dieses la vida resuelta,los pondrías ante un verdadero dilema-problema.

  2. Mertxe dice:

    Muy interesante esta visión relativista de las cosas. No todo el montes es orégano como bien dices. Lo que también habría que ver la proporción de algunas conductas, como el caso que explicas del dinero negro. No es lo mismo 1 de cada 100 que 1 de cada 10….

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